30.1.13

Cap. 57: Noche mágica

Narrado por Aurora:

Ha sido una noche bastante complicada... parece que el destino esté en mi contra... estoy tumbada en la cama, mantengo los ojos abiertos como platos, a mi lado permanece Pablo quién está dormido como un auténtico tronco, mi cabeza no sabe parar de pensar en lo ocurrido... mi cabeza ahora mismo es un verdadero comecocos...  me pide constantemente que vaya en busca de Sara y la de un buen escarmiento para que aprenda a no meterse con las cosas de los demás... esta vez controlaré mis impulsos y no lo haré, no lo haré por Pablo, no quiero perjudicarle más esa imbécil es capaz de vender algo a alguna entrevista, no tiene escrúpulo alguno... agarro el edredón con mis manos demostrando mi rabia contenida... lo suelto y miro a mi derecha. Decido dejar todo atrás, hacer un borrón y cuenta nueva, no todo estaba siendo negativo, Marta ha venido con sus amigas, las cuales son fantásticas, esta noche conocería a mi cantante favorito y sobre todo lo mejor... tener a Pablo a mi lado, es algo que no se puede explicar con palabras. Me acerco a él, me aferro a su cuello, su olor me invade completamente... cierro los ojos y me dejo llevar por su fragancia... sonríe como un niño travieso, abre sus preciosos ojos y se los frota, me separo de él para no atosigarle, sin pensárselo dos veces, agarra mi cintura y me atrae otra vez contra su cuerpo, se muerde el labio y vuelve a soltar una de sus sonrisas pícaras, las cuales adoro, suelto la goma del pelo que recoge mi pelo y me siento en su torso, su cuerpo permanece en la cama tumbado.  Sus manos juegan con mi pelo y con los tirantes de mi camiseta, desliza sus manos por dentro de ésta hasta deshacerse del todo de ella, sin darme cuenta yo estoy abajo y el arriba, no para de besarme, la locura se vuelve a desatar, mis brazos acarician su torso que mantiene aún envuelto por la camiseta, desabrocho su cinturón con cuidado, se aferra contra mi pecho, me besa por cada parte de mi cuerpo sin dejar nada atrás... las caricias y los besos son la melodía de nuestra habitación en este instante, tiro de su camiseta con cierta brusquedad y a la vez con amor, lo beso con pasión... sin darnos cuenta a penas se abre una puerta, ¡oh dios! no puede ser... que vergüenza. Son las chicas, sus caras muestran lo desconocido, supongo que se habrían quedado alucinando al vernos a Pablo y a mi...

–Nosot... nosot... nosotras no quería...mos interrumpir, lo siento. -Dice Marta, Salcy y Ángela no saben que hacer o decir, y yo muero de vergüenza.
–Ehhhhh... perdonar esta estampa que acabáis de presenciar. -En un cerrar y ojos me vuelvo a poner la camiseta, Pablo y yo reímos y Pablo vuelve a ponerse la suya.
–Será mejor que nos vayamos, están bastante ocupados... -Interviene Ángela.
–No por dios, perdón se nos ha ido el santo al cielo y nos hemos dejado llevar... -Dice Pablo
–Va siendo hora de irnos ¿no? nosotras ya estamos arregladas.
–¿Qué? ¿cómo que va siendo hora si no...? me tengo que duchar, maquillarme, vestirme y... -Pablo interviene en la combersación, aún algo avergonzado...
–No os preocupéis queda una hora, y tú Aurora tranquila... hay tiempo aún, duchate tranquila que después me ducho yo amor. -Se acerca a mi me besa y sale de la habitación las chicas, las cuales supongo que habrán flipado. Saco del armario una mini falda blanca, una camiseta de manda caída color rosa clarito y mi americana negra, me dirijo al baño donde opto por una de mis duchas de agua caliente... esas que te hacen reflexionar. Me coloco la ropa que anteriormente elegí, me plancho el pelo y me maquillo... me coloco unas manoletinas para ir cómoda y salgo de la habitación, Pablo viene a la habitación y le ayudo a escoger su ropa.

–Pablo... hemos hecho el ridículo, tenemos que controlarnos ahora que están ellas...-Murmuro para que no me oigan mientras revolvemos medio armario para dar con la ropa que le gusta él.
–Será bastante complicado controlarme pero... está bien, la verdad es que sí, pobrecillas. -Ríe Pablo y me uno a su risa. Pablo opta por unos pantalones negros y una camisa blanca, está precioso, ya estabamos listas, montamos en el coche y para intentar calmar los nervios formulo...

–¿Nerviosas chicas?
–Un poco, pero aún sí estamos muy contentas. -Dice Salcy. Llegamos al auditorio de Málaga, donde será el concierto... bajamos del coche y caminamos con paso firme, la gente nos miraba de una forma completamente extraña pero en aquel momento me da igual todo lo que dirían, era feliz. Pablo agarra mi mano y me sonríe, vamos dirección a los camerinos de éste... Pablo abre la puerta del camerino con total tranquilidad, allí está mi cantante favorito, David Bustamante. Pablo se lanza a sus brazos y le saluda amablemente, preciosa estampa...

–¡Compañero! un honor tenerte por estas tierras... -Dice Pablo a David.
–¡Crack! el honor es mío, además veo que vienes muy bien acompañado. -Ríe
–No tengo queja alguna la verdad, David, ellas son Aurora mi novia, Salcy, Marta y Ángela nuestras recientes amigas... ríe.
–Hola. -Pasamos una por una al lado de David, le saludamos y le damos dos besos, es sumamente simpático, todas mantenemos un fuerte estado de impacto, ninguna podemos dejar de sonreír en ese momento.
–Oye estoy pensando que... ¿os apetece que después del concierto vayamos a cenar? si queréis. -Las chicas nos miramos más impactadas aún que anteriormente, Pablo como buen caballero que es nos pregunta antes de contestarle.
–¿Cómo lo veis chicas?
–Por mi encantada, y seguro que ellas también lo estarán ¿verdad? -Sonrío.
–¡Claro que si! nosotras más que encantadas. -Dice Marta.
–Pues no se hable más, a eso de las doce que es cuando acabe el concierto nos vemos ¿vale? espero que disfrutéis chicos, un placer que estéis aquí de verdad. -David coge su botella de agua y se dirige a la puerta para ir al escenario.
–Estoy flipando, Pablo. -Marta comenta y ríe tras decir eso.
–¿Por qué preciosa?
–David... cena, nosotros, casi nada. -Vuelve a reír y el resto se unen a su risa.
–No será ni la primera ni la última vez que quedemos con David, antes de que os vayáis os prometo que volveremos a quedar con él. -Dice Pablo sonriendo.
–¿De verdad? -Dice Salcy impactada
–Claro que sí, nos habéis ayudado mucho en estos días... y ahora vámonos que está a punto de comenzar el concierto. Pablo vuelve a cogerme de la mano y salimos del camerino, todas con grandes sonrisas dibujadas en nuestro rostro. Llegamos al patio de butacas, buscamos nuestra fila la cual está reservada, Me siento en medio Pablo y Marta a mi lado junto con Salcy y Ángela. Tras varios minutos sentados y palpando el ambiente que había, se apagan las luces de la sala... una pequeña luz ilumina el micrófono... David sale y dice unas palabras antes de dar comienzo al concierto, el resto de la gente se mantiene en silencio al oír su voz.

!Muy buenas, buenísimas noches Málaga! tengo que decir que es un verdadero placer
volver a esta tierra que cada vez que la piso me llena de cariño... 
gracias a toda la gente que está aquí por venir, espero que disfrutéis como yo lo haré, gracias.
La gente aplaude, e incluso se oye algún que otro piropo por ahí, reí... Pablo se acerca a mi oído...
–¿De que te ríes mi niña? -Acaricia mi mano.
–Porque todo esto me recuerda a cuando yo era fan de ti, venía a los conciertos y me volvía loca. -Río.
–Te quiero princesa, espero que no olvides nunca este día, que yo se que es especial para ti... -Me besa volviéndose a olvidar que no estamos solos, Marta, Ángela y Salcy están con la mirada puesta en el escenario. Comienza el concierto, Pablo me abraza con dulzura, nos dejamos llevar por la música... comienzo a cantar todas y cada una de las canciones, las chicas me acompañan... -Transcurre el concierto hasta llegar al final, nadie quería que acabase, todas estábamos encantadas, nos ponemos en pie y con una gran sonrisa nos dirigimos hacia la puerta atrás, volvemos a poner rumbo a los camerinos para ir en busca de David. Pablo nos pregunta con una gran sonrisa en su cara.

–¿Cómo lo habéis pasado chicas? aunque ahora falta la mejor parte...
–Ha sido genial Pablo, fantástico, maravilloso, muchísimas gracias en serio. -Dice Marta emocionada.
–Gracias a vosotras preciosas, siempre supe que me caeríais bien y así es. -Comenta Pablo, ellas sonríen y yo sonrío, estaba saliendo todo genial. Pablo vuelve al camerino y allí está David colocándose la chaqueta para salir, nos pregunta.

–¿Qué tal chicas, os ha gustado? 
–Nos ha encantado... David ¿te importaría echarte una foto con nosotras? si no es molestia. -Digo.
–Para nada, encantado. -Me coloco la primera, me saco la foto con él y después el resto. Todas estamos sonrientes por nuestra foto. Salimos de allí escoltados porque probablemente a la salida estarían las fans de David. Efectivamente... ponemos un primer pie fuera de la puerta del Auditorio y la gente se abalanza contra David, sonríe y pasa de largo.  Montamos en el coche, Pablo conduce, vamos a un restaurente donde estemos tranquilos. Llegamos y el mesero nos muestra la última mesa libre, allí mismo nos sentamos y pedimos algo para picar, la cena transcurre, Pablo y David se cuentan anécdotas de sus respectivas giras... Pablo se empeña en pagar la cuenta, salimos del resturante, a la salida hacía frío y llovía... 

–David, me gustaría enseñarte unos pequeños acordes para una de mis nuevas canciones que no me acaba de comvencer del todo, ¿te apetece que vayamos a la casa de mis padres a verlos? allí tengo el estudio.
–No para nada, vamos.
–Pablo nosotras nos vamos... no queremos molestar. -Digo.
–¿Iros? no, no me molestáis, venid con nosotros. -Acepto y las chicas aceptan, montamos y ponemos rumbo a la casa de los padres de Pablo. Llegamos y Pablo introduce la llave en la cerradura, entramos y allí están los padres de Pablo y Salva, esquivo su mirada y saludo a Elena y Salvador.

