Narrado por Pablo:
Acabo de llegar de hacer footing de la calle, necesitaba salir a desfogar un poco, me doy una ducha para terminar de aliviar todos mis pensamientos y espero a que regrese a Aurora para contárselo. Me siento en el sofá y de pronto oigo la puerta, es ella.
–¡Mi niño! no te imaginas las ganas que tenía de llegar a casa para estar contigo... -Viene corriendo, da un saltito y rodea con sus piernas mi cintura, viene tan contenta...
–Princesa, yo también tenía muchas ganas de que vendrías para estar contigo, pero... -Digo mientras la bajo.
–¿Pero...? ¿qué ha pasado? ¿has discutido con los chicos? -Pregunta un tanto nerviosa.
–No, con ellos está todo bien, es sólo que... -No logro terminar la frase debido a mis nervios.
–¡Por dios Pablo! ¿qué está pasando? comienzas a ponerme nerviosa con tanto misterio...
–Aurora, la noticia de nuestra boda ha sido publicada en varias revistas. -Digo algo nervioso.
–¿Qué? ¿pero cómo? -Dice impactada mientras se lleva las manos a la cabeza.
–He llegado al estudio a grabar y los chicos rápidamente me han preguntando sobre la boda, ellos no sabían nada, se han enterado por las revistas, yo he visto alguna de las publicaciones. -Digo mientras comienzo a dar pequeños paseos por el salón.
–¿Crees que ha sido Sara? -Pregunta.
–No lo creo, lo afirmo, sólo ella puede estar detrás de una cosa así, yo... -Suspiro.-Lo siento mucho.
–Mi amor, no tienes porque disculparte, no tienes la culpa de esto ¿vale?. -Me dice mientras me abraza.
–A veces siento que sufres por mi culpa, y este es un motivo... -Digo mientras derramo alguna que otra lágrima.
–No digas eso, mírame Pablo, soy feliz gracias a ti, no me importa todos los obstáculos que tenga que pasar si te tengo, no me importa, entiéndelo. -Me dice mientras acaricia mi rostro.
–Gracias mi niña, te quiero. -La digo mientras la doy un dulce beso.
–No quiero que te preocupes más por esas revistas, será mejor que lo olvidemos, tú y yo estaremos junto siempre, pase lo que pase y le pese a quién le pese. -Me dice mientras me da un fuerte abrazo, la verdad lo necesitaba.
–Así será mi vida, siempre tú y yo... -La digo mientras acaricio sus manos.
–Cambiemos de tema... ¿qué tal ha ido la grabación de la canción con los nuevos arreglos? -Me dice mientras tira de mi para que nos sentemos en el sofá.
–Me ha costado bastante concentrarme en ello pero finalmente he conseguido que quedara bien, ¿y tú qué tal con mi madre y con las demás? ¿os lo habéis pasado bien? -Pregunto mientras esbozo una sonrisa.
–Genial, ya sabes que son todas un cielo, mi madre y la tuya han congeniado a la perfección. -Dice.
–No sabes cuanto me alegra oír eso, por fin una buena noticia.
–Pablo... por favor, cambia esa cara, piensa en que quedan solamente cuatro semanas para nuestra boda. -Dice mientras me agarra la mano.
–No sabes las ganas que puedo llegar a tener de ese día, cada día que pasa me levanto sonriendo porque queda un día menos para que te conviertas en mi mujer. -La digo mientras apoyo mi cabeza en su hombro.
–Yo también sonrío por cada día que pasa, quiero convertirme en tu mujer ya, vamos a ser muy felices amor... -Me dice mientras acaricia mi pelo.
–No dudes que lucharé por ello mi vida. -La digo.
Nos quedamos alrededor de unos quince minutos abrazados en el sofá, totalmente callados, sólo acariciándonos... el silencio nos acompaña. Se acerca la hora de cenar, y la verdad es que yo al menos no tengo mucho hambre que digamos, aún así lo haré por Aurora y cenaré algo. Cenamos algo, ayudo a Aurora a recoger y nos metemos en la cama, ambos estamos realmente cansados, ha sido un día agotador y espero que mañana sea mejor día que el de hoy que ha sido un desastre.
Abro mis ojos, el sol alumbra nuestra habitación y nuestra cama, ella sigue dormida, parece un auténtico ángel. Me acerco poco a poco a ella, me aproximo a su cuello y lo beso recorriendo su pecho hasta llegar a su vientre, noto perfectamente como su piel se eriza con el contacto de mis labios en su piel, una sonrisa sale por su boca, la cual provoca la mía.
–Buenos días mi niña, estás guapísima. -La digo mientras me acomodo en la cama.
–Buenos días mi amor, tú también estás muy guapo, aunque lo estás siempre... -Dice eso y a los dos nos da por reír.
–Adoro este tipo de amaneceres, adoro verte cada mañana dormir al otro lado de la cama. -La digo.
–Y yo adoro que me despiertes así. -Se acerca a mi y me besa apasionadamente.
–Parece que mi princesa se ha despertado muy cariñosa. -La digo mientras la miro fijamente a sus ojos marrones.
–Yo no he empezado esto... -Dice mientras se pone sobre mi y comienza a besarme sin control.
–¿No crees que es demasiado pronto para esto? -La digo mientas río.
–Quiero que me hagas tuya, aquí y ahora. -Me dice y me quedo un poco impactado por sus palabras.
–Sus deseos son órdenes para mi. -La digo mientras la atraigo hasta mi y la doy leves besos por su punto débil, el cuello.
Comenzamos un juego de caricias, su cuerpo pide a gritos que la haga mía, acaricio sus piernas cuidadosamente, rodea con sus brazos mi cuello sin dejar de besarme a penas, nuestras lenguas se enredan, las respiraciones comienzan a agitarse. Introduce sus suaves manos por debajo de mi camiseta ajustada, acaricia mi torso y besa mi cuello. Tira de mi camiseta hacia arriba, subo mis brazos para que me la termine de quitar, acaricia mi espalda de principio a fin, tiro de su camiseta hacia arriba con una mano y con la otra agarro su cara, logro quitársela, juego con su lencería, deslizo los tirantes de su sujetador y se lo desabrocho, recorro su espalda, tira de mis pantalones, los cuales tardan segundos en caer al suelo, deshago la lazada de su pantalón corto de pijama y introduzco mis manos por dentro de este acariciando su cintura, tiro de él y me deshago de él. Juega con la cinta de mis boxer, mientras enreda sus manos en mi pelo. Ya estamos completamente desnudos, dejándonos llevar una vez más... a cada segundo que pasa se agitan más nuestras respiraciones, comienzan a aparecer los primeros jadeos, hecho sus manos hacia atrás y se las agarro con fuerza, recorro su cuerpo besando cada parte de este, nuestros cuerpos se convierten en uno, somos uno. Se tumba encima de mi pecho y juego con su pelo mientras acaricio con mis dedos sus brazos, vuelve a aparecer un silencio, esta vez corto.
–Oye... ¿tienes algo que hacer hoy por la mañana? -Me dice mientras se acomoda.
–No, ayer terminé con los arreglos de la canción y ya no tengo que volver, ¿por qué lo preguntas?
–Lo decía porque es hora de que empecemos a preparar las cosas de la boda, quedan cuatro semanas y no quiero que andemos justos de tiempo.
–Perfecto, entonces ¿qué te parece si me visto yo primero y preparo un desayuno exprés y después nos vamos?
–Estupedo. -Me dice mientras me da un beso, acto seguido sale de la cama.
Me dirijo a mi armario, cojo algo de ropa cómoda ya que nos dedicaremos toda la mañana a dar vueltas. Cojo un pantalón amarillo clarito y un polo rojo, me meto en el baño y me visto. Salgo del baño y me dirijo a la cocina, preparo un desayuno rápido, dos café con leche y dos tostadas para cada uno, Aurora no tarda mucho en vestirse. Desayunamos y cogemos todo lo necesario, yo decido camuflarme bajo mi gorra negra y mis gafas, cogemos el coche y nos dirigimos al pleno centro de Málaga. Abro la puerta del copiloto y ayudo Aurora a que se baje del coche, la agarro de la mano y caminamos a paso ligero, hemos decidido comenzar por las alianzas, agencia de viajes, floristería, iglesia y por último buscaremos un restaurante donde celebrar nuestro banquete.
–Buenos días, ¿en que puedo ayudarles? -Nos pregunta un hombre.
–Hola, a mirar unas alianzas para nuestra boda. -Saludo.
–¿Cómo les gustaría que fueran? -Nos pregunta.
–No tenemos una idea fija, ¿nos puede enseñar alguna? -Pregunta Aurora.
–Por supuesto. -En ese momento el hombre se levanta y se dirige a una especie de despacho, no tarda en salir con una caja en la mano.
–Miren, estas que os muestro aquí son nuevas, nos la acaban de traer hace unos días. -Dice mientras abre la caja para que las veamos.
–Uau... estas de aquí son preciosa, ¿te gustan cielo? -Me pregunta Aurora mientras se la prueba.
–La verdad es que sí, a mi está me gusta, pero lo que tú prefieras mi vida. -La digo.
–Nos las llevamos. -Dice Aurora mientras me mira y se quita la alianza.
–Han escogido ustedes unas que son realmente bonitas. -Nos dice mientras las coge y las mete en una pequeña cajita.
–Muchas gracias. -Nos despedimos y salimos de allí.
Guardo la pequeña caja en uno de los bolsillos de mi pantalón, Aurora tiene una sonrisa de oreja a oreja. Ahora tocaba ir a la agencia de viajes que por suerte no estaba demasiado lejos. Entramos y no tardan mucho en atendernos.
–Hola, ¿qué se les ofrece? -Nos dice una chica jóven.
–Hola, veníamos a organizar nuestro viaje de novios, pero la verdad es que no tenemos nada pensado...
–No se preocupen, nosotros tenemos un catálogo con varios destinos, aquí tienen. -Nos dice mientras nos lo da, lo abrimos y echamos un ojo, hay un sin fin de destinos.
–Está difícil esto de escoger ¿eh? todos parecen interesantes... -Dice Aurora.
–¿Les gustaría un destino tranquilo? -Nos pregunta.
–La verdad es que sí, yo creo que lo necesitamos, necesitamos disfrutar el uno del otro, ¿no cielo? -Me pregunta.
–Yo opino como tú, pero a mi me da igual el donde si estás tú conmigo mi vida. -La digo mientras la cojo la mano.
–¿Saben una cosa? muchas parejas han pasado por esta oficina para organizar su luna de miel, pero la verdad es que he visto a pocas tan contentas como ustedes, la verdad es que tienes una gran suerte de tener a un hombre así al lado. - Le dice la chica a Aurora.
–No lo sabe usted bien, no tengo queja alguna del hombre que tengo al lado, si no todo lo contrario. -Me dice mientras me dedica una de sus bellas sonrisas.
–Y retomando el tema del viaje... ¿han elegido algún destino ya?
–¡Jamaica! -Dice Aurora mientras echa un vistazo al catálogo y sonríe.
–¿Qué pasa en Jamaica mi niña? -La pregunto.
–No pasa nada, es sólo que siempre me gustó viajar allí, tiene unas playas realmente bonitas, sobre todo la de ''Boston Bay'' siempre me gustó ese agua tan clarito que tiene, parece respirarse paz...
–¿Quieres ir allí de viaje? -Pregunto.
–Me encantaría. -Me dice mientras me sonríe.
–Entonces no se hable más, viajaremos a Jamaica. -La digo a la chica.
–Han hecho ustedes una excelente elección, además curiosamente hay un hotel que está muy bien y además está situado a pocos minutos de la playa que nombraba antes su novia.
–Allí mismo entonces. -Digo, y la chica comienza a teclear.
–Perfecto, ¿y cuánto tiempo les gustaría estar?
–¿Qué te parece dos semanas mi niña?
–Me parece genial.
–Vale, entonces dos semanas a Jamaica ¿verdad? -Vuelve a preguntar mientras teclea.
–Sí, así es.
–Pues ya está todo todo, tenéis vuelo el 9 de Julio a las 00:00h en el aeropuerto de Barcelona, eso sí, les anuncio que el viaje es agotador con sus correspondientes escalas pero merece la pena, ¿les va bien esa fecha? -Pregunta.
–Perfecto, nos va muy bien.
–Bien, pues sólo me queda desearles una feliz luna de miel, seguro que les gustará. -Nos dice mientras nos da los billetes.
–Muchas gracias, hasta luego. -Nos despedimos y salimos de allí.
–Gracias. -Me dice Aurora mientras me abraza.
–No me las tienes que dar, es mi deber hacerte feliz princesa. -Deposito un cálido beso en sus labios.
Continuamos andando por las calles de Málaga, buscamos una floristería en la cual nos atienden rápidamente.
–¡Hola! -Nos saluda amablemente la dependienta.
–¿Qué tal? -Digo.
–¿En que puedo ayudarles?
–Veníamos a ver arreglos de flores para la decoración de la iglesia el día de nuestra boda. -Dice Aurora.
–Bien, tenemos una selección de flores para ese día, aquí tienen un catálogo. -Nos da el catálogo, lo abrimos y miramos. Hay una gran selección de flores, son todas realmente bonitas. Nos cuesta escoger pero finalmente lo hacemos. Para los ramos que irán a los extremos de los bancos hemos escogido tres flores rojas y tres blancas que irán atadas con un lazo de color lila, y en el altar varios centros de flores de todo tipo de color.
–¿Para que día querían las flores? -Pregunta.
–Para el 8 de Julio, vendríamos unos días antes a por ellas y de paso ya encargaría mi ramo de novia.
–Perfecto, aquí les espero, hasta luego. -Nos dirigimos hacia la puerta y salimos.
Caminamos por las calles de Málaga agarrados, y con una amplia sonrisa...
14.7.13
Cap. 68: Yo sólo quiero que sea el día más feliz de nuestra vida (2)
Narrado por Aurora:
Después de enterarme de las publicaciones sobre nuestra boda en varias revistas, Pablo y yo decidimos no darle más pie, será mejor que pasemos olímpicamente de Sara, sin duda lo que quiere es vernos hundidos para cancelar la boda pero no la vamos a dar el gusto, no hay marcha atrás, ni tampoco queremos dar marcha atrás.
Me despierto entre un sin fin de besos de Pablo, va desde mi cuello hasta mi vientre, produciendo en mi algún que otro escalofrío, es inevitable no levantarse con una sonrisa a pesar de todos los problemas, adoro amanecer a su lado cada mañana, adoro las sonrisas que me dedica cuando abro mis ojos, comienzo a besarle sin control alguno, no se opone. Nos quedamos largos minutos abrazados y después decidimos comenzar con los preparativos de boda.
Llevamos media mañana dando vueltas y más vueltas por Málaga, por suerte ya tenemos escogidas las alianzas, los billetes para viajar a Jamaica, la floristería... ya sólo quedaba ir a la iglesia y después a mirar restaurantes. Lo que está claro es que a Pablo y a mi nos está gustando mucho esto de preparar las cosas relacionadas para la boda. Caminamos a paso ligero y llegamos a la iglesia, hablamos con el cura para que nos reserve la fecha que teníamos pensada, acepta sin ningún problema y salimos de allí dirección en busca de restaurantes donde celebraremos nuestro banquete. En Málaga hay un sin fin de buenos restaurantes donde podría ser pero hemos decidido que mejor será en un restaurante a las afueras, estaremos más tranquilos. Pasamos por bastantes restaurantes y muchos de ellos no logran convencernos del todo, hasta que por fin damos con uno que parece estar bien
–Y entonces ustedes les gustaría tener un ambiente tranquilo ¿verdad? -Nos dice el encargado del restaurante.
