25.2.13

Cap. 58: Creo que siento algo por ella...

Narrado por Pablo:

Me siento junto a mi hermano Salva en aquellas escaleras, a pesar de todo lo ocurrido anteriormente siento la terrible necesidad de hablar con él, y si es necesario darle una segunda oportunidad, la que todo el mundo merece.

–Pa, pa, blo yo... quiero pedirte perdón una vez más, se que debí negarme a que Aurora me besara, pero te puedo asegurar completamente y sin ningún tipo de duda de que Aurora me lo dio por que estaba completamente borracha, ella te quiere a ti, tenías que ver su preocupación por ti al día siguiente de que sucediera aquello, estaba inconsolable, Pablo somos hermanos, no podemos pasarnos la vida sin dirigirnos una palabra por una mujer, por favor perdóname. -Me dice casi llorando, me siento culpable en cierto modo de sus lágrimas, le consuelo.
–Salva... me jodió bastante saber que te besaras con ella, pero analizándolo todo de una forma más detenida me doy cuenta de que sólo fue un beso, y sin sentimiento, olvidemos el pasado ¿vale? tú ante todo eres y serás mi hermano, a ese con quién compartía cualquier secreto... -Digo con una sonrisa enorme.
–¿De verdad Pablo? ¡gracias hermano! he soñado tanto este momento... -Me dice casi emocionado con un hilo de voz.
–De verdad Salva, olvidemos todo y hagamos como si nada habría ocurrido jamás.
–Eres increíble hermano, ahora me marcho más tranquilo. -Me dice mientras me abraza fuerte.
–¿Marcharte? ¿a donde? ¿no quieres pasar al estudio con los chicos? lo estamos pasando genial.
–No Pablo, gracias pero no quiero incordiar, subiré con papá y mamá a ver una película.
–Como quieras... a mi supongo que ya me estén buscando, subí a buscar unas bebidas y he tardado como a una hora. -Río mientras me levanto de las escaleras y pongo rumbo nuevamente al estudio.
–¡Vaya! ¿te las han tenido que fabricar o qué? -Me dice David riendo.
–Algo así. -Me uno a su risa.

Estamos otro buen rato hablando súper agusto, miro mi reloj, son las doce de la noche, oh dios mío... ¿cómo se me ha podido pasar el tiempo tan rápido? ellos parecen no haberse percatado de la hora.

–¿Os habéis dado cuenta de la hora que es? es tardísimo... será mejor que nos quedemos aquí a dormir ya no son horas.
–Pablo yo te lo agradezco pero supongo que Paula y Daniella me estén esperando, nos vemos otro día ¿vale crack? -Se acerca y me abraza, a continuación se acerca a Aurora y sus amigas y repite la acción, las abraza y las da dos besos a cada una. Le acompañamos hasta la puerta de la entrada, antes de poner pie firme fuera de ésta, se despide amablemente de mis padres que ahora están en la cocina, insisten en que David al menos se quedara a cenar pero no lo consiguen.

–Mamá nos vamos a quedar aquí esta noche ¿vale? es algo tarde ya.
–Vale hijo, pero ya sabes que está... -Me dice mi madre.
–Si mamá lo sé, y no te preocupes porque está todo solucionado, hemos hablado y punto.
–¿A sí? - me dice Aurora.
–Si amor, ¿por qué crees que he tardado tanto en volver al estudio?
–¡Me alegro mucho Pablo cariño! vosotros sabéis que sois más bonito que tengo y tendré, y por su puesto lo que más quiero. -Me dice mi madre serena mientras se abalanza sobre mi y me abraza, sus abrazos me recordaban completamente a la infancia, esa infancia donde no somos conscientes de nada, y tenemos otra perspectiva de la vida, donde nada nos preocupa, sus abrazos eran mi mayor protección en día difíciles, aunque lo siguen siendo...
–Gracias mamá. -La digo sin soltarla.
–No me tienes que agradecer nada cariño, siempre te protegeré... y ahora sentaros que voy a preparar algo de cena.
–Elena yo te ayudo. -La dice Aurora.
–No, de eso nada cielo... sois los invitados y por nada del mundo podría dejar que cocinaríais.
–Mamá podemos ir preparando las camas. -Digo yo.
–De acuerdo, recuerda que las sábanas están en el armario en la parte de arriba. -Me dice mi madre.
–Está bien mamá.

Pongo rumbo a donde me dice mi madre que se encuentran las sábanas, a medida que voy andando por la casa, enseño a las chicas cada apartado de la casa. Me dirijo a la habitación de ellas con la intención de ayudarlas a hacer las camas, ellas se niegan y se quedan solas en la habitación, supongo que se irían a poner cómodas. Me dirijo sólo a mi habitación, la que esa noche compartiría con Aurora. Me quito la chaqueta con cuidado, de repente siento que unas manos me ayudan a deshacerme de ella, es ella... quién consigue volverme loco a penas con un sólo respiro, se muerde el labio traviesa.

–No sé que voy a hacer para deshacerme de esta locura, esta locura que has ido creando tú y solamente tú poco a poco, porque me vuelves loco mi vida. -Me giro y me quedo frente a su mirada, la cual está brillante, me sonríe como una niña pequeña y hace que pierda el control.
–Eres un completo tontito... pero aún así, me encanta volverte loco, lo que tú no sabes es que tú también eres mi locura, una locura que nunca y por nada del mundo quiero que acabe, quiero vivir esta locura eternamente junto a ti mi niño. -Rodea mi cintura y se funde contra mi pecho... posa sus delicados labios junto a los míos, provocando en mi sensaciones indescriptibles que jamás alguien consiguió despertar.
–Eres lo mejor que me sucedió, te lo prometo. -Sonrío y me sonríe, a continuación oigo un pequeño golpe en la puerta de la habitación, de repente se abre...
–Parejita, tú madre nos ha dicho que bajemos a cenar. -Nos avisan las chicas.
–Vale, ahora bajamos. -Dice Aurora
–Vamos, me acerco a su boca nuevamente y la vuelvo a besar.

