Narrado por Aurora:
Volvemos a casa de los padres de Pablo, él ayudará a Salva a vestirse
para la ocasión ya que el mundo de la ropa no es su mayor fuente, yo
ayudaré a Ángela también a arreglarse, Salva y Pablo se encierran en la
habitación de Salva prefiero no interrumpirlos y me llevo a Ángela a mi cuarto, se sienta cómodamente en la cama mientras que yo voy rebuscando en mi armario algo acorde con su estilo de vestir ya que ella no ha traído demasiada ropa. Por sus ojos van pasando bastantes vestidos, nos está costando elegir uno acorde con ella pero por fin damos con él. Es un vestido que no me he puedo demasiadas veces, un palabra de honor que llega hasta las rodillas color crema y bastante ajustado, se lo muestro en la misma percha.
–¿Te gusta cielo? Sonrío. -Lo mira con los ojos abiertos de par en par.
–¡Me encanta Aurora! es precioso pero... no sé si este tipo de vestidos va acorde conmigo y además es tuyo...
–¿Por qué no va a ir acorde contigo? tienes un buen cuerpo y lo lucirás bien... y porque sea mío no te puedes negar a ponértelo, yo te lo dejo encantada de verdad. -La sonrío
–Tampoco tengo unos zapatos adecuados que concuerden bien con este vestido, voy a hacer el auténtico ridículo con Salva
–Yo te los dejaré también, lo que me sobran son zapatos y no creo que los vaya a usar hoy
–¿En serio harás esto por mi?
–Por supuesto cielo, mira voy a enseñarte unos que quedan muy bien con este vestido. -Abro el pequeño mueble donde guardo todos mis zapatos, revuelvo entre éstos y doy con lo que busco... unos zapatos de tacón bastante altos de color negro, sencillos pero cómodos. Se los muestro.
–Con estos zapatos y ese vestido dejarás boquiabierto a Salvita, estoy segura de ello. -Río y se une a mi risa
–Muchas gracias Aurora, de verdad -Me abraza mientras observa los zapatos.
–No me las des cielo, para eso estamos. Me encuentro encima del mueble la nota que me dejó Marta donde me decía que se tenía que regresar a Santander porque su abuela había vuelto a enfermar, suspiro y pongo mala cara.
–¿Todo bien Aurora? -Me dice Ángela
–No demasiado bien...-Resoplo-. creo que la he liado un poquito...
–¿Por qué dices eso? ¿has discutido con Pablo o algo por el estilo?
–Para nada, es sólo que se me olvidó comentaros que Marta se tuvo que volver a su casa debido a que su abuela volvió a enfermar, soy un desastre.
–¿Cómo he podido ser tan tonta yo de no caer en ella? como no la había visto por aquí pensé que estaría dando una vuelta o algo. -Se lleva las manos a la cara.- Somos un desastre Aurora...
–Merece nuestras disculpas, lo mejor será que la llamemos pero dudo mucho que ella quiera dirigirnos la palabra y la verdad es que razón no la faltaría si optaría por hacer eso. -Saco de mi bolso el móvil y a continuación presiono las teclas con su número y pongo el altavoz para que ambas escuchemos. Suena durante varios segundos ese incómodo sonido que indica que la llamada está en curso... no parece cogérmelo, me pongo nerviosa, ambas esperamos con inquietud a que suene su delicada voz a través del móvil hasta que por fin lo hace. Mi voz temblorosa es incapaz de gesticular palabra alguna pero finalmente lo consigo, aunque los nervios no desaparecen.
–¿Hola? -Formulo inquietante
–¡Aurora! me dice con su tono natural mostrando alegría. Rápidamente Ángela y yo damos un pequeño respiro y sonreímos.
¡Corazón! ¿cómo estás cielo mío? -Interviene Ángela en la combersación
–Mis niñas... que bueno escucharos a las dos juntitas, me hacéis mucha falta
–Cielo perdóname por no haberte llamado en estos días, se me olvidó por completo avisar a Ángela de que te fuiste
–No os preocupéis de verdad, lo importante es que ya estamos hablando... no obstante tampoco he estado demasiado tiempo en casa ¿cómo van las cosas por allá?
–Por aquí más que bien me atrevería yo a decir... ni te imaginas la de cosas que están pasando.