–Sí, nosotros no queremos nada del otro mundo pero si que nos gustaría un poco de intimidad junto a nuestras familias. -Dice Pablo.
–Han escogido un buen lugar, aquí como ustedes pueden observar contamos con un personal totalmente cualificado y además tenemos un precioso jardín que es ideal para celebrar un banquete, si son tan amables de acompañarme... -Le seguimos hasta los jardines.
–Además de ser un sitio tranquilo es bastante amplio, caben alrededor de unos setecientos invitados más o menos.
–¿Te gusta cielo? -Me pregunta Pablo.
–Es precioso la verdad, yo creo que aquí estaríamos muy a gusto todos ¿no crees? -Le pregunto mientras doy vueltas por el jardín.
–También tenemos un salón dentro donde se celebran bodas, pero a mi en mi opinión me gusta más este, pero sin duda es su elección.
–Este, nuestro banquete será aquí. -Dice Pablo mientras me sonríe.
–Si les parece, pasemos nuevamente a mi despacho allí podremos hablar del menú para ese día. -Volvemos a seguir al hombre hacia su despacho, nos sentamos en las sillas.
–Como bien saben, después de la ceremonia se celebra un cocktail antes del banquete y ya después pasarían al interior del jardín para la comida, para el banquete contamos con unos excelentes cocineros, aquí tienen los menús que podrían elegir. -Nos da un catálogo.
Revisamos el catálogo y vamos preguntando lo que conlleva cada plato, hay cosas que probablemente ni sabíamos de su existencia. Hemos tenido muchas dudas respecto a la elección pero ya tenemos un menú, el día de nuestra boda comeremos un arroz caldoso que irá acompañado de un bogavante, y para quitar el sabor tomaremos un sorbete de lima, después pasaremos al segundo plato que será un entrecot de buey junto a unas patatas fritas y por último pasaremos a la tarta nupcial, son cuatro tartas en realidad, una encima de otra, de más grande a las más pequeña, en ella no podían faltar los típicos muñecos, un muñeco que es el novio está tocando la guitarra cantándole a la novia desde abajo y la novia desde arriba le está escuchando, la verdad es que es preciosa.
–Entonces quedamos en el menú que quedamos antes ¿verdad? -Dice el hombre mientras anota en su agenda.
–Exacto, si no le importa pasado mañana le traemos la lista de invitados ¿de acuerdo? -Dice Pablo mientras le da la mano.
–No se preocupen, muchas gracias y les espero. -Nos dice mientras nos acompaña a la puerta.
Salimos de ahí y vamos caminando hacia la salida, a Pablo comienza a darle la risa.
–¿Qué te casa tanta gracia tontito? -Le digo cariñosamente.
–Pues me causa tanta gracia el tema de los muñecos de la tarta, va mucho con mi personalidad no ¿crees? -Me dice mientras continúa riéndose, y yo me uno a su risa al oír a sus palabras.
–¿Lo dices por la guitarra? -Formulo.
–Claro, ha sido muy gracioso... -Dice.
–¿No te ha gustado verdad? -Digo mientras me cruzo los brazos y camino.
–Señorita... no se enfade conmigo, sabes que me ha encantado. -Me dice mientras me roba un beso.
–¿Seguro? tampoco tienes que decirme a todo que sí. -Pregunto.
–Cariño, todo lo que hemos escogido me gusta, no te preocupes... -La digo mientras la doy un beso en la frente.
–Está bien, oye... ir de restaurante en restaurante me ha dado bastante hambre, te invito a comer. -Le digo mientras le sonrió.
–De eso nada, te invito yo. -Me dice mientras me sonríe.
–Cuidado que eres terco ¿eh? está bien. -Me da por reír y se une a mi risa.
Ya está casi todo, sólo faltaba entregar al restaurante la lista de invitados que asistirán al banquete, toca llamarles para saber cuantos asistirán o no...
Después de enterarme de las publicaciones sobre nuestra boda en varias revistas, Pablo y yo decidimos no darle más pie, será mejor que pasemos olímpicamente de Sara, sin duda lo que quiere es vernos hundidos para cancelar la boda pero no la vamos a dar el gusto, no hay marcha atrás, ni tampoco queremos dar marcha atrás.
Me despierto entre un sin fin de besos de Pablo, va desde mi cuello hasta mi vientre, produciendo en mi algún que otro escalofrío, es inevitable no levantarse con una sonrisa a pesar de todos los problemas, adoro amanecer a su lado cada mañana, adoro las sonrisas que me dedica cuando abro mis ojos, comienzo a besarle sin control alguno, no se opone. Nos quedamos largos minutos abrazados y después decidimos comenzar con los preparativos de boda.
Llevamos media mañana dando vueltas y más vueltas por Málaga, por suerte ya tenemos escogidas las alianzas, los billetes para viajar a Jamaica, la floristería... ya sólo quedaba ir a la iglesia y después a mirar restaurantes. Lo que está claro es que a Pablo y a mi nos está gustando mucho esto de preparar las cosas relacionadas para la boda. Caminamos a paso ligero y llegamos a la iglesia, hablamos con el cura para que nos reserve la fecha que teníamos pensada, acepta sin ningún problema y salimos de allí dirección en busca de restaurantes donde celebraremos nuestro banquete. En Málaga hay un sin fin de buenos restaurantes donde podría ser pero hemos decidido que mejor será en un restaurante a las afueras, estaremos más tranquilos. Pasamos por bastantes restaurantes y muchos de ellos no logran convencernos del todo, hasta que por fin damos con uno que parece estar bien
–Y entonces ustedes les gustaría tener un ambiente tranquilo ¿verdad? -Nos dice el encargado del restaurante.
–Sí, nosotros no queremos nada del otro mundo pero si que nos gustaría un poco de intimidad junto a nuestras familias. -Dice Pablo.
–Han escogido un buen lugar, aquí como ustedes pueden observar contamos con un personal totalmente cualificado y además tenemos un precioso jardín que es ideal para celebrar un banquete, si son tan amables de acompañarme... -Le seguimos hasta los jardines.
–Además de ser un sitio tranquilo es bastante amplio, caben alrededor de unos setecientos invitados más o menos.
–¿Te gusta cielo? -Me pregunta Pablo.
–Es precioso la verdad, yo creo que aquí estaríamos muy a gusto todos ¿no crees? -Le pregunto mientras doy vueltas por el jardín.
–También tenemos un salón dentro donde se celebran bodas, pero a mi en mi opinión me gusta más este, pero sin duda es su elección.
–Este, nuestro banquete será aquí. -Dice Pablo mientras me sonríe.
–Si les parece, pasemos nuevamente a mi despacho allí podremos hablar del menú para ese día. -Volvemos a seguir al hombre hacia su despacho, nos sentamos en las sillas.
–Como bien saben, después de la ceremonia se celebra un cocktail antes del banquete y ya después pasarían al interior del jardín para la comida, para el banquete contamos con unos excelentes cocineros, aquí tienen los menús que podrían elegir. -Nos da un catálogo.
Revisamos el catálogo y vamos preguntando lo que conlleva cada plato, hay cosas que probablemente ni sabíamos de su existencia. Hemos tenido muchas dudas respecto a la elección pero ya tenemos un menú, el día de nuestra boda comeremos un arroz caldoso que irá acompañado de un bogavante, y para quitar el sabor tomaremos un sorbete de lima, después pasaremos al segundo plato que será un entrecot de buey junto a unas patatas fritas y por último pasaremos a la tarta nupcial, son cuatro tartas en realidad, una encima de otra, de más grande a las más pequeña, en ella no podían faltar los típicos muñecos, un muñeco que es el novio está tocando la guitarra cantándole a la novia desde abajo y la novia desde arriba le está escuchando, la verdad es que es preciosa.
–Entonces quedamos en el menú que quedamos antes ¿verdad? -Dice el hombre mientras anota en su agenda.
–Exacto, si no le importa pasado mañana le traemos la lista de invitados ¿de acuerdo? -Dice Pablo mientras le da la mano.
–No se preocupen, muchas gracias y les espero. -Nos dice mientras nos acompaña a la puerta.
Salimos de ahí y vamos caminando hacia la salida, a Pablo comienza a darle la risa.
–¿Qué te casa tanta gracia tontito? -Le digo cariñosamente.
–Pues me causa tanta gracia el tema de los muñecos de la tarta, va mucho con mi personalidad no ¿crees? -Me dice mientras continúa riéndose, y yo me uno a su risa al oír a sus palabras.
–¿Lo dices por la guitarra? -Formulo.
–Claro, ha sido muy gracioso... -Dice.
–¿No te ha gustado verdad? -Digo mientras me cruzo los brazos y camino.
–Señorita... no se enfade conmigo, sabes que me ha encantado. -Me dice mientras me roba un beso.
–¿Seguro? tampoco tienes que decirme a todo que sí. -Pregunto.
–Cariño, todo lo que hemos escogido me gusta, no te preocupes... -La digo mientras la doy un beso en la frente.
–Está bien, oye... ir de restaurante en restaurante me ha dado bastante hambre, te invito a comer. -Le digo mientras le sonrió.
–De eso nada, te invito yo. -Me dice mientras me sonríe.
–Cuidado que eres terco ¿eh? está bien. -Me da por reír y se une a mi risa.
Ya está casi todo, sólo faltaba entregar al restaurante la lista de invitados que asistirán al banquete, toca llamarles para saber cuantos asistirán o no...
12.7.13
Cap. 67: ¿No se cansa de hacer daño?
Narrado por Pablo:
Doy un pequeño bote en la cama algo asustado por el ruido del despertador, suena justo a la hora que le marqué, las 7:15 de la mañana, mi niña sigue profundamente dormida por lo cual evito hacer demasiado ruido para no despertarla. Me pongo las zapatillas de andar por casa y me voy directo a la ducha, hoy sera un día cansado ya que estaré varias horas metido en mi estudio terminando los arreglos de una de mis canciones, la que será mi próximo single ''éxtasis''. Cojo algo de ropa del armario, opto por unos pantalones vaqueros claritos y una camisa blanca, me visto y rápidamente me encierro en la cocina para preparar un desayuno exprés ya que voy algo escaso de tiempo, tomo un cola-cao acompañado de un par de magdalenas. Como bien he dicho antes Aurora sigue dormida, a si que agarro un boli y un papel y la escribo una nota que la dejaré encima de su mesilla para que la vea cuando se despierte dice así: ''Buenos días a la princesa más bonita del mundo, espero que tengas un gran día, yo me voy al estudio, espero que te lo pases bien, te quiero amor'' le dejo la nota allí y la doy un dulce beso en su frente, me pongo mi gorra negra y mis gafas y pongo paso ligero hacia el estudio que está más o menos a 15 minutos de aquí, camino por las calles de Málaga mientras hecho un vistazo a Twitter, cruzo las calles y me encuentro a varias fans que me han reconocído, se acercan a mi amablemente y me dan dos besos.
–Pablo, ¿te importaría hacerte una foto con nosotras? -Me dice una de ellas.
–Claro que no preciosa, encantado. -Las sonrío y nos colocamos para hacer la foto como me han pedido.
–Muchas gracias Pablo de verdad, eres increíble. -Me dice una chica de unos 15 años.
–Gracias a vosotras chicas, me tengo que ir, voy con prisa, lo siento... -Las doy dos besos y un abrazo y continúo caminando dirección al estudio. Llego y allí está Manuel, Lolo, Antonio, David y Porty sentados en una de las sillas riéndose.
–¡Pablete! -Me dice Lolo mientras se levanta a darme un abrazo.
–¡Buenos días chicos! ¿cómo estáis? -Les digo mientras doy un abrazo a cada uno.
–Nosotros muy bien, pero veo que tú mejor... ¿cuándo pensabas decírnoslo Pablete? -Me dice Lolo con cara de sorpresa.
–¿Qué? ¿de qué hablas Lolo? -No sé que se supone que saben, sólo espero que no sepan lo de la boda, no por ellos, si no porque eso significará que Sara habrá hecho alguna de las suyas.
–¿Cómo? hablo de lo de tu boda con Aurora, la noticia ha sido publicada en varias revistas, ¿no lo sabías? -Dice Lolo y el resto parecen sorprendidos.
–No puede ser, no puede ser... ¿¡pero cómo es posible!? -Digo algo alterado mientras me llevo las manos a la cabeza.
–Pablo, ¿qué pasa? -Me pregunta Manuel también algo preocupado por mi reacción.
–Pasa que ya lo sabe la prensa cuando aún no lo saben ni la mitad de nuestros familiares, esto es increíble...
–¿Crees que alguien ha filtrado esa información? -Me dice Porty.
–Por supuesto Porty, esa información ha sido filtrada únicamente por Sara, estoy seguro de que es una de sus venganzas, ¿tienes alguna revista por aquí? -Digo algo nervioso.
–Si, tengo esta. -Me la da y la abro a toda prisa.
–¿Pero es que no piensa parar de hacer daño o qué? -Digo mientras tiro la revista al suelo de bastante mal humor. La información publicada en la revista dice así:
''El cantante Pablo Alborán y su novia Aurora se darán el 'sí quiero' el próximo 8 de Julio''
–Cálmate Pablo, lo único que quiere conseguir Sara es fastidiaros la boda, y está claro que la mejor manera que tiene es publicar esto para que canceléis la boda, no la deis el gusto. -Me dice Manuel.
–Manuel tiene razón Pablo, Sara no busca más que métodos para evitar esta boda... -Me dice Antonio.
–Lo mejor de todo esto, es que según ella me quiere, ¿qué forma es esta de querer a alguien? esto es hacer daño únicamente. -Digo mientras no paro de dar pequeños pasos por el estudio.
–Será mejor que no le des importancia a todo esto Pablo, disfruta de los preparativos de la boda y olvídate de ella. -Me dice David mientras ma da un abrazo.
–Yo voy a disfrutar de mi boda, pero las cosas no se van a quedar así, no tenía ningún derecho a publicar cosas que no la correspondían. -Saco el móvil de mi bolsillo y busco en la agenda este el número de Sara pero Manuel rápidamente me quita el móvil de las manos antes de que inicie la combersación con ella.
–¿Qué haces Pablo? ¿no ves que la estás dando el gusto de verte así de alterado? -Me dice Manuel mientras tiene en sus manos mi móvil.
–Tienes razón, lo único que quiere es verme afectado y no la voy a dar el gusto, con quién tengo que hablar es con Aurora, tengo que contarla esto cuanto antes pero tampoco quiero amargarla el día ya que hoy comerá con mi madre acompañada de Casilda, su madre y Ángela.
–Mejor espérate a llegar a casa y ya se lo cuentas, deja que disfrute del día con ellas. -Dice Porty.
–Tenéis razón, será mejor que me ponga a trabajar en los arreglos de ''éxtasis'' así estaré entretenido y no me comeré tanto la cabeza. -Digo sereno.
