Narrado por Aurora:
Esta noche hemos quedado con los amigos de toda la vida de Pablo para dar una vuelta y tomar algo y de paso despejarnos un poco. Llegamos al bar donde hemos quedado con ellos y allí están todos con sus correspondientes novias. Saludamos amablemente a todos y a cada uno, acto seguido nos sentamos en uno de los sofás del bar. Pablo se ha pedido para tomar una cocacola y yo he optado por un kas de naranja. Hace mucho que no les veíamos, hablamos un poco de todo lo que hemos vivido en los últimos meses.
Decidimos salir a bailar a la pista que tiene el bar, suena una de las típicas canciones lentas. Pablo me agarra de la cintura y comenzamos a dar pequeños pasos. Observo durante todo el baile como una chica de unos 20 años, morena y alta no le quita el ojo durante toda la noche a Pablo, se dirige hacia nosotros y con un total descaro se acerca a Pablo para proponerle bailar, me quedo de brazos cruzados viviendo la situación, la verdad es que no me causa ninguna gracia y más cuando Pablo ha aceptado bailar con ella. Lo sé, es un simple baile pero como he dicho antes, no ha parado de quitarle ojo durante el tiempo que llevamos aquí. Me siento en el sofá nuevamente, hasta que Mónica, una de las novias de los amigos de Pablo se acerca a mi al ver la situación.
–Te fastidia ver lo que estás viendo ¿no? -Me pregunta.
–Sí Mónica sí, te juro que la arrancaba los pelos, es impresionante el descaro que está teniendo de acercarse a Pablo para pedirle bailar cuando está viendo que estaba yo con él.
–Te entiendo, pero se ve perfectamente que Pablo te quiere a ti, no tienes de que preocuparte. -Me dice intentando animarme.
–Lo sé, pero tampoco se ha negado a bailar, y eso es lo que me ha fastidiado realmente, no aguanto más esta situación, además mira como se acerca a su oído...
–¿Qué piensas hacer?
–¿Hacer? nada, solamente me iré, esta situación me quema por dentro.
Me levanto sin despedirme de nadie, necesito salir de ahí cuanto antes. Camino a casa a paso ligero y de bastante mal humor. Al llegar a casa me tumbo en la cama y enciendo la televisión a la espera de que Pablo regrese a casa. Pasan los minutos y poco a poco me voy quedando dormida, hasta que oigo como la puerta de casa se cierra, apago rápidamente la televisión y me hago la dormida.
–Princesa, despierta, te has quedado dormida vestida... -Me dice Pablo mientras acaricia mi pelo.
Me levanto de la cama, cojo el pijama y me dirijo al cuarto de baño a ponerme el pijama, no le dirijo la palabra a Pablo.
–¿Se puede saber que te pasa para no hablarme y dejarme sólo en el bar? -Me pregunta pero hago caso nulo a sus palabras y me meto en la cama.
–¿Estás enfadada por el baile con...? -Me dice sentando en la cama.
–¿Cómo pretendes que no lo esté Pablo? después de lo que he visto no es para menos. -Le digo mientras me levanto de la cama.
–¿Por qué princesa? sólo hemos bailado...
–Ella parecía no tener las mismas intenciones, bien que te decía cosas al oído y a ti parecía no molestarte.
–Sólo me estaba diciendo que la gustaba mi música, por favor Aurora no quiero discutir por esto, es absurdo.
–De acuerdo Pablo, si para ti es absurdo que esté bailando contigo y venga una chica y te proponga bailar y además te susurre cosas, vale.
–Es gracioso al fin de cuentas. -Me dice con una risilla.
–¿Te parece gracioso de verdad? porque a mi no precisamente mucha.
–Sí, es gracioso ver como te pones celosilla...
–No soy celosa Pablo...
–Mi vida, ¿cómo te digo que no tienes por qué sentir celos? sabes que te quiero a ti, solamente a ti... -Dice eso último y no puedo evitar sonreír.
–Vaya, al menos has sonreído, eso significa que... ¿me perdonas? -Me dice poniendo cara de niño bueno mientras me besa en el cuello.
–Así es inevitable no perdonarte, pero perdóname tú también por esta escenita de celos.
–No tienes de que disculparte mi vida, yo en tú lugar habría hecho lo mismo, si te veo con otro aunque sea bailar me habría muerto de celos...
–Pero es que con quién yo quiero ''bailar'' toda la vida es contigo, quiero despertar contigo y que estés ahí...
–Cada día me demuestras más tú amor, eres increíble...
–Lo voy a hacer todos los días de mi vida, que no te quepa duda.
Me acerco y le abrazo fuertemente, un abrazo de esos que hablan por si solos. Me da un apasionado beso mientras enreda sus manos en mi pelo haciendo que olvide el mundo durante unos segundos. Me coge en brazos y me tumba sobre la cama con cuidado, metiendo sus manos por debajo de la camiseta de mi pijama y besando mi tripa hasta subir a mi boca para volver a besarla una vez más, me acerco a su oído.
–Todas las noches deberían ser así, llenas de caricias dónde estemos juntos, sin nadie...
–Sólos tú y yo, princesa... -Me dice mientras me sonríe.
Acaricia mi cuerpo produciendo en mi una vez más sensaciones totalmente indescriptibles y que sólo logra él. La temperatura aumenta a cada segundo que pasa, tira de mi camiseta y acto seguido y sin prisas se deshace de ella sin dejar de besar mis labios. Me dejo de llevar por el juego de caricias que iniciamos, y comienzo quitarle su camiseta mientras acaricio su torso. Nuestras lenguas se entrelazan, me pierdo en el aroma que desprende su piel. No puedo parar de temblar, es como si fuera la primera vez... desabrocho el botón de su pantalón y tiro de ellos hasta que caen al suelo. Ahora es él quién tira de mis pantalones con cuidado para deshacerse de ellos, me fundo en su pecho y puedo sentir perfectamente el latido constante de su corazón y de su respiración un tanto agitada al igual que la mía. Se deshace cuidadosamente de mi lencería y yo de sus bóxer. Pablo agarra mis manos, mi cuerpo tiembla con el contacto de su eterna piel, me eleva al cielo una vez más. Siento su cuello pegado en mi cuello. La pasión vuelve a estar presente esa noche en nuestra habitación, donde lo único que se oye son nuestros latidos y nuestras aceleradas respiraciones.