–Miedo me da tratándose de vosotras dos juntas, a ver... decirme que está pasando por esas tierras -Dice riendo.
–Está pasando que Salva quiere ir a cenar esta noche con Ángela, de hecho en estos instantes se estaba probando vestidos para ver cual quedaba más acorde para la ocasión
–¿No me digas? ¿en serio mi niña? ni te imaginas lo que me alegro, te lo mereces mucho Ángela
–Gracias amor, pero no os emocionéis... sólo se trata de una cena, me imagino que sólo querrá hablar conmigo un poco más para conocerme pero de ahí no creo que salga nada, no creo que sea la chica que el quisiera tener
–Puede que tengas razón y que sólo quiera conocerte un poco más a forma de amistad, pero... ¿por qué no podría salir una preciosa relación de ahí? -Formula Marta
–Digamos que Salva es guapo y se le ve un chico bastante majo pero insisto, dudo que me quiera a mi de novia
–Cielo, tú puedes estar al lado de quién realmente desees porque vales muchísimo más que cualquier mujer del mundo, a si que espero que disfrutes y que pase lo que tenga que pasar -Intenta combencerla Marta.
–Muchas gracias Marta, no dudes que disfrutaré. -Se hace un largo silencio y retomo la combersación.
–¿Cómo está tú abuela cariño? ¿va mejor?
–Está mucho mejor, los medicamentos que la ha recetado el médico están actuando tan bien como los médicos esperaban, mil gracias por preocuparos chicas...
–No tienes nada que agradecer, somos amigas ¿no? y las amigas están para algo.
–Os quiero un montón mis niñas, de verdad... en estos momentos sois un pilar fundamental en mi vida, gracias de corazón.
–¡Y nosotras a ti! no dudes que siempre que tengas cualquier tipo de problema allá nos tendrás a nosotras para escucharte y si es posible te ayudaremos a resolverlo.
–Gracias... me encantaría seguir hablando con vosotras pero el tiempo me impide quedarme más, ¿cuidaros sí? darle un beso a Pablo de mi parte.
–Se los daremos, seguro que cuando se entere se quedará apenado porque te considera como su hada madrina...
–Pablo es tan increíble como vosotras, insisto, os quiero muchísimo a los tres...
–Y nosotros, esperamos volver a verte pronto...
–Prometo que pronto nos volveremos a ver, os quiero. Pronuncia eso último y acto seguido cuelga el teléfono, ahora ya podemos respirar totalmente tranquilas, por suerte no se ha enfadado.
–Y después de haber hablado con Marta y de haber comprobado que no estaba enfadada, te dejo que te vayas a la ducha ¿vale cielo? en un ratito vengo por aquí y te ayudo con el maquillaje. Cierro la puerta de la habitación y me dirijo a la de Salva que supongo que aún esté vistiéndose. Llamo a la puerta y entro. Allí está Salva colocado frente al espejo con cierta cara de duda mientras que Pablo está sentado en la cama observando el vestuario de éste hasta que se percata de mi presencia.
–¿Cómo le ves mi niña? -Vuelve a poner la mirada sobre Salva y a continuación se levanta de la cama y se dirige hacia mi.
–Has hecho un buen trabajo cariño. -Me acerco a Pablo y doy un beso olvidandome de la presencia de Salva por completo.
–Parejita, parece que se os olvida de que estoy aquí por momentos ¿eh? si queréis me voy a la habitación de al lado y os dejo un poquito sólos. -Nos dice riendo.
–No, no... tú acábate de vestir que te van a dar las uvas aquí aún y normalmente quién debe esperar es el chico a la chica, a si que date prisa Salva. -Ríe Pablo
–Pablo... se me olvidó comentarte una cosa el otro día... -Me vuelvo a poner nerviosa por miedo a que se enfade conmigo ahora él.
–¿Qué pasa mi niña? ¿está todo bien? -Se pone rápidamente nervioso.
–Cariño está todo bien sí pero... he metido la pata. -Respiro y continúo.- El otro día Marta me dejó una nota donde me comentó que debía volver a su casa ya que su abuela volvió a recaer en la enfermedad y con todo el lío de Salcy, de la cita y de miles de cosas más se me ha pasado comentároslo a ti y a Ángela, por suerte la hemos llamado hace cuestión de minutos y no estaba enfadada.