–Nosotros te dejamos que trabajes tranquilo pero si necesitas cualquier cosa ya sabes donde estamos. -Me dan todos un abrazo y se van.
Comienzo con los arreglos de la canción pero la mitad del tiempo me lo paso pensando en ello, me cuesta bastante concentrarme y me equivoco varias veces con la letra. En muchas y grandes ocasiones estar aquí metido es una vía de escape que me ayuda a refugiarme por unos minutos de las cosas que me rodean. Pasan las horas y por fin logro terminar con los arreglos, me ha costado bastante pero parece que ya está, justo son la 1 de la mediodía, debería ir a casa a comer algo pero no tengo precisamente apetito, aún así tendré que hacer un esfuerzo. Camino a casa sin prisa alguna, observando a esas típicas parejas que van agarrados de la calle y que de vez en cuando paran para darse algún que otro beso, sonrío porque a pesar de todo, yo tengo a una mujer al lado a la que quiero con locura, y ella a mí y por ello nunca he tenido algo tan claro como mi boda con ella, la quiero a mi lado hasta el fin de mis días y nada ni nadie podrá impedirlo. Abro la puerta de casa y entro, me dirijo a la habitación y allí está ella terminándose de vestir.
–Mi vida, no te esperaba tan pronto aquí, ¿qué tal en el estudio? -Me dice mientras me da un beso en los labios.
–Hola cielo, he acabado antes de lo esperado y bueno... ya estoy aquí. -La digo mientras me siento en la cama.
–¿Y ese tono de voz tan entristecido? -Me dice mientras se sienta a mi lado.
–¿Entristecido? para nada, sólo es cansancio. -Miento, no quiero estropearla el día.
–Pablo... ¿seguro? ya sabes que me puedes contar cualquier cosa. -Me dice mientras me agarra de la mano con una de sus bellas sonrisas.
–Sí amor, es sólo eso, todo está bien. -Sonrío.
–Está bien, yo me tengo que ir que tengo que pasar a buscar a mi madre, siento dejarte aquí... -Me dice Aurora.
–Vete tranquila, yo comeré ahora y me echaré algo la siesta y si puedo me gustaría salir a correr un poco por el puerto, pásalo bien ¿vale cielo? -La acompaño hasta la puerta y allí la doy un beso.
–Te quiero príncipe. -Me dice mientras sale por la puerta.
–Y yo a ti princesa.
Cierro la puerta y me quedo nuevamente pensativo, y para evitar comerme más la cabeza haré lo que le he dicho a Aurora, comeré, echaré un poco la siesta y luego saldré a hacer algo de deporte.
Preparo algo ligero para comer ya que sigo sin tener apetito, friego los platos y me tumbo en la cama hasta quedarme dormido. Abro los ojos y miro el reloj que está sobre mi mesilla, marca las 7:15 de la tarde, me levanto de la cama y abro la ventana, hace una magnífica temperatura a si que abro el armario y me pongo un pantalón de deporte, una camiseta ajustada y unas playeras, me lo pongo y acto seguido agarro el móvil y salgo a la calle a correr un rato para olvidarme de todo.
Narrado por Aurora:
Me he levantado de la cama y he desayunado tranquilamente, después he recogído un poco la casa y finalmente me he arreglado para ir primero a buscar a mi madre y después ir a casa de Elena. Pablo ha llegado más pronto de lo que me esperaba a casa, ya había hecho los arreglos de la canción ya no tenía que volver, la verdad es que estaba algo raro pero según el no le ocurría nada, me he fiado de sus palabras y acto seguido me he despedido de él. Cojo el coche y voy a buscar a mi madre, estoy algo nerviosa ya que hoy conocerá a algunos miembros de la familia de Pablo. Llego y allí está mi madre, me ve y entra al coche.
–Hola mamá. -La digo con una sonrisa mientras la doy dos besos.
–¡Hija!, ¿qué tal todo? -Me dice mientras yo arranco el coche para dirigirnos a casa de Elena.
–Genial mamá, Pablo y yo estamos muy ilusionados con la boda, estamos más unidos que nunca...
–No hay más que verte la cara para darse cuenta de la felicidad que desprendes, no me cabe duda de que os queréis con locura el uno por el otro.
–No sabes cuanto mamá, hemos pasado muchas cosas juntos, tanto buenas como malas pero no logro imaginarme mi vida sin él.
–Pablo es un buen chico cielo, se que es lo que has soñado toda tu vida, por ello estoy tan contenta de que vayas a casar con él.
–Gracias por tu apoyo mamá, es una pena que mi padre no piense lo mismo que tú...
–¿Cómo se ha tomado la noticia? -Me dice mi madre.
–Mal, me dijo que cancelaría la boda porque iba a cometer un gran error, y por supuesto yo me negué a ello, ni si quiera va a venir a la boda.
–Vaya... para tu padre nunca fue Pablo santo de su deboción pero no pensé que se negaría a acudir a tu boda, el día más importante de su vida.
–Pues lo ha dicho, pero me da exactamente igual mamá, no pienso mandar al garete todo por su puro capricho, soy suficientemente mayorcita como para saber que es lo que me combiene o no, Pablo es el amor de mi vida y eso no va a cambiar por mucho que a la gente no le guste.
–Si tu padre no quiere venir, que no venga pero aquí me tienes a mi ¿vale cariño? yo estaré contigo ese día. -Me dice mi madre mientras me sonrie.
–Ya sabía yo que tu no ibas a fallarme mamá, se que cuento contigo y con la familia de Pablo. -La devuelvo la sonrisa.
–Entonces no pierdas más el tiempo y deja de amargarte por las cosas que no valen realmente la pena cielo.
Tras hablar con mi madre de lo ocurrido llegamos finalmente a la casa de Elena, nos ponemos frente a la puerta y presionamos el timbre. Elena nos abre la puerta con una de sus sonrisas.
–¡Hola! tú debes de ser Elena, la madre de Pablo, ¿no? -Dice mi madre sin dudar.
–¡Hola! Sí, yo soy Elena, y tú debes de ser la madre de Aurora ¿verdad? -Dice Elena mientras la da dos besos.
–Así es, yo soy Mercedes la madre de Aurora y tu futura consuegra -Dice mi madre riendo y Elena se oye a su risa.
–Hola Elena. -La digo mientras la doy un abrazo y un beso.
–Bienvenidas, pasar a dentro, estáis en vuestra casa. -Nos dice Elena amablemente.
Pasamos al salón y allí está Casilda y Ángela, están haciendo un puzle junto a la pequeña Sofía que no duda en venir corriendo a saludarme.
–¡Tita Auro! -Me dice la dulce princesita.
–Princesita, ¿qué tal estás? -La digo mientras la cojo en brazos.
–Mercedes, ella es mi hija Casilda y Ángela mi futura nuera. -Dice Elena riendo mientras las presenta.
–Encantada de conoceros. -Dice mi madre mientras las da un beso.
–Ella es Mercedes la madre de Aurora. -Dice Elena volviendo a presentar.
–Encantada de conocerla. -Dice Casilda.
–Igualmente. -Dice mi madre.
–Y ella es la pequeña de la casa, Sofía mi nieta, hija de Casilda.
–Hola Sofía, encantada de conocerte, Pablo me ha hablado mucho de ti. -Dice mi madre mientras da un dulce beso a la pequeña.
Charlamos un rato hasta que Elena nos avisa para comer, ha preparado unas lentejas y de segundo pescado al horno.
–¿Y entonces ya tenemos vestido de boda? -Dice mi madre.
–Así es, está en la tienda reservado, es precioso, seguro que te gustará. -Dice Ángela.
–Hemos decidido regalárselo entre nosotras tres, se lo merecía, tú hija es un cielo de persona.
–¡No puedo permitir eso! el vestido es un gasto que me corresponde a mi como madre que soy, sería un abuso por mi parte dejar que corráis vosotras con ese gasto.
–Mercedes, insisto, tú hija es un pilar fundamental en la vida de mi hijo, jamás pensamos que Pablo lograría rehacer su vida con otra persona que no fuera su ex novia Sara, por ello queremos regalárselo, se lo merece.
–Yo opino igual que mi madre, os lo agradezco mucho pero sería abusar por mi parte. -Digo.
–Te lo regalaremos encantadas, no hay más que hablar. -Dice Elena riendo.
–Está bien, pero a mi me gustaría colaborar en el pago del vestido de mi hija. -Dice mi madre mostrando una sonrisa.
–De acuerdo, entre todas te lo regalremos Aurora. -Dice Elena.
Acabamos de comer la deliciosa comida que ha preparado Elena para nosotras, la ayudamos a fregar y a recoger los platos y después cogemos nuestros respectivos coches para dirigirnos hacia el centro comercial. Llegamos y entramos a la tienda, la dependienta nos saca el vestido y automáticamente me meto en el probador para ponérmelo y comenzar con las pruebas.
–Es, es..tas...preciosa. -Dice mi madre algo emocionada.
–Desde que todas lo vimos, supimos que este vestido era el ideal para Aurora.
–¿Te gusta mamá? -Digo con una sonrisa mientras me miro en el espejo.
–Me encanta hija, estás preciosa... -Me dice mientras derrama alguna que otra lágrima.
–Mamá, no llores ¿vale? -La digo mientras la abrazo.
–Lloro de la emoción, ojalá estaría aquí tú abuela para verte así de guapa con tu vestido, estaría igual de emocionada que yo. -Esas palabras de mi madre hacen que yo también me emocione al recordar a mi abuela, la habría encantado poder vivir junto a nosotras estos preparativos y acudir a la boda.
–Mamá... la abuela está aquí de algún modo con nosotros, yo se que ella desde el cielo estará viviendo esto con mucha alegría, me habría encantado poder tenerla aquí. -Alguna que otra lágrima resbala por mis mejillas.
–Tú abuela estaría orgullosa de ti y de todo lo que has logrado en la vida cielo, o mejor dicho... está orgullosa porque aunque no esté físicamente aquí con nosotros está en el recuerdo. -Elena, Casilda y Ángela también derraman que otra lágrima.
–Eso espero mamá, que se sienta orgullosa de mi. -Sonrío.
–Bueno, no vamos a ponernos tristes ¿no?, estos preparativos es para que estemos felices. -Dice Elena mientras me abraza.
–Tienes razón, gracias a todas por vivir conmigo estos momentos. -Digo volviendo a sonreír mientras que termino de quitarle las lágrimas de la cara.
Varias dependientas de la tienda cogen las medidas necesarias para que el vestido no me quede ni muy grande ni muy pequeño, si no que quede ideal. Cogen con alfileres las correspondientes medidas y me van preguntando como me veo de vez en cuando. Pasan los minutos y parece que ya hemos dado con la medida que se ajuste bien a mi cuerpo, aún así tendremos que volver la semana que viene para ver como queda cosido por se acaso. Me meto en el probador ilusionada y me pongo la ropa que he traído, después nos despedimos de Elena, Casilda, Sofía y Ángela, nos volveremos a ver la semana que viene para la última prueba del vestido. Llevo a mi madre a casa y yo vuelvo a la mía donde estará Pablo esperándome. Introduzco la llave en la cerradura de la puerta y entro en casa, Pablo está sentando en el sofá y no con muy buena cara que digamos.
Doy un pequeño bote en la cama algo asustado por el ruido del despertador, suena justo a la hora que le marqué, las 7:15 de la mañana, mi niña sigue profundamente dormida por lo cual evito hacer demasiado ruido para no despertarla. Me pongo las zapatillas de andar por casa y me voy directo a la ducha, hoy sera un día cansado ya que estaré varias horas metido en mi estudio terminando los arreglos de una de mis canciones, la que será mi próximo single ''éxtasis''. Cojo algo de ropa del armario, opto por unos pantalones vaqueros claritos y una camisa blanca, me visto y rápidamente me encierro en la cocina para preparar un desayuno exprés ya que voy algo escaso de tiempo, tomo un cola-cao acompañado de un par de magdalenas. Como bien he dicho antes Aurora sigue dormida, a si que agarro un boli y un papel y la escribo una nota que la dejaré encima de su mesilla para que la vea cuando se despierte dice así: ''Buenos días a la princesa más bonita del mundo, espero que tengas un gran día, yo me voy al estudio, espero que te lo pases bien, te quiero amor'' le dejo la nota allí y la doy un dulce beso en su frente, me pongo mi gorra negra y mis gafas y pongo paso ligero hacia el estudio que está más o menos a 15 minutos de aquí, camino por las calles de Málaga mientras hecho un vistazo a Twitter, cruzo las calles y me encuentro a varias fans que me han reconocído, se acercan a mi amablemente y me dan dos besos.
–Pablo, ¿te importaría hacerte una foto con nosotras? -Me dice una de ellas.
–Claro que no preciosa, encantado. -Las sonrío y nos colocamos para hacer la foto como me han pedido.
–Muchas gracias Pablo de verdad, eres increíble. -Me dice una chica de unos 15 años.
–Gracias a vosotras chicas, me tengo que ir, voy con prisa, lo siento... -Las doy dos besos y un abrazo y continúo caminando dirección al estudio. Llego y allí está Manuel, Lolo, Antonio, David y Porty sentados en una de las sillas riéndose.
–¡Pablete! -Me dice Lolo mientras se levanta a darme un abrazo.
–¡Buenos días chicos! ¿cómo estáis? -Les digo mientras doy un abrazo a cada uno.
–Nosotros muy bien, pero veo que tú mejor... ¿cuándo pensabas decírnoslo Pablete? -Me dice Lolo con cara de sorpresa.
–¿Qué? ¿de qué hablas Lolo? -No sé que se supone que saben, sólo espero que no sepan lo de la boda, no por ellos, si no porque eso significará que Sara habrá hecho alguna de las suyas.
–¿Cómo? hablo de lo de tu boda con Aurora, la noticia ha sido publicada en varias revistas, ¿no lo sabías? -Dice Lolo y el resto parecen sorprendidos.
–No puede ser, no puede ser... ¿¡pero cómo es posible!? -Digo algo alterado mientras me llevo las manos a la cabeza.
–Pablo, ¿qué pasa? -Me pregunta Manuel también algo preocupado por mi reacción.
–Pasa que ya lo sabe la prensa cuando aún no lo saben ni la mitad de nuestros familiares, esto es increíble...
–¿Crees que alguien ha filtrado esa información? -Me dice Porty.
–Por supuesto Porty, esa información ha sido filtrada únicamente por Sara, estoy seguro de que es una de sus venganzas, ¿tienes alguna revista por aquí? -Digo algo nervioso.
–Si, tengo esta. -Me la da y la abro a toda prisa.
–¿Pero es que no piensa parar de hacer daño o qué? -Digo mientras tiro la revista al suelo de bastante mal humor. La información publicada en la revista dice así:
''El cantante Pablo Alborán y su novia Aurora se darán el 'sí quiero' el próximo 8 de Julio''
–Cálmate Pablo, lo único que quiere conseguir Sara es fastidiaros la boda, y está claro que la mejor manera que tiene es publicar esto para que canceléis la boda, no la deis el gusto. -Me dice Manuel.
–Manuel tiene razón Pablo, Sara no busca más que métodos para evitar esta boda... -Me dice Antonio.
–Lo mejor de todo esto, es que según ella me quiere, ¿qué forma es esta de querer a alguien? esto es hacer daño únicamente. -Digo mientras no paro de dar pequeños pasos por el estudio.