Narrado por Aurora:

Bajamos a cenar a la cocina con los padres de Pablo, ya que esa noche íbamos a estar allí. Allí está Salva mostrando una fiel sonrisa, no duda a penas en acercarse a mi y en darme dos cariñosos besos. Se los devuelvo sin esa preocupación por Pablo, saber que todo volvía a su ser me hacía inmensamente feliz. La cena transcurrió sin ningún tipo de problema, es más Salva cruzó miradas con Ángela una de las chicas... no le di importancia. Paso el tiempo y estuvimos charlando y después cada uno volvimos a nuestra habitación para descansar. Salgo del baño de lavarme los dientes, Pablo está tumbado en la cama aún vestido con el Iphone en la mano, me mira de forma traviesa y levanta una de sus cejas, me acerco al borde de la cama y él me coge en brazos y me tumba en ésta... hoy es una de esas noches en las que me apetece que me haga recordar que me pertenece por completo, se lo hago saber... juega con mi pelo dulcemente, enreda sus dedos en el perdiéndose por completo, nuestras lenguas juegan a perderse... juego con su pelo, el cual está despeinado, y me causa risa.

–¿De que se ríe mi princesita? -Me dice sin separarse de mi cuerpo
–De tu pelo... estás tan gracioso. -Vuelvo a soltar una carcajada
–¿Ah si? pues te comeré. -Ríe tras pronunciar eso
–Pablo amor mío... esta noche no quiero palabras, quiero hechos. -Me aferro a su cuello oliendo su maravilloso perfume, no paro de besarlo soy incapaz de parar... levanta con cuidado mi falda y acaricia mis piernas con amor, vuelve a juntar mi boca con la suya... quiere deshacerse de ella ya, lo noto... baja la cremallera de ésta con cuidado de no pillarme, parece costarle por lo cual y finalmente decido quitarmela yo del todo, besa mis hombros y a continuación desliza los tirantes de mi camiseta con el fín de quitarmela, introduce sus manos temblorosas bajo ésta y me acaricia con suavidad, tengo la sensación de que nos estamos acostando como la primera vez...  siempre me hacía el amor con delicadeza. Se deshace de mi camiseta y vuelve a besar cada parte de mi cuerpo... es mi turno, tiro con cierta brusquedad de su ajustada camiseta, su torso permanece desnudo, lo acaricio con mis manos... desabrocho el pantalón de sus vaqueros y con delicadeza me deshago lentamente de ellos... la pasión vuelve a hablar por nosotros, una lágrima recorre mi cara, Pablo se da cuenta y la limpia con una de sus dedos, se acerca a mi oído y me susurra...

–Mi niña, te quiero... recuerda que siempre vamos a estar juntos ¿vale? -Agarra con máximo cuidado mi cara y la coloca contra su pecho, me besa.
–Te amo mi amor, gracias por noches así, donde me haces inmensamente feliz.
–Yo te amo más, y gracias a ti por todo lo que me das constantemente. -Me sonríe y cambia de tema radicalmente...
–Oye cariño, ¿tú has visto a Ángela y Salva en la cena? menudas miraditas que se dedicaban... -Río
–Es cierto, yo también me he dado cuenta... mañana la preguntaré a Ángela que es lo que pasaba entre ellos.
–Quién sabe... igual emparentamos con Ángela. -Me dice Pablo riéndose.
–Anda ya... supongo que solo estarían tonteando. -Digo
–Mi niña tú duérmate ¿vale? voy a beber un vaso de agua a la cocina. -Me besa y con delicadeza apoya mi cabeza en la almohada. Me quedo dormida sin percatarme de nada más.

Narrado por Pablo:

Tras vivir otra fantástica noche junto a ella, me encuentro sediento y bajo a la cocina en busca de un poco de agua... allí está Salva que parece no poder dormir.

–¿Con sed? -Le acerco un vaso de agua para que beba.
–No... no puedo parar de pensar en alguien Pablo.
–¿En alguien? no será en...
–Si lo dices por las miradas de la cena, sí, es ella... una de vuestras amigas, la morenita con pelo rizado...
–¡Maldita sea! que despistado soy por dios... no te las he presentado perdóname.
–No te preocupes, mañana me las presentas...
–¿Y dices que no puedes dejar de pensar en Ángela? eso es...
–Sí, puede que sea amor, pero es que no te imaginas como se revoluciona mi corazón... me ha bastado una noche y sin conocerla, para que me pongan tan nervioso como me ha puesto.
–Parece que Salvita se ha enamorado... no te preocupes hermano, mañana te las presento pero más bien te la presento a ella ¿vale? y ahora vamos a dormir...

Me hace caso y se vuelve a la cama, yo hago lo mismo... Aurora está dormida, no hago nada que pueda alterar su descanso, me meto con máximo cuidado en la cama... apago la luz y me sumerjo en sueños
 profundos.


En primer lugar, disculpas a todas nuestras lectoras por la tardanza en la subida de capítulo, espero que os guste, y a partir de ahora intentaré subir más a menudo ¿vale? gracias a todas, un besote enorme.

Capítulo dedicado a mi mejor amiga Ángela Pérez, por ayudarme en los peores momentos, te quiero.