–No esperábamos vuestra visita... sentaros. -Nos dice Elena, Pablo da dos besos a su madre y un abrazo, saludan a David.
–He traído a David para que me ayude con unos arreglos... ¿no está Casilda ni la pequeñaja de la casa? -Pregunta Pablo.
–Se han ido al cumpleaños de una amiguita de Sofía, después vendrán.
–Vale, mamá os vamos a tener que dejar... tenemos que bajar al estudio. 
–Vale, si necesitáis algo me avisais ¿vale? -Elena siempre tan amable... bajamos las escaleras que llevan al estudio de Pablo, nunca había estado allí, está todo precioso... incluso ese maravilloso sofá que le dio a conocer, lo miro y sonrío.
–Sentaros ahí. -Señala el sofá Pablo, David se sienta a mi lado, Pablo desenfunda la guitarra y le muestra a David esos acordes, me encanta... no hay palabras.
–¿Cómo lo ves David?
–Pablo, yo no los cambiaría están perfectos, y con esa canción compagina perfectamente.
–Haré caso a tú opinión. -Nos quedamos en el estudio hablado, de repente me da por mirar a la puerta y veo a Salva asomado, Pablo ni se ha percatado, y menos mal... 
–¿Queréis tomar algo? -Pregunta Pablo.
–Vale. -Dice David.
Narrado por Pablo:

Salgo del estudio en busca de algo de bebida para ellos... allí me lo encuentro... me encuentro a Salva en las escaleras llorando, me acerco a él, habrán pasado mil cosas pero sigue siendo mi hermano...

–Salva, ¿estás bien? -Me siento a su lado.
–¿Qué haces aquí? pensé que odiarías mi presencia...
–Eres mi hermano, y todo lo que te pase me preocupa, ¿qué te pasa?
–Pablo yo... yo no puedo sostener más la situación, me puede... quiero arreglar esta situación ya.
Mantengo una larga charla con Salva sentados en las escaleras...

21.1.13

Cap. 56: No dejaré que nos separen...

Narrado por Pablo:

No puedo verla así, se me parte el alma por dentro de verla sufrir... Marta, Ángela y Salcy continúan con ella en la habitación dándola consuelo, no para de derramar lágrimas... no sé que decirla, tengo miedo a ponerla peor. Pienso antes de actuar y las pido por favor a las chicas que salgan para hablar con Aurora.

–Aurora yo... yo todo esto lo he hecho con mi mejor intención, jamás se me pasó por la cabeza que acabara así la fiesta... -Me siento a su lado, no me responde, su mirada está completamente perdida.
–Te dije que la echarías Pablo, te lo dije... si esto ha pasado es solamente por tú culpa. -Dice entre sollozos.
–¿Qué? ¿Cómo me puedes decir esto Aurora? lo he hecho con mi mejor intención todo, mi culpa no es que Sara haya tenido tan poca vergüenza de venir. -Me comienzo a desesperar, no entiendo porque me echa a mi la culpa...
–¡No mientas Pablo, por favor! sé de sobra que tú la has invitado, vete no quiero verte... ¡qué te vayas! -Me dice alterada, no entiendo la actitud de Aurora ahora mismo.
–No te reconozco ahora mismo, pero si es lo que quieres... me iré. -Cojo mi chaqueta, mi cartera y mis llaves para salir de allí, la miro por última vez para ver si cambia de opinión, cosa que no es así, la rabia y el dolor se apoderan de mi, meto un puñetazo a la puerta de la habitación y salgo de allí metiendo un último portazo a ésta. No tengo rumbo que tomar, no tengo ganas de nada, no me esperaba que Aurora me tratase de tal forma. Decido ir a mi piso, ahora mismo no quiero ver a nadie, quiero estar sólo y pensar en todo lo que ha pasado.

Narrado por Aurora:

Mi cabeza va a explotar de un momento a otro... creo que me he pasado con Pablo, le he echado las culpas de todo cuando en verdad él no tiene nada que ver, me es completamente imposible parar de llorar, se acaba de ir por mi culpa. Tras oír el portazo Marta, Salcy y Ángela salen de su habitación, traen caras de preocupación, supongo que han escuchado mi pelea con Pablo. Rompo a llorar.

–Cielo... ¿qué ha pasado? no hemos podido evitar escucharos... -Me dice Marta mientras se sienta a mi lado para volver a consolarme.
–Esa maldita va a acabar con nuestra relación Marta, no puedo más, no soporto todo esto... -Digo sin parar de llorar.
–Shhh ya está pequeña, ¿dónde está Pablo?
–Se ha ido, le he echado yo basicamente... soy una gilipollas Marta, lo acabo de perder por mi egoísmo.
–No digas eso, los dos os queréis y sea lo que sea una relación así no se puede acabar porque una idiota como Sara lo quiera así, déjame hablar con Pablo ¿sí? te prometo que te lo voy a traer de vuelta, ahora te quedarás con Ángela y Salcy, estarás en buenas manos... -Asiento y dejo marchar a Marta para que hable con Pablo.
–No te preocupes Aurora, nosotras estaremos aquí contigo ¿vale? haz caso a Marta... es una cabezota y conseguirá traer a Pablo, si hace falta lo hará de las orejas, pero te lo va a traer de vuelta. -Me dice Salcy para tranquilizarme.
–No lo va a conseguir, Pablo se ha ido muy cabreado, y razones no le faltan, he sido una auténtica gilipollas.
–No digas eso, Pablo te quiere, tendrías que ver su cara ayer cuando nos fué a buscar, estaba feliz... -Dice Ángela.

Seguimos las tres sentadas en la cama de mi habitación, no recibo noticias de ningún tipo... intento calmarme y esperar una llamada de Marta que me tranquilice. Si no fuera por ella y por sus dos amigas, estaría más nerviosa todavía, ellas han tenido mucho que ver en que yo esté más tranquila...

Narrado por Pablo

Me siento en el sofá, no se oye ningún ruido, la soledad vuelve a ser mi compañera... cierro los ojos y analizo todo lo ocurrido. Suena el timbre, con los ánimos por el suelo abro la puerta. Es Marta, la invito a pasar... no traía demasiada buena cara. Nos sentamos en el sofá a hablar.

–Pablo... ¿recuerdas que antes nos dijistes a mi y a mis amigas que te veríamos como un amigo?
–Sí, lo recuerdo perfectamente.
–Pues los amigos se cuentan los problemas... no estás obligado a contármelo aún así pero... ¿qué pasa con esa tal Sara? ¿Por qué os causa tantos problemas?
 –Sara es mi ex... hacía tiempo que no la veía, hasta que un día me enteré de un desliz que tuvo Aurora con mi hermano, nos peleamos y salí de esa casa de inmediato, me vine aquí para pensar hasta que sonó mi móvil, unos amigos insistieron en que saldría con ellos un rato... estaba tranquilo con ellos hasta que llegó ella, hacía meses que no la veía, no sé... parecía otra, me dejé embaucar nuevamente por ella... pedimos una botella de tequila me emborraché, y ya no recuerdo más, sólo su cuerpo desnudo en mi cama a la mañana siguiente... no me acordaba de nada, ella me contó que nos habíamos acostado, la pedí perdón por no acordarme de lo sucedido pero que no quería nada serio con ella, me llamó de todo y se fue, y el tiempo pasó y volví con Aurora, no la conté nada porque acabábamos de volver, hasta que un día a Aurora la llegó un WhatsApp de Sara contándola que nos habíamos acostado, ahí comenzaron los problemas... volvimos a discutir y nos volvimos a reconciliar, es más Aurora la dijo que me dejaría en paz, pasaron los días y creí que había hecho caso a sus palabras, hasta que hoy a vuelto a aparecer y ha montado éste espectáculo gritándolo a los cuatro vientos, joder no se cansa de hacerme daño Marta, no puedo más. -Me abrazo a ella, no consigo calmarme, rompo a llorar como nunca jamás lo había hecho...
–Pablo, tienes que calmarte y tranquilizarte... no podéis darle el gusto a esa idiota, ella está deseando que pasen cosas como estas para que acabéis reventando y lo dejéis, no podéis Pablo. -Me mira a los ojos.
–Ahora ya da igual, Aurora no quiere verme, me acaba de decir que me vaya de casa... ¿qué demonios quiere que haga? no entra en razón, se cree que yo la he invitado. -Altero un poco la voz.
–Yo he estado hablando con Aurora, y te puedo asegurar que ella no es así, está arrepentida de haberte tratado de ésta forma... quiere que vuelvas a casa y lo arregléis, porque os queréis y no hay más que decir, esto os tiene que servir para uniros más...
–¿De verdad que quiere que vuelva? -Me seco las lágrimas
–Si Pablo, te puedo jurar que sí, se ha quedado destrozada por haberte tratado así, por favor ven conmigo, lo tenéis que arreglar. -Se levanta y se pone en pie para irnos.
–Ella sabe que la quiero, y que jamás se me habría pasado por la cabeza invitar a Sara, yo la quiero como a nadie en el mundo Marta, como a nadie.
–Pues si la quieres, vuelve a casa, búscala Pablo... búscala.
–Tienes razón, mucha razón, pero antes... gracias por todo Marta, ya eres como mi ángel de la guarda... -La abrazo y se lo vuelvo a agradecer, sin duda es una buena persona.
–Anda ya tonto, no tienes nada que agradecerme, recuerda que los amigos estamos para esto. -Ríe y vamos dirección al coche... lo confieso, estoy más nervioso que un flan, no sé si querrá verme como me dice Marta, confio en ello. Llegamos a casa, están con Aurora Salcy y Ángela, veo como Marta las hace un gesto para que nos dejen solos, guiño un ojo a Marta y me dirijo hacia Aurora, se pone en pie para dirigirse hacia mi...

–Pablo yo... lo siento, he sido una auténtica egoísta contigo, no sé que me ha pasado por la mente. -Me dice con la mirada apagada.
–No tienes que pedirme disculpas, tienes razón... debí detener toda esta situación en cuanto esa maldita puso pie firme en esta casa, perdón.
–No hablemos más de esa..... maldita, no dejemos que nos separe Pablo, por favor, quiero estar contigo siempre... no pienso dejar bajo ningún concepto que se salga con la suya, y no tengo que perdonarte nada, la culpa no ha sido de nadie, es ella quién lo ha echado todo a perder... -Sonrío como un niño con zapatos nuevos, sus palabras me calman... me fundo contra su pecho, esboza una sonrisa.
–No dejaré que nadie nos separe mi pequeña, nada en esta mundo podrá separarnos, porque te amo. -Me sonríe y me besa, con dulzura, con pasión. No quiero separarme de su boca, quiero fundirme en ella completamente... es mi aliento una vez más. Cerramos los ojos para fundirnos en un cálido beso, nos dejamos llevar con ganas e entusiasmo... acaricio su espalda con mis manos... entrelaza sus manos con mi pelo, me hace completamente prisionero de sus labios. Mi boca juega con la suya, nuestras lenguas se enredan nuevamente... sin darme cuenta estamos en la habitación, ella en frente de mi, me mira pícaramente, me empotra contra la pared, me es completamente inevitable dejar de sonreír. Besa mi cuello con amor... mi piel se estremece con el roce de su cuerpo. Ahora soy yo quién beso su cuello, me vuelve completamente loco... mis manos llegan al filo de su vestido, acaricio sus piernas, la cojo en brazos y sus piernas rodean mi cintura, no deja de besarme, tampoco quiero que lo haga... desabrocho la cremallera del vestido y lentamente tiro de éste para que caiga al suelo... me cuesta pero lo consigo. Ahora es ella quién domina todo mi ser... se pone a la altura de mi pantalón, desabrocha sin pudor alguno el botón de éste, con ganas... lo desliza hacia abajo poco a poco, como si de un baile sensual se tratase... poco a poco se va deshaciendo de ellos hasta caer al suelo. Noto que la temperatura aumenta por momentos, quizás más que antes... nos dejamos llevar como si el mañana para nosotros no existiera, como si nuestros cuerpos se juntasen esta noche por última vez... me fundo en su pecho, quiero que note que su cuerpo me pertenece, y que el mío la pertenece a ella... introduce sus manos frías por debajo de mi camiseta y tira de ella hacia arriba, la saca y la tira por la habitación. Recorre con sus manos mi espalda y mi torso ya desnudo... la tumbo despacio en la cama, yo encima y ella debajo, me sonríe de forma pícara en alguna que otra ocasión. Me pide que aumente el ritmo, y me susurra al oído...