–Será mejor que no le des importancia a todo esto Pablo, disfruta de los preparativos de la boda y olvídate de ella. -Me dice David mientras ma da un abrazo.
–Yo voy a disfrutar de mi boda, pero las cosas no se van a quedar así, no tenía ningún derecho a publicar cosas que no la correspondían. -Saco el móvil de mi bolsillo y busco en la agenda este el número de Sara pero Manuel rápidamente me quita el móvil de las manos antes de que inicie la combersación con ella.
–¿Qué haces Pablo? ¿no ves que la estás dando el gusto de verte así de alterado? -Me dice Manuel mientras tiene en sus manos mi móvil.
–Tienes razón, lo único que quiere es verme afectado y no la voy a dar el gusto, con quién tengo que hablar es con Aurora, tengo que contarla esto cuanto antes pero tampoco quiero amargarla el día ya que hoy comerá con mi madre acompañada de Casilda, su madre y Ángela.
–Mejor espérate a llegar a casa y ya se lo cuentas, deja que disfrute del día con ellas. -Dice Porty.
–Tenéis razón, será mejor que me ponga a trabajar en los arreglos de ''éxtasis'' así estaré entretenido y no me comeré tanto la cabeza. -Digo sereno.
–Nosotros te dejamos que trabajes tranquilo pero si necesitas cualquier cosa ya sabes donde estamos. -Me dan todos un abrazo y se van.
Comienzo con los arreglos de la canción pero la mitad del tiempo me lo paso pensando en ello, me cuesta bastante concentrarme y me equivoco varias veces con la letra. En muchas y grandes ocasiones estar aquí metido es una vía de escape que me ayuda a refugiarme por unos minutos de las cosas que me rodean. Pasan las horas y por fin logro terminar con los arreglos, me ha costado bastante pero parece que ya está, justo son la 1 de la mediodía, debería ir a casa a comer algo pero no tengo precisamente apetito, aún así tendré que hacer un esfuerzo. Camino a casa sin prisa alguna, observando a esas típicas parejas que van agarrados de la calle y que de vez en cuando paran para darse algún que otro beso, sonrío porque a pesar de todo, yo tengo a una mujer al lado a la que quiero con locura, y ella a mí y por ello nunca he tenido algo tan claro como mi boda con ella, la quiero a mi lado hasta el fin de mis días y nada ni nadie podrá impedirlo. Abro la puerta de casa y entro, me dirijo a la habitación y allí está ella terminándose de vestir.
–Mi vida, no te esperaba tan pronto aquí, ¿qué tal en el estudio? -Me dice mientras me da un beso en los labios.
–Hola cielo, he acabado antes de lo esperado y bueno... ya estoy aquí. -La digo mientras me siento en la cama.
–¿Y ese tono de voz tan entristecido? -Me dice mientras se sienta a mi lado.
–¿Entristecido? para nada, sólo es cansancio. -Miento, no quiero estropearla el día.
–Pablo... ¿seguro? ya sabes que me puedes contar cualquier cosa. -Me dice mientras me agarra de la mano con una de sus bellas sonrisas.
–Sí amor, es sólo eso, todo está bien. -Sonrío.
–Está bien, yo me tengo que ir que tengo que pasar a buscar a mi madre, siento dejarte aquí... -Me dice Aurora.
–Vete tranquila, yo comeré ahora y me echaré algo la siesta y si puedo me gustaría salir a correr un poco por el puerto, pásalo bien ¿vale cielo? -La acompaño hasta la puerta y allí la doy un beso.
–Te quiero príncipe. -Me dice mientras sale por la puerta.
–Y yo a ti princesa.
Cierro la puerta y me quedo nuevamente pensativo, y para evitar comerme más la cabeza haré lo que le he dicho a Aurora, comeré, echaré un poco la siesta y luego saldré a hacer algo de deporte.
Preparo algo ligero para comer ya que sigo sin tener apetito, friego los platos y me tumbo en la cama hasta quedarme dormido. Abro los ojos y miro el reloj que está sobre mi mesilla, marca las 7:15 de la tarde, me levanto de la cama y abro la ventana, hace una magnífica temperatura a si que abro el armario y me pongo un pantalón de deporte, una camiseta ajustada y unas playeras, me lo pongo y acto seguido agarro el móvil y salgo a la calle a correr un rato para olvidarme de todo.
Narrado por Aurora:
Me he levantado de la cama y he desayunado tranquilamente, después he recogído un poco la casa y finalmente me he arreglado para ir primero a buscar a mi madre y después ir a casa de Elena. Pablo ha llegado más pronto de lo que me esperaba a casa, ya había hecho los arreglos de la canción ya no tenía que volver, la verdad es que estaba algo raro pero según el no le ocurría nada, me he fiado de sus palabras y acto seguido me he despedido de él. Cojo el coche y voy a buscar a mi madre, estoy algo nerviosa ya que hoy conocerá a algunos miembros de la familia de Pablo. Llego y allí está mi madre, me ve y entra al coche.
–Hola mamá. -La digo con una sonrisa mientras la doy dos besos.
–¡Hija!, ¿qué tal todo? -Me dice mientras yo arranco el coche para dirigirnos a casa de Elena.
–Genial mamá, Pablo y yo estamos muy ilusionados con la boda, estamos más unidos que nunca...
–No hay más que verte la cara para darse cuenta de la felicidad que desprendes, no me cabe duda de que os queréis con locura el uno por el otro.
–No sabes cuanto mamá, hemos pasado muchas cosas juntos, tanto buenas como malas pero no logro imaginarme mi vida sin él.
–Pablo es un buen chico cielo, se que es lo que has soñado toda tu vida, por ello estoy tan contenta de que vayas a casar con él.
–Gracias por tu apoyo mamá, es una pena que mi padre no piense lo mismo que tú...
–¿Cómo se ha tomado la noticia? -Me dice mi madre.
–Mal, me dijo que cancelaría la boda porque iba a cometer un gran error, y por supuesto yo me negué a ello, ni si quiera va a venir a la boda.
–Vaya... para tu padre nunca fue Pablo santo de su deboción pero no pensé que se negaría a acudir a tu boda, el día más importante de su vida.
–Pues lo ha dicho, pero me da exactamente igual mamá, no pienso mandar al garete todo por su puro capricho, soy suficientemente mayorcita como para saber que es lo que me combiene o no, Pablo es el amor de mi vida y eso no va a cambiar por mucho que a la gente no le guste.
–Si tu padre no quiere venir, que no venga pero aquí me tienes a mi ¿vale cariño? yo estaré contigo ese día. -Me dice mi madre mientras me sonrie.
–Ya sabía yo que tu no ibas a fallarme mamá, se que cuento contigo y con la familia de Pablo. -La devuelvo la sonrisa.
–Entonces no pierdas más el tiempo y deja de amargarte por las cosas que no valen realmente la pena cielo.
Tras hablar con mi madre de lo ocurrido llegamos finalmente a la casa de Elena, nos ponemos frente a la puerta y presionamos el timbre. Elena nos abre la puerta con una de sus sonrisas.
–¡Hola! tú debes de ser Elena, la madre de Pablo, ¿no? -Dice mi madre sin dudar.
–¡Hola! Sí, yo soy Elena, y tú debes de ser la madre de Aurora ¿verdad? -Dice Elena mientras la da dos besos.
–Así es, yo soy Mercedes la madre de Aurora y tu futura consuegra -Dice mi madre riendo y Elena se oye a su risa.
–Hola Elena. -La digo mientras la doy un abrazo y un beso.
–Bienvenidas, pasar a dentro, estáis en vuestra casa. -Nos dice Elena amablemente.
Pasamos al salón y allí está Casilda y Ángela, están haciendo un puzle junto a la pequeña Sofía que no duda en venir corriendo a saludarme.
–¡Tita Auro! -Me dice la dulce princesita.
–Princesita, ¿qué tal estás? -La digo mientras la cojo en brazos.
–Mercedes, ella es mi hija Casilda y Ángela mi futura nuera. -Dice Elena riendo mientras las presenta.
–Encantada de conoceros. -Dice mi madre mientras las da un beso.
–Ella es Mercedes la madre de Aurora. -Dice Elena volviendo a presentar.
–Encantada de conocerla. -Dice Casilda.
–Igualmente. -Dice mi madre.
–Y ella es la pequeña de la casa, Sofía mi nieta, hija de Casilda.
–Hola Sofía, encantada de conocerte, Pablo me ha hablado mucho de ti. -Dice mi madre mientras da un dulce beso a la pequeña.
Charlamos un rato hasta que Elena nos avisa para comer, ha preparado unas lentejas y de segundo pescado al horno.
–¿Y entonces ya tenemos vestido de boda? -Dice mi madre.
–Así es, está en la tienda reservado, es precioso, seguro que te gustará. -Dice Ángela.
–Hemos decidido regalárselo entre nosotras tres, se lo merecía, tú hija es un cielo de persona.
–¡No puedo permitir eso! el vestido es un gasto que me corresponde a mi como madre que soy, sería un abuso por mi parte dejar que corráis vosotras con ese gasto.
–Mercedes, insisto, tú hija es un pilar fundamental en la vida de mi hijo, jamás pensamos que Pablo lograría rehacer su vida con otra persona que no fuera su ex novia Sara, por ello queremos regalárselo, se lo merece.
–Yo opino igual que mi madre, os lo agradezco mucho pero sería abusar por mi parte. -Digo.
–Te lo regalaremos encantadas, no hay más que hablar. -Dice Elena riendo.
–Está bien, pero a mi me gustaría colaborar en el pago del vestido de mi hija. -Dice mi madre mostrando una sonrisa.
–De acuerdo, entre todas te lo regalremos Aurora. -Dice Elena.
Acabamos de comer la deliciosa comida que ha preparado Elena para nosotras, la ayudamos a fregar y a recoger los platos y después cogemos nuestros respectivos coches para dirigirnos hacia el centro comercial. Llegamos y entramos a la tienda, la dependienta nos saca el vestido y automáticamente me meto en el probador para ponérmelo y comenzar con las pruebas.
–Es, es..tas...preciosa. -Dice mi madre algo emocionada.
–Desde que todas lo vimos, supimos que este vestido era el ideal para Aurora.
–¿Te gusta mamá? -Digo con una sonrisa mientras me miro en el espejo.
–Me encanta hija, estás preciosa... -Me dice mientras derrama alguna que otra lágrima.
–Mamá, no llores ¿vale? -La digo mientras la abrazo.
–Lloro de la emoción, ojalá estaría aquí tú abuela para verte así de guapa con tu vestido, estaría igual de emocionada que yo. -Esas palabras de mi madre hacen que yo también me emocione al recordar a mi abuela, la habría encantado poder vivir junto a nosotras estos preparativos y acudir a la boda.
–Mamá... la abuela está aquí de algún modo con nosotros, yo se que ella desde el cielo estará viviendo esto con mucha alegría, me habría encantado poder tenerla aquí. -Alguna que otra lágrima resbala por mis mejillas.
–Tú abuela estaría orgullosa de ti y de todo lo que has logrado en la vida cielo, o mejor dicho... está orgullosa porque aunque no esté físicamente aquí con nosotros está en el recuerdo. -Elena, Casilda y Ángela también derraman que otra lágrima.
–Eso espero mamá, que se sienta orgullosa de mi. -Sonrío.
–Bueno, no vamos a ponernos tristes ¿no?, estos preparativos es para que estemos felices. -Dice Elena mientras me abraza.
–Tienes razón, gracias a todas por vivir conmigo estos momentos. -Digo volviendo a sonreír mientras que termino de quitarle las lágrimas de la cara.
Varias dependientas de la tienda cogen las medidas necesarias para que el vestido no me quede ni muy grande ni muy pequeño, si no que quede ideal. Cogen con alfileres las correspondientes medidas y me van preguntando como me veo de vez en cuando. Pasan los minutos y parece que ya hemos dado con la medida que se ajuste bien a mi cuerpo, aún así tendremos que volver la semana que viene para ver como queda cosido por se acaso. Me meto en el probador ilusionada y me pongo la ropa que he traído, después nos despedimos de Elena, Casilda, Sofía y Ángela, nos volveremos a ver la semana que viene para la última prueba del vestido. Llevo a mi madre a casa y yo vuelvo a la mía donde estará Pablo esperándome. Introduzco la llave en la cerradura de la puerta y entro en casa, Pablo está sentando en el sofá y no con muy buena cara que digamos.
11.7.13
Cap. 66: Gracias
Narrado por Aurora:
Me acomodo en la cama, Pablo sigue durmiendo, por lo que decido darme una ducha antes de que se despierte ya que hoy iremos a casa de sus padres a comer. Pablo está destapado por lo que decido volverle a tapar para que duerma un poco más, le doy un leve beso en la frente y salgo de allí procurando hacer el más mínimo ruido que pueda alterar su sueño, justo cuando voy a salir de la cama unas manos agarran las mías evitando que pueda dar un paso más.
–¿A donde cree que va tan rápido señorita? exijo unos buenos días en condiciones... -Me dice riendo.
–Hola príncipe. -Le digo yo con una tímida sonrisa.
–¿Cómo que hola? ¿no piensas darme si quiera un beso de buenos días? -Me dice con los brazos cruzados.
–Uno y todos los que quieras mi amor. -Le digo mientras me acerco poco a poco a su boca depositando un cálido beso en sus labios.
–Suena tentador. -Me dice de forma pícara.
–Me voy a duchar ¿vale cielo? -Le digo mientras intento levantarme de la cama.
–No, no te vayas, quédate aquí conmigo por favor. -Me dice con una dulce sonrisa.
–Pablo... no quiero llegar tarde a casa de tus padres...
–Está bien. -Me dice con cara de niño enfadado.
–Te quiero. -Le digo mientras rodeo su cuello con mis brazos.
–Y yo a ti princesa. -Me dice con una de sus maravillosas sonrisas.
Abro el armario y cojo una minifalda blanca y una camiseta palabra de honor negra lisa, lo acompañaré de unas sandalias de cuña alta. Me meto a la ducha y me doy una ducha rápida para que luego le de tiempo a Pablo a darse una. Me seco el pelo y me pongo la ropa que escogí antes, me hago unos tirabuzones en el pelo y me maquillo un poco los ojos, después me calzo.
Salgo del baño y mientras que Pablo se da una ducha preparo un desayuno rápido para los dos, unas tostadas con mermelada, unos cafés y unas magdalenas. Me siento a esperar a Pablo que no tarda en salir, va con unos pantalones pitillo rojos y una camiseta marrón clarito ajustada, como siempre, guapísimo.
El desayuno transcurre con tranquilidad, hasta que me acuerdo de que ayer quedé con Pablo en que llamaría a mis padres para darles la noticia, a si que no lo dudo y lo hago, marco el número primero de mi madre, Pablo me agarra la mano ya que estoy algo nerviosa.
–Hola mamá, ¿cómo estás? te he llamado para darte una noticia que espero que te guste, mamá, me voy a casar con Pablo el 8 de Julio, ¿en serio mamá? ¿te ha gustado la noticia? sí mamá, lo tengo clarísimo, quiero tener a Pablo el resto de mis días, es el hombre de mi vida, gracias por entenderme, adiós, te quiero.