Entre besos y caricias Pablo se queda dormido, le abrazo y acaricio su pelo, adoro los momentos en los que duerme y yo me quedo embobada viendo como lo hace, dormirse sabiendo que él esta ahí es increíble, he soñado tantas veces al imaginar mi vida a su lado, que no os podéis llegar a imaginar lo inmensamente feliz que me hace, a pesar de todo lo importante es ir venciendo poco a poco todos los obstáculos, y nosotros lo estamos haciendo y lo haremos así siempre, porque no tengo ninguna duda de que nuestro amor en enorme y puede con todo lo que venga...
21.6.13
20.6.13
Cap. 63: Miedo
Narrado por Pablo:
Esta noche estoy realmente emocionado además de contento. Acabo de llevar a Aurora a la playa, allí la he preparado una pequeña cena y allí la he entregado lo que la correspondía desde hace dos meses, el anillo de compromiso. Nuestro noviazgo no ha sido fácil debido a muchas cosas, pero aquí seguimos dispuestos a luchar por ello. Nuestros respectivos familiares no tienen ni idea de lo de nuestra boda pero realmente eso no es lo que más me preocupa realmente, lo que me preocupa es Sara. Tengo que hacer algo para que deje de fastidiar. No puedo conciliar mi sueño esta noche, no sé que voy a hacer. Salgo a respirar un poco de aire al balcón, en mi cabeza rondan pensamientos que no me gustan demasiado. Vuelvo a dentro, me visto y aprovechando que Aurora está completamente dormido salgo en busca de Sara, necesito que entienda que no puede seguir haciéndonos daño de esta manera. Camino a paso ligero hasta su casa ya que no vive demasiado lejos. Ya estoy en frente de su puerta, respiro y tomo valor.
–No te esperaba aquí a estas horas Pablo. -Me dice con cara de sorprendida.
–No estoy aquí por gusto, si no porque va siendo hora de que dejemos las cosas claras entre nosotros.
–Pasa. -Me hace un gesto.
Pasamos dentro y nos sentamos en uno de los sofás.
–Sara creo que ya está bien ¿no? ya va siendo hora de que dejes que viva mi vida con Aurora. -La digo totalmente serio.
–Puede que en los últimos meses no me haya comportado de una buena forma contigo pero es que Pablo yo...
–¿Tú qué Sara? ¿acaso me vas a salir con que me quieres? por favor, basta de mentiras...
–Pues sí, te quiero y te aseguro que mucho más que ella, si las cosas cambiarían... -Se acerca a mi y intenta besarme pero yo rápidamente la esquivo.
–¿No lo entiendes? no quiero nada contigo, no quiero ni si quiera tu amistad, en este tiempo te has convertido en un ser lleno de maldad y odio hacia nosotros, mírate Sara, mira a tu alrededor y dime a cuantas personas tienes a tu lado... estás sola Sara, sola.
Al decir eso último Sara comienza a llorar, y puede que me haya pasado pero es así, todo esto se lo ha ganado ella con sus puras mentiras.
–No me puedo creer que me estés diciendo esto, ¿te das cuenta de como me estás tratando Pablo? tú antes no eras así. -Me dice llorando.
–¿Qué yo antes no era así? creo que te estás equivocando, aquí la única que has cambiado eres tú, y has cambiado para mal, si me quisieras no harías las cosas que haces...
–Aún estamos a tiempo de arreglar esto y ser felices juntos sólos tú y yo...
–Nunca voy a volver contigo Sara, nunca en la vida, lo nuestro acabó ya, te ofrecí mi amistad y mira como me lo devuelves...
–Pero Pablo... dame otra oportunidad, quiero cambiar y contigo se que puedo conseguirlo, tú eras mi vida... -Me abraza.
–No, demasiado tarde para los arrepentimientos, en los próximos meses me voy a casar con Aurora y te puedo asegurar que es lo que más anhelo en la vida. -Aparto sus manos de mi cintura.
Salgo del salón dirección a la puerta, la mirada de Sara en estos momentos desprende odio, lo cual hace que menos me crea sus palabras, y estoy seguro de que volverá a hacernos daño. Doy un portazo y salgo corriendo de allí cuanto antes. Vuelvo a caminar a paso ligero hasta llegar a casa antes de que Aurora note que no estoy. Abro la puerta de casa intentando hacer el mínimo ruido, llego a la habitación, me desvisto y me meto a la cama, sigue dormida aparentemente, respiro tranquilo. Me quedo pensativo largos minutos hasta que logro conciliar el sueño.
Abro los ojos algo perezoso y acto seguido miro mi reloj, son las 11:30 de la mañana, Aurora me ha dejado una nota en la mesilla.
''¡Buenos días mi príncipe! he salido a hacer unos recados no tardaré mucho ¿vale? te quiero mi vida''
Aprovecho que no está Aurora en casa para encerrarme en el estudio un rato. Me siento frente al piano y empiezo a tocar ''Tanto'' a piano, reflexiono respecto a lo que dice la letra, y eso me hace pensar que si me callo respecto al sitio donde fui, Aurora se enfadará mucho más. ¿Qué hago? se va a enfadar igualmente, lo quiero que imagine cosas que no son... no quiero perderla a cuenta de esto.
Se abre la puerta de casa, es ella y viene muy sonriente, creo que es el momento de contárselo.
–¡Hola mi vida! -Se abalanza sobre mi y me da un beso.
–Princesa, ¿qué tal? -Digo fingiendo una sonrisa.
–Genial, he ido a mirar trajes de novia desde prontito... ¿y tú que tal vida mía? -No puedo contárselo, viene súper feliz e ilusionada con los trajes de novia, sería fastidiarle el día, mejor esperaré unos días más.
–Muy bien, me levanté hace un rato y me metí en el estudio, lo necesitaba tanto...
–Te preocupa algo ¿verdad? -Aurora no es tanto, ya son meses juntos y ya me conoce lo suficientemente como para saber cuando me sucede algo y cuando no.
–Claro que no cielo, simplemente he hecho algunos arreglos en una canción.
–¿Seguro cariño?
–Sí, y ¿tú que tal con los vestidos mi niña? -Digo cambiando radicalmente de tema.
–Sólo he entrado a mirar para saber más o menos lo que había, en cuanto sepamos la fecha de la boda llamaré a mi hermana para que me ayude con él. -Me dice con una sonrisa.
–Y hablando de fechas... ¿cuándo quieres que sea amor?
–Me encantaría que fuese el 8 Julio, no por nada en especial pero en ese mes comienza a venir el buen tiempo.
–Perfecto, entonces será ese día, tú mandas princesa. -La digo sonriendo mientras acaricio sus mejillas.
–¿En serio? no sabes lo feliz que me hace saber la fecha...
–No te imaginas las ganas que tengo de que llegue ese día mi niña, no te las imaginas. -La digo mientras la abrazo fuertemente.
–Sí pero... -Me dice un poco nerviosa.
–¿Qué pasa princesa? ¿no te apetece?
–Claro que me apetece cielo, es sólo que tengo miedo a que nuestras familias no lo vean bien, temo su respuesta...
–Es algo que les guste o no van a tener que aceptar, Aurora nosotros nos queremos y el que dirán nos tiene que dar igual, todo saldrá bien.
–Tienes razón mi amor, seguro que nuestras familias lo aceptan...
–Claro que sí, no tengas miedo princesa...
En ese momento suena mi móvil, en la pantalla se refleja el número de Manuel, mi mejor amigo.
–Cuanto tiempo Manu, ¿cómo estás tío? sí he terminado la gira hace nada... ¿salir esta tarde? pffff no sé... de acuerdo, nos vemos allí, hasta luego.
–Cariño, es Manu quiere que salgamos a dar una vuelta con ellos esta noche ¿te apetece ir? si quieres le llamo y cancelamos...
–Claro que no me molesta, nos vendrá bien salir un rato...
Aurora prepara una comida ligera, comemos tranquilamente y acto seguido la ayudo a recoger la cocina. Estamos algo cansados a si que decidimos tumbarnos un rato en la cama hasta la hora de prepararnos para salir. Aurora se va acercando poco a poco a mi, acortando la distancia entre su boca y la mía. Comienza a darme besos por el cuello mi punto débil.
–Princesa, ¿te he dicho ya que adoro todas tus caricias? -Digo mientras acaricio sus mejillas.
–Siempre gusta que te digan cosas así a menudo... -Me dice mientras me da un ligero beso.
Me besa provocando en mi una sensación indescriptible, me dejo llevar sus caricias hasta que me percato de la hora que es.
–Pequeña, lo siento pero vamos a tener que esperar... va siendo hora de que nos arreglemos para salir.
–Tienes razón, cuando estoy el tiempo se me pasa el tiempo demasiado volando...
–A mi también cariño, me encantaría estar aquí contigo tumbados todo la tarde pero...
–Será mejor que empecemos a vestirnos a ver si vamos a llegar tarde.
Saco del armario unos pantalones vaqueros y una camiseta ajustada de color azul oscuro, me pongo unas playeras y una chaqueta de cuero y ya estoy listo. Aurora está guapísima también, lleva unos pantalones pitillo blancos con una camiseta azul cielo de manga caída.
Ya estamos listos, salimos de casa dirección al bar donde hemos quedado con todos mis amigos.
Esta noche estoy realmente emocionado además de contento. Acabo de llevar a Aurora a la playa, allí la he preparado una pequeña cena y allí la he entregado lo que la correspondía desde hace dos meses, el anillo de compromiso. Nuestro noviazgo no ha sido fácil debido a muchas cosas, pero aquí seguimos dispuestos a luchar por ello. Nuestros respectivos familiares no tienen ni idea de lo de nuestra boda pero realmente eso no es lo que más me preocupa realmente, lo que me preocupa es Sara. Tengo que hacer algo para que deje de fastidiar. No puedo conciliar mi sueño esta noche, no sé que voy a hacer. Salgo a respirar un poco de aire al balcón, en mi cabeza rondan pensamientos que no me gustan demasiado. Vuelvo a dentro, me visto y aprovechando que Aurora está completamente dormido salgo en busca de Sara, necesito que entienda que no puede seguir haciéndonos daño de esta manera. Camino a paso ligero hasta su casa ya que no vive demasiado lejos. Ya estoy en frente de su puerta, respiro y tomo valor.
–No te esperaba aquí a estas horas Pablo. -Me dice con cara de sorprendida.
–No estoy aquí por gusto, si no porque va siendo hora de que dejemos las cosas claras entre nosotros.
–Pasa. -Me hace un gesto.
Pasamos dentro y nos sentamos en uno de los sofás.
–Sara creo que ya está bien ¿no? ya va siendo hora de que dejes que viva mi vida con Aurora. -La digo totalmente serio.
–Puede que en los últimos meses no me haya comportado de una buena forma contigo pero es que Pablo yo...
–¿Tú qué Sara? ¿acaso me vas a salir con que me quieres? por favor, basta de mentiras...
–Pues sí, te quiero y te aseguro que mucho más que ella, si las cosas cambiarían... -Se acerca a mi y intenta besarme pero yo rápidamente la esquivo.
–¿No lo entiendes? no quiero nada contigo, no quiero ni si quiera tu amistad, en este tiempo te has convertido en un ser lleno de maldad y odio hacia nosotros, mírate Sara, mira a tu alrededor y dime a cuantas personas tienes a tu lado... estás sola Sara, sola.
Al decir eso último Sara comienza a llorar, y puede que me haya pasado pero es así, todo esto se lo ha ganado ella con sus puras mentiras.
–No me puedo creer que me estés diciendo esto, ¿te das cuenta de como me estás tratando Pablo? tú antes no eras así. -Me dice llorando.
–¿Qué yo antes no era así? creo que te estás equivocando, aquí la única que has cambiado eres tú, y has cambiado para mal, si me quisieras no harías las cosas que haces...
–Aún estamos a tiempo de arreglar esto y ser felices juntos sólos tú y yo...
–Nunca voy a volver contigo Sara, nunca en la vida, lo nuestro acabó ya, te ofrecí mi amistad y mira como me lo devuelves...
–Pero Pablo... dame otra oportunidad, quiero cambiar y contigo se que puedo conseguirlo, tú eras mi vida... -Me abraza.
–No, demasiado tarde para los arrepentimientos, en los próximos meses me voy a casar con Aurora y te puedo asegurar que es lo que más anhelo en la vida. -Aparto sus manos de mi cintura.