–¡Es verdad, Marta! nos hemos olvidado por completo de ella... me siento fatal. -Se lleva las manos a la cara.
–Cálmate mi amor, ella no está enfadada con nosotros, está todo bien ¿sí? -Le beso en la frente.
–Ella me ha ayudado siempre con todos los problemas y en cambio yo... yo nunca estoy para ella.
–Pablo, tranquilízate... está todo bien, de verdad, en unos días la llamamos para preguntar nuevamente por el estado de salud de su abuela.
–La verdad es que yo a Marta la considero como mi mejor amiga, mi hada madrina... la verdad es que pocas personas han estado ahí como está ella en momentos difíciles.
–Lo sé, Marta es encantadora... pero como bien te digo en unos días la llamamos y listo ¿sí? -Le beso en los labios.
–Listo. -Dice Salva terminando de colocarse la corbata.
–Muy guapo Salva, os dejo que tengo que terminar de ayudar a Marta a cosas de mujeres ya sabéis... -Río y salgo por la puerta. Abro la puerta de la habitación donde se encuentra Ángela que ya está con el vestido y los zapatos puestos, está guapísima...
–Uau... estás que rompes cielo, estás bellísima.
–Muchas gracias, Auro ¡eres increíble! -Se acerca y me abraza.
–Prométeme que vas a disfrutar esta noche de la cita con Salva...
–Te lo prometo, disfrutaré como una enana -Ríe
–Eso es lo que yo quería oir exactamente, pero antes... faltan los toques finales, un buen peinado y unos ojos maquillados pondrán el broche final al vestuario, si me dejas yo te ayudaré con eso.
–Claro que sí, me dejo en tus manos. -Nos dirigimos al cuarto de baño, ahí saco el neceser con todo el maquillaje y comienzo a maquillar sus bonitos ojos, tardo unos cuantos minutos pero logro el objetivo que quería... realzar su mirada. Después la hago varios tirabuzones por el pelo y listo, algo sencillo pero que la queda genial.
–¿Y bien? ¿te gusta el resultado?
–Es precioso, ha quedado muy bonito.
–Ya estás lista para tú cita... -Termino de pronunciar eso cuando alguien llama de repente a la puerta, al otro lado se oye la voz de Salva.
–¿Estás lista Ángela?
–Eh... sí, sí, ya salgo. -Pronuncia nerviosa.
–Tranquila mujer... todo va a salir genial, mañana me cuentas ¿vale? a disfrutar. -Me da dos besos y sale de la habitación con una sonrisa.
–Madre mía... ¡estás preciosa Ángela! -Salva agarra de la mano a Ángela y la da una vuelta.
–Gracias. -Dice nerviosa.- Tú también estás muy guapo con ese traje.
–En gran parte se lo debo a Pablo, ya sabes... él entiende más que yo de ropa. -Ríe
–Y yo a Aurora, sin su ayuda no tendría este aspecto esta noche. -Me guiña un ojo. Observo a Pablo que está apoyado en el marco de la puerta de Salva, parece nervioso...
–¿Nos vamos ya bella? -Dice Salva a Ángela.
–Claro, cuando quieras. -Luce una espléndida sonrisa.
–Pasarlo bien ¿vale?
–Lo haremos, y espero que vosotros también lo paséis bien.
Salva y Ángela salen por la puerta, ahora volvemos a estar solos Pablo y yo. Me dirijo a él que continúa con la cara triste...
–Mi amor, ¿qué te preocupa? -Le pregunto.
–Cielo no es que me preocupe... es que me siento mal conmigo mismo
–¿Pero por qué? Marta no está enfadada contigo
–Lo sé, pero me habría gustado hablar con ella y transmitirla todo mi apoyo como ella me transmitió a mi en anteriores ocasiones, me siento horriblemente mal.
–Ella sabe de sobra que estás ahí, os habéis hecho muy buenos amigos y esta vez hemos sido unos despistados todos, pero ella es una persona totalmente comprensiva.
–¿Tú crees que ella no se habrá enfadado?
–Por supuesto que no cariño, se como es Marta y si se habría enfadado no nos habría cogido si quiera el móvil.
–Tienes razón, en unos días la llamo y la pido disculpas por mi parte.