–¿Y bien? -Me dice Pablo esperando una ansiada respuesta.
–No ha puesto pega alguna, dice que si tú eres mi felicidad lo acepta encantada.
–¿En serio princesa? -Me dice mientras me abraza con fuerza.
–Sí mi amor, ojalá mi padre se lo tome igual de bien...
Introduzco en el móvil el número de mi padre e inicio la llamada.
–Hola papá, sólo te llamaba para decirte que me voy a casar, sí con Pablo, ¿cómo? por supuesto que no voy a cancelar mi boda con él, te guste o no voy a seguir con mis planes y si no quieres acudir a mi boda no lo hagas, pero no esperes que vaya a dejarle por el hecho de que a ti no te guste como mi futuro marido, tengo derecho a escoger con quién quiero pasar el resto de mis días ¿no? ¿acaso yo te impedí que dejarás a mamá? perfecto, no volveré a molestarte más, puedes estar tranquilo, adiós.
Cuelgo el teléfono y en pocos segundos comienzan a derramar lágrimas por mi cara, Pablo parece serio pero no duda en abrazarme para calmarme.
–Ya esta mi vida, ya está, no llores. -Me dice mientras acaricia mi pelo.
–No lo entiendo Pablo, no entiendo porque reacciona así y se empeña en que esto es un error. -Comienzo a desesperarme.
–Cielo, nosotros sabíamos a lo que nos exponíamos al contar esto, ¿tú quieres olvidarte del tema de la boda? -Me dice algo entristecido.
–Por supuesto que no Pablo, si no quiere venir y no lo quiere aceptar allá su conciencia, no pienso anular todo esto y más después del tiempo que llevo soñando con este momento. -Rompo a llorar.
–No llores mi niña, a lo mejor se arrepiente y aparece en la boda. -Me dice intentando consolarme.
–Si quiere venir, que venga y si no allá él, no pienso dejar mi felicidad a un lado porque no le guste la idea de la boda, llevo esperando este tiempo meses como para que ahora intenten tirar mi felicidad por la borda, me niego. -Me pongo seria.
–Al menos tenemos el apoyo de tú madre, y estoy segura de que mis padres también nos apoyarán con esto.
–Y quién no vea con buenos ojos esto, que se gire y se vaya, porque yo no pienso mandar esto al garete por nada del mundo.
–Princesa, te he oído hablar muchas veces hablar serio, pero así de convencida, jamás... -Me dice algo sorprendido.
–Cuando las cosas están claras, y no se tienen dudas son así, tú has cambiado mi vida, me has llenado cada día de color y por ello quiero dar este paso.
–Es tan bonito esto que dices, que incluso logras que me emocione, gracias por llenarme de amor y felicidad cada día, no pienso defraudarte jamás.
–Lo sé mi amor, yo tampoco te voy a defraudar. -Le digo mientras acaricio su pelo.
–¿Estás lista princesa? -Me dice con una de sus magníficas sonrisas.
–Sí mi vida, ¿vamos? -Le agarro de la mano y ponemos paso firme hacia la puerta para ir a casa de los padres de Pablo.
Cogemos el coche y tardamos unos 15 minutos en llegar a la casa de Salvador y Elena, como siempre nos reciben de una forma muy agradable, allí está la pequeña Sofía que no duda a penas en lanzarse a los brazos de su tío adorado, quién la recibe con los brazos abiertos.
–¡Tito, tito! -Dice la pequeña mientras le abraza.
–Hola princesa, ¿cómo estás? -La dice Pablo mientras la sonríe.
–Te echado mucho de menos tito... -Dice la niña.
–Y yo a ti cielo. -La da un beso y rápidamente Sofía viene hacia mi para que la coja en brazos.
–¡Tita Auro! -Me dice mientras me da un dulce beso en la mejilla.
–Pequeña, ¡qué grande estás! -La digo mientras la tengo en mis brazos.
Poco después se une a la combersación Casilda, como siempre tan simpática. Hablamos durante un buen rato hasta que aparece Salva, me quedo impactada al ver de quién viene de la mano, es Ángela una amiga de Marta y ahora también mía, me froto los ojos para ver si lo que estoy viendo es cierto, y sí, es así.
–¿Ángela? no esperaba verte aquí. -La digo mientras me acerco y la doy un abrazo.
–Creo que ahora nos vamos a ver más de continuo. -Mira Salva y ambos sonríen.
–¿Pero vosotros...? -Dice Pablo.
–Se puede decir que sí, por algo os hemos reunido aquí a todos. -Dice Salva luciendo una sonrisa.
–¡Me alegro un montón por vosotros chicos! hacéis una estupenda pareja. -Les digo.
Seguimos hablando hasta que Elena nos llama para ir a comer. La comida transcurre con total tranquilidad, hablamos de todo un poco. Acabamos de comer y llegamos al postre, donde Pablo y yo les contaremos la gran noticia.
–Familia, tenemos una noticia que daros. -Pablo agarra mi mano con fuerza y me hace un gesto para quién sea yo quién la de.
–¡Nos casamos! -Digo con una amplia sonrisa, todos parecen impactados.
–¿De verdad? ¡eso es una magnífica noticia! -Nos dice Ángela.
–¡Felicidades! os lo merecéis mucho -Nos dice Salva.
–Enhorabuena hijo, se nota que os queréis muchísimo y que lo tenéis clarísimo. -Dicen Salvador y Elena.
–Nunca pensé verte casado con alguien que no fuera Sara, pero veo que me equivoqué. -Le dice Casilda a Pablo con una sonrisa.
Suspiro aliviada, ya hemos dado un gran paso, por el momento parece marchar todo bien, nuestras familias lo han aceptado bien menos mi padre, que como era de esperar no le agradó mucho la noticia, pero igualmente me siento feliz. Hoy parece que ha sido el día de las noticias, por ello decidimos brindar con champagne. Poco después a Salvador se le ocurre que vayamos a dar un paseo en familia, todos aceptamos encantados, cogemos nuestros respectivos coches y ponemos rumbo al centro de Málaga. Llegamos y comenzamos a caminar por las calles de esta, Pablo me tiene agarrada de la mano, poco a poco nos vamos quedando atrás...
–¿Estás contenta princesa? -Me dice mientras me mira fijamente a los ojos.
–Muy feliz, tú me haces feliz. -Le digo mientras le doy un tímido beso y él me sonríe.
Decidimos entrar al centro comercial, allí veo un escaparate lleno de vestidos de novia, me quedo frente al escaparate embobada viendo aquellos preciosos vestidos. Salvador, Pablo, y Salva van más adelante, nos quedamos solas Elena, Casilda, Ángela, Sofía y yo.
–¿Te gustaría entrar a probarte alguno? -Me dice Elena con una sonrisa.
–Me encantaría la verdad, son tan bonitos.
–Entonces no se hable más.
Con una amplia sonrisa en la cara entramos en la tienda, la dependienta nos muestra algunos, entro en el probador y me los voy probando.
–Aurora... estás preciosa, este vestido es precioso. -Me dice Elena impactada.
–Estoy de acuerdo, te queda genial. -Me dice Casilda
–Tita Auro, pareces una princesa. -Me dice Sofía con una tímida sonrisa.
–Tú si que eres una princesa pequeña. -La digo con una sonrisa.
–Si Pablo estaría aquí delante, estaría impactado con este vestido.
–Hemos visto varios vestidos, y la verdad es que ninguno me ha llamado la atención como este. -Me sonríen.
–Aurora, es precioso, este sería tu vestido ideal. -Me dice Ángela un tanto impactada.
–Yo también lo creo. -Las digo con una tímida sonrisa.
En cierto modo, no puedo negar que ese vestido me ha encantado, es un vestido palabra de honor de cola bastante larga, y en esta lleva unas preciosas perlas brillantes que hace que sea mucho más bonito, pero se tendrá que quedar en el escaparate esperando a que otra novia lo escoja para el día más feliz de su vida, es demasiado pronto para comprarle. Me pongo la ropa que he traído y salgo del probador, le doy a la dependienta el vestido para que lo coloque en su sitio nuevamente hasta que Elena me pone la mano en el nombro y me frena.
–¿Por qué se lo vuelves a dar a la dependienta? si te ha encantado. -Me dice Elena.
–Es algo pronto para comprar el vestido, esperaré unas semanas más. -La digo.
–Casilda y yo hemos decidido que te lo vamos a regalar, se nota que te ha encantado y además te lo mereces.
En ese momento me quedo impactada al oír esas palabras, no me esperaba ese detallazo.
–Pero, pero... no, no puedo permitirlo, del vestido me haré yo cargo, es un gasto que me corresponde.
–Aurora, tú has ayudado a mi hermano mucho, en los momentos más difíciles ahí has estado tú, después de lo que pasó con Sara jamás nos imaginamos que se casaría con otra persona que no fuera ella, si Pablo está así de feliz ahora es gracias a ti, eres su felicidad, a si que no se habla más. -Me dice Casilda con una sonrisa y me emociono, me emociono por todo este cariño que recibo por parte de la familia de Pablo y de Ángela, es increíble.
–Pero es mi deber hacerle feliz y ayudarle, no merezco tampoco este vestido...
–No se habla más, este vestido queda adjudicado para ti. -Me dice Elena con una sonrisa lo que hizo que se produciera una enorme felicidad en mi interior.
–Pero... habrá que hacer las correspondientes pruebas y Pablo estará seguramente por aquí cerca y eso da mala suerte y... -Comienzo a ponerme nerviosa.
–El vestido se va a quedar en la tienda hasta que mañana vengamos a que te hagan las pruebas, sólo que la dependienta nos lo reservará. -Me dice Elena.
–Me gustaría que vendría mi madre a las pruebas, la hace mucha ilusión esta boda. -Las digo.
–Puede venir sin ningún problema, somos casi familia, y ya toca conocerla ¿no? -Me dice Elena.
–Muchas gracias por todo lo que habéis hecho por mi, gracias por este precioso vestido, gracias de corazón. -Las digo emocionada.
–Gracias a ti, gracias por ser la felicidad de mi hijo, y no llores, que nadie se puede enterar de que tenemos el vestido. -Me guiña el ojo Elena mientras me da un abrazo, la sonrío.
–Será mejor que no tardemos, Pablo y el resto no tardarían es sospechar. -Nos dice Casilda.
–A mi también me gustaría colaborar en el dinero del vestido de Aurora, por todo lo que ha hecho por Salva y por mi, si no os molesta claro. -Dice Ángela.
–Claro que puedes, tú también eres de la familia. -La contesta Elena a Ángela.
Salimos de la tienda con una sonrisa, miramos por los lados para ver si Pablo, Salvador y Salva están por allí pero no están, no se han percatado. Decidimos esperar hasta que aparezcan en una cafetería, lugar donde tomamos un café tranquilamente y hablamos un poco de todo.
–¿Qué tal se ha tomado tú familia lo de la boda? -Me dice Elena mientras da un trago al café.
–De mi familia solo lo saben mis padres por el momento, mi madre se lo ha tomado de maravilla, al principió le costó aceptar mi relación con Pablo, por ese miedo de ser la novia de un famoso pero poco a poco se fue dando cuenta de que Pablo era el hombre que yo quería en mi vida y lo aceptó sin problema y ahora respecto a la boda está encantada, le tiene un gran aprecio a Pablo, y respecto a mi padre, a él le pasó lo mismo que a mi madre, no lo vió con buenos ojos pero al final desistió y no puso pegas a lo nuestro pero ahora las ha puesto y no precisamente pequeñas, no va a venir a la boda, lo ve como una locura. -Es inevitable no romper a llorar al recordar ese incómodo momento en el que hablé con él y me dijo que no vendría.
–Cielo, no llores, aunque tú padre no venga a la boda, nos tienes al resto ¿vale? nosotros vamos a estar en el día más feliz de vuestra vída. -Me dice Elena mientras me da un abrazo y me seca las lágrimas con un pañuelo cariñosamente.
–Lo sé, no por eso voy a echar ese día a perder pero a toda hija le gustaría que ese día fuera su padre quién la llevara hasta el altar.
–Yo sé que es doloroso para ti Aurora, pero tienes que ser fuerte, y si no es tú padre quién te lleva al altar, será mi padre. -Me dice Casilda con una sonrisa.
–¿Sal....sal...va...dor? me encantaría pero yo no sé si él quiera. -Las digo mientras me seco las pequeñas lágrimas.
–Claro que va a querer, te tiene un gran cariño y lo hará encantado, yo hablaré con él. -Me dice Elena mientras me anima.
–Muchas gracias por todo vuestro apoyo y cariño, gracias por todo de verdad.
–No las des cariño, en cuestión de poco tiempo seremos familia y estaremos aquí para lo que necesitéis.-Sonrío ante la situación y no es para menos, sin duda jamás pensé recibir tanto apoyo
–A Salva y a mi también nos vas a tener para lo que necesites y quieras. -Me dice Ángela mientras me da un beso en la mejilla.
–Vosotros también nos vais a tener para lo que queráis. -Las digo a las tres.
Me seco las lágrimas y decido pagar yo la cuenta de la cafetería, es lo mínimo que podía hacer. Salimos de allí y allí están esperándonos.
–Parece que habéis visitado medio centro ¿no? -Dice Salvador riendo.
–Se puede decir que sí. -Dice Casilda mientras nos mira con una mirada de complicidad.
–¿Te lo has pasado bien princesa? -Me dice Pablo mientras me da un beso en la frente.
–No lo sabes tú bien mi vida... -Esbozo una sonrisa.
Caminamos a paso ligero dirección al coche para volver cada uno a nuestra casa tras pasar una gran tarde en familia y llena de buenas noticias.
–Aurora, veniros mañana tú madre y tú a comer, comemos todas juntas y después vamos de compras. -Me dice Elena mientras me guiña un ojo.
–¿Habéis quedado mañana todas nuevamente, y además con mi futura suegra? -Dice Pablo sorprendido.
–Sí hijo, hemos quedado para dar otra vuelta por el centro y de paso conozco a mi futura consuegra. -Ríe Elena.
–¡Me parece perfecto mamá! yo mañana madrugaré para ir al estudio a terminar los arreglos de una canción y eso me llevará un buen rato, a si que...
–Allí estaremos Elena. -Río y me despido de todos dándoles un beso, Pablo les abraza y acto seguido montamos en nuestro coche y nos vamos a casa, en el trayecto no cruzamos palabra alguna, de vez en cuando nos mirábamos. Cogemos el ascensor de nuestro portal, hasta que de pronto un pequeño ruido se oye con nosotros dentro y el ascensor se para automáticamente.
–¿Qué ha sido eso Pablo? -Digo un tanto asustada.
–Parece que nos hemos quedado aquí encerrados, se ha estropeado el ascensor. -Me dice Pablo un poco nervioso.
–No me lo puedo creer, creo que vamos a pasar la noche aquí encerrados, la gente está durmiendo y por mucho que golpeemos la puerta o gritemos nadie nos escuchará... -Digo mientras voy deslizándome hasta sentarme en el suelo.
–Una velada romántica supongo, ¿no? -Dice Pablo en tono bromista mientras se ríe y yo me uno a su risa.
–Vaya suerte la nuestra, justo en este momento y a esta hora nos teníamos que quedar aquí encerrados. -Digo.