Salgo del salón dirección a la puerta, la mirada de Sara en estos momentos desprende odio, lo cual hace que menos me crea sus palabras, y estoy seguro de que volverá a hacernos daño. Doy un portazo y salgo corriendo de allí cuanto antes. Vuelvo a caminar a paso ligero hasta llegar a casa antes de que Aurora note que no estoy. Abro la puerta de casa intentando hacer el mínimo ruido, llego a la habitación, me desvisto y me meto a la cama, sigue dormida aparentemente, respiro tranquilo. Me quedo pensativo largos minutos hasta que logro conciliar el sueño.
Abro los ojos algo perezoso y acto seguido miro mi reloj, son las 11:30 de la mañana, Aurora me ha dejado una nota en la mesilla.
''¡Buenos días mi príncipe! he salido a hacer unos recados no tardaré mucho ¿vale? te quiero mi vida''
Aprovecho que no está Aurora en casa para encerrarme en el estudio un rato. Me siento frente al piano y empiezo a tocar ''Tanto'' a piano, reflexiono respecto a lo que dice la letra, y eso me hace pensar que si me callo respecto al sitio donde fui, Aurora se enfadará mucho más. ¿Qué hago? se va a enfadar igualmente, lo quiero que imagine cosas que no son... no quiero perderla a cuenta de esto.
Se abre la puerta de casa, es ella y viene muy sonriente, creo que es el momento de contárselo.
–¡Hola mi vida! -Se abalanza sobre mi y me da un beso.
–Princesa, ¿qué tal? -Digo fingiendo una sonrisa.
–Genial, he ido a mirar trajes de novia desde prontito... ¿y tú que tal vida mía? -No puedo contárselo, viene súper feliz e ilusionada con los trajes de novia, sería fastidiarle el día, mejor esperaré unos días más.
–Muy bien, me levanté hace un rato y me metí en el estudio, lo necesitaba tanto...
–Te preocupa algo ¿verdad? -Aurora no es tanto, ya son meses juntos y ya me conoce lo suficientemente como para saber cuando me sucede algo y cuando no.
–Claro que no cielo, simplemente he hecho algunos arreglos en una canción.
–¿Seguro cariño?
–Sí, y ¿tú que tal con los vestidos mi niña? -Digo cambiando radicalmente de tema.
–Sólo he entrado a mirar para saber más o menos lo que había, en cuanto sepamos la fecha de la boda llamaré a mi hermana para que me ayude con él. -Me dice con una sonrisa.
–Y hablando de fechas... ¿cuándo quieres que sea amor?
–Me encantaría que fuese el 8 Julio, no por nada en especial pero en ese mes comienza a venir el buen tiempo.
–Perfecto, entonces será ese día, tú mandas princesa. -La digo sonriendo mientras acaricio sus mejillas.
–¿En serio? no sabes lo feliz que me hace saber la fecha...
–No te imaginas las ganas que tengo de que llegue ese día mi niña, no te las imaginas. -La digo mientras la abrazo fuertemente.
–Sí pero... -Me dice un poco nerviosa.
–¿Qué pasa princesa? ¿no te apetece?
–Claro que me apetece cielo, es sólo que tengo miedo a que nuestras familias no lo vean bien, temo su respuesta...
–Es algo que les guste o no van a tener que aceptar, Aurora nosotros nos queremos y el que dirán nos tiene que dar igual, todo saldrá bien.
–Tienes razón mi amor, seguro que nuestras familias lo aceptan...
–Claro que sí, no tengas miedo princesa...
En ese momento suena mi móvil, en la pantalla se refleja el número de Manuel, mi mejor amigo.
–Cuanto tiempo Manu, ¿cómo estás tío? sí he terminado la gira hace nada... ¿salir esta tarde? pffff no sé... de acuerdo, nos vemos allí, hasta luego.
–Cariño, es Manu quiere que salgamos a dar una vuelta con ellos esta noche ¿te apetece ir? si quieres le llamo y cancelamos...
–Claro que no me molesta, nos vendrá bien salir un rato...
Aurora prepara una comida ligera, comemos tranquilamente y acto seguido la ayudo a recoger la cocina. Estamos algo cansados a si que decidimos tumbarnos un rato en la cama hasta la hora de prepararnos para salir. Aurora se va acercando poco a poco a mi, acortando la distancia entre su boca y la mía. Comienza a darme besos por el cuello mi punto débil.
–Princesa, ¿te he dicho ya que adoro todas tus caricias? -Digo mientras acaricio sus mejillas.
–Siempre gusta que te digan cosas así a menudo... -Me dice mientras me da un ligero beso.
Me besa provocando en mi una sensación indescriptible, me dejo llevar sus caricias hasta que me percato de la hora que es.
–Pequeña, lo siento pero vamos a tener que esperar... va siendo hora de que nos arreglemos para salir.
–Tienes razón, cuando estoy el tiempo se me pasa el tiempo demasiado volando...
–A mi también cariño, me encantaría estar aquí contigo tumbados todo la tarde pero...
–Será mejor que empecemos a vestirnos a ver si vamos a llegar tarde.
Saco del armario unos pantalones vaqueros y una camiseta ajustada de color azul oscuro, me pongo unas playeras y una chaqueta de cuero y ya estoy listo. Aurora está guapísima también, lleva unos pantalones pitillo blancos con una camiseta azul cielo de manga caída.
Ya estamos listos, salimos de casa dirección al bar donde hemos quedado con todos mis amigos.
19.6.13
Cap. 62: Juntos eternamente
Narrado por Aurora:
2 meses después...
Han pasado exactamente dos meses desde que Pablo me pidió matrimonio. Cada día que pasa estamos más enamorados e ilusionados con nuestro enlace. La gira de Pablo acaba de terminar de la mejor manera posible, en su tierra, en su Málaga querida. Yo finalmente he acabado la carrera de Anatomía lo cual indica que lo siguiente sería buscar un empleo pero eso aún tendrá que esperar ya que me quiero dedicar a tiempo completo en los preparativos de la boda y en Pablo. Una boda conlleva mucha preparación y tiempo por ello quiero centrarme en ella para que cuando llegue el día esté todo perfecto. Por el momento ni nuestros amigos y ni nuestras familias saben nada de nuestra futura boda, hemos decidido esperar unas semanas para poder confirmar la propia fecha del enlace. La idea de casarme con Pablo me ilusiona muchísimo, es algo que siempre soñé pero no puedo negar que también me asusta la reacción de mis padres, cuando comenzamos nuestra relación no pusieron demasiadas pegas al respecto pero esto es distinto, es un paso más en nuestras vidas un paso del cual estamos completamente seguros que queremos dar juntos y no pienso echarme atrás por mucho que no les guste mi decisión.
Es Sábado y son las 21:30 de la noche, me dispongo a recoger un poco la habitación ya que hoy he andado con el tiempo justo y no me ha dado tiempo a recoger nada de ella. Pablo ha salido a correr hace un rato por el puerto para desconectar un poco de todo en sí. Limpio un poco las estanterías y guardo varias prendas de ropa que estaban en una de las sillas de la habitación. Poco después me siento en el sofá a ver un poco la televisión después de terminar las labores del hogar, hago 'zapping' en la televisión pero la verdad es que nada logra entretenerme, las horas que Pablo no están en casa son demasiado lentas. Me quedo dormida en el sofá hasta que siento unos labios junto a los míos dándome un ligero beso. No puedo evitar sonreír al abrir mis ojos y verle ahí agachado a mi lado observando como dormía y luciendo una bella sonrisa.
–Mi vida... -Digo mientras me incorporó en el sofá y acaricio su rostro que permanece con una amplia sonrisa.
–Estás tan preciosa mientras duermes, con tu carita angelical, con esa dulce cara... -Acaricia mi pelo. -soy un afortunado de tenerte a mi lado en esta vida princesa.
–Y tú eres el regalo más preciado de mi vida, la cosa más bonita que yo puedo tener, mi ser completo. -Le abrazo con fuerza.
–Aurora mi vida, yo sé que no soy el hombre perfecto que te mereces, pero voy a luchar por que esto funcione, por tenerte siempre a mi lado. -Me dice mientras acaricia mi mano y me sonríe.
–Para mi eres el hombre perfecto, lo que he buscado tantos años por fin lo tengo aquí delante. -Me acerco poco a poco a sus labios hasta besarlos una vez más.
–Y tú eres la mujer perfecta, la que yo siempre quise a mi lado, te quiero princesa, mi princesa. -Acaricia mis mejillas y no puedo evitar emocionarme ante sus palabras.
–Pfff... mi príncipe... -Sigo emocionándome y esta vez es él quién me seca las lágrimas con sus dedos.
–No quiero que me llores, por favor mi vida... -Vuelve a mostrar una de sus maravillosas sonrisas.
–Lo hago, pero de felicidad. -Sonrío yo mientras acaricia su rostro.
–Vístete. -Me dice mientras vuelve a ponerse de pie.
–¿Qué? ¿para qué? ¿a dónde vamos a ir? -Formulo repetidas veces.
–Princesa, no preguntes, confía en mi y vístete. -Me dice riendo mientras me da la mano para que me levante del sofá.
–Está bien, está bien confiaré en ti... -Le muestro una de mis sonrisas.
–Así me gusta, mientras escoges la ropa me voy a dar una ducha rápida ¿vale? -Me da un beso en la frente y se dirige al cuarto de baño.
Hago caso a Pablo y escojo algo de ropa del armario mientras él se ducha, me cuesta poder elegir pero finalmente y entre tanta duda, lo decido. Escojo una de mis útlimas adquisiciones, un precioso vestido rojo de tirantes largo con el que la espalda queda totalmente descubierta, lo combinaré con unos tacones negros de tacón bastante altos. Me siento en la cama a esperar a que Pablo salga del cuarto de baño y una vez que lo hace él entro yo para darme una ducha rápida. No tardo mucho, me coloco el vestido y acto seguido me hago un moño, después me maquillo un poco los ojos y por último me coloco los zapatos. Salgo del baño y allí está él, va con un pantalón vaquero clarito, una camisa de botones blanca y una americana de color gris acompañado de unas botas. Se pone en pie nada más notar mi presencia en la habitación, me mira de arriba a bajo y acto seguido muestra una amplia sonrisa.
–Uau... no me esperaba que te pondrías así de espectacular esta noche, estás... -Parece quedarse sin palabras.
–Tú también estás espectacular cielo, quizás esta noche tenga que cruzar algunas palabras con algunas... -Río ante mi comentario.
–Lo mismo te digo, pero por mi parte no tienes de que preocuparte, sabes que sólo te quiero y te querré a ti. -Me dice mientras me agarra por la cintura y me da un beso en el cuello.
–Tú tampoco tienes de que preocuparte amor, recuerda que soy solamente tuya y que mi amor te pertenece a ti. -Me giro y le doy un ligero beso y me da la mano. Cogemos el coche y Pablo sigue sin darme ningún detalle de nuestro rumbo.
–¿A dónde vamos amor? me tienes intrigada desde que me dijiste que me vistiera. -Formulo nuevamente.
–Ya llegamos cielo, te llevaré a un sitio especial.
El coche se para lo cual entiendo que ya hemos llegado. Pablo me deja en el coche porque tiene que hacer unas cosas según él. Sigo con el pañuelo ya que le he prometido que no me lo quitaré hasta que vuelva.
Pasan los minutos y por fin llega, abre la puerta del coche y me ayuda a salir de este. Camino siguiendo las indicaciones que me da para no tropezarme con nada.
–Ya hemos llegado mi amor, aquí es. -Pronuncia eso último y deshace la pequeña lazada que le dio al pañuelo que me tapa los ojos. Abro los ojos poco a poco y me quedo impactada frente a lo que estoy viendo. Estamos frente a una de las playas que más nos gustan a los dos, hay un largo camino de pétalos y de velas que nos guían hasta una manta que está tendida sobre la arena rodeada también de velas y con un un par de copas y comida.
–¿Qué hago? ¿te como ya o me espero al postre? -Me abalanzo sobre él riendo al ver aquello que el mismo ha preparado.
–¿Te gusta mi vida? tú, yo, solos... -Me agarra y me da un ligero beso.
–Te juro que me has dejado impactada Pablo, es precioso... aunque a mi me da igual donde estar estando contigo.
–Mi vida, mi reina, el amor de mi vida... quiero que disfrutemos juntos de esta noche. -Me dice mientras acaricia mis mejillas.
–Claro que sí mi amor, solos tú y yo... no quiero que hablemos de nadie esta noche, sólo quiero que hablemos de ti y de mi, de todo lo que sentimos...
–Así va a ser, esta noche el resto de mundo no sobra, siéntate cielo. -Me da la mano y me ayuda a sentarme sobre la manta que está estirada en la arena, acto seguido se sienta él.
La cena transcurre con total tranquilidad, Pablo ha encargado algo ligero, está todo delicioso. Después de acabar de cenar Pablo saca el champagne de la coctelera donde se encuentra rodeado de hielos para mantenerse frío, coge nuestras respectivas copas y lo sirve.
–¿Por qué brindamos? -Pregunto.
–Brindemos por todos los momentos que hemos vivido juntos, y los que nos quedan futura señora de Alborán. -Ríe y me contagia su risa.
–Me parece un buen motivo de brindis futuro marido, recuerda que por muchos baches que tengamos en el camino nada nos va a separar. -Pronuncio eso último con una sonrisa, y acto seguido brindamos con nuestras copas.
–Vamos a ser tan felices mi princesa... voy a luchar por que sonrías todos los días. -Me dice mientras acaricia mis manos y se acerca poco a poco a mí.
–Yo también te haré feliz y intentaré que cada día que pase sonrías... -Le agarro de la cintura y me vuelvo a acercar a sus labios.
Nos besamos durante largos minutos, dejándonos llevar por el deseo. Muerde mi labio inferior cuidadosamente mientras mis dedos se enredan en su pelo, sin darnos cuenta ya estamos tumbados en el suelo dejándonos llevar un poco más.
–Quiero hacerte el amor aquí, frente a la playa. -Me susurra en un hilo de voz.
Me dejo llevar por las sensaciones del momento, esta noche no hay prisa alguna. Introduzco mis manos por debajo de su camisa sin dejar de besarle ni un instante, desabrocho cada botón de esa camisa que tanto me fascina hasta quitársela por completo. Acaricia mis piernas produciendo en mi algo indescriptible, tira de la cremallera y desliza el vestido hasta deshacerse de él. Besa cada parte de mi cuerpo y un escalofrío recorre mi cuerpo en cuestión de segundos. Desabrocho el botón de su pantalón hasta deshacerme de él. Acaricia mi espalda mientras juega con mi pelo y acabamos de desnudarnos mutuamente. El aliento de su cuello está pegado contra mi piel, me fundo contra su pecho como nunca, como si el mañana no existiría. Me hace el amor una vez más elevandome al mismísimo cielo. Nuestras respiraciones comienzan a agitarse más y más a cada segundo que pasa, hace que olvide todas la preocupaciones. Me hace suya una vez más, adoro como me trata... poco a poco se va separando de mi cuerpo y ambos recuperamos nuestras respiraciones. Suspiro y le sonrío.
–Gracias por hacerme acariciar el cielo cuando estoy contigo amor... -Le digo con una sonrisa
–Te quiero. -Pronuncia.
Acto seguido coge sus pantalones y de uno de sus bolsillos saca una pequeña caja. Me mira y me sonríe.
–Aún no te he pedido matrimonio como debía, faltaba esto para ser una buena pedida de mano... -Me da la cajita y la abro con máximo cuidado. Una vez más me quedo impactada, es un precioso anillo de compromiso, no tengo palabras para describir como me siento ahora mismo
–Pa, pa, blo... es precioso mi vida. -Le digo con una voz temblorosa.
–¿Te gusta mi reina? si te traje hasta aquí esta noche es porque quería dártelo de una manera especial, y mejor forma que frente a esta playa tan bonita... -Acaricia mi mano.
–Pero Pablo... este anillo te habrá costado un dineral...
–El dinero es lo de menos, tú te mereces este anillo y muchos más. -Respira. -Aurora ya se que esta misma frase te la dije hace dos meses, pero no de la mejor forma por estoy hoy me gustaría volverte a decir sí... -Parece nervioso, tan nervioso como cuando me lo pidió delante de Sara.
–Mi amor, ¡sí quiero, sí quiero! quiero pasar el resto de mis días a tú lado. -No le dejo terminar la frase.
–Mi niña, ya veo que te conoces la frase perfectamente, pero aún así... ¿estás dispuesta a pasar el resto de tus días a mi lado? ¿quieres casarte conmigo? -Formula Pablo y otra vez contesto sin pensármelo.
–No es que quiera pasar el resto de mis días contigo... si no que yo quiero envejecer contigo Pablo, quiero que sigas amaneciendo a mi lado como cada mañana, quiero despertarte comiéndote a besos hasta conseguir que te despiertes... quiero una vida entera a tú lado mi amor. -Le digo casi emocionándome.
–¿Sabes una cosa mi vida? en todo este tiempo me han pasado cosas realmente increíbles y tú eres una de ellas. Gracias a ti soy lo que soy, nunca me falta la sonrisa en la cara, haces que en los peores días sonría.
–¿Sabes lo que me gusta a mi? ese momento en el que llegas a casa después de un día agotador y aún así tienes una sonrisa para mí, te amo mi vida. -Le doy un ligero beso.
–Y yo a tí princesa, hoy mañana y siempre.
Nos quedamos largos minutos abrazados hasta que se me ocurre una idea. Me acerco al oído de Pablo y comienzo a cantarle un pequeño fragmento de una de mis canciones preferidas ''Hasta mi final, Il Divo''
2 meses después...
Han pasado exactamente dos meses desde que Pablo me pidió matrimonio. Cada día que pasa estamos más enamorados e ilusionados con nuestro enlace. La gira de Pablo acaba de terminar de la mejor manera posible, en su tierra, en su Málaga querida. Yo finalmente he acabado la carrera de Anatomía lo cual indica que lo siguiente sería buscar un empleo pero eso aún tendrá que esperar ya que me quiero dedicar a tiempo completo en los preparativos de la boda y en Pablo. Una boda conlleva mucha preparación y tiempo por ello quiero centrarme en ella para que cuando llegue el día esté todo perfecto. Por el momento ni nuestros amigos y ni nuestras familias saben nada de nuestra futura boda, hemos decidido esperar unas semanas para poder confirmar la propia fecha del enlace. La idea de casarme con Pablo me ilusiona muchísimo, es algo que siempre soñé pero no puedo negar que también me asusta la reacción de mis padres, cuando comenzamos nuestra relación no pusieron demasiadas pegas al respecto pero esto es distinto, es un paso más en nuestras vidas un paso del cual estamos completamente seguros que queremos dar juntos y no pienso echarme atrás por mucho que no les guste mi decisión.
Es Sábado y son las 21:30 de la noche, me dispongo a recoger un poco la habitación ya que hoy he andado con el tiempo justo y no me ha dado tiempo a recoger nada de ella. Pablo ha salido a correr hace un rato por el puerto para desconectar un poco de todo en sí. Limpio un poco las estanterías y guardo varias prendas de ropa que estaban en una de las sillas de la habitación. Poco después me siento en el sofá a ver un poco la televisión después de terminar las labores del hogar, hago 'zapping' en la televisión pero la verdad es que nada logra entretenerme, las horas que Pablo no están en casa son demasiado lentas. Me quedo dormida en el sofá hasta que siento unos labios junto a los míos dándome un ligero beso. No puedo evitar sonreír al abrir mis ojos y verle ahí agachado a mi lado observando como dormía y luciendo una bella sonrisa.
–Mi vida... -Digo mientras me incorporó en el sofá y acaricio su rostro que permanece con una amplia sonrisa.
–Estás tan preciosa mientras duermes, con tu carita angelical, con esa dulce cara... -Acaricia mi pelo. -soy un afortunado de tenerte a mi lado en esta vida princesa.
–Y tú eres el regalo más preciado de mi vida, la cosa más bonita que yo puedo tener, mi ser completo. -Le abrazo con fuerza.
–Aurora mi vida, yo sé que no soy el hombre perfecto que te mereces, pero voy a luchar por que esto funcione, por tenerte siempre a mi lado. -Me dice mientras acaricia mi mano y me sonríe.
–Para mi eres el hombre perfecto, lo que he buscado tantos años por fin lo tengo aquí delante. -Me acerco poco a poco a sus labios hasta besarlos una vez más.
–Y tú eres la mujer perfecta, la que yo siempre quise a mi lado, te quiero princesa, mi princesa. -Acaricia mis mejillas y no puedo evitar emocionarme ante sus palabras.
–Pfff... mi príncipe... -Sigo emocionándome y esta vez es él quién me seca las lágrimas con sus dedos.
–No quiero que me llores, por favor mi vida... -Vuelve a mostrar una de sus maravillosas sonrisas.
–Lo hago, pero de felicidad. -Sonrío yo mientras acaricia su rostro.
–Vístete. -Me dice mientras vuelve a ponerse de pie.
–¿Qué? ¿para qué? ¿a dónde vamos a ir? -Formulo repetidas veces.
–Princesa, no preguntes, confía en mi y vístete. -Me dice riendo mientras me da la mano para que me levante del sofá.
–Está bien, está bien confiaré en ti... -Le muestro una de mis sonrisas.
–Así me gusta, mientras escoges la ropa me voy a dar una ducha rápida ¿vale? -Me da un beso en la frente y se dirige al cuarto de baño.
Hago caso a Pablo y escojo algo de ropa del armario mientras él se ducha, me cuesta poder elegir pero finalmente y entre tanta duda, lo decido. Escojo una de mis útlimas adquisiciones, un precioso vestido rojo de tirantes largo con el que la espalda queda totalmente descubierta, lo combinaré con unos tacones negros de tacón bastante altos. Me siento en la cama a esperar a que Pablo salga del cuarto de baño y una vez que lo hace él entro yo para darme una ducha rápida. No tardo mucho, me coloco el vestido y acto seguido me hago un moño, después me maquillo un poco los ojos y por último me coloco los zapatos. Salgo del baño y allí está él, va con un pantalón vaquero clarito, una camisa de botones blanca y una americana de color gris acompañado de unas botas. Se pone en pie nada más notar mi presencia en la habitación, me mira de arriba a bajo y acto seguido muestra una amplia sonrisa.
–Uau... no me esperaba que te pondrías así de espectacular esta noche, estás... -Parece quedarse sin palabras.
–Tú también estás espectacular cielo, quizás esta noche tenga que cruzar algunas palabras con algunas... -Río ante mi comentario.
–Lo mismo te digo, pero por mi parte no tienes de que preocuparte, sabes que sólo te quiero y te querré a ti. -Me dice mientras me agarra por la cintura y me da un beso en el cuello.
–Tú tampoco tienes de que preocuparte amor, recuerda que soy solamente tuya y que mi amor te pertenece a ti. -Me giro y le doy un ligero beso y me da la mano. Cogemos el coche y Pablo sigue sin darme ningún detalle de nuestro rumbo.
–¿A dónde vamos amor? me tienes intrigada desde que me dijiste que me vistiera. -Formulo nuevamente.
–Ya llegamos cielo, te llevaré a un sitio especial.
El coche se para lo cual entiendo que ya hemos llegado. Pablo me deja en el coche porque tiene que hacer unas cosas según él. Sigo con el pañuelo ya que le he prometido que no me lo quitaré hasta que vuelva.
Pasan los minutos y por fin llega, abre la puerta del coche y me ayuda a salir de este. Camino siguiendo las indicaciones que me da para no tropezarme con nada.
–Ya hemos llegado mi amor, aquí es. -Pronuncia eso último y deshace la pequeña lazada que le dio al pañuelo que me tapa los ojos. Abro los ojos poco a poco y me quedo impactada frente a lo que estoy viendo. Estamos frente a una de las playas que más nos gustan a los dos, hay un largo camino de pétalos y de velas que nos guían hasta una manta que está tendida sobre la arena rodeada también de velas y con un un par de copas y comida.
–¿Qué hago? ¿te como ya o me espero al postre? -Me abalanzo sobre él riendo al ver aquello que el mismo ha preparado.
–¿Te gusta mi vida? tú, yo, solos... -Me agarra y me da un ligero beso.
–Te juro que me has dejado impactada Pablo, es precioso... aunque a mi me da igual donde estar estando contigo.
–Mi vida, mi reina, el amor de mi vida... quiero que disfrutemos juntos de esta noche. -Me dice mientras acaricia mis mejillas.
–Claro que sí mi amor, solos tú y yo... no quiero que hablemos de nadie esta noche, sólo quiero que hablemos de ti y de mi, de todo lo que sentimos...
–Así va a ser, esta noche el resto de mundo no sobra, siéntate cielo. -Me da la mano y me ayuda a sentarme sobre la manta que está estirada en la arena, acto seguido se sienta él.
La cena transcurre con total tranquilidad, Pablo ha encargado algo ligero, está todo delicioso. Después de acabar de cenar Pablo saca el champagne de la coctelera donde se encuentra rodeado de hielos para mantenerse frío, coge nuestras respectivas copas y lo sirve.
–¿Por qué brindamos? -Pregunto.
–Brindemos por todos los momentos que hemos vivido juntos, y los que nos quedan futura señora de Alborán. -Ríe y me contagia su risa.
–Me parece un buen motivo de brindis futuro marido, recuerda que por muchos baches que tengamos en el camino nada nos va a separar. -Pronuncio eso último con una sonrisa, y acto seguido brindamos con nuestras copas.
–Vamos a ser tan felices mi princesa... voy a luchar por que sonrías todos los días. -Me dice mientras acaricia mis manos y se acerca poco a poco a mí.
–Yo también te haré feliz y intentaré que cada día que pase sonrías... -Le agarro de la cintura y me vuelvo a acercar a sus labios.
Nos besamos durante largos minutos, dejándonos llevar por el deseo. Muerde mi labio inferior cuidadosamente mientras mis dedos se enredan en su pelo, sin darnos cuenta ya estamos tumbados en el suelo dejándonos llevar un poco más.
–Quiero hacerte el amor aquí, frente a la playa. -Me susurra en un hilo de voz.
Me dejo llevar por las sensaciones del momento, esta noche no hay prisa alguna. Introduzco mis manos por debajo de su camisa sin dejar de besarle ni un instante, desabrocho cada botón de esa camisa que tanto me fascina hasta quitársela por completo. Acaricia mis piernas produciendo en mi algo indescriptible, tira de la cremallera y desliza el vestido hasta deshacerse de él. Besa cada parte de mi cuerpo y un escalofrío recorre mi cuerpo en cuestión de segundos. Desabrocho el botón de su pantalón hasta deshacerme de él. Acaricia mi espalda mientras juega con mi pelo y acabamos de desnudarnos mutuamente. El aliento de su cuello está pegado contra mi piel, me fundo contra su pecho como nunca, como si el mañana no existiría. Me hace el amor una vez más elevandome al mismísimo cielo. Nuestras respiraciones comienzan a agitarse más y más a cada segundo que pasa, hace que olvide todas la preocupaciones. Me hace suya una vez más, adoro como me trata... poco a poco se va separando de mi cuerpo y ambos recuperamos nuestras respiraciones. Suspiro y le sonrío.
–Gracias por hacerme acariciar el cielo cuando estoy contigo amor... -Le digo con una sonrisa
–Te quiero. -Pronuncia.
Acto seguido coge sus pantalones y de uno de sus bolsillos saca una pequeña caja. Me mira y me sonríe.
–Aún no te he pedido matrimonio como debía, faltaba esto para ser una buena pedida de mano... -Me da la cajita y la abro con máximo cuidado. Una vez más me quedo impactada, es un precioso anillo de compromiso, no tengo palabras para describir como me siento ahora mismo
–Pa, pa, blo... es precioso mi vida. -Le digo con una voz temblorosa.
–¿Te gusta mi reina? si te traje hasta aquí esta noche es porque quería dártelo de una manera especial, y mejor forma que frente a esta playa tan bonita... -Acaricia mi mano.
–Pero Pablo... este anillo te habrá costado un dineral...
–El dinero es lo de menos, tú te mereces este anillo y muchos más. -Respira. -Aurora ya se que esta misma frase te la dije hace dos meses, pero no de la mejor forma por estoy hoy me gustaría volverte a decir sí... -Parece nervioso, tan nervioso como cuando me lo pidió delante de Sara.
–Mi amor, ¡sí quiero, sí quiero! quiero pasar el resto de mis días a tú lado. -No le dejo terminar la frase.
–Mi niña, ya veo que te conoces la frase perfectamente, pero aún así... ¿estás dispuesta a pasar el resto de tus días a mi lado? ¿quieres casarte conmigo? -Formula Pablo y otra vez contesto sin pensármelo.
–No es que quiera pasar el resto de mis días contigo... si no que yo quiero envejecer contigo Pablo, quiero que sigas amaneciendo a mi lado como cada mañana, quiero despertarte comiéndote a besos hasta conseguir que te despiertes... quiero una vida entera a tú lado mi amor. -Le digo casi emocionándome.
–¿Sabes una cosa mi vida? en todo este tiempo me han pasado cosas realmente increíbles y tú eres una de ellas. Gracias a ti soy lo que soy, nunca me falta la sonrisa en la cara, haces que en los peores días sonría.
–¿Sabes lo que me gusta a mi? ese momento en el que llegas a casa después de un día agotador y aún así tienes una sonrisa para mí, te amo mi vida. -Le doy un ligero beso.
–Y yo a tí princesa, hoy mañana y siempre.
Nos quedamos largos minutos abrazados hasta que se me ocurre una idea. Me acerco al oído de Pablo y comienzo a cantarle un pequeño fragmento de una de mis canciones preferidas ''Hasta mi final, Il Divo''
''Mirándote mi amor te juro, cuidar por siempre nuestra unión
Ser para siempre tú y yo, en el bien y en el mal
lo mejor que me ha pasado fue verte por primera vez y estar así de mano
en mano es lo que amor siempre soñé...''
–Princesa, me dejas sin palabras... es precioso eso que me acabas de cantar. -Me dice algo emocionado.
–Es una canción, pero te juro que me identifico tanto con esa letra...
–Como dice esta canción... cuidaré de ti sobre todo de esta futura unión.
–Gracias por entrar en mi vida.
Le doy un abrazo y le beso. Poco después nos vamos vistiendo para poner rumbo de vuelta a casa ya que es algo tarde. Llevo los zapatos en una mano y con la otra agarro a Pablo que luce un preciosa sonrisa y yo otras, sin duda una noche más para el recuerdo...
–Gracias por entrar en mi vida.
Le doy un abrazo y le beso. Poco después nos vamos vistiendo para poner rumbo de vuelta a casa ya que es algo tarde. Llevo los zapatos en una mano y con la otra agarro a Pablo que luce un preciosa sonrisa y yo otras, sin duda una noche más para el recuerdo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)