–Pablo... olvídate de todo ¿vale? todo está bien... necesitamos un poco estar sólos y nos vamos a pasar la noche amargados por algo sin sentido. -Me acerco lentamente a su boca, le agarro de la cintura y poco a poco le atraigo contra mi cuerpo, vamos caminando despacio hacia el sofá con cuidado de no caernos. Puedo sentir su sonrisa en medio del beso, algo que hace que la mía aparezca una vez más. Introduce sus frías manos bajo mi camiseta un nuevo temblor se produce en mi cuerpo... acaricio su torso bajo la camiseta, la cual me deshago pronto de ella o eso intento, tiro de ella hacia arriba con el fin total de quitársela hasta que finalmente logro quitársela. Tira de mi camiseta con cuidado y se deshace también de esta. Desabrocho el botón de su pantalón sin dejar de besarle, tiro de él hacia abajo y también me deshago de él, ahora es él quién intenta quitarme el mío hasta que lo consigue. Sus manos recorroren mi espalda en busca del broche del sujetador. Me demuestra una vez más que su existir me permanece. Mi cuerpo se estremece con el fiel contacto de su piel... me envuelvo en la fragancia de su perfume, me fundo contra su pecho, y en un susurro me acerco a su oído...
–Te amo. -Lo cual hace que una lágrima derrame por su rostro. Limpio ésta con mi dedo, sonrío. y vuelvo a mencionar. -Recuerda que tuya eternamente.- A lo cual el responde con una de sus preciosas sonrisas, esas que me llenan y me abundan de alegría. Nos quedamos largos minutos abrazados hasta que nos dormimos.
22.4.13
8.4.13
Cap. 59: Despedida
Narrado por Pablo:
Me cuesta conciliar el sueño, Aurora permanece completamente dormida... me quedo apoyado en el cabecero de la cama de brazos cruzados y en cierto modo, algo pensativo... la verdad, no logro entender que me sucede, no entiendo ese comedero de cabeza que vivo... ¿qué demonios me está sucediendo? ¿por qué no puedo ser completamente feliz? lo analizo... no encuentro lógica alguna. Tardo largos minutos en dormirme, pero finalmente parece que lo consigo. Abro mis ojos con pereza, los primeros rallos de sol mañaneros hacen que me cueste abrirlos... el brazo de Aurora rodea mi cintura, ella permanece inconsciente... me acerco a su frente y la beso con dulzura... abre sus preciosos ojos de par en par y esboza una sonrisa intensa.
–Buenos días mi amor... -Pronuncia en bajito, de forma que solo nos oigamos nosotros
–Buenos días mi bella durmiente... ¿cómo ha dormido hoy usted?
–Contigo al lado nunca se puede dormir mal nunca
–Te amo mi vida, siempre seras una de las cosas más importantes de mi vida
–¿Sabes una cosa? desde el momento en el que te tuve tan cerca de mi, supe que serías el amor de mi vida, el que quiero como padre de mis hijos, el que quiero que me tenga todas y cada una de las noches en sus brazos... siempre pensé que eras tú ese hombre especial, no me equivoqué en ello Pablo, quiero vivir lo que me queda de vida junto a ti. -Me emociono a modo que va recitando esto, me sigo emocionando como el primer día, pequeñas lágrimas comenzarían a recorrer pronto mi rostro, lo noto con certeza. Aurora se queda seria, con la mirada algo perdida después de sincerarse una vez más conmigo y mostrarme sus sentimientos.
–Mi niña... mi existir te permanece completamente, no hay dudas... soy tuyo, te amo. -La digo con total sinceridad, hace que cada parte de mi cuerpo se estremezca con el roce de sus dedos recorriendo esta. Me quedo callado abrazada a ella, con fuerza... como si no existiera un mañana para nosotros. Os puedo decir con absoluta certeza que estando entre sus brazos soy la persona más feliz del mundo. Pasan largos minutos y continuamos abrazados hasta que miramos la hora y nos percatamos de que ya deben estar todos sentados en la mesa desayunando. Me dirijo al armario y saco un pantalón color beige, camisa blanca y salgo de la habitación de la mano de Aurora. Bajamos las escaleras cuando de repente agarra mi brazo, me acerca contra su cuerpo, me da un beso y me guiña el ojo, la sonrío y vamos hacia la cocina... como decía anteriormente ya estaban desayunando, y así es... nada más poner pie firme en la cocina se nos quedaron mirando.
–¡Buenos días familia! -Digo con total energía
–Buenos días a todos. -Dice Aurora sonriendo
–Vaya horas ¿no parejita? se os han pegado las sábanas... -Dice Ángela con la típica risita de burla
–Más bien yo creo que ellos se han pegado bajo las sábanas. -Dice Salcy riendo
–Cómo sois ¿eh? hay que ver que mal pensados sois... nos hemos quedado durmiendo. -Dice Aurora riendo, me uno a su risa.
Todo transcurre con total normalidad, hemos desayunado en familia hasta que el trabajo de mi padre ha impedido seguir con el desayuno familiar, mi madre ha llevado a mi sobrina al colegio de modo que solo quedamos en la mesa, Ángela, Salva, Salcy, Aurora y yo, el momento indicado para la presentación de las chicas a Salva.
–Salcy, Ángela él es Salva, mi hermano. -Hago el acto de presentación
–Encantadas de conocerte Salva. -Se dan dos besos.
Después de esta presentación el teléfono de Salcy suena, todos nos quedamos callados para que pueda escuchar bien la combersación telefónica que parece importante.
–Chicos, me tengo que volver a casa... me ha salido una entrevista de trabajo y tengo que estar allí a las 6 de la tarde, voy a preparar el equipaje ¿vale?
–¿A que hora coges el vuelo Salcy? te podemos acompañar al aeropuerto a despedirte -Dice Aurora
–Mi intención es cogerle dentro de dos horas, pero no es necesario que vengáis, puedo ir sola
–De ningún modo, te acompañamos y no hay nada más que decir -Intervengo en la combersación
–De acuerdo... voy a preparar el equipaje
–Espera Salcy, te ayudamos Ángela y yo ¿verdad que sí Ángela? -Se levanta de la silla
–¿Dónde piensa ir usted? -Me levanto y agarro a Aurora por la espalda picaramente
–Amor, voy a ayudarla con la maleta -Se gira para quedar en frente de mi y me da un beso
–Te dejo marchar si me das otro beso ¿hay o no hay trato? -río picaramente
–mmm... de acuerdo. -Me besa y se va
Me quedo solo en la cocina con Salva, mejor ocasión que esta para preguntarle que tal lleva lo de Ángela, no la hay.
–¿La quieres no? me he fijado en como la mirabas, así miraba yo a Aurora y mira como hemos acabado...
–Puede que sí... ¿cómo ves que la invite a cenar? y así de paso os dejamos un poco de intimidad a ti y a Aurora
–Me parece buena idea, luego cuando baje de la habitación se lo dices ¿vale? me voy a terminar de peinar, hoy no apetece ponerse gorra. -Río.
Pasan unos 45 minutos desde que hemos acabado de desayunar, las chicas siguen encerradas en la habitación de Salcy, no quiero interrumpirlas por lo cual opto por quedarme tumbado en el sofá leyendo Twitter. Contesto algunas de las menciones de mis fans y guardo el móvil en el bolsillo. Oigo risas en el pasillo me imagino que ya hayan salido, efectivamente son ellas.
–¿Listas? -Digo
–Listas
–Esperar, antes vamos a pasar por la cocina que me voy a despedir de Salva. -Todo se trataba de una trampa para que Salva se lanzara y la pediría cita a Ángela. Entramos por la puerta de la cocina y le guiño el ojo a Salva a modo de que ya es hora de que se lo diga.
–Creo que Salva tiene que comentar algo a Ángela... -Nos quedamos el resto apartados de ellos mirándolos
–Sí... yo... quería decirte que si te gustaría salir conmigo esta noche a cenar. -Le noto nervioso y sonrío, me recuerda tanto a mis inicios con Aurora...
–Claro que sí, estaré encantada de salir a cenar contigo Salva. -Le da dos besos
–Uiuiui... ¡aquí hay amor! dice Salcy
–Anda... vámonos ya, que vas a perder el avión -Dice Ángela
–Salva ¿te quieres venir? ¿o te prefieres quedar preparando para tú cena? -Río
–Qué graciosito estás ¿no Pablito? -Se unen a mi risa el resto.
–Vale, vale ya me callo, vámonos todos entonces. -Digo con la risa aún
Nos montamos en el coche y conduzco hasta el aeropuerto, llegamos y esperamos 10 minutos a que llegue el avión, esos momentos están siempre destinados a las despedidas...
–¿Vuelve cuando quieras vale preciosa? aquí tienes tú casa y a tus amigos para lo que sea... -Dice Aurora un poco emocionada, se nota que la había cogido cariño.
–Te echaremos de menos... -Dice Ángela mientras la abraza
–Cuídate guapa, cuidate mucho. -Me despido de ella por último. Agarra su maleta y pone rumbo al avión, se para, saluda con la mano y a continuación continua por su camino. Ahora tocaba volver a casa para ayudar al vestuario de Salva ya que esto de las citas no era su mayor fuente...
Me cuesta conciliar el sueño, Aurora permanece completamente dormida... me quedo apoyado en el cabecero de la cama de brazos cruzados y en cierto modo, algo pensativo... la verdad, no logro entender que me sucede, no entiendo ese comedero de cabeza que vivo... ¿qué demonios me está sucediendo? ¿por qué no puedo ser completamente feliz? lo analizo... no encuentro lógica alguna. Tardo largos minutos en dormirme, pero finalmente parece que lo consigo. Abro mis ojos con pereza, los primeros rallos de sol mañaneros hacen que me cueste abrirlos... el brazo de Aurora rodea mi cintura, ella permanece inconsciente... me acerco a su frente y la beso con dulzura... abre sus preciosos ojos de par en par y esboza una sonrisa intensa.
–Buenos días mi amor... -Pronuncia en bajito, de forma que solo nos oigamos nosotros
–Buenos días mi bella durmiente... ¿cómo ha dormido hoy usted?
–Contigo al lado nunca se puede dormir mal nunca
–Te amo mi vida, siempre seras una de las cosas más importantes de mi vida
–¿Sabes una cosa? desde el momento en el que te tuve tan cerca de mi, supe que serías el amor de mi vida, el que quiero como padre de mis hijos, el que quiero que me tenga todas y cada una de las noches en sus brazos... siempre pensé que eras tú ese hombre especial, no me equivoqué en ello Pablo, quiero vivir lo que me queda de vida junto a ti. -Me emociono a modo que va recitando esto, me sigo emocionando como el primer día, pequeñas lágrimas comenzarían a recorrer pronto mi rostro, lo noto con certeza. Aurora se queda seria, con la mirada algo perdida después de sincerarse una vez más conmigo y mostrarme sus sentimientos.
–Mi niña... mi existir te permanece completamente, no hay dudas... soy tuyo, te amo. -La digo con total sinceridad, hace que cada parte de mi cuerpo se estremezca con el roce de sus dedos recorriendo esta. Me quedo callado abrazada a ella, con fuerza... como si no existiera un mañana para nosotros. Os puedo decir con absoluta certeza que estando entre sus brazos soy la persona más feliz del mundo. Pasan largos minutos y continuamos abrazados hasta que miramos la hora y nos percatamos de que ya deben estar todos sentados en la mesa desayunando. Me dirijo al armario y saco un pantalón color beige, camisa blanca y salgo de la habitación de la mano de Aurora. Bajamos las escaleras cuando de repente agarra mi brazo, me acerca contra su cuerpo, me da un beso y me guiña el ojo, la sonrío y vamos hacia la cocina... como decía anteriormente ya estaban desayunando, y así es... nada más poner pie firme en la cocina se nos quedaron mirando.
–¡Buenos días familia! -Digo con total energía
–Buenos días a todos. -Dice Aurora sonriendo
–Vaya horas ¿no parejita? se os han pegado las sábanas... -Dice Ángela con la típica risita de burla
–Más bien yo creo que ellos se han pegado bajo las sábanas. -Dice Salcy riendo
–Cómo sois ¿eh? hay que ver que mal pensados sois... nos hemos quedado durmiendo. -Dice Aurora riendo, me uno a su risa.
Todo transcurre con total normalidad, hemos desayunado en familia hasta que el trabajo de mi padre ha impedido seguir con el desayuno familiar, mi madre ha llevado a mi sobrina al colegio de modo que solo quedamos en la mesa, Ángela, Salva, Salcy, Aurora y yo, el momento indicado para la presentación de las chicas a Salva.
–Salcy, Ángela él es Salva, mi hermano. -Hago el acto de presentación
–Encantadas de conocerte Salva. -Se dan dos besos.
Después de esta presentación el teléfono de Salcy suena, todos nos quedamos callados para que pueda escuchar bien la combersación telefónica que parece importante.
–Chicos, me tengo que volver a casa... me ha salido una entrevista de trabajo y tengo que estar allí a las 6 de la tarde, voy a preparar el equipaje ¿vale?
–¿A que hora coges el vuelo Salcy? te podemos acompañar al aeropuerto a despedirte -Dice Aurora
–Mi intención es cogerle dentro de dos horas, pero no es necesario que vengáis, puedo ir sola
–De ningún modo, te acompañamos y no hay nada más que decir -Intervengo en la combersación
–De acuerdo... voy a preparar el equipaje
–Espera Salcy, te ayudamos Ángela y yo ¿verdad que sí Ángela? -Se levanta de la silla
–¿Dónde piensa ir usted? -Me levanto y agarro a Aurora por la espalda picaramente
–Amor, voy a ayudarla con la maleta -Se gira para quedar en frente de mi y me da un beso
–Te dejo marchar si me das otro beso ¿hay o no hay trato? -río picaramente
–mmm... de acuerdo. -Me besa y se va
Me quedo solo en la cocina con Salva, mejor ocasión que esta para preguntarle que tal lleva lo de Ángela, no la hay.
–¿La quieres no? me he fijado en como la mirabas, así miraba yo a Aurora y mira como hemos acabado...
–Puede que sí... ¿cómo ves que la invite a cenar? y así de paso os dejamos un poco de intimidad a ti y a Aurora
–Me parece buena idea, luego cuando baje de la habitación se lo dices ¿vale? me voy a terminar de peinar, hoy no apetece ponerse gorra. -Río.
Pasan unos 45 minutos desde que hemos acabado de desayunar, las chicas siguen encerradas en la habitación de Salcy, no quiero interrumpirlas por lo cual opto por quedarme tumbado en el sofá leyendo Twitter. Contesto algunas de las menciones de mis fans y guardo el móvil en el bolsillo. Oigo risas en el pasillo me imagino que ya hayan salido, efectivamente son ellas.
–¿Listas? -Digo
–Listas
–Esperar, antes vamos a pasar por la cocina que me voy a despedir de Salva. -Todo se trataba de una trampa para que Salva se lanzara y la pediría cita a Ángela. Entramos por la puerta de la cocina y le guiño el ojo a Salva a modo de que ya es hora de que se lo diga.
–Creo que Salva tiene que comentar algo a Ángela... -Nos quedamos el resto apartados de ellos mirándolos
–Sí... yo... quería decirte que si te gustaría salir conmigo esta noche a cenar. -Le noto nervioso y sonrío, me recuerda tanto a mis inicios con Aurora...
–Claro que sí, estaré encantada de salir a cenar contigo Salva. -Le da dos besos
–Uiuiui... ¡aquí hay amor! dice Salcy
–Anda... vámonos ya, que vas a perder el avión -Dice Ángela
–Salva ¿te quieres venir? ¿o te prefieres quedar preparando para tú cena? -Río
–Qué graciosito estás ¿no Pablito? -Se unen a mi risa el resto.
–Vale, vale ya me callo, vámonos todos entonces. -Digo con la risa aún
Nos montamos en el coche y conduzco hasta el aeropuerto, llegamos y esperamos 10 minutos a que llegue el avión, esos momentos están siempre destinados a las despedidas...
–¿Vuelve cuando quieras vale preciosa? aquí tienes tú casa y a tus amigos para lo que sea... -Dice Aurora un poco emocionada, se nota que la había cogido cariño.
–Te echaremos de menos... -Dice Ángela mientras la abraza
–Cuídate guapa, cuidate mucho. -Me despido de ella por último. Agarra su maleta y pone rumbo al avión, se para, saluda con la mano y a continuación continua por su camino. Ahora tocaba volver a casa para ayudar al vestuario de Salva ya que esto de las citas no era su mayor fuente...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)