En el fondo lo estoy pasando realmente mal, odio los espacios cerrados y para colmo allí adentro hace un bochornoso calor. Transcurren los minutos y nadie se percata de que estamos encerrados.
–Aurora... ¿y por qué no...? -Pablo no termina la frase, se abalanza contra mi cuerpo y me besa con bastante pasión, hasta que decido apartarle de mi unos segundos.
–Pablo, no... aquí es arriesgado, nos pillarían seguro y ya sería lo único que nos faltaba.
–Mi niña, todo el mundo duerme plácidamente en su cama, nadie nos pillará y menos a estas horas. -Juega con mi camiseta mientras acaricia mi pelo, llevándome a mundo lleno de sensaciones producidas por sus caricias, me dejo llevar por completo. Rodeo su cuello con mis brazos mientras que deposito algún que otro beso por su cuello mientras enredo su pelo entre mis dedos, el calor que hace allí adentro hace que mis ganas de tenerle entre mis brazos aumenten cada segundo que pasa, juego con el cinturón de su pantalón sin dejar de besarle, acto seguido desabrocho el botón y tiro de ellos hasta que cae al suelo y se queda en bóxers, introduce sus manos bajo mi camiseta y acaricia mi pecho, tira de esta cuidadosamente hasta que se deshace de ella y cae al suelo, juega con mi pelo mientras que acaricia con amor mi espalda, ahora soy yo la que introduzco mis temblorosas manos por debajo de su camiseta mientras que le beso y poco a poco tiro de ella hacia arriba para quitársela por completo, rodeo con mis piernas su cintura mientras acaricio su torso, juega con el botón de mi falda y lentamente tira de ella hacia abajo, juega con mi lencería hasta dar con el broche del sujetador el cual desabrocha con facilidad, no paramos de besarnos, hasta que de pronto para y me mira fijamente a los ojos.
–Eres preciosa. -Me dice con una mirada fija.
–Te quiero. -Le susurro y puedo notar como su piel se eriza.
Juego con la cinta de sus bóxers hasta que me deshago de ellos totalmente, finalmente nos quedamos desnudos, piel con piel, cuerpo con cuerpo. Nuestras agitaciones comienzan a agitarse a medida que aumenta el ritmo, puedo sentir su aliento sobre cada parte de mi cuerpo la cual se eriza al sentirlo, poco a poco aparecen los primeros jadeos, con él no tengo miedo a nada, me hace tocar el cielo con la punta de todos y cada uno de mis dedos. Ya está dentro de mi. Nos sentamos en suelo y nos abrazamos, acaricia mi pelo y me da un dulce beso en la frente.
–Princesa, nunca he tenído algo tan claro como esta futura boda... -Me dice mientras acaricia mis manos.
–Yo tampoco Pablo, se que eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo y que te quiero como a nadie, por ello quiero dar contigo este gran paso. -Le doy un ligero beso en la mejilla y acto seguido muestra una de sus magníficas sonrisas, esas que me dedica constantemente.
Los minutos transcurren lentamente, nadie nos viene a sacar de ahí adentro, Pablo tiene mi mano agarrada a modo de calma, sabe lo mucho que odio los espacios cerrados y lo nerviosa que me pongo. Decidimos vestirnos y esperar ahí hasta que alguien venga a ayudarnos, apoyo mi cabeza sobre las piernas de Pablo y poco a poco me voy sumergiendo en un sueño profundo. Caigo en un mal sueño al parecer, oigo la voz de Pablo.
–¡Aurora! despierta, tranquila... sólo ha sido un mal sueño mi niña. -Me dice mientras acaricia mi espalda y me tranquiliza.
–Pablo, he tenido un sueño espantoso, me decías que me dejabas y te ibas con Sara, que todo se acabó y entre nosotros nunca hubo nada verdadero. -Comienzo a derrarmar lágrimas al recordar ese maldito sueño.
–Amor, tú lo has dicho, ha sido un mal sueño yo nunca te abandonaría, te prometí cuidar de ti y así será, shhh, ya está mi niña. -Limpia mis lágrimas con sus dedos y me da algún que otro beso.
–No me dejes nunca por favor, nunca. -Le digo un poco más aliviada.
Nos volvemos a quedar dormidos entre caricias y algún que otro beso hasta que alguien parece escucharnos.
–¿Estáis bien? voy a llamar al técnico para que venga de inmediato a sacaros de aquí, tranquilos pronto saldréis. -Nos dice alguien.
–Estamos bien, llevamos un buen rato aquí metidos, pero por favor sacarnos de aquí cuanto antes. -Dice Pablo.
Poco después comienzo a oír ciertos golpecitos, parece la cabina del ascensor lo cual indica que el técnico del ascensor ya está aquí, suspiro un poco aliviada. Transcurren alrededor de unos 30 minutos, hasta que el elevador del ascensor comienza a subir con normalidad, Pablo me ayuda a levantarme del suelo para salir de ahí.
–Gracias. -Le decimos ambos al técnico.
Pablo me agarra de la cintura y caminamos a casa, vamos directos a la cama ya que es algo tarde. Pablo y yo programamos nuestros despertadores, él tiene que terminar los arreglos de una de sus canciones y yo tengo que ir a buscar a mi madre y después a casa de Elena para ir a las correspondientes pruebas de vestido de novia, lo cual indica que ambos teníamos que madrugar.
Me acomodo en la cama, Pablo sigue durmiendo, por lo que decido darme una ducha antes de que se despierte ya que hoy iremos a casa de sus padres a comer. Pablo está destapado por lo que decido volverle a tapar para que duerma un poco más, le doy un leve beso en la frente y salgo de allí procurando hacer el más mínimo ruido que pueda alterar su sueño, justo cuando voy a salir de la cama unas manos agarran las mías evitando que pueda dar un paso más.
–¿A donde cree que va tan rápido señorita? exijo unos buenos días en condiciones... -Me dice riendo.
–Hola príncipe. -Le digo yo con una tímida sonrisa.
–¿Cómo que hola? ¿no piensas darme si quiera un beso de buenos días? -Me dice con los brazos cruzados.
–Uno y todos los que quieras mi amor. -Le digo mientras me acerco poco a poco a su boca depositando un cálido beso en sus labios.
–Suena tentador. -Me dice de forma pícara.
–Me voy a duchar ¿vale cielo? -Le digo mientras intento levantarme de la cama.
–No, no te vayas, quédate aquí conmigo por favor. -Me dice con una dulce sonrisa.
–Pablo... no quiero llegar tarde a casa de tus padres...
–Está bien. -Me dice con cara de niño enfadado.
–Te quiero. -Le digo mientras rodeo su cuello con mis brazos.
–Y yo a ti princesa. -Me dice con una de sus maravillosas sonrisas.
Abro el armario y cojo una minifalda blanca y una camiseta palabra de honor negra lisa, lo acompañaré de unas sandalias de cuña alta. Me meto a la ducha y me doy una ducha rápida para que luego le de tiempo a Pablo a darse una. Me seco el pelo y me pongo la ropa que escogí antes, me hago unos tirabuzones en el pelo y me maquillo un poco los ojos, después me calzo.
Salgo del baño y mientras que Pablo se da una ducha preparo un desayuno rápido para los dos, unas tostadas con mermelada, unos cafés y unas magdalenas. Me siento a esperar a Pablo que no tarda en salir, va con unos pantalones pitillo rojos y una camiseta marrón clarito ajustada, como siempre, guapísimo.
El desayuno transcurre con tranquilidad, hasta que me acuerdo de que ayer quedé con Pablo en que llamaría a mis padres para darles la noticia, a si que no lo dudo y lo hago, marco el número primero de mi madre, Pablo me agarra la mano ya que estoy algo nerviosa.
–Hola mamá, ¿cómo estás? te he llamado para darte una noticia que espero que te guste, mamá, me voy a casar con Pablo el 8 de Julio, ¿en serio mamá? ¿te ha gustado la noticia? sí mamá, lo tengo clarísimo, quiero tener a Pablo el resto de mis días, es el hombre de mi vida, gracias por entenderme, adiós, te quiero.
–¿Y bien? -Me dice Pablo esperando una ansiada respuesta.
–No ha puesto pega alguna, dice que si tú eres mi felicidad lo acepta encantada.
–¿En serio princesa? -Me dice mientras me abraza con fuerza.
–Sí mi amor, ojalá mi padre se lo tome igual de bien...
Introduzco en el móvil el número de mi padre e inicio la llamada.
–Hola papá, sólo te llamaba para decirte que me voy a casar, sí con Pablo, ¿cómo? por supuesto que no voy a cancelar mi boda con él, te guste o no voy a seguir con mis planes y si no quieres acudir a mi boda no lo hagas, pero no esperes que vaya a dejarle por el hecho de que a ti no te guste como mi futuro marido, tengo derecho a escoger con quién quiero pasar el resto de mis días ¿no? ¿acaso yo te impedí que dejarás a mamá? perfecto, no volveré a molestarte más, puedes estar tranquilo, adiós.
Cuelgo el teléfono y en pocos segundos comienzan a derramar lágrimas por mi cara, Pablo parece serio pero no duda en abrazarme para calmarme.
–Ya esta mi vida, ya está, no llores. -Me dice mientras acaricia mi pelo.
–No lo entiendo Pablo, no entiendo porque reacciona así y se empeña en que esto es un error. -Comienzo a desesperarme.
–Cielo, nosotros sabíamos a lo que nos exponíamos al contar esto, ¿tú quieres olvidarte del tema de la boda? -Me dice algo entristecido.
–Por supuesto que no Pablo, si no quiere venir y no lo quiere aceptar allá su conciencia, no pienso anular todo esto y más después del tiempo que llevo soñando con este momento. -Rompo a llorar.
–No llores mi niña, a lo mejor se arrepiente y aparece en la boda. -Me dice intentando consolarme.
–Si quiere venir, que venga y si no allá él, no pienso dejar mi felicidad a un lado porque no le guste la idea de la boda, llevo esperando este tiempo meses como para que ahora intenten tirar mi felicidad por la borda, me niego. -Me pongo seria.
–Al menos tenemos el apoyo de tú madre, y estoy segura de que mis padres también nos apoyarán con esto.
–Y quién no vea con buenos ojos esto, que se gire y se vaya, porque yo no pienso mandar esto al garete por nada del mundo.
–Princesa, te he oído hablar muchas veces hablar serio, pero así de convencida, jamás... -Me dice algo sorprendido.
–Cuando las cosas están claras, y no se tienen dudas son así, tú has cambiado mi vida, me has llenado cada día de color y por ello quiero dar este paso.
–Es tan bonito esto que dices, que incluso logras que me emocione, gracias por llenarme de amor y felicidad cada día, no pienso defraudarte jamás.
–Lo sé mi amor, yo tampoco te voy a defraudar. -Le digo mientras acaricio su pelo.
–¿Estás lista princesa? -Me dice con una de sus magníficas sonrisas.
–Sí mi vida, ¿vamos? -Le agarro de la mano y ponemos paso firme hacia la puerta para ir a casa de los padres de Pablo.
Cogemos el coche y tardamos unos 15 minutos en llegar a la casa de Salvador y Elena, como siempre nos reciben de una forma muy agradable, allí está la pequeña Sofía que no duda a penas en lanzarse a los brazos de su tío adorado, quién la recibe con los brazos abiertos.
–¡Tito, tito! -Dice la pequeña mientras le abraza.
–Hola princesa, ¿cómo estás? -La dice Pablo mientras la sonríe.
–Te echado mucho de menos tito... -Dice la niña.
–Y yo a ti cielo. -La da un beso y rápidamente Sofía viene hacia mi para que la coja en brazos.
–¡Tita Auro! -Me dice mientras me da un dulce beso en la mejilla.
–Pequeña, ¡qué grande estás! -La digo mientras la tengo en mis brazos.
Poco después se une a la combersación Casilda, como siempre tan simpática. Hablamos durante un buen rato hasta que aparece Salva, me quedo impactada al ver de quién viene de la mano, es Ángela una amiga de Marta y ahora también mía, me froto los ojos para ver si lo que estoy viendo es cierto, y sí, es así.
–¿Ángela? no esperaba verte aquí. -La digo mientras me acerco y la doy un abrazo.
–Creo que ahora nos vamos a ver más de continuo. -Mira Salva y ambos sonríen.
–¿Pero vosotros...? -Dice Pablo.
–Se puede decir que sí, por algo os hemos reunido aquí a todos. -Dice Salva luciendo una sonrisa.
–¡Me alegro un montón por vosotros chicos! hacéis una estupenda pareja. -Les digo.
Seguimos hablando hasta que Elena nos llama para ir a comer. La comida transcurre con total tranquilidad, hablamos de todo un poco. Acabamos de comer y llegamos al postre, donde Pablo y yo les contaremos la gran noticia.
–Familia, tenemos una noticia que daros. -Pablo agarra mi mano con fuerza y me hace un gesto para quién sea yo quién la de.
–¡Nos casamos! -Digo con una amplia sonrisa, todos parecen impactados.
–¿De verdad? ¡eso es una magnífica noticia! -Nos dice Ángela.
–¡Felicidades! os lo merecéis mucho -Nos dice Salva.
–Enhorabuena hijo, se nota que os queréis muchísimo y que lo tenéis clarísimo. -Dicen Salvador y Elena.
–Nunca pensé verte casado con alguien que no fuera Sara, pero veo que me equivoqué. -Le dice Casilda a Pablo con una sonrisa.
Suspiro aliviada, ya hemos dado un gran paso, por el momento parece marchar todo bien, nuestras familias lo han aceptado bien menos mi padre, que como era de esperar no le agradó mucho la noticia, pero igualmente me siento feliz. Hoy parece que ha sido el día de las noticias, por ello decidimos brindar con champagne. Poco después a Salvador se le ocurre que vayamos a dar un paseo en familia, todos aceptamos encantados, cogemos nuestros respectivos coches y ponemos rumbo al centro de Málaga. Llegamos y comenzamos a caminar por las calles de esta, Pablo me tiene agarrada de la mano, poco a poco nos vamos quedando atrás...
–¿Estás contenta princesa? -Me dice mientras me mira fijamente a los ojos.
–Muy feliz, tú me haces feliz. -Le digo mientras le doy un tímido beso y él me sonríe.
Decidimos entrar al centro comercial, allí veo un escaparate lleno de vestidos de novia, me quedo frente al escaparate embobada viendo aquellos preciosos vestidos. Salvador, Pablo, y Salva van más adelante, nos quedamos solas Elena, Casilda, Ángela, Sofía y yo.
–¿Te gustaría entrar a probarte alguno? -Me dice Elena con una sonrisa.
–Me encantaría la verdad, son tan bonitos.
–Entonces no se hable más.
Con una amplia sonrisa en la cara entramos en la tienda, la dependienta nos muestra algunos, entro en el probador y me los voy probando.
–Aurora... estás preciosa, este vestido es precioso. -Me dice Elena impactada.
–Estoy de acuerdo, te queda genial. -Me dice Casilda
–Tita Auro, pareces una princesa. -Me dice Sofía con una tímida sonrisa.
–Tú si que eres una princesa pequeña. -La digo con una sonrisa.
–Si Pablo estaría aquí delante, estaría impactado con este vestido.
–Hemos visto varios vestidos, y la verdad es que ninguno me ha llamado la atención como este. -Me sonríen.
–Aurora, es precioso, este sería tu vestido ideal. -Me dice Ángela un tanto impactada.
–Yo también lo creo. -Las digo con una tímida sonrisa.
En cierto modo, no puedo negar que ese vestido me ha encantado, es un vestido palabra de honor de cola bastante larga, y en esta lleva unas preciosas perlas brillantes que hace que sea mucho más bonito, pero se tendrá que quedar en el escaparate esperando a que otra novia lo escoja para el día más feliz de su vida, es demasiado pronto para comprarle. Me pongo la ropa que he traído y salgo del probador, le doy a la dependienta el vestido para que lo coloque en su sitio nuevamente hasta que Elena me pone la mano en el nombro y me frena.
–¿Por qué se lo vuelves a dar a la dependienta? si te ha encantado. -Me dice Elena.
–Es algo pronto para comprar el vestido, esperaré unas semanas más. -La digo.
–Casilda y yo hemos decidido que te lo vamos a regalar, se nota que te ha encantado y además te lo mereces.
En ese momento me quedo impactada al oír esas palabras, no me esperaba ese detallazo.
–Pero, pero... no, no puedo permitirlo, del vestido me haré yo cargo, es un gasto que me corresponde.
–Aurora, tú has ayudado a mi hermano mucho, en los momentos más difíciles ahí has estado tú, después de lo que pasó con Sara jamás nos imaginamos que se casaría con otra persona que no fuera ella, si Pablo está así de feliz ahora es gracias a ti, eres su felicidad, a si que no se habla más. -Me dice Casilda con una sonrisa y me emociono, me emociono por todo este cariño que recibo por parte de la familia de Pablo y de Ángela, es increíble.
–Pero es mi deber hacerle feliz y ayudarle, no merezco tampoco este vestido...
–No se habla más, este vestido queda adjudicado para ti. -Me dice Elena con una sonrisa lo que hizo que se produciera una enorme felicidad en mi interior.
–Pero... habrá que hacer las correspondientes pruebas y Pablo estará seguramente por aquí cerca y eso da mala suerte y... -Comienzo a ponerme nerviosa.
–El vestido se va a quedar en la tienda hasta que mañana vengamos a que te hagan las pruebas, sólo que la dependienta nos lo reservará. -Me dice Elena.
–Me gustaría que vendría mi madre a las pruebas, la hace mucha ilusión esta boda. -Las digo.
–Puede venir sin ningún problema, somos casi familia, y ya toca conocerla ¿no? -Me dice Elena.
–Muchas gracias por todo lo que habéis hecho por mi, gracias por este precioso vestido, gracias de corazón. -Las digo emocionada.
–Gracias a ti, gracias por ser la felicidad de mi hijo, y no llores, que nadie se puede enterar de que tenemos el vestido. -Me guiña el ojo Elena mientras me da un abrazo, la sonrío.
–Será mejor que no tardemos, Pablo y el resto no tardarían es sospechar. -Nos dice Casilda.
–A mi también me gustaría colaborar en el dinero del vestido de Aurora, por todo lo que ha hecho por Salva y por mi, si no os molesta claro. -Dice Ángela.
–Claro que puedes, tú también eres de la familia. -La contesta Elena a Ángela.
Salimos de la tienda con una sonrisa, miramos por los lados para ver si Pablo, Salvador y Salva están por allí pero no están, no se han percatado. Decidimos esperar hasta que aparezcan en una cafetería, lugar donde tomamos un café tranquilamente y hablamos un poco de todo.
–¿Qué tal se ha tomado tú familia lo de la boda? -Me dice Elena mientras da un trago al café.
–De mi familia solo lo saben mis padres por el momento, mi madre se lo ha tomado de maravilla, al principió le costó aceptar mi relación con Pablo, por ese miedo de ser la novia de un famoso pero poco a poco se fue dando cuenta de que Pablo era el hombre que yo quería en mi vida y lo aceptó sin problema y ahora respecto a la boda está encantada, le tiene un gran aprecio a Pablo, y respecto a mi padre, a él le pasó lo mismo que a mi madre, no lo vió con buenos ojos pero al final desistió y no puso pegas a lo nuestro pero ahora las ha puesto y no precisamente pequeñas, no va a venir a la boda, lo ve como una locura. -Es inevitable no romper a llorar al recordar ese incómodo momento en el que hablé con él y me dijo que no vendría.
–Cielo, no llores, aunque tú padre no venga a la boda, nos tienes al resto ¿vale? nosotros vamos a estar en el día más feliz de vuestra vída. -Me dice Elena mientras me da un abrazo y me seca las lágrimas con un pañuelo cariñosamente.
–Lo sé, no por eso voy a echar ese día a perder pero a toda hija le gustaría que ese día fuera su padre quién la llevara hasta el altar.
–Yo sé que es doloroso para ti Aurora, pero tienes que ser fuerte, y si no es tú padre quién te lleva al altar, será mi padre. -Me dice Casilda con una sonrisa.
–¿Sal....sal...va...dor? me encantaría pero yo no sé si él quiera. -Las digo mientras me seco las pequeñas lágrimas.
–Claro que va a querer, te tiene un gran cariño y lo hará encantado, yo hablaré con él. -Me dice Elena mientras me anima.
–Muchas gracias por todo vuestro apoyo y cariño, gracias por todo de verdad.
–No las des cariño, en cuestión de poco tiempo seremos familia y estaremos aquí para lo que necesitéis.-Sonrío ante la situación y no es para menos, sin duda jamás pensé recibir tanto apoyo
–A Salva y a mi también nos vas a tener para lo que necesites y quieras. -Me dice Ángela mientras me da un beso en la mejilla.
–Vosotros también nos vais a tener para lo que queráis. -Las digo a las tres.
Me seco las lágrimas y decido pagar yo la cuenta de la cafetería, es lo mínimo que podía hacer. Salimos de allí y allí están esperándonos.
–Parece que habéis visitado medio centro ¿no? -Dice Salvador riendo.
–Se puede decir que sí. -Dice Casilda mientras nos mira con una mirada de complicidad.
–¿Te lo has pasado bien princesa? -Me dice Pablo mientras me da un beso en la frente.
–No lo sabes tú bien mi vida... -Esbozo una sonrisa.
Caminamos a paso ligero dirección al coche para volver cada uno a nuestra casa tras pasar una gran tarde en familia y llena de buenas noticias.
–Aurora, veniros mañana tú madre y tú a comer, comemos todas juntas y después vamos de compras. -Me dice Elena mientras me guiña un ojo.
–¿Habéis quedado mañana todas nuevamente, y además con mi futura suegra? -Dice Pablo sorprendido.
–Sí hijo, hemos quedado para dar otra vuelta por el centro y de paso conozco a mi futura consuegra. -Ríe Elena.
–¡Me parece perfecto mamá! yo mañana madrugaré para ir al estudio a terminar los arreglos de una canción y eso me llevará un buen rato, a si que...
–Allí estaremos Elena. -Río y me despido de todos dándoles un beso, Pablo les abraza y acto seguido montamos en nuestro coche y nos vamos a casa, en el trayecto no cruzamos palabra alguna, de vez en cuando nos mirábamos. Cogemos el ascensor de nuestro portal, hasta que de pronto un pequeño ruido se oye con nosotros dentro y el ascensor se para automáticamente.
–¿Qué ha sido eso Pablo? -Digo un tanto asustada.
–Parece que nos hemos quedado aquí encerrados, se ha estropeado el ascensor. -Me dice Pablo un poco nervioso.
–No me lo puedo creer, creo que vamos a pasar la noche aquí encerrados, la gente está durmiendo y por mucho que golpeemos la puerta o gritemos nadie nos escuchará... -Digo mientras voy deslizándome hasta sentarme en el suelo.
–Una velada romántica supongo, ¿no? -Dice Pablo en tono bromista mientras se ríe y yo me uno a su risa.
–Vaya suerte la nuestra, justo en este momento y a esta hora nos teníamos que quedar aquí encerrados. -Digo.
En el fondo lo estoy pasando realmente mal, odio los espacios cerrados y para colmo allí adentro hace un bochornoso calor. Transcurren los minutos y nadie se percata de que estamos encerrados.
–Aurora... ¿y por qué no...? -Pablo no termina la frase, se abalanza contra mi cuerpo y me besa con bastante pasión, hasta que decido apartarle de mi unos segundos.
–Pablo, no... aquí es arriesgado, nos pillarían seguro y ya sería lo único que nos faltaba.
–Mi niña, todo el mundo duerme plácidamente en su cama, nadie nos pillará y menos a estas horas. -Juega con mi camiseta mientras acaricia mi pelo, llevándome a mundo lleno de sensaciones producidas por sus caricias, me dejo llevar por completo. Rodeo su cuello con mis brazos mientras que deposito algún que otro beso por su cuello mientras enredo su pelo entre mis dedos, el calor que hace allí adentro hace que mis ganas de tenerle entre mis brazos aumenten cada segundo que pasa, juego con el cinturón de su pantalón sin dejar de besarle, acto seguido desabrocho el botón y tiro de ellos hasta que cae al suelo y se queda en bóxers, introduce sus manos bajo mi camiseta y acaricia mi pecho, tira de esta cuidadosamente hasta que se deshace de ella y cae al suelo, juega con mi pelo mientras que acaricia con amor mi espalda, ahora soy yo la que introduzco mis temblorosas manos por debajo de su camiseta mientras que le beso y poco a poco tiro de ella hacia arriba para quitársela por completo, rodeo con mis piernas su cintura mientras acaricio su torso, juega con el botón de mi falda y lentamente tira de ella hacia abajo, juega con mi lencería hasta dar con el broche del sujetador el cual desabrocha con facilidad, no paramos de besarnos, hasta que de pronto para y me mira fijamente a los ojos.
–Eres preciosa. -Me dice con una mirada fija.
–Te quiero. -Le susurro y puedo notar como su piel se eriza.
Juego con la cinta de sus bóxers hasta que me deshago de ellos totalmente, finalmente nos quedamos desnudos, piel con piel, cuerpo con cuerpo. Nuestras agitaciones comienzan a agitarse a medida que aumenta el ritmo, puedo sentir su aliento sobre cada parte de mi cuerpo la cual se eriza al sentirlo, poco a poco aparecen los primeros jadeos, con él no tengo miedo a nada, me hace tocar el cielo con la punta de todos y cada uno de mis dedos. Ya está dentro de mi. Nos sentamos en suelo y nos abrazamos, acaricia mi pelo y me da un dulce beso en la frente.
–Princesa, nunca he tenído algo tan claro como esta futura boda... -Me dice mientras acaricia mis manos.
–Yo tampoco Pablo, se que eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo y que te quiero como a nadie, por ello quiero dar contigo este gran paso. -Le doy un ligero beso en la mejilla y acto seguido muestra una de sus magníficas sonrisas, esas que me dedica constantemente.
Los minutos transcurren lentamente, nadie nos viene a sacar de ahí adentro, Pablo tiene mi mano agarrada a modo de calma, sabe lo mucho que odio los espacios cerrados y lo nerviosa que me pongo. Decidimos vestirnos y esperar ahí hasta que alguien venga a ayudarnos, apoyo mi cabeza sobre las piernas de Pablo y poco a poco me voy sumergiendo en un sueño profundo. Caigo en un mal sueño al parecer, oigo la voz de Pablo.
–¡Aurora! despierta, tranquila... sólo ha sido un mal sueño mi niña. -Me dice mientras acaricia mi espalda y me tranquiliza.
–Pablo, he tenido un sueño espantoso, me decías que me dejabas y te ibas con Sara, que todo se acabó y entre nosotros nunca hubo nada verdadero. -Comienzo a derrarmar lágrimas al recordar ese maldito sueño.
–Amor, tú lo has dicho, ha sido un mal sueño yo nunca te abandonaría, te prometí cuidar de ti y así será, shhh, ya está mi niña. -Limpia mis lágrimas con sus dedos y me da algún que otro beso.
–No me dejes nunca por favor, nunca. -Le digo un poco más aliviada.
Nos volvemos a quedar dormidos entre caricias y algún que otro beso hasta que alguien parece escucharnos.
–¿Estáis bien? voy a llamar al técnico para que venga de inmediato a sacaros de aquí, tranquilos pronto saldréis. -Nos dice alguien.
–Estamos bien, llevamos un buen rato aquí metidos, pero por favor sacarnos de aquí cuanto antes. -Dice Pablo.
Poco después comienzo a oír ciertos golpecitos, parece la cabina del ascensor lo cual indica que el técnico del ascensor ya está aquí, suspiro un poco aliviada. Transcurren alrededor de unos 30 minutos, hasta que el elevador del ascensor comienza a subir con normalidad, Pablo me ayuda a levantarme del suelo para salir de ahí.
–Gracias. -Le decimos ambos al técnico.
Pablo me agarra de la cintura y caminamos a casa, vamos directos a la cama ya que es algo tarde. Pablo y yo programamos nuestros despertadores, él tiene que terminar los arreglos de una de sus canciones y yo tengo que ir a buscar a mi madre y después a casa de Elena para ir a las correspondientes pruebas de vestido de novia, lo cual indica que ambos teníamos que madrugar.
10.7.13
Cap. 65: Solos tú y yo con nuestras caricias y besos
Narrado por Pablo:
Son las 11:15 de la mañana, Aurora sigue dormida pero yo no tengo más sueño, me coloco en la cama de brazos cruzados algo pensativo, intentando buscar un buen momento para contarle a Aurora que anoche fui a buscar a Sara para dejarla las cosas claras y aunque simplemente ha sido para eso, Aurora no se lo tomará bien porque no quiere verme cerca de Sara. Abre sus preciosos ojos marrones poco a poco y al instante me sonríe.
–Buenos días mi niña, ¿qué tal has dormido? -La pregunto mientras la doy un ligero beso.
–Buenos días mi amor, contigo siempre se duerme bien...
–Por favor, no me dejes nunca princesa, sin ti el mundo se me cae encima...
–¿Dejarte? ¿estás loco verdad? por supuesto que no Pablo, yo prometí estar contigo y así será, ¿pasa algo? -Me dice algo preocupada.
–Verás... anoche mientras dormías fui a casa de Sara para que deje de molestarnos, se que hace ya dos meses que no sabemos nada de ella pero se que en cuanto nos descuidemos nos la volverá a jugar y no puedo permitir que nos siga haciendo daño, estaba arrepentida y insistía constantemente en que debería retomar mi relación con ella pero la dejé claro que la mujer de mi vida eres tú.
–¿Y por eso temías que te dejara? todo lo contrario, me acabas de demostrar que me quieres con ese rechazo y que además me proteges. -Dice eso último y respiro con tranquilidad.
–Gracias princesa, muchas gracias. -La digo mientras la abrazo con fuerza y derramo alguna que otra lágrima.
–Ya está ¿vale? mi vida tú eres la cosa más bonita que me ha pasado y no voy a permitir que por tonterías esto se vaya al garete, y menos cuando sólo intentas protegerme.
–Lo haré siempre, voy a cuidar de ti hasta el final de mis días no lo dudes.
En ese mometo suena mi teléfono, es Salva mi hermano.
–¡Salva! ¿cómo estás? ¿comida familiar? ¿mañana Sábado? sí, allí estaremos, un abrazo hermano, adiós.
–Cariño, era Salva, me ha dicho que mañana vayamos a casa de mis padres a comer que tiene que contar algo importante, no sé lo que tendrá que contarnos pero yo creo que podemos contar lo de nuestra boda ¿no? -La digo.
–Me parece perfecto, entonces llamaré yo también a mi madre y luego a mi padre, ¿te parece? -Me dice con una sonrisa.
–Sí princesa, me muero por gritar a los cuatro vientos que vas a ser mi futura mujer...
–Estás loco cielo... -Me dice con una risilla.
–Loco por ti mi vida, pero loco de amor. -La agarro y acto seguido la siento en mis piernas mientras acaricio sus mejillas.
–Te quiero pequeño loco. -Me dice mientras ríe.
–Y yo a ti enana. -La digo sonriéndola.
Nos tiramos un buen rato abrazados en la cama, ninguno de los dos tenemos intención alguna de salir de debajo de las mantas.
–Oye... a lo mejor es hora de ir levantándose ¿no crees? -Me dice mientras acaricia mi espalda.
–Yo prefiero estar todo el día aquí contigo, metidos debajo de la manta. -Beso una de sus manos.
–A mi también me gustaría, pero las cosas no se recogen solas, vamos pequeño... -Me dice con una sonrisa.
–Está bien, tú ganas princesa. -La digo mientras la doy un ligero beso en sus labios.
Me visto y ayudo a recoger cosas de la casa a Aurora, no ha tenido tiempo a penas de desayunar a si que bajo al supermercado a comprar algo para prepararla un desayuno y de paso entro a la floristería para comprarla una rosa roja.
Me encierro en la cocina y preparo una bandeja con un café y unas tostadas, y al lado dejo la rosa que la he comprado a mi niña, y la llamo con alguna escusa.
–Aurora mi vida ¿puedes venir un momento a ver si esto está bien recogido? -En ese momento dejo rápidamente la bandeja sobre la mesa.
–Pa...blo ¿y esto? no dejas de sorprenderme nunca... -Me dice mirándome a los ojos.
–No quiero tampoco dejar de hacerlo, quiero sorprendente cada día con algo nuevo. -La digo mientras la agarro de su cintura y la doy un leve beso en el cuello.
–Pues lo consigues, detalle tras detalle, gracias mi niño, gracias por ello. -Se gira para quedar frente a mis ojos, acaricia mi rostro y posa sus labios en los míos una vez más depositando un beso en ellos.
La acompaño en el desayuno, el cual transcurre con tranquilidad, besos, palabras, caricias. La mañana transcurre y hoy decido yo cocinar ya que siempre la toca a ella. Preparo unos spaguettis con tomate y de segundo plato un delicioso besugo al horno. Digamos que tampoco soy un experto en el mundo de la cocina pero tampoco se me da precisamente mal. Doy la mano a Aurora para que siente y después me siento yo, la sirvo la comida y espero con ansias su respuesta.
–¿Y bien? ¿te gusta mi vida? -La digo con una sonrisa.
–No. -Me dice seria lo cual hace que la expresión de mi rostro cambie.
–Lo siento.
–¡Me encanta! no me puedo creer que todo esto lo hayas cocinado tú, está delicioso. -Me dice con una sonrisa.
–Pff... que susto, me alegro de que te guste princesa, lo he preparado con todo el amor del mundo. -Sonrio aliviado al escuchar sus palabras.
–A mi me da igual la comida Pablo, a mi lo que me importa es la intención que has tenido al preparar todo esto. -Sus palabras cada vez me dejan más impactado.
–Eres única princesa... -La digo mirándola a los ojos mientras agarro. su mano.
–Y tú eres único y esencial en mi vida pequeño. -Me dedica una de sus bellas sonrisas.
Después de una comida agradable Aurora me ayuda a fregar, acabamos de fregar y nos sentamos en el sofá, tiene la cabeza apoyada en mis piernas y yo juego con su pelo. Poco a poco mi niña se va quedando dormida, la echo una manta por encima para que no se quede fría, contemplo su sueño y soy incapaz de no sonreír al verla dormir de esa forma tan angelical que tiene. La miro con una sonrisa y pienso en alto ''Pequeña, ni te imaginas como me has cambiado la vida en cuestión de meses, mi vida sin ti no sería lo que es contigo'' a su lado la vida es más fácil, me llena de amor cada día y eso hace que yo esté feliz por mucho que tenga un mal día. Pocos minutos después yo también me quedo entre tanto pensamiento, hasta que siento como unas manos acarician mi rostro, abro mis ojos y allí está ella con una de sus sonrisas, esas que iluminan todos los días de mi vida.
–Parece que nos hemos quedado dormidos los dos. -La digo.
–Sí, eso parece. -Me dice con una tímida risa.
–¿Qué te apetece hacer princesa? -La pregunto.
–Me gustaría que nos quedásemos aquí, abrazados y llenándonos de besos y caricias, aislados de todo lo que nos rodea, solamente tú y yo una vez más.
–¿Sabes? me parece una excelente idea, pero tampoco puede faltar...
Pronuncio eso y me abalanzo sobre ella para hacerla cosquillas.
–Pa..pa..blo, ¡ pa...pa...ra! e...res...un...ton...tito -Me dice riendo mientras intenta pronunciar eso.
–¿Cómo? -Me río y vuelvo a llenarla de cosquillas.
–No...Pa...blo...pa...pa, ¡lo re...ti..ro! -Me dice sin parar de reír, justo en ese momento estábamos en el bordillo del sofá y nos acabamos cayendo entre tanta cosquilla.
–Pablo, mira donde estamos gracias a tus cosquillas. -Me dice mientras me mira con cara de niña enfadada y eso hace que me cause más risa.
–Con que al señorito le causa risa ¿no? pues preparáte... -Coge un cojín y comienza a darme con el cuidadosamente mientras ríe.
–¡Aurora! eres una gamberra ¿eh? no vale... -Justo en ese momento se acerca lentamente a mí y me da un ligero beso.
–Te amo mi vida. -Susurro en su oído.
–Y yo a ti mi niño, ¿sabes? en el fondo me encantan estos momentos donde parece que solo existimos tú y yo.
–Todos los momentos que vivimos juntos son únicos, tú haces que sean así. -La digo mientras rodeo con mis brazos su cintura, me sonríe.
Son las 22:00 de la noche, ha sido una tarde bastante entretenida, una tarde llena de caricias, besos, y más risas. Aurora prepara algo rápido para cenar ya que hemos decidido ver una película antes de dormir. Cogemos unas patatas fritas y nos volvemos a sentar en el sofá mientras vemos una película romántica. Aurora da pequeñas cabezadas lo cual indica que se está quedando dormida.
–Mi vida, despierta, te estás durmiendo. -Le digo mientras la doy un pequeño meneo para que se despierte.
–¿Eh? ¿qué pasa? -Me dice algo adormilada.
–Te estás quedando frita pequeña, ¿quieres que quite la película? -La digo mientras acaricio su pelo.
–No, ha sido solamente una pequeña cabezada, vamos a seguir viéndola.
Transcurren los minutos y seguimos viendo la película pero vuelve a quedarse dormida, justo está a punto de terminar por lo que decido quitarla ya, acto seguido cojo a Aurora en brazos con cuidado de no despertarla, abro la cama y la tumbo sobre esta cuidadosamente para que no se despierte, después la tapo con las mantas y me tumbo yo también, ambos dormimos como troncos hasta el día siguiente.
Son las 11:15 de la mañana, Aurora sigue dormida pero yo no tengo más sueño, me coloco en la cama de brazos cruzados algo pensativo, intentando buscar un buen momento para contarle a Aurora que anoche fui a buscar a Sara para dejarla las cosas claras y aunque simplemente ha sido para eso, Aurora no se lo tomará bien porque no quiere verme cerca de Sara. Abre sus preciosos ojos marrones poco a poco y al instante me sonríe.
–Buenos días mi niña, ¿qué tal has dormido? -La pregunto mientras la doy un ligero beso.
–Buenos días mi amor, contigo siempre se duerme bien...
–Por favor, no me dejes nunca princesa, sin ti el mundo se me cae encima...
–¿Dejarte? ¿estás loco verdad? por supuesto que no Pablo, yo prometí estar contigo y así será, ¿pasa algo? -Me dice algo preocupada.
–Verás... anoche mientras dormías fui a casa de Sara para que deje de molestarnos, se que hace ya dos meses que no sabemos nada de ella pero se que en cuanto nos descuidemos nos la volverá a jugar y no puedo permitir que nos siga haciendo daño, estaba arrepentida y insistía constantemente en que debería retomar mi relación con ella pero la dejé claro que la mujer de mi vida eres tú.
–¿Y por eso temías que te dejara? todo lo contrario, me acabas de demostrar que me quieres con ese rechazo y que además me proteges. -Dice eso último y respiro con tranquilidad.
–Gracias princesa, muchas gracias. -La digo mientras la abrazo con fuerza y derramo alguna que otra lágrima.
–Ya está ¿vale? mi vida tú eres la cosa más bonita que me ha pasado y no voy a permitir que por tonterías esto se vaya al garete, y menos cuando sólo intentas protegerme.
–Lo haré siempre, voy a cuidar de ti hasta el final de mis días no lo dudes.
En ese mometo suena mi teléfono, es Salva mi hermano.
–¡Salva! ¿cómo estás? ¿comida familiar? ¿mañana Sábado? sí, allí estaremos, un abrazo hermano, adiós.
–Cariño, era Salva, me ha dicho que mañana vayamos a casa de mis padres a comer que tiene que contar algo importante, no sé lo que tendrá que contarnos pero yo creo que podemos contar lo de nuestra boda ¿no? -La digo.
–Me parece perfecto, entonces llamaré yo también a mi madre y luego a mi padre, ¿te parece? -Me dice con una sonrisa.
–Sí princesa, me muero por gritar a los cuatro vientos que vas a ser mi futura mujer...
–Estás loco cielo... -Me dice con una risilla.
–Loco por ti mi vida, pero loco de amor. -La agarro y acto seguido la siento en mis piernas mientras acaricio sus mejillas.
–Te quiero pequeño loco. -Me dice mientras ríe.
–Y yo a ti enana. -La digo sonriéndola.
Nos tiramos un buen rato abrazados en la cama, ninguno de los dos tenemos intención alguna de salir de debajo de las mantas.
–Oye... a lo mejor es hora de ir levantándose ¿no crees? -Me dice mientras acaricia mi espalda.
–Yo prefiero estar todo el día aquí contigo, metidos debajo de la manta. -Beso una de sus manos.
–A mi también me gustaría, pero las cosas no se recogen solas, vamos pequeño... -Me dice con una sonrisa.
–Está bien, tú ganas princesa. -La digo mientras la doy un ligero beso en sus labios.
Me visto y ayudo a recoger cosas de la casa a Aurora, no ha tenido tiempo a penas de desayunar a si que bajo al supermercado a comprar algo para prepararla un desayuno y de paso entro a la floristería para comprarla una rosa roja.
Me encierro en la cocina y preparo una bandeja con un café y unas tostadas, y al lado dejo la rosa que la he comprado a mi niña, y la llamo con alguna escusa.
–Aurora mi vida ¿puedes venir un momento a ver si esto está bien recogido? -En ese momento dejo rápidamente la bandeja sobre la mesa.
–Pa...blo ¿y esto? no dejas de sorprenderme nunca... -Me dice mirándome a los ojos.
–No quiero tampoco dejar de hacerlo, quiero sorprendente cada día con algo nuevo. -La digo mientras la agarro de su cintura y la doy un leve beso en el cuello.
–Pues lo consigues, detalle tras detalle, gracias mi niño, gracias por ello. -Se gira para quedar frente a mis ojos, acaricia mi rostro y posa sus labios en los míos una vez más depositando un beso en ellos.
La acompaño en el desayuno, el cual transcurre con tranquilidad, besos, palabras, caricias. La mañana transcurre y hoy decido yo cocinar ya que siempre la toca a ella. Preparo unos spaguettis con tomate y de segundo plato un delicioso besugo al horno. Digamos que tampoco soy un experto en el mundo de la cocina pero tampoco se me da precisamente mal. Doy la mano a Aurora para que siente y después me siento yo, la sirvo la comida y espero con ansias su respuesta.
–¿Y bien? ¿te gusta mi vida? -La digo con una sonrisa.
–No. -Me dice seria lo cual hace que la expresión de mi rostro cambie.
–Lo siento.
–¡Me encanta! no me puedo creer que todo esto lo hayas cocinado tú, está delicioso. -Me dice con una sonrisa.
–Pff... que susto, me alegro de que te guste princesa, lo he preparado con todo el amor del mundo. -Sonrio aliviado al escuchar sus palabras.
–A mi me da igual la comida Pablo, a mi lo que me importa es la intención que has tenido al preparar todo esto. -Sus palabras cada vez me dejan más impactado.
–Eres única princesa... -La digo mirándola a los ojos mientras agarro. su mano.
–Y tú eres único y esencial en mi vida pequeño. -Me dedica una de sus bellas sonrisas.
Después de una comida agradable Aurora me ayuda a fregar, acabamos de fregar y nos sentamos en el sofá, tiene la cabeza apoyada en mis piernas y yo juego con su pelo. Poco a poco mi niña se va quedando dormida, la echo una manta por encima para que no se quede fría, contemplo su sueño y soy incapaz de no sonreír al verla dormir de esa forma tan angelical que tiene. La miro con una sonrisa y pienso en alto ''Pequeña, ni te imaginas como me has cambiado la vida en cuestión de meses, mi vida sin ti no sería lo que es contigo'' a su lado la vida es más fácil, me llena de amor cada día y eso hace que yo esté feliz por mucho que tenga un mal día. Pocos minutos después yo también me quedo entre tanto pensamiento, hasta que siento como unas manos acarician mi rostro, abro mis ojos y allí está ella con una de sus sonrisas, esas que iluminan todos los días de mi vida.
–Parece que nos hemos quedado dormidos los dos. -La digo.
–Sí, eso parece. -Me dice con una tímida risa.
–¿Qué te apetece hacer princesa? -La pregunto.
–Me gustaría que nos quedásemos aquí, abrazados y llenándonos de besos y caricias, aislados de todo lo que nos rodea, solamente tú y yo una vez más.
–¿Sabes? me parece una excelente idea, pero tampoco puede faltar...
Pronuncio eso y me abalanzo sobre ella para hacerla cosquillas.
–Pa..pa..blo, ¡ pa...pa...ra! e...res...un...ton...tito -Me dice riendo mientras intenta pronunciar eso.
–¿Cómo? -Me río y vuelvo a llenarla de cosquillas.
–No...Pa...blo...pa...pa, ¡lo re...ti..ro! -Me dice sin parar de reír, justo en ese momento estábamos en el bordillo del sofá y nos acabamos cayendo entre tanta cosquilla.
–Pablo, mira donde estamos gracias a tus cosquillas. -Me dice mientras me mira con cara de niña enfadada y eso hace que me cause más risa.
–Con que al señorito le causa risa ¿no? pues preparáte... -Coge un cojín y comienza a darme con el cuidadosamente mientras ríe.
–¡Aurora! eres una gamberra ¿eh? no vale... -Justo en ese momento se acerca lentamente a mí y me da un ligero beso.
–Te amo mi vida. -Susurro en su oