Narrado por Pablo:
No puedo verla así, se me parte el alma por dentro de verla sufrir...
Marta, Ángela y Salcy continúan con ella en la habitación dándola
consuelo, no para de derramar lágrimas... no sé que decirla, tengo miedo
a ponerla peor. Pienso antes de actuar y las pido por favor a las chicas
que salgan para hablar con Aurora.
–Aurora yo... yo todo esto lo he hecho con mi mejor intención, jamás se me pasó por la cabeza que acabara así la fiesta... -Me siento a su lado, no me responde, su mirada está completamente perdida.
–Te dije que la echarías Pablo, te lo dije... si esto ha pasado es solamente por tú culpa. -Dice entre sollozos.
–¿Qué? ¿Cómo me puedes decir esto Aurora? lo he hecho con mi mejor
intención todo, mi culpa no es que Sara haya tenido tan poca vergüenza
de venir. -Me comienzo a desesperar, no entiendo porque me echa a mi la
culpa...
–¡No mientas Pablo, por favor! sé de sobra que tú la has invitado, vete no quiero verte... ¡qué te vayas! -Me dice alterada, no entiendo la actitud de Aurora ahora mismo.
–No te reconozco ahora mismo, pero si es lo que quieres... me iré. -Cojo mi chaqueta, mi cartera y mis llaves para salir de allí, la miro por última vez para ver si cambia de opinión, cosa que no es así, la rabia y el dolor se apoderan de mi, meto un puñetazo a la puerta de la habitación y salgo de allí metiendo un último portazo a ésta. No tengo rumbo que tomar, no tengo ganas de nada, no me esperaba que Aurora me tratase de tal forma. Decido ir a mi piso, ahora mismo no quiero ver a nadie, quiero estar sólo y pensar en todo lo que ha pasado.
Narrado por Aurora:
Mi cabeza va a explotar de un momento a otro... creo que me he pasado con Pablo, le he echado las culpas de todo cuando en verdad él no tiene nada que ver, me es completamente imposible parar de llorar, se acaba de ir por mi culpa. Tras oír el portazo Marta, Salcy y Ángela salen de su habitación, traen caras de preocupación, supongo que han escuchado mi pelea con Pablo. Rompo a llorar.
–Cielo... ¿qué ha pasado? no hemos podido evitar escucharos... -Me dice Marta mientras se sienta a mi lado para volver a consolarme.
–Esa maldita va a acabar con nuestra relación Marta, no puedo más, no soporto todo esto... -Digo sin parar de llorar.
–Shhh ya está pequeña, ¿dónde está Pablo?
–Se ha ido, le he echado yo basicamente... soy una gilipollas Marta, lo acabo de perder por mi egoísmo.
–No digas eso, los dos os queréis y sea lo que sea una relación así no se puede acabar porque una idiota como Sara lo quiera así, déjame hablar con Pablo ¿sí? te prometo que te lo voy a traer de vuelta, ahora te quedarás con Ángela y Salcy, estarás en buenas manos... -Asiento y dejo marchar a Marta para que hable con Pablo.
–No te preocupes Aurora, nosotras estaremos aquí contigo ¿vale? haz caso a Marta... es una cabezota y conseguirá traer a Pablo, si hace falta lo hará de las orejas, pero te lo va a traer de vuelta. -Me dice Salcy para tranquilizarme.
–No lo va a conseguir, Pablo se ha ido muy cabreado, y razones no le faltan, he sido una auténtica gilipollas.
–No digas eso, Pablo te quiere, tendrías que ver su cara ayer cuando nos fué a buscar, estaba feliz... -Dice Ángela.
Seguimos las tres sentadas en la cama de mi habitación, no recibo noticias de ningún tipo... intento calmarme y esperar una llamada de Marta que me tranquilice. Si no fuera por ella y por sus dos amigas, estaría más nerviosa todavía, ellas han tenido mucho que ver en que yo esté más tranquila...
Narrado por Pablo:
Me siento en el sofá, no se oye ningún ruido, la soledad vuelve a ser mi compañera... cierro los ojos y analizo todo lo ocurrido. Suena el timbre, con los ánimos por el suelo abro la puerta. Es Marta, la invito a pasar... no traía demasiada buena cara. Nos sentamos en el sofá a hablar.
–Pablo... ¿recuerdas que antes nos dijistes a mi y a mis amigas que te veríamos como un amigo?
–Sí, lo recuerdo perfectamente.
–Pues los amigos se cuentan los problemas... no estás obligado a contármelo aún así pero... ¿qué pasa con esa tal Sara? ¿Por qué os causa tantos problemas?
–Sara es mi ex... hacía tiempo que no la veía, hasta que un día me enteré de un desliz que tuvo Aurora con mi hermano, nos peleamos y salí de esa casa de inmediato, me vine aquí para pensar hasta que sonó mi móvil, unos amigos insistieron en que saldría con ellos un rato... estaba tranquilo con ellos hasta que llegó ella, hacía meses que no la veía, no sé... parecía otra, me dejé embaucar nuevamente por ella... pedimos una botella de tequila me emborraché, y ya no recuerdo más, sólo su cuerpo desnudo en mi cama a la mañana siguiente... no me acordaba de nada, ella me contó que nos habíamos acostado, la pedí perdón por no acordarme de lo sucedido pero que no quería nada serio con ella, me llamó de todo y se fue, y el tiempo pasó y volví con Aurora, no la conté nada porque acabábamos de volver, hasta que un día a Aurora la llegó un WhatsApp de Sara contándola que nos habíamos acostado, ahí comenzaron los problemas... volvimos a discutir y nos volvimos a reconciliar, es más Aurora la dijo que me dejaría en paz, pasaron los días y creí que había hecho caso a sus palabras, hasta que hoy a vuelto a aparecer y ha montado éste espectáculo gritándolo a los cuatro vientos, joder no se cansa de hacerme daño Marta, no puedo más. -Me abrazo a ella, no consigo calmarme, rompo a llorar como nunca jamás lo había hecho...
–Pablo, tienes que calmarte y tranquilizarte... no podéis darle el gusto a esa idiota, ella está deseando que pasen cosas como estas para que acabéis reventando y lo dejéis, no podéis Pablo. -Me mira a los ojos.
–Ahora ya da igual, Aurora no quiere verme, me acaba de decir que me vaya de casa... ¿qué demonios quiere que haga? no entra en razón, se cree que yo la he invitado. -Altero un poco la voz.
–Yo he estado hablando con Aurora, y te puedo asegurar que ella no es así, está arrepentida de haberte tratado de ésta forma... quiere que vuelvas a casa y lo arregléis, porque os queréis y no hay más que decir, esto os tiene que servir para uniros más...
–¿De verdad que quiere que vuelva? -Me seco las lágrimas
–Si Pablo, te puedo jurar que sí, se ha quedado destrozada por haberte tratado así, por favor ven conmigo, lo tenéis que arreglar. -Se levanta y se pone en pie para irnos.
–Ella sabe que la quiero, y que jamás se me habría pasado por la cabeza invitar a Sara, yo la quiero como a nadie en el mundo Marta, como a nadie.
–Pues si la quieres, vuelve a casa, búscala Pablo... búscala.
–Tienes razón, mucha razón, pero antes... gracias por todo Marta, ya eres como mi ángel de la guarda... -La abrazo y se lo vuelvo a agradecer, sin duda es una buena persona.
–Anda ya tonto, no tienes nada que agradecerme, recuerda que los amigos estamos para esto. -Ríe y vamos dirección al coche... lo confieso, estoy más nervioso que un flan, no sé si querrá verme como me dice Marta, confio en ello. Llegamos a casa, están con Aurora Salcy y Ángela, veo como Marta las hace un gesto para que nos dejen solos, guiño un ojo a Marta y me dirijo hacia Aurora, se pone en pie para dirigirse hacia mi...
–Pablo yo... lo siento, he sido una auténtica egoísta contigo, no sé que me ha pasado por la mente. -Me dice con la mirada apagada.
–No tienes que pedirme disculpas, tienes razón... debí detener toda esta situación en cuanto esa maldita puso pie firme en esta casa, perdón.
–No hablemos más de esa..... maldita, no dejemos que nos separe Pablo, por favor, quiero estar contigo siempre... no pienso dejar bajo ningún concepto que se salga con la suya, y no tengo que perdonarte nada, la culpa no ha sido de nadie, es ella quién lo ha echado todo a perder... -Sonrío como un niño con zapatos nuevos, sus palabras me calman... me fundo contra su pecho, esboza una sonrisa.
–No dejaré que nadie nos separe mi pequeña, nada en esta mundo podrá separarnos, porque te amo. -Me sonríe y me besa, con dulzura, con pasión. No quiero separarme de su boca, quiero fundirme en ella completamente... es mi aliento una vez más. Cerramos los ojos para fundirnos en un cálido beso, nos dejamos llevar con ganas e entusiasmo... acaricio su espalda con mis manos... entrelaza sus manos con mi pelo, me hace completamente prisionero de sus labios. Mi boca juega con la suya, nuestras lenguas se enredan nuevamente... sin darme cuenta estamos en la habitación, ella en frente de mi, me mira pícaramente, me empotra contra la pared, me es completamente inevitable dejar de sonreír. Besa mi cuello con amor... mi piel se estremece con el roce de su cuerpo. Ahora soy yo quién beso su cuello, me vuelve completamente loco... mis manos llegan al filo de su vestido, acaricio sus piernas, la cojo en brazos y sus piernas rodean mi cintura, no deja de besarme, tampoco quiero que lo haga... desabrocho la cremallera del vestido y lentamente tiro de éste para que caiga al suelo... me cuesta pero lo consigo. Ahora es ella quién domina todo mi ser... se pone a la altura de mi pantalón, desabrocha sin pudor alguno el botón de éste, con ganas... lo desliza hacia abajo poco a poco, como si de un baile sensual se tratase... poco a poco se va deshaciendo de ellos hasta caer al suelo. Noto que la temperatura aumenta por momentos, quizás más que antes... nos dejamos llevar como si el mañana para nosotros no existiera, como si nuestros cuerpos se juntasen esta noche por última vez... me fundo en su pecho, quiero que note que su cuerpo me pertenece, y que el mío la pertenece a ella... introduce sus manos frías por debajo de mi camiseta y tira de ella hacia arriba, la saca y la tira por la habitación. Recorre con sus manos mi espalda y mi torso ya desnudo... la tumbo despacio en la cama, yo encima y ella debajo, me sonríe de forma pícara en alguna que otra ocasión. Me pide que aumente el ritmo, y me susurra al oído...
–Quiero sentirme hoy más tuya que nunca. -Aumento el ritmo como me pide y me aferro a su oreja, la cual muerdo pícaramente, sus deseos en este momento para mí, son órdenes. Me pierdo completamente en su cuerpo, recorro éste con mis manos, besando hasta la última parte de él. Agarro sus suaves manos... se apoya en mi pecho.
–Gracias por haberme hecho sentir tan viva hoy, te amo mi amor.
–Te amo mi princesa, recuerda que eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo... -Sonreímos como dos niños con zapatos nuevos. Nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente.
Abro los ojos, son las 12 de la mañana, me acomodo en la cama y acaricio su linda cara... se mantiene aún dormida. Tarda varios minutos en abrir sus preciosos ojos pero lo hace. Me sonríe y eso me encanta...
–¿Qué hora es? -Me dice bostezando casi y frotándose los ojos.
–Las 12... eres una dormilona cariño.
–¿Yo dormilona? eres tú, que me dejas baldada. -Río y me contagia su risa.
–¿Yo? eres tú quién va pidiendo guerra... mi culpa no es. -Vuelvo a soltar una carcajada.
–Anda ya... oye... y ¿Las chicas?
–Creo que esas estarán durmiendo, las habrá costado lo suyo, porque anoche... -Río nuevamente.
–Que vergüenza por dios, iré a preparar el desayuno como que no quiere la cosa.
–¿Vergüenza? está claro que los dos necesitábamos amor, y ya está...
Me levanto y me pongo la ropa que está desperdigada por la habitación, salgo y acompaño a Aurora a la cocina a hacer el desayuno. Allí están ellas, nos ven entrar y se empiezan a reír.
–Buenos días. -Digo como que no quiere la cosa.
–Buenísimos días ¿no parejita? -Me dice Marta riéndose, las demás tampoco dudan en hacerlo.
–Ni tan buenos días, mira el cielo... está nublado, lloverá. -Dice Aurora cambiando de tema.
–No hablo de lluvia... hablo de la tempestad que se vivió anoche en vuestro cuarto, os hemos oído, ejem, ejem... -Ríe Marta.
–Ahh eso... pues creo que habrá sido algún mueble que se habrá caído. -Ríe Aurora.
–No teneis que darnos explicaciones parejita, nos alegramos de que ya lo hayáis arreglado, hacéis una preciosa pareja. -Nos dice Ángela.
–¿Vamos a cenar esta noche? -Dice Salcy.
–Lo siento mucho chicas, pero hoy es el concierto de David Bustamante y Pablo me ha comprado entradas... -Las chicas y yo soltamos una carcajada, volvemos a ser cómplices.
–¿Qué os causa tanta gracia? -Dice Aurora seria. Voy a la habitación a buscar el resto de las entradas para ellas, se las tiendo a Aurora...
–Pues nos hace tanta gracia, que... ¡Nosotras también vamos! Pablo nos dijo que si queríamos ir y hemos aceptado, espero que no te moleste- Dice Marta.
–¡¿En serio?! ¿cómo me va a molestar? yo encantada, si es que tengo al mejor novio del mundo... -Aurora abraza a las chicas y después me besa a mi.
–Y al promotor de todo esto ¿no le decís nada? -Río y a continuación vienen todas a abrazarme.
–Por su puesto, gracias Pablo, en serio. -Me dice Salcy.
–No hay de qué, el placer es mío por llevar a cuatro mujeronas como vosotras a mi vera. -Río y ríen
El tiempo transcurre, todas parecen estar nerviosas. Decidimos salir a comer ya que hace un buen día. Vamos a un restaurante no muy lejos de donde vivimos... comemos tranquilamente. Cuando nos queremos dar cuenta son las 17:30 h de la tarde, volvemos a casa, y decidimos ir a descansar un rato y después vestirnos e irnos. Por fín las cosas volvían a la total normalidad...
No hay comentarios:
Publicar un comentario