Narrado por Aurora:
Esta noche hemos quedado con los amigos de toda la vida de Pablo para dar una vuelta y tomar algo y de paso despejarnos un poco. Llegamos al bar donde hemos quedado con ellos y allí están todos con sus correspondientes novias. Saludamos amablemente a todos y a cada uno, acto seguido nos sentamos en uno de los sofás del bar. Pablo se ha pedido para tomar una cocacola y yo he optado por un kas de naranja. Hace mucho que no les veíamos, hablamos un poco de todo lo que hemos vivido en los últimos meses.
Decidimos salir a bailar a la pista que tiene el bar, suena una de las típicas canciones lentas. Pablo me agarra de la cintura y comenzamos a dar pequeños pasos. Observo durante todo el baile como una chica de unos 20 años, morena y alta no le quita el ojo durante toda la noche a Pablo, se dirige hacia nosotros y con un total descaro se acerca a Pablo para proponerle bailar, me quedo de brazos cruzados viviendo la situación, la verdad es que no me causa ninguna gracia y más cuando Pablo ha aceptado bailar con ella. Lo sé, es un simple baile pero como he dicho antes, no ha parado de quitarle ojo durante el tiempo que llevamos aquí. Me siento en el sofá nuevamente, hasta que Mónica, una de las novias de los amigos de Pablo se acerca a mi al ver la situación.
–Te fastidia ver lo que estás viendo ¿no? -Me pregunta.
–Sí Mónica sí, te juro que la arrancaba los pelos, es impresionante el descaro que está teniendo de acercarse a Pablo para pedirle bailar cuando está viendo que estaba yo con él.
–Te entiendo, pero se ve perfectamente que Pablo te quiere a ti, no tienes de que preocuparte. -Me dice intentando animarme.
–Lo sé, pero tampoco se ha negado a bailar, y eso es lo que me ha fastidiado realmente, no aguanto más esta situación, además mira como se acerca a su oído...
–¿Qué piensas hacer?
–¿Hacer? nada, solamente me iré, esta situación me quema por dentro.
Me levanto sin despedirme de nadie, necesito salir de ahí cuanto antes. Camino a casa a paso ligero y de bastante mal humor. Al llegar a casa me tumbo en la cama y enciendo la televisión a la espera de que Pablo regrese a casa. Pasan los minutos y poco a poco me voy quedando dormida, hasta que oigo como la puerta de casa se cierra, apago rápidamente la televisión y me hago la dormida.
–Princesa, despierta, te has quedado dormida vestida... -Me dice Pablo mientras acaricia mi pelo.
Me levanto de la cama, cojo el pijama y me dirijo al cuarto de baño a ponerme el pijama, no le dirijo la palabra a Pablo.
–¿Se puede saber que te pasa para no hablarme y dejarme sólo en el bar? -Me pregunta pero hago caso nulo a sus palabras y me meto en la cama.
–¿Estás enfadada por el baile con...? -Me dice sentando en la cama.
–¿Cómo pretendes que no lo esté Pablo? después de lo que he visto no es para menos. -Le digo mientras me levanto de la cama.
–¿Por qué princesa? sólo hemos bailado...
–Ella parecía no tener las mismas intenciones, bien que te decía cosas al oído y a ti parecía no molestarte.
–Sólo me estaba diciendo que la gustaba mi música, por favor Aurora no quiero discutir por esto, es absurdo.
–De acuerdo Pablo, si para ti es absurdo que esté bailando contigo y venga una chica y te proponga bailar y además te susurre cosas, vale.
–Es gracioso al fin de cuentas. -Me dice con una risilla.
–¿Te parece gracioso de verdad? porque a mi no precisamente mucha.
–Sí, es gracioso ver como te pones celosilla...
–No soy celosa Pablo...
–Mi vida, ¿cómo te digo que no tienes por qué sentir celos? sabes que te quiero a ti, solamente a ti... -Dice eso último y no puedo evitar sonreír.
–Vaya, al menos has sonreído, eso significa que... ¿me perdonas? -Me dice poniendo cara de niño bueno mientras me besa en el cuello.
–Así es inevitable no perdonarte, pero perdóname tú también por esta escenita de celos.
–No tienes de que disculparte mi vida, yo en tú lugar habría hecho lo mismo, si te veo con otro aunque sea bailar me habría muerto de celos...
–Pero es que con quién yo quiero ''bailar'' toda la vida es contigo, quiero despertar contigo y que estés ahí...
–Cada día me demuestras más tú amor, eres increíble...
–Lo voy a hacer todos los días de mi vida, que no te quepa duda.
Me acerco y le abrazo fuertemente, un abrazo de esos que hablan por si solos. Me da un apasionado beso mientras enreda sus manos en mi pelo haciendo que olvide el mundo durante unos segundos. Me coge en brazos y me tumba sobre la cama con cuidado, metiendo sus manos por debajo de la camiseta de mi pijama y besando mi tripa hasta subir a mi boca para volver a besarla una vez más, me acerco a su oído.
–Todas las noches deberían ser así, llenas de caricias dónde estemos juntos, sin nadie...
–Sólos tú y yo, princesa... -Me dice mientras me sonríe.
Acaricia mi cuerpo produciendo en mi una vez más sensaciones totalmente indescriptibles y que sólo logra él. La temperatura aumenta a cada segundo que pasa, tira de mi camiseta y acto seguido y sin prisas se deshace de ella sin dejar de besar mis labios. Me dejo de llevar por el juego de caricias que iniciamos, y comienzo quitarle su camiseta mientras acaricio su torso. Nuestras lenguas se entrelazan, me pierdo en el aroma que desprende su piel. No puedo parar de temblar, es como si fuera la primera vez... desabrocho el botón de su pantalón y tiro de ellos hasta que caen al suelo. Ahora es él quién tira de mis pantalones con cuidado para deshacerse de ellos, me fundo en su pecho y puedo sentir perfectamente el latido constante de su corazón y de su respiración un tanto agitada al igual que la mía. Se deshace cuidadosamente de mi lencería y yo de sus bóxer. Pablo agarra mis manos, mi cuerpo tiembla con el contacto de su eterna piel, me eleva al cielo una vez más. Siento su cuello pegado en mi cuello. La pasión vuelve a estar presente esa noche en nuestra habitación, donde lo único que se oye son nuestros latidos y nuestras aceleradas respiraciones.
Entre besos y caricias Pablo se queda dormido, le abrazo y acaricio su pelo, adoro los momentos en los que duerme y yo me quedo embobada viendo como lo hace, dormirse sabiendo que él esta ahí es increíble, he soñado tantas veces al imaginar mi vida a su lado, que no os podéis llegar a imaginar lo inmensamente feliz que me hace, a pesar de todo lo importante es ir venciendo poco a poco todos los obstáculos, y nosotros lo estamos haciendo y lo haremos así siempre, porque no tengo ninguna duda de que nuestro amor en enorme y puede con todo lo que venga...
No hay comentarios:
Publicar un comentario