–Quiero sentirme hoy más tuya que nunca. -Aumento el ritmo como me pide y me aferro a su oreja, la cual muerdo pícaramente, sus deseos en este momento para mí, son órdenes. Me pierdo completamente en su cuerpo, recorro éste con mis manos, besando hasta la última parte de él. Agarro sus suaves manos... se apoya en mi pecho.

–Gracias por haberme hecho sentir tan viva hoy, te amo mi amor.
–Te amo mi princesa, recuerda que eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo... -Sonreímos como dos niños con zapatos nuevos. Nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente.

Abro los ojos, son las 12 de la mañana, me acomodo en la cama y acaricio su linda cara... se mantiene aún dormida. Tarda varios minutos en abrir sus preciosos ojos pero lo hace. Me sonríe y eso me encanta...

–¿Qué hora es? -Me dice bostezando casi y frotándose los ojos.
–Las 12... eres una dormilona cariño.
–¿Yo dormilona? eres tú, que me dejas baldada. -Río y me contagia su risa.
–¿Yo? eres tú quién va pidiendo guerra... mi culpa no es. -Vuelvo a soltar una carcajada.
–Anda ya... oye... y ¿Las chicas?
–Creo que esas estarán durmiendo, las habrá costado lo suyo, porque anoche... -Río nuevamente.
–Que vergüenza por dios, iré a preparar el desayuno como que no quiere la cosa.
–¿Vergüenza? está claro que los dos necesitábamos amor, y ya está...

Me levanto y me pongo la ropa que está desperdigada por la habitación, salgo y acompaño a Aurora a la cocina a hacer el desayuno. Allí están ellas, nos ven entrar y se empiezan a reír.

–Buenos días. -Digo como que no quiere la cosa.
–Buenísimos días ¿no parejita? -Me dice Marta riéndose, las demás tampoco dudan en hacerlo.
–Ni tan buenos días, mira el cielo... está nublado, lloverá. -Dice Aurora cambiando de tema.
–No hablo de lluvia... hablo de la tempestad que se vivió anoche en vuestro cuarto, os hemos oído, ejem, ejem... -Ríe Marta.
–Ahh eso... pues creo que habrá sido algún mueble que se habrá caído. -Ríe Aurora.
–No teneis que darnos explicaciones parejita, nos alegramos de que ya lo hayáis arreglado, hacéis una preciosa pareja. -Nos dice Ángela.
–¿Vamos a cenar esta noche? -Dice Salcy.
–Lo siento mucho chicas,  pero hoy es el concierto de David Bustamante y Pablo me ha comprado entradas... -Las chicas y yo soltamos una carcajada, volvemos a ser cómplices.
–¿Qué os causa tanta gracia? -Dice Aurora seria. Voy a la habitación a buscar el resto de las entradas para ellas, se las tiendo a Aurora...
–Pues nos hace tanta gracia, que... ¡Nosotras también vamos! Pablo nos dijo que si queríamos ir y hemos aceptado, espero que no te moleste- Dice Marta.
–¡¿En serio?! ¿cómo me va a molestar? yo encantada, si es que tengo al mejor novio del mundo... -Aurora abraza a las chicas y después me besa a mi.
–Y al promotor de todo esto ¿no le decís nada? -Río y a continuación vienen todas a abrazarme.
–Por su puesto, gracias Pablo, en serio. -Me dice Salcy.
–No hay de qué, el placer es mío por llevar a cuatro mujeronas como vosotras a mi vera. -Río y ríen

El tiempo transcurre, todas parecen estar nerviosas. Decidimos salir a comer ya que hace un buen día. Vamos a un restaurante no muy lejos de donde vivimos... comemos tranquilamente. Cuando nos queremos dar cuenta son las 17:30 h de la tarde, volvemos a casa, y decidimos ir a descansar un rato y después vestirnos e irnos. Por fín las cosas volvían a la total normalidad...

19.1.13

Cap. 55: ¿Qué demonios haces aquí?

Narrado por Pablo:

Entramos en casa, reviso por todos los lados de ésta para comprobar que la casa sigue vacia, hago un pequeño gesto para que entren.

–Qué bonito está todo Pablo, es preciosa. -Dice Marta a modo que va caminando por el pasillo con las maletas.
–Está decorada por Aurora, ella la decoró antes de que empezáramos a vivir juntos -Digo con una sonrisa.

 Nos sentamos los cuatro en el sofá a charlar un rato para hacer la espera más corta.

–¿Queréis tomar algo chicas? estáis en vuestra casa
–Gracias Pablo, por hacernos sentir como en casa sin a penas conocernos. -Pronuncia Marta sonriendo.
–Para nada, gracias a vosotras por venir, espero que estos días nos conozcamos un poco más y lleguemos a ser grandes amigos.
–Pablo perdona a Salcy y a Ángela, ellas también son tus fans y las da cierta vergüenza hablar contigo.
–¿En serio? ¿Tengo a dos fans mías delante y no se atreven a decir nada por vergüenza? mis niñas, podéis hablarme con total confianza, no muerdo. -Río, me acerco a ellas y las abrazo a cada una, tienen una sonrisa de oreja a oreja.
–Tú música es el paraíso para nuestros oídos Pablo, nos hemos conocido las tres gracias a ti, gracias por formar esta gran familia. -Dice Ángela casi emocionada, son realmente adorables.
–Gracias por tus palabras Ángela, no he tenido la oportunidad de conoceros a ninguna de las tres, estoy encantado de teneros aquí. -Sonrío y ellas tampoco dudan en hacerlo.

Sentandos en el sofá los cuatro nos ponemos a contarnos anécdotas, estoy hablando con ellas y me da la sensación de conocerlas de toda la vida, parece que han dejado la vergüenza atrás, quiero que en esta ocasión me vean como un amigo, y no como un cantante. Suena el timbre, voy rápidamente pero antes miro por la mirilla para comprobar que no sea Aurora, por suerte no era ella, eran algunos de sus amigos. Les saludo y les invito a que coman y beban todo lo que quieran. Poco a poco van llegando los invitados y con ellos mis padres, mi hermana y mi sobrina Sofía, estaba preciosa con ese pequeño vestido, me ve y corre hacia mi para que la coja en brazos.

–¡Tito Pablis, tito Pablis! -Me dice con su pequeña y dulce voz, es adorable.
–¿Cómo está mi pequeña princesa? -Digo mientras la cargo en el brazo y la doy un beso.
–Tito Pablis, ¿Dónde está la tita Auro?
–La tita Auro estará a punto de venir cariño, nos vamos a esconder y la vamos a dar todos juntos una gran sorpresota ¿vale pequeña? -La sonrío
–¡Vale tito Pablis! -Sofía es Adorable, pocas veces la había visto así de contenta con una de mis novias, sin duda la adora.
–Hola cariño. -Es mi madre, viene con mi padre y mi hermana, la doy dos besos y acto seguido les abrazo.
–Qué alegría que hayáis venido.
–¿Cómo no vamos a venir? Aurora es una más de la familia. -Dice mi Padre.

Vuelve a sonar el timbre, vuelvo a mirar por la mirilla para comprobar que no sea ella, son Manuel y el resto de mis amigos. Sabía que no me fallarían, amigos como ellos pocos, les saludo a ellos y a sus respectivas novias, ya estábamos todos. Miro por la ventana y veo que Aurora ya está por mitad de camino, tenemos el tiempo justo para esconder a todos los invitados.

–Venid rápido, esconderos en ese cuarto unos cuantos, y en ese otro el resto, y por favor, no hagáis nada de ruido, no se tiene que notar vuestra presencia ¿vale? -Asienten y se esconden donde les he dicho. Oigo la puerta, llega el momento, estoy nervioso, no quiero que se me note. Voy hacia ella y la saludo con normalidad absoluta.

–¡Mi vida! Qué bien que ya estés aquí, te echado tanto de menos... -La abrazo y la beso.
–Mi niño, yo también te he echado de menos, pero... ¿tú no decías que ibas a estar reunido esta tarde con Manuel? -Me pongo nervioso e invito algo rápidamente.
–Eh... si, lo que pasa es que Manuel me ha llamado, y me ha dicho que tiene unas décimas de fiebre y no se puede mover de casa. -Miento como puedo.
–Oh vaya... espero que esté bien, me voy a poner el pijama, estoy realmente agotada de tanto estudio. -Va camino a la habitación, voy detrás de ella para evitarlo.
–¿Pijama, ahora? no mujer no... -Me comienzo a poner nervioso y lo nota.
–¿Pablo estás bien? te noto raro.
–¿Qué te parece si vamos a cenar como me dijiste? -De esta forma la hago vestirse con el vestido que la he regalado.
–Me parece genial, pero antes espera, voy al salón a coger el teléfono inalámbrico para llamar a mi madre, hace días que no lo hago. -Tengo que evitar como sea que Aurora vaya al salón, está la mesa llena de comida y bebida, lo descubriría, salvo el plan como puedo.
–¿Ya la llamarás no? ¿Por qué no te vas a vestir? va, que siempre tardas mucho.... -Vuelvo a ponerme nervioso.
–Pablo ¿Qué demonios te pasa? ¡No me dejas hacer nada! -Contesta algo cabreada.
–Es que... bueno... espera. -Voy a la habitación en busca del vestido, ella se queda en el pasillo con cara de no entender nada.
–Toma, por eso no quería que fueras al salón porque te he comprado esto y no quería que lo descubrieras... espero que te guste, Casilda me ha ayudado a escoger el más bonito de toda la tienda.
–Mi amor, es precioso... me encanta, pero no tenías porque de verdad, y los zapatos como a mi me gustan... gracias mi vida. -Se abalanza sobre mi y me da un apasionado beso.
–Todo lo que te regale en esta vida me parece poco comparado con lo que te mereces.
–Pfff... te quiero. -Pronuncia y me vuelve a besar.
–Y yo a ti cariño, y ahora vete a la ducha que nos vamos a cenar y así lo estrenas.
–Vale, me voy a la ducha ya que si no luego te quejas de que soy una tardona. -Pronuncia esto último sacándome la lengua. Por fin, Aurora está en la ducha, voy rápidamente y sin hacer a penas ruido abro las puertas de las habitaciones de huéspedes donde están escondidos todos, les hago un gesto para que salgan, se sientan y siguen sin hablar para que Aurora no se entere de nada. Pasan los minutos, y Aurora acaba de ducharse, sale del baño con el vestido y los zapatos puestos, melena suelta... realmente preciosa, me dejo paralizado.

–Estás preciosa, jamás te había visto de tal forma... -Está sumamente guapa y se lo hago saber.
–Tú si que estás guapo... ¿Estás listo? -Dice mientras se termina de colocar un pendiente.
–Ehhh si, si... oye, creo que he perdido el móvil por la sala... ¿me ayudas a buscarlo amor? -Miento nuevamente, llega el momento, se sorprenderá al ver a toda esa gente allí.
–Qué desastre eres Pablo, anda vamos a ver si lo encontramos -Ríe y camina por todo el pasillo. Se queda paralizada al ver a todos los invitados sentados en el sofá esperando su llegada, gritan todos al unisono.

–¡SORPRESA AURORA! -Sigue paralizada, me mira.
–¿Qué... hac...éis vosotros aquí? -Pregunta tartamudeando.
–Mi niña, todo esto lo he preparado yo, te he dicho que te ducharías para ir a cenar, y así toda esta gente salía para colocarse, ¿te has dado cuenta quién está al otro lado del sofá? -La miro sonrientemente.
–¡Marta! ¡Es Marta! -No se lo piensa dos veces, va rápidamente hacia ella y la abraza con fuerza, la da dos besos, se separa de ella y vuelve a mi lado para hablar.
–Gracias a todos por venir, de verdad... perdonar mi reacción pero es que de verdad que no me esperaba que haríais esto por mi. -Comienza a emocionarse.
–Aurora... yo mismo llamé a toda esta gente y en especial a ella, a Marta, ayer cuando te dije que iba a grabar entrevistas tan pronto, iba en realidad a buscar a Marta y a sus dos amigas, que espero que luego te las presente. -La agarro de la cintura y guiño un ojo a Marta.
–¿O sea que vosotros dos sois complices verdad? anda que... ¡Qué comience la fiesta, espero que disfrutéis y gracias nuevamente a todos por venir, os quiero! -Ríe, esta radiante, feliz...

La gente comienza a bailar al ritmo de la música, Aurora se va acercando a la gente y les va saludando, no la puedo quitar ojo... está perfecta, con su preciosa sonrisa que deslumbra todo. Me acerco a Marta y la agradezco todo lo que ha hecho.

–¡Mi niña! -Se acerca Marta a Aurora.
–Cielo, que ganas tenía de darte ese abrazo... me has hecho tanta falta. -Dice Aurora volviéndola a abrazar, sus dos amigas siguen ahí.
–Y tú a mi corazón, pero ya estoy aquí, me quedaré unos cuantos días por Málaga.
–Princesa, estas son Salcy y Ángela, amigas de Marta, las he invitado.
–Hola. -Saluda sonrientemente y las da dos besos.
–Encantadas de conocerte, siendo amiga de Marta seguro que nos llevaremos bien. -Dice Salcy.
–Seguro que sí, disfrutad de la fiesta chicas, y recordar que estáis en vuestra casa. -Vuelve a irse para seguir saludando a los invitados. La gente parece estar contenta, mis padres van a saludar a Aurora junto a Sofía y Casilda, se abrazan... me quedo como un tonto viendo aquella preciosa estampa familiar, he tenido mucha suerte en que se lleven tan bien. La fiesta continúa y el timbre vuelve a sonar... ¿Quién sería? abro la puerta, y me quedo impactado, bastante impactado en cierto modo, es ella, por dios... ¿Qué narices hacía ella aquí? está de más... es Sara, luce un vestido negro y unos tacones bastantes altos, mi cara cambia rápidamente, estaba seguro de que si estaba aquí era para amargarnos la fiesta a todos, la hablo con desprecio... no se merece buen trato por mi parte.

–¿No me piensas saludar? -Está apoyada en la puerta.
–¿Qué demonios haces aquí Sara? lárgate, aquí no eres bienvenida... largo. -Intento cerrarla la puerta en las narices, pero ella lo impide.
–No he venido a verte a ti, ni si quiera quiero verte... me das asco Pablo, si he venído hasta aquí es porque Manuel me ha invitado a venir, y no me iré. -No me deja contestarla cuando ya está dentro de casa, va directa al salón, se avecinaba una buena. Voy corriendo detrás de ella para intentar detenerla y pedirle que por favor se vaya, no atiende a mis palabras. Saluda...

–Buenas tardes a todos. -Dice con una cara un tanto malvada, la gente la mira y automáticamente las personas que estaban hablando dejan de hacerlo, sus caras muestran caras de no entender nada y no es para menos, ya que yo me esperaba de todo menos una cosa así. Aurora viene rápidamente hacia mi, me cojo del brazo y me aparta del resto de la gente, parece enfadada.

–Pablo ¿me puedes decir que pinta ella aquí? no lo entiendo.
–Aurora yo no la he invitado, ha sido Manuel, después de todo tú crees ¿qué yo la voy a invitar con todo lo que ha pasado? te prometo que soy desconocedor de todo esto, hablaré con Manuel, no te preocupes.
–Quiero que se vaya... sólo nos arruinará la fiesta a todos Pablo.
–He intentado que ni si quiera entrara pero no lo he conseguido, no puedo echarla ya, porque tú sabes que es la mejor amiga de Manuel y no sabe nada de lo que ha pasado entre nosotros.
–Sólo digo una cosa, que ni se te acerque porque entonces tendrá serios problemas... -Dice marchándose, la agarro...
–Eii... tú disfruta ¿vale? no dudes que si me acerca la ignoraré, recuerda que solo me interesas tú, te quiero. -La beso y volvemos con todos los invitados incluyéndo a esa maldita...

De momento transcurre todo tranquilo con la presencia de Sara. La gente sigue hablando y bebiendo con otros. Estoy apartado de la gente, no tengo ganas de hablar con nadie ni si quiera con mi familia... su presencia me estaba amargando y mucho... observo con recelo cada uno de sus movimientos, ya va bastante bebida como de costumbre, lo que quiere decir que dentro de poco armará un espectáculo de los suyos... dejo que pase el tiempo y sigo estando apartado de la gente, la sonrisa de Aurora ya no es lo que no era, supongo que automáticamente la amargó la existencia esa estúpida. Sara sigue bebiendo, está que no se aguanta de pie... viene hacia mi como puede, se muerde el labio inferior y se lanza a mi boca como una auténtica desesperada, no la dejo ni si quiera posarlos cuando ya la estoy apartando, ella no parece aceptarlo e intenta volverlos a besar.

–¿Estás loca Sara? ¡Basta ya! -Digo gritando.
–Pa... blo tú me dese... as. -Pronuncia como puede, ya que los efectos del alcohol no la permiten hablar, ahora mismo somos el centro de atención. Aurora viene rápidamente hacía mi.
–Sara, te lo dije... no me obligues a que cuente delante de toda esta gente la clase de persona que eres, acabarías más sola que la una, acepta de una condenada vez que Pablo es mi novio, y que tú perdiste la oportunidad, ¡acéptalo! -Aurora tira con brusquedad de su brazo para que se separe de mi lado.
–¿Sab...e...is qu...e? Pa...blo y yo n...os acos...ta...mos, y al... di...a...sig...uiente...me mand...o...a la...mierd...a por est...a dicho...sa cría... -Grita delante de todos los invitados, no se como actuar en este maldito momento, si antes la odiaba ahora tengo muchos más motivos para hacerlo, no me siento avergonzado por lo que acaba de chillar delante de más de 15 personas no, me siento avergonzado por que nuevamente está armando un puñetero espectáculo para ser el centro de atención.
–Lárgate de aquí si no quieres que te arranque los pelos de la cabeza, maldita. -Noto a Aurora más enfurecida que nunca, motivos no la faltan.
–Mal...dit....a zo....rra...yo...no...me...voy -Vuelve a pronunciar como puede, no sabe ni lo que dice.
–Tú misma lo has querido, normalmente no soy así pero me estás obligando, te dije que le dejarías en paz, a si que tú misma te has buscado conocer a la Aurora más mala de todas. -Tira de ella nuevamente y la arrastra por todo el pasillo para llevarla a la puerta y echarla de una dichosa vez. Sara no atiende maneras, siempre intenta salir con la suya y esta vez no iba a ser una excepción. Coge la copa que lleva encima y se la tira en el vestido a Aurora, comienza a insultarla...

–Ere...s un...a...zorr...a -Sonríe con risa malvada tras a verle echado la copa encima Aurora, Aurora se queda sin saber como reaccionar.
–Yo no sé lo que habrá pasado entre Pablo y tú, pero tú no eres quién para llamarla ninguna palabra a Aurora, ¿te queda claro? -Se mete Marta en la pelea.
–Es...lo que...es, ell...a me...lo robó. -Dice llorando casi.
–Vale, tú lo has vuelto a querer. -Marta la coge y la saca por fin al descansillo de la escalera y logra cerrar la puerta, supongo que ahora se quedaría ahí chillando como una auténtica desequilibrada. Aurora comienza a llorar y se lanza a los brazos de Marta.

–Shhh... ya está mi niña, ya está, no dejaré que nadie te insulte sin conocerte. -La calma mientras la abraza. ni yo ni el resto de los invitados sabemos que hacer ni que decir. Será mejor que se vayan yendo... les pido disculpas a cada uno de ellos, mientras que Marta, Salcy y Ángela calman a Aurora en su habitación. Los invitados entienden la situación y se van sin ningún tipo de problema. Hablo con mis padres y les pido que ellos se vayan también, Aurora no tiene ganas de ver a nadie tras lo ocurrido....

18.1.13

Cap. 54: Todo listo...

Narrado por Pablo:

Me despierto a la mañana siguiente y me froto los ojos, miro a mi derecha pero Aurora ya no permanece a mi lado... me ha dejado una nota en mi mesilla de noche, dice así:

Buenos días príncipe, he salido  un momento, vuelvo enseguida
te quiere, Aurora.


Al lado de la nota que dejó encima de mi mesilla, tiene su móvil cargando, lo miro un tanto inquieto y se me ocurre algo, algo que espero que la guste. Miro la agenda de éste y rebusco entre sus contactos, necesito encontrar el número de Marta para llamarla antes de que llegue Aurora, quiero preparar una fiesta a Aurora, y se lo importante que es para ella, no puede faltar su presencia. Logro dar con éste, tarda varios segundos en cogerme el teléfono pero lo hace.

–¿Si? -Pregunta con una bonita voz.
–Hola, ¿Eres Marta? -Formulo para comprobar que sea ella y no otra.
–Sí, soy yo, ¿Quién es?
–Marta, soy Pablo el novio de Aurora... ¿Te acuerdas?
–¡Pablo! claro que me acuerdo... ¿qué tal?
–Genial, tengo que comentarte algo...
–Claro, dime.
–¿Qué te parece que le organicemos una pequeña fiesta mañana  a Aurora y te vienes?
–Iria encantada Pablo, pero tengo a dos amigas mías en mi casa, han venido ha hacerme una visita y no creo que sería ético dejarlas tiradas...
–¿Cuántas son?
–dos
–Si quieres podéis venir las tres, no hay ningún problema, ni si quiera tenéis que buscar hotel donde dormir, aquí tenemos camas suficientes.
–Me parece perfecto, muchas gracias Pablo, gracias.
–No me tienes que dar las gracias, Aurora está como loca por verte... ¿cuándo llegáis?
–Pues mañana por la mañana a eso de las 9 de la mañana.
–Genial, os paso a buscar al aeropuerto ¿vale? tengo que comentarte unas cosas.
–Vale, hasta mañana entonces, un beso Pablo.

Cuelgo el teléfono y comienzo a preparar todo, será mañana por la noche, tampoco quiero que venga demasiada gente. Marco los números de algunos de sus amigos y todos aceptan encantados de venir, después llamo a mis padres y a mi hermana Casilda para que se vengan también con mi sobrina... Aurora adora a esa pequeña trasto, opto por invitar a algunos amigos míos que también aceptan sin problema alguno. Oigo la puerta y dejo nuevamente su móvil donde estaba para evitar que me descubriera y se fuera todo al garete. Cojo mi Iphone y disimulo haciéndola creer que miro el Twitter.

–Hola amor. -Se acerca y se sienta a mi lado, me besa con dulzura.
–Buenos días mi bella princesa... -Sonrío
–¿Qué te parece si mañana vamos a cenar por ahí?
–Cielo, lo siento, mañana tengo reunión con el equipo... lo siento. -Miento, en realidad tengo que comprar varias cosas antes de la fiesta, y antes de todo eso ir a buscar a las chicas al aeropuerto.
–Oh vaya... entonces quedaré con las chicas. -Dice un tanto desilusionada, en el fondo no se imagina nada de lo que la espera...
–Lo siento mi niña... tengo que madrugar para ir a grabar entrevistas. -Vuelvo a mentir.
–Tranquilo cielo, el trabajo, trabajo es... ya saldremos a cenar en otra ocasión.

Narrado por Aurora:

Me he despertado y he salido a hacer unas cuantas cosas, cuando he vuelto ya a casa Pablo ya estaba despierto. Le propongo ir a cenar mañana por la noche pero parece que mañana tiene trabajo. Se me ocurre llamar a mis amigas para hacer planes con éstas. Llamo a Nerea para que le comunique al resto.

–¿Nere? ¿Os parece si mañana quedamos por la noche y vamos a cenar? ¿No podéis? vaya... si claro, en otra ocasión será, adiós, besos.

Ninguna de mis amigas puede quedar, parece increíble pero cierto... normalmente alguna siempre puede, supongo que será que han quedado con sus respectivos novios o simplemente tienen que estudiar. No le doy importancia, iré a la biblioteca a estudiar. La mañana transcurre tranquila, Pablo tiene el día libre, preparo algo para comer, un arroz con tomate, como podéis comprobar es algo bien sencillo, pero mi fuente no es cocinar... lo bueno que tiene es que sea lo que sea nunca se queja. Me ayuda a fregar los platos y después nos echamos una siesta, nos despertamos a eso de las 20:00 h, ninguno de los dos tenemos hambre, por lo que no cenamos... nos sentamos en el sofá y vemos una película hasta que el sueño nos vence y decidimos irnos a dormir, tenía pensado madrugar y salir a  hacer algo de compra y por la tarde me acercaría a la biblioteca, ya que probablemente Pablo iba a estar fuera de casa todo el día.

Narrado por Pablo:

Me despierto, la doy un leve beso en sus mejillas y me voy a la ducha... son las 8:30 h de la mañana, tengo el tiempo justo para vestirme y salir pitando dirección al aeropuerto en busca de las chicas. Aurora estaría en casa toda la tarde y supongo que por la tarde iría a algún sitio, a si que dejaré a las chicas en mi piso hasta por la tarde que las pase a buscar. Agarro el Iphone, llaves, cartera y pongo rumbo al coche para ir en su busca, llego justo a tiempo, son las 8:50 justo, faltaban diez minutos para su llegada... me siento en uno de esos incómodos bancos que hay en los aeropuertos para hacer la espera más amena. Hay están, tres chicas altas, morenas y con una buena figura... se acercan a mi, lucen una preciosa sonrisa.

–Hola preciosa. -Me acerco y beso a Marta primero para que después ella misma comience una presentación ya que a las otras no las conozco.
–¡Pablo! mira estas son Salcy y Ángela mis amigas.
–Hola. -Pronuncian con una voz un poco temblorosa.
–¿Qué tal? encantado. -Sonríen.
–Lo mismo, encantadas -Vuelven a sonreir 

Como buen caballero las ayudo con sus maletas, nos montamos en el coche camino a mi piso. Llegamos a éste y vuelvo a ayudarlas con el equipaje. Introduzco la llave en la cerradura y entramos al 'hall' de la entrada.

–Os he traído aquí porque Aurora está en casa, y no tendría gracia alguna que os viera antes de la fiesta...
–Vale, tranquilo Pablo... vete a donde tengas que ir, que de aquí no nos movemos. -Contesta Marta sonrientemente.
–¿Os gusta David Bustamante? -Formulo
–Nos encanta, es un auténtico honor que sea de nuestra tierra... -Contestan.
–Uau... entonces... ¿Quereis ir con Aurora pasado mañana a su concierto? entraréis también a su camerino.
–¿En serio Pablo? -Pregunta una de ellas, el resto muestran caras de impacto.
–Si, compré una para mi y otra para Aurora, no tendré ningún problema en conseguir otras tres para vosotras. -Sonrío.
–¡Gracias Pablo! -Pronuncian las tres al unisono, lucen una radiante sonrisa.
–Gracias a vosotras por venir aquí, estoy segura de que a Aurora la caerán bien Salcy y Ángela, sois encantadoras las tres, tengo que ir a terminar de comprar cosas para la fiesta... ¿esta tarde a eso de las 18:00 h paso a por vosotras vale? -Me acerco y las beso.

Con ellas ya en casa, llamo a Casilda para que me acompañe a comprarla un vestido a Aurora... no duda en hacerlo, es como mi ángel de la guarda. Paso por casa a por ella, Sofía se quedará con mi madre.

–Hola Casilda.-Entra en el coche, y la beso cariñosamente.
–Hola hermanito, y bien... ¿dónde quieres que vayamos a comprar el vestido de Aurora? -Me pregunta sonrientemente
–¿A mi me preguntas? eso lo sabrás tú que eres mujer... yo no entiendo nada de tiendas ni de vestidos -Suelto una carcajada y Casilda ríe.

Me lleva a una de las mejores tiendas de Málaga, quiero que mi princesa tenga el vestido más bonito esta noche, no celebramos nada, pero aún así quiero que se vea feliz. La dependienta nos muestra unos cuantos, casi que prefiero dejarlo en manos de Casilda, ella sabrá más de moda que yo. En ocasiones Casilda pone gesto de disgusto con lo que la dependienta nos enseña, hasta que por fín ve uno que parece ser de su interés, lo coje me mira y sonríe y pronuncia...

–Este es perfecto. -Mi hermana tenía un buenísimo gusto sin duda, era precioso... era un palabra de honor rojo pasión con un lazo en uno de los costados. Optamos por ese. Lo difícil ya estaba hecho... ahora nos faltaba los zapatos, cosa que también dejaré en manos de Casilda. Tras ver pasar y pasar vestidos por la manos de Casilda y la dependienta, veo unos que me llaman totalmente la atención... eran simples, pero estoy seguro de que la gustarán, tenían bastante tacón como a ella la gustan, negros...

–Estos, la gustarán lo sé. -Sonrío, y mi hermana no pone pegas, noto que también la gustan. Salimos de la tienda con el vestido y los zapatos, le agradezco a Casilda que me acompañase a comprárselo.

–Gracias Casilda, sin ti no tendría ni idea de que vestido comprarla... -Sonrío.
–Hermanito... siempre estaré aquí, recuérdarlo, es un placer haberte acompañado.
–Gracias, espero que mañana no faltéis...
–Claro que no, hasta mañana Pablo. -Sale del coche y se despide con la mano. He invitado a mis padres, a mi sobrina y a mi hermana, me duele no poder invitar a Salva pero no quiero verle, no se me ha pasado el cabreo, y así será mejor al menos por el momento. Dejo el vestido por el momento en el coche para que no lo vea, vuelvo a casa justo para la hora de la comida, allí está ella, no os podéis hacer la idea de lo que me encanta llegar a casa y que esté ella allí, maravilloso.

–No te esperaba para comer... -Me mira y me sonríe.
–No te preocupes, me frío algo rápido, tengo que ir a ver a Manuel. -Vuelvo a mentir.
–Cielo, yo me voy a vestir y iré a la biblioteca un rato a estudiar ¿si? -Me besa y se despide.
–Vale mi niña, que te sea leve. -Me vuelvo a acercar a ella y la vuelvo a besar.

Aprovechando que ahora estaré sólo durante unas cuantas horas, bajo al coche y con cuidado subo el vestido con los zapatos, lo guardo en su armario por se acaso vuelve antes y lo descubre antes de que lleguen los invitados. Todo casi listo... ahora faltaba lo principal, comida y bebida... llamo al súper y pido que por favor me lo manden a casa. Pocos minutos después me lo traen como he pedido, coloco todo tipo de bebida y comida en la mesa, saco vasos y copas... ya estaba casi todo listo. No he comido aún, ni lo haré, tengo bastantes nervios en el estómago, quiero que salga esto bien, y espero que así sea. Saco mi americana gris del armario, una camiseta negra ajustada y un pantalón blanco, me visto sin prisa alguna ya que son aún las 17:30 de la tarde. Hago tiempo mirando mi Twitter y respondiendo a las fans hasta que llega la hora. Cojo nuevamente el coche y voy en su busca, me abren la puerta con una gran sonrisa, estaban guapísimas, se lo hago saber.

–Qué guapas estáis... -Me acerco y las beso a forma de saludo.
–Gracias, tú también estás muy guapo. -Pronuncia una de ellas.
–Ahora vámonos, y vosotras no le digáis nada de que vais a ir al concierto... será sorpresa.
–Tranquilo, nosotras no diremos nada. -Sonríen

Bajamos y montamos en el coche, nuevamente ponemos rumbo a nuestra casa, son las 18:30 de la tarde, en breves los invitados comenzarán a llegar...


 Tanto Ángela como Salcy son personajes reales, os lo dedico a vosotras dos por estar ahí siempre, os quiero.

17.1.13

Cap. 53: ¡Sorpresa!

Me despierto con cierta pereza, me noto con los ojos aún cansados... me acomodo nuevamente en el sofá para colocarme las zapatillas y levantarme a mirar por la ventana, el cielo está bastante oscuro, es más me atrevo a decir que caerá una buena tormenta... observo mi reloj, marca las  20:00 h, ni un minuto más ni uno menos, clavado. Me vuelvo a sentar en el sofá, hago zapping en ésta pero no encuentro nada que consiga mantenerme distraida. Tras varios minutos sin encontrar entretenimiento alguno, suena mi móvil, era un WhatsApp, para mi sorpresa es una de mis mejores amigas, Marta, la que me acompañó al concierto de Pablo cuando Nerea no pudo ir... la que vivió conmigo esos comienzos junto a Pablo... una gran sonrisa se dibuja en mi cara al leerla.

¡Hola nena! ¿Qué es de tu vida? pronto nos vemos...
¡Hola mi niña preciosa! No sabes la alegría que me da leerte... ¿vernos pronto?
A mi si que me da alegría que te sigas acordando de mi, si cielo... pronto sabrás porque lo digo...
Oh, vamos, no seas mala... dime que tramas, ¿vas a venir a hacerme alguna visita?
Lo siento pequeña mía, vas a tener que esperar un poquito para entenderlo... 
Está bien, esperaré a que tú misma me cuentes de que se trata... ¿Qué tal todo amor?
Muy bien, estoy a punto de terminar la carrera de periodismo ¿Y tú que tal con Pablo?
Me alegro mucho cielo. Pablo y yo estamos en nuestro mejor momento se puede decir... estamos viviendo en un pisito en Málaga, y la verdad es que genial, es un auténtico amor.
¿En serio? ¡me alegro mucho Aurora! dale recuerdos de mi parte, ahora te tengo que dejar, tengo que terminar de acaldar unos asuntos pendientes... hablamos pronto ¿vale? ¡te quiero peque! ¡Cuidaros los dos! Besotes.


Marta era una persona muy especial para mi, desde que la conocí supe rápidamente que se convertiría en una de mis mejores amigas... jamás me ha traicionado, y se que no lo hará... me muero de ganas de verla, ojalá ese 'nos veremos pronto' se cumpla como ella me ha dicho. Oigo la puerta desde el salón, es él... no dudo si quiera un segundo en ir corriendo hacia él, me lanzo sobre Pablo y lo beso apasionadamente. Desprendo una radiante felicidad y Pablo lo nota, ya me conoce más que suficiente.

–¡Hola mi vida! -Le saludo sonriendo.
–Uau... ¿y este recibimiento? me encanta. -Sonríe él.
–Lo siento, las horas sin tí se me han hecho eternas, te he echado tanto de menos... -Sonríe y a continuación lo agarro de la mano y le llevo al salón donde nos sentamos y comienza a contarme como le ha ido con Manuel.
–Con Manuel genial, tenía que enseñarme un folleto con las luces para la nueva gira, y me han encantado. ¿Y tú tarde como ha ido cielo?
–Seguro que son muy bonitas. Yo me he quedado completamente dormida en el sofá, y cuando me he levantado no tenía nada que hacer... y al cabo de unos minutos me ha llegado un WhatsApp de Marta, ¿Te acuerdas de ella? es quién me acompañó a uno de tus conciertos, donde empezamos a llevarnos...
–¡Claro que me acuerdo de ella! la verdad es que es una chica encantadora, y me encantaría volver a verla la verdad...
–Precisamente eso me ha dicho, me ha dicho que pronto nos veremos... pero no me ha dicho nada más, tendré que esperar un poco, no me ha querido adelantar nada. 
–¿En serio? genial entonces, ya me contarás cuando sepas algo. -Vuelve a sonreír.
–Claro, además nos manda muchos besos a los dos. 
–Es maravillosa... -Pronuncia Pablo.
–¿Cielo que quieres para cenar? se me ha ido el tiempo y no te he podido preparar nada. 
–No te preocupes, de eso me encargo yo...
–Pero Pablo... tú estarás... -No me deja terminar la frase y la continúa él.
–Shh... yo nada, esta noche la cena de mi princesa estará hecha por mi, lo que no se es como saldrá, porque ya sabes lo desastre que soy en la cocina... -Ríe y me contagia su risa.
–Vale amor, yo voy a pasar unos apuntes ¿vale? -Me acerco a él y lo beso.
–Vale mi niña, espero poder sorprenderte esta noche... -Se acerca a mi oído y me susurra... sonrío.

Me dirijo a la habitación, me encuentro terriblemente cansada, agotada prácticamente... no me queda más remedio que seguir pasando apuntes, pronto tendré examenes, probablemente los más difíciles de todo el curso. Me siento y comienzo a escribir, de pronto me da por coger el móvil y mirar Twitter, hacia días que no lo hacía... no sé porque me da por mirar el Twitter de Pablo, supongo que sería porque antes de ser su novia fui su fan y siempre que me conectaba a éste era lo primero que hacía, era él siempre quien me lograba hacer sonreír con simples palabras. Ha subido una foto... 


En ocasiones especiales, no pueden faltar unas preciosas rosas como estas...


¿Rosas? ¿Qué estaría preparando? fuese lo que fuese, nunca deja de sorprenderme... apago la luz del escritorio y me dirijo a la cocina sigilosamente... procuro no hacer ruido al entrar a ésta, entro de puntillas de modo que no se entere que estoy detrás suyo, rodeo con mis brazos su cintura, gira el cuello, me mira y sonríe... me acerco a su oído y le susurro, a penas se me oye.

–Uau... no me esperaba todo esto Pablo, las rosas son preciosas. -Comento sin dejar de observar aquella preciosa mesa rodeada de velas y rosas...
–¿Te gusta cielo? se que no soy el mejor novio que puedas tener, pero si alguien que te quiere con locura... -Muestra una total sinceridad en sus bellas palabras. Consigue emocionarme, rozarme el alma con cada palabra que me dice... despierta puros sentimientos en mi que jamás alguien ha conseguido despertar... me deja paralizada, es más, me cuesta bastante encontrar una respuesta adecuada...
–Es precioso Pablo, pero lo que más me gusta es disfrutar de tu compañía... te amo. -Deslizo mis manos por su espalda y después me fundo contra su cuerpo en un cálido abrazo... lo beso con profundidad, sus besos mi bendito aliento... 
–Y yo a ti princesa, ven... sientate. -Tira de mi cuidadosamente y me lleva hasta la mesa, como buen caballero que es coge mi mano y retira mi silla primero para que me siente... ambos tenemos una sonrisa de oreja a oreja... en estos momentos no necesito a nadie más en el mundo, sólos él y yo... nadie más que pueda romper esta maravillosa velada que está a punto de comenzar. Ha preparado un delicioso entrecot con patatas... 

–¿Está rico amor? -Pronuncia con cierto interés.
–Delicioso, veo que has mejorado tú faceta de cocinero ¿eh cielo? -Río.
–Claro que sí, y me alegro de que te guste... -Pronuncia esto y acto seguido se levanta, va camino de la habitación, ¿dónde iría? parece que no va a dejar de sorprenderme nunca. Me deja unos minutos sola, hasta que por fin reaparece en la cocina, esta vez trae un pequeño sobre de color marrón... me tiende el brazo para que lo coja... lo miro un tanto inquieta...
–¿Para mi? -Formulo impaciente antes de abrir ese sobrecito.
–Sí, para ti... -Se agacha para quedar a mi altura ya que yo permanezco sentada. Lo abro con cierto cuidado ya que no se que contenido encontraré en éste... antes de terminar de romperlo miro a Pablo por última vez, permanece con una preciosa sonrisa... me comienzo a poner nerviosa y no entiendo el motivo... por fin, tras largos minutos consigo terminar de romperlo y ver su contenido... un contenido que me dejó impactada, clavada en la silla y paralizada... no podía estar pasando... cuando creo que Pablo ya no puede ser más maravilloso de lo que es, llega con cosas como éstas y rompe todos mis esquemas... no salgo del asombro, continúo muda... eran dos entradas para el concierto de David Bustamante en su próximo concierto en Málaga, las miro de forma perpleja... me cuesta gesticular palabra alguna, pero lo consigo finalmente.
–Pablo... no... no lo puedo creer, ¿son para mi? -Me cuesta encontrar las palabras necesarias para describir la situación que vivo ahora mismo... 
–Si mi niña, son para ti y para mi, pero ahí no para la cosa... he hablado con él y le hablado de ti, le he dicho que eres muy fan suya y me ha dicho que le encantaría conocerte, a si que antes del concierto te esperará en su camerino...
–¿¡Qué¡?  No me lo esperaba en absoluto Pablo... mil gracias por esto... -Digo con cierto euforia
–No tienes que darme las gracias, se lo feliz que te sentirás cuando veas a David... 
–No solo te doy las gracias por esto, si no por la cena de hoy, y por mimarme con tanto anhelo... -Me mantengo abrazada a él, no quiero separarme de él ni un minuto. 
–Estar contigo es como un sueño, del que nunca quiero despertar... -Acaricia mi pelo, lo retira y posa sus labios con los míos una vez más... cierro los ojos para dejarme llevar y disfrutar del momento tan bonito que se está presenciando. Lo agarro de la mano y le llevo hasta nuestra habitación, nos quedamos uno en frente del otro de pie, lo acerco contra mi cuerpo una vez más para sentir su calor contra el mío... lo beso con dulzura, hace mi cuerpo temblar con solo una caricia... en cierto modo vuelvo a ser niña cuando estoy con él, que de sensaciones produce en mi. Introduce sus cálidas manos debajo de mi camiseta, mi piel no tarda ni cinco segundos en erizarse... tira de ella con total tranquilidad y sin prisa alguna, me tumba lentamente en la cama, ahora yo estoy debajo y él arriba, se muerde el labio inferior y me da leves besos por el cuello... desabrocha mi cinturón, y tira de mis mayas para deshacerse de ellas totalmente, desabrocha el cierre de mi sujetador y también se deshace de éste... ahora él está abajo y yo arriba, me vuelve completamente loca... tiro con cierta brusquedad de su camisa para quitársela, me deshago de ella, le desabrocho el cinturón y acto seguido el botón de éste, su pantalón ya no existe... estamos completamente desnudos, lo único que cubre nuestros cuerpos es una fría sábana de lino blanca.... me hace tocar el cielo con mis propias manos. Recorro su torso ya completamente desnudo, agarra mis manos con amor, me hace completamente suya... entre jadeos le susurro como puedo:

–Pa...pa...blo, te quiero. -Me aferro a él. Me mira y sonríe, una lágrima cae por sus mejillas...
–Y yo mi niña, gracias por hacerme vivir tantas emociones... eres lo mejor que me ha pasado.  -Me abraza con fuerza y le limpio esas pequeñas lagrimillas. Me quedo dormida contra su pecho, sus manos recorren con dulzura mi espalda. Una noche mágica más para el recuerdo... 


13.1.13

Cap. 52: Vuelta a la rutina

Me despierto envuelta entre sábanas con su olor a colonia, las huelo una y otra vez, adoro ese maravilloso olor que se esconde en éstas... sigue dormido, completamente dormido, más bien como un tronco... me acerco a él y poso mi cabeza en su pecho, sonrío por estos amaneceres únicos... deslizo mi manos por su espalda comenzando un juego de caricias mañanero, veo en su cara una sonrisa pícara de esas que tanto me encantan... ambos nos mantenemos en silencio, las miradas, caricias y las sonrisas hablan por nosotros. Acaricia mi mejilla con sus suaves manos, se acerca poco a poco a mi, y una vez más me besa, uno de esos besos que te dejan sin aliento. Tras varios minutos en silencio, decidí romper ese reconfortable silencio.

–Buenos días precioso. -Comento sin separarme de su pecho.
–Buenos y maravillosos días mi niña. -Sonríe.
–¿Sabes una cosa? Me estaría todo la vida encerrada en esta habitación de hotel, con tal de tenerte así de cerca siempre...
–¿Sabes qué? yo también lo estaría, aquí o donde sea, pero teniendote así soy la persona más feliz del mundo, una pena que nos tengamos que ir ya hoy, pero te prometo que volveremos...
–Te quiero, me haces sumamente feliz Pablo, jamás me había sentido así con alguien como contigo, me llenas por completamente. -Sonreí
–Eres lo mejor que me ha pasado Aurora, quiero estar eternamente a tú vera, no quiero separarme jamás de ti, ni si quiera un segundo. -Me dice completamente convencido de sus palabras. No hay duda de que lo está diciendo con el corazón...
–Y yo te promento que lucharé por ello, no dejaré que nada ni nadie se interponga en esto Pablo, nadie... me da igual todo lo que tenga que perder con tal de estar contigo... -Lo miro a los ojos fijamente, segura de mi misma, y sobre todo segura de lo que quiero en mi vida, y como la quiero. Acto seguido lo acaricio con dulzura, lo beso sin prisa alguna, no quiero separarme de sus labios, son como una adicción.
–Te quiero tanto Aurora, tanto... -Me dice acariciando mi cara, sonrío y lo vuelvo a besar. Me levanto de la cama, y opto por una ducha de agua caliente... de repente mientras me enjabonaba el pelo sentí unos brazos rodeando mi cintura, mi piel se erizó al segundo, era él.

–Vaya... parece que se me ha colado un intruso en la ducha. -Digo riendo mientras me giro para verle.
–¿Un intruso? pues este intruso te dice que está locamente enamorado de una morena espectacular, quizás las conoces. -Sonríe pícaramente y acto seguido se ríe, me contagia su risa, aún así continúo siguiéndole el juego.
–No tengo ni idea de quién puede ser... pero yo conozco a un chico que tampoco está nada mal eh... ¿tú sabes quién es? -Pregunto sonriendo.
–Para nada, ahora mismo no caigo... -Ríe él.
–Eres un tontito... no esperaba que te metieras en mi ducha la verdad. -Contesto.
–Si quieres me voy... -Hace un gesto señalando la puerta.
–No, recuerda que tenemos que ahorrar agua. -Sonrío pícaramente.

Comienzo a besarle, nuevamente me dejo llevar por el momento, recorro con mis manos su espalda sin dejar de besarlo, él no se opone a ello, ambos nos estamos dejando llevar por la situación, noto su respiración un tanto agitada, la mía esta igual que la de Pablo, la pasión vuelve a ser testigo, siento que no puedo parar de besarle... de repente suena su móvil y automáticamente nos corta el rollo, Pablo sale de la ducha, se pone una toalla a la cintura y contesta.

–¿Sí? Ah, hola Manuel, no, no hemos llegado aún, ¿ya? está bien... dentro de dos horas me tienes ahí, adiós. -Pablo cuelga a Manuel y cambia su rostro, parece algo enfadado.
–¿Todo bien amor? -Pregunto.
–Mi niña, lo siento, nos tenemos que ir ya... Manuel quiere que vaya al estudio a revisar unas cosas... lo siento de verdad. -Me dice agarrando mis manos.
–No te preocupes, el trabajo, trabajo es, me visto y preparamos la maleta ¿vale? - lo beso.

Parece que el viaje llegaba a su fin, tocaba volver a la realidad, Pablo a su trabajo, y yo a mis estudios, han sido unos maravillosos días a su lado. Me pongo cómoda para la vuelta, unas mayas negras, una camiseta básica y unas manoletinas también básicas, opto por llevar el pelo suelto para que seque cuanto antes, me maquillo un poco y salgo del cuarto de baño para comenzar a recoger todo en las maletas. Pablo me está  ayudando a hacer el equipaje para la vuelta, tras varios minutos recogiendo y recogiendo cerramos las maletas, ya no queda nada...

–¿Vamos? -Digo sonriendo, en el fondo es duro volver a realidad, tardaremos en volver a tener esta tranquilidad para las dos, pero no queda de otra, él tiene que seguir con su trabajo y yo con los estudios.
–Vamos. -Sonríe y me agarra de la mano.
–Pablo... ¿no crees que será mejor que no nos demos la mano? aquí la gente enseguida puede especular y... -Digo algo nerviosa.
–No te preocupes, que especulen y digan lo que quieran, pronto se enterarán, además no tengo porque dar explicaciones a nadie sobre mi vida privada y en este caso sobre mi pareja que eres tú. -Lo dice completamente serio, me encantaba eso que había dicho, me estaba demostrando una vez más lo mucho que le importaba y lo poco que le importaba que la gente nos viera en cualquier la besándonos o simplemente de la mano...
–Tienes razón, no tenemos porque andar escondiéndonos como si algo malo estaríamos haciendo, tienen que entender que eres humano también.
–No tienen que entender que sea humano o no, tienen que entender de que yo ya he escogido con quién pasar el resto de mis días, y ese alguien sólo puedes, y serás tú. -Me mira convincentemente, y me besa, por un momento se me olvida que estamos en plena entrada del hotel, es decir en la calle, donde puede haber cualquier fotógrafo deseando hacernos fotos para publicarlo...
–Gracias mi niño. -Le digo después de volverlo a besar, a lo cual éste me sonríe.

Metemos todo el equipaje en el coche, ahora quién conduce es Pablo, por el trayecto de camino a casa encontramos poca circulación por la carretera,por lo cual iba a ser un viaje tranquilo, no hablamos si quiera una palabra, cruzamos, miradas y sonrisas. Pasó un buen rato, pero por fin llegamos a Málaga nuevamente, Pablo aparco el coche y volvimos a sacar el equipaje ya por última vez, de repente  unas niñas de unos 12-13 años se acercaron a nosotros, y no con demasiada buena cara, supongo que sería por mi presencia... aún así pensé en las palabras que me dijo Pablo antes de montar en el coche y no le di importancia a el que dirán, Pablo las atendió y yo seguía a su lado.

–Hola preciosas. -Dice Pablo mientras las besa a cada una.
–¿Te puedes echar una foto con nosotras Pablo por favor? -Pregunta una de las niñas.
–Claro que sí, ven mi niña. -Pablo como siempre tan educado, siempre sabía como tratar en cada momento y en cada situación a las fans, era un auténtico amor. Todas se hicieron una foto con él, incluso las firmó a cada una el disco, se notaba que adoraban a Pablo, le dieron dos besos y se fueron. Agarramos el equipaje y abrimos la puerta del portal... subimos en el ascensor, y llegamos por fin a nuestra planta, saqué las llaves de mi bolso y introducí la llave en la cerradura para abrir. Pasamos dentro y llevamos todas nuestras cosas a la habitación, me puse cómoda y empecé a desembalar las cosas. Pablo se sentó a mirar el Twitter mientras yo recogía. Me senté a su lado.

–Gracias por este viaje. -Me dice mientras me abraza y me da un leve beso en la frente.
–Gracias a ti por compartirlo comingo.
 –Aurora mi niña, me tengo que ir ya, Manuel estará ya en el estudio esperando mi llegada... esta noche nos vemos ¿vale? -Se levanta, me besa y se va.
–Vale amor, hasta la noche, te quiero, no lo olvides.
–No lo haré, te lo prometo. -Me vuelve a besar, no me quiero separar de él, quisiera que detener el tiempo...

Pablo se ha ido a arreglar unos asuntos con Manuel, es temprano, son las 19:00 de la tarde, la ropa de Pablo y mía ya está colocada, opto por ponerme a ver la televisión con una manta, me quedo completamente dormida con la televisión encendida...

3.1.13

Cap. 51: Beso bajo la lluvia...

Narrado por Pablo:

Abro los ojos, miro el reloj para comprobar la hora, acto seguido miro al otro lado de la almohada, ella sigue dormida, a penas se mueve, no quiero despertarla, me quedo como un tonto observando como duerme sin hacer ningún tipo de ruido que pueda alterar el sueño de mi princesa, sonrío y pienso una vez más lo afortunado que soy por tenerla a mi lado. Hoy me he levantado pensativo, reflexivo... opto por abrir la ventana de la habitación y asomarme a ésta para volver a sentir esa brisa mañanera que tanto me gusta y que acaricia mi cara. Llevo minutos ahí, observando cada movimiento que se produce fuera del spá, siento como unos brazos rodean mi cintura con fuerza, es ella, sonrío y suspiro... acto seguido oigo su preciosa voz cerca de mi oído.

–Buenos días mi amor. -Me giro para mirarla fijamente a los ojos y acto seguido retiro el pelo de su cara que el viento ha movido...
–Buenos días mi princesa ¿Cómo has dormido? -Acaricio sus manos.
–A tú lado nunca se duerme mal. -Ríe y me uno a su rísa.
–Anda ya... ¿pedimos algo para desayunar? -Pregunto.
–Claro. -Sonríe.

Pedimos el desayuno y nos lo trajeron a la habitación, nos sentamos en la cama y desayunamos, no pronunciamos a penas palabras, las miradas, las sonrísas hablaban por nosotros.

–¿Quieres bajar al spá o prefieres que vayamos a pasear? -Pregunto.
–Pues no sé eh... no sé si será bueno que vuelvas a bajar al spá con ese bañador que te hace tan sexy, provocarás infartos... -Rió.
–Uiuiui... parece que mi niña se ha levantado un pelín picarona. -Río tras pronunciar aquello.
–¿Yo picarona? eres tú quién te pasas el día provocando. -Sonrió.
–Anda ya... ¿te parece si bajamos al spá un rato y luego vamos a comer a algún restaurante del pueblo?
–Perfecto, espérame aquí, voy a ponerme el bikini y vengo. -Se acerca a mi y me besa una vez más.

Narrado por Aurora:

De buena mañana Pablo y yo ya hemos empezado con alguna que otra rísa por medio, adoraba aquellos momentos. Vamos a bajar al spá un rato y después iremos a comer a un restaurante del pueblo. Añoraba estos momentos donde no había ninguna cámara detrás de Pablo y de mi, ambos necesitabamos un poco de intimidad. Ya estabamos los dos listos para ir a rejarnos un rato. Estuvimos un buen rato metidos en una de esas gigantescas piscinas con chorros relajantes, se respiraba tanta paz... de vez en cuando veía a Pablo morderse el labio, lo miraba y sonreía, eran momentos únicos. Subimos nuevamente a la habitación, tomamos una ducha para ir a comer, opté por un short y una camiseta básica de tirantes con unas manoletinas, quería estar cómoda. Pablo se puso unos pantalones vaqueros con una de sus camisas apretadas que tan bien le sentaban. Fuimos caminando por todo el pueblo, de vez en cuando nos parabamos en los sitios que más nos llamaban la atención, Pablo sacó el Iphone y hizo una foto a un precioso parquecito que había en la plaza del pueblo, la subió a Twitter:

Familia, mirad en que lugar más bonito estoy... besos enormes, feliz tarde.

Encontramos un pequeño restaurante, no muy lejos de donde se encontraba el spá, pedimos algo normalito, Solomillo con patatas, una vez más se generó un pequeño dilema con el pago de la comida, Pablo es un auténtico cabezota se empeñó en pagar la cuenta una vez más, y no me dejó a mi hacerlo. Al salir del restaurante comenzó a llover, para colmo no teníamos paraguas, se me ocurrió hacer uno de mis sueños realidad.

–¿Sabes una cosa Pablo? uno de mis sueños que tenía en mi lista de cosas a cumplir, es un beso bajo la lluvia.
–¿Sí? pues yo te ayudaré a llevar a cabo ese sueño... -Se acercó a mi y rodeó con sus brazos mi cintura, poco a poco, sin prisas, posó una vez más sus labios con los míos, un beso cálido, con pasión y con sabor a 'te quiero'.
–¿Te ha gustado mi niña? -Formuló esa pregunta y después sonrió.
–Como para no gustarme... tus besos saben bien hasta mojados. -Reí.

Seguimos caminando y por fín paró la lluvia, llegamos empapados a la habitación del hotel, a Pablo le sonó el móvil, me hizo un gesto de que bajaba a la calle a atender la llamada, yo me cambié de ropa, me puse un pijama para estar cómoda ya que hacía demasiado frío como para volver a salir a la calle, seguramente pediríamos la cena a la habitación. Pablo tardó varios minutos en volver a subir...

–Perdona cielo, era Manuel que tenía que comentarme algunas cosillas.
–No te preocupes amor, yo ya me he cambiado de ropa, estaba empapada.
–Yo también me voy a cambiar, ahora vengo y ajustamos cuentas... -Dijo dirigiéndose al cuarto de baño con la ropa de cambio y levantando la ceja pícaramente.

Mientras Pablo se ponía cómodo, decidí llamar a recepción para pedir que nos subieran una botella de tequila. Subieron la botella, y la dejé sobre la mesilla de noche. Pablo salió del baño, se sentó a mi lado y una vez más rodeé su cuello, y lo besé en el cuello, su punto débil...

–Vas a terminar por volverme loco. -Susurró

Cojo la botella de tequila de la mesilla de noche, sirvo una copa de ésta para él y otra para mi, se la doy, y ambos bebemos de ésta a la vez. Con una copa parece ser no suficiente, la botella a punto de acabarse y nosotros ya algo contentillos.

–Me encantas -Le digo cerca de su oído y jugando con su pelo, los efectos por el alcohol empiezan a notarse. Se gira, me mira sonrientemente, y acto seguido me acerca contra su cuerpo, me besa apasionadamente, no me niego, es más me dejo llevar...
Me tumba en la cama con cuidado, posa los vasos de chupito en la mesilla, deslizo mis manos por debajo de su camiseta, me deshago de ella sin problema alguno, desabrocho el botón de su pantalón y tiro de ellos hasta quitarselos del todo, ahora es él quien toma las riendas, me besa descontroladamente, juega con mi pelo, se deshace de mi camiseta, besa cada parte de mi cuerpo con amor, mucho amor, lo siento y lo noto, tira de mi pantalón hasta lograr quitarmelo... juego con su pelo, de vez en cuando beso su cuello, noto su respiración un tanto agitada, la mía casi igual, aún así me dejo llevar una vez más, no tenéis ni idea de lo que he anhelado su cuerpo... me hace sentir sumamente especial cuando me tiene entre sus brazos... una vez más, una noche mágica para recordar...

2.1.13

Cap. 50: Solamente tú y yo

No existía nada más bonito que cada amanecer a su lado, era increíble. Eran las 12:30 de la mañana, bastante tarde comparado con otras veces, no le di importancia a la hora, a si que desperté a Pablo como bien se merecía. Me dirigí a la cocina y preparé un desayuno con todo tipo de cosas, lo llevé a la habitación en una bandeja y lo desperté cariñosamente.

–Buenos días bello durmiente. -Reí.
–Hola fea. -Dijo bromeando a la vez que se sobaba los ojos.
–Con que fea... ¿no? pues esta fea se tendrá que llevar el desayuno que te había hecho.  -Contesté bromeando también.
–No me lo puedo creer, ¿Me has preparado el desayuno? -Dijo colocándose cómodo en la cama.
–Sí. 
–Pues habrá que probarlo entonces... -Dijo observando la bandeja.
–Toma, pero antes de que empieces a comer, le la tarjetita que está debajo del plato. 
'Vale por amanecer siempre a tú lado' -Leyó Pablo en alto y con una sonrisa de oreja a oreja.
–¿Te gusta amor? -Me acerqué a su cuello y lo di un suave beso, era su punto débil.
–Me encanta y acepto eso que me dices, pero... será mejor que no sigas dándome estos despertares me vas a volver loco. -Se giró  me besó.
–Anda tonto, come. -Reí.

Pablo terminó de desayunar y seguíamos ambos en la cama, sin ninguna intención de levantarnos.

–¿No piensas salir de la cama hoy amor? 
–No, ni tú tampoco, hoy he decidido raptarte. -Dijo susurrandome al oído, me provocó una enorme sonrisa.
–¿A sí? y... ¿Qué piensas hacer para evitarlo? 
–Pues... te cogeré y... -Pablo comezó a hacerme cosquillas, sabía que era mi punto débil.
– Pa pa pa blo, pa pa ra. -Dije sin parar de reír
–Está bien, ya paro. -Dijo riendo él también
–Eres un tontito. -Dije haciéndole burla.
–Un tontito, que te ama con locura. -Contestó con una sonrisa.

Salí de la cama, me vestí y justo cuando me estaba poniendo la camiseta apareció él, agarrandome por la cintura cuidadosamente, volvió a susurrarme al oído.

–Antes te llamé fea, pero ¿sabes? eres guapa hasta cuando te despiertas, con esa carita de dormida, con esos pelos revueltos... -Rió, y me giré para poderle ver.
–¿Sabes que despiertas en mi cosas que jamás nadie había despertado? eres esencial en mi vida Pablo. -Lo abracé con fuerza.
–Te quiero princesa, soy todo tuyo, mi vida y mi ser te pertenecen por completo. 

Tras aquél 'ataque de amor' se me ocurrió que ya iba siendo hora de devolver a Pablo la sorpresa que él me dio a mi.

 –¿Hoy no tienes promo verdad?
–No, tengo unos días libres para pasarlos contigo.
–Entonces, perfecto, te voy a poner este pañuelo en los ojos y te llevaré a un lugar, solos tú y yo. -Contesté quitandome el pañuelo de mi cuello y poniéndoselo en sus ojos de modo que Pablo no viera nada y fuera sorpresa.

Preparé algo de ropa en una pequeña maleta para los dos y bajé por las escaleras con cuidado guiándole por donde tenía que pisar para que no se cayera, lo metí al coche y conducí yo, Pablo no paraba de preguntar, tenía demasiada intriga.

–¿Dónde vamos? ¿No puedes darme si quiera una pista? 
–No, y ten paciencia, en breves verás de que se trata.

LLegamos al lugar, era un spá con alojamiento, no muy lejos de donde vivíamos, los dos necesitabamos relax, a si que se me ocurrió que ese era un buen regalo. Seguí guiando a Pablo ya que iba con los ojos tapados hasta la puerta de la entrada, donde tenía que pedir al recepcionista la llave de la habitación para subir la maleta y arreglarnos, subimos y allí le quite el pañuelo se quedó impresionado, por las ventanas se veía las piscinas con chorros relajantes... etc.

–Esto es precioso Aurora... no me esperaba en absoluto que me trajeras a un sitio como este, gracias mi niña. -Dijo mirando por ventana sin salir de su propio asombro.
–Esto no es nada, te mereces unos días de relax y así nos olvidamos de lo sucedido en estos últimos días...
–Gracias por hacerme feliz, te prometo que estos días van a ser únicos e inolvidables para los dos. -Me dijo acercándose a mis labios para besarlos una vez más. No cabía duda de que ibamos a pasarlo muy bien allí.
–Lo sé, estando contigo nada se olvida. -Sonreí y lo abracé.
–Es impresionante esto... pff. -Rió.
–Anda ya tonto, ¿Bajamos un ratito?. 
–Claro que sí, quiero empezar a disfrutar ya, de ya.

Me puse un bikini morado bastante normalito, nada del otro mundo, Pablo se puso un bañador negro, estaba guapísimo. Fui al baño a ponerme una coleta para que el pelo no me estorbase, y allí estaba él, posado en el marco de la puerta del baño con su sonrisa picarona y mordiéndose el labio, estaba bastante irresistible.

–Creo que a las señoras que estén tranquilamente en las piscinas, las dará un infarto. -Susurré a su oído.
–Y tú harás que les de un infarto a sus maridos, estás demasiado irresistible. -Volvió a morderse el labio.
–Anda ya... será mejor que bajemos ya, si no se nos echará la hora de la cena encima. -Reí.

Bajamos como quedamos al spá, había poca gente, menos de la que yo esperaba, nos metimos en una piscina con chorros, parecíamos dos niños chicos, Pablo me cogía y de vez en cuando me hacía alguna que otra aguadilla, cuando cambiamos de piscina, me cogía y me tiraba con él a la piscina, lo cual estaba prohibido y alguna que otra vez nos echaban la bronca, a lo cual nosotros reaccionábamos con risas. Nos relajamos ya por fin en una de las piscinas después de tanto hacer el tonto, Pablo me tenía agarrada de la cadera...

–Eres un gamberro. -Reí.
–Y tú una gamberra, pero aún así, me encantas. -Me besó apasionadamente.

Pasamos largo rato en el spá, hasta que decidimos subir a la habitación a cambiarnos y a ponernos cómodos para bajar a cenar al restaurante, me duché y Pablo también, me vestí con un vestido de flores y unas sandalias con un poco de tacón, pelo suelo... Pablo iba con un pantalón de traje negro y una camisa blanca, nos miramos y sonreímos, acto seguido bajamos a cenar...
 Pedimos cena ligera, cenamos con risas, miradas y sonrisas cómplices de por medio. 
Subimos por las escaleras del 'hall'  de la entrada y podía oir perfectamente el cuchicheo que traían las recepcionistas, supongo que  habrían reconocido a Pablo y estarían poniéndome verde, probablemente sin saber quien era, no le di importancia, y pasé de ello, no teníamos que dar ningún tipo de explicación a nadie, tarde o temprano tanto los fans como los no fans iban a saber mi relación con Pablo, no podíamos seguir ocultando lo que somos... 
Subimos a la habitación, me puse el pijama y nos fuimos a la cama, al día siguiente tenía pensado enseñarle a Pablo algún que otro rincón de ese pequeño pueblecito. Dormimos toda la noche como troncos, a penas nos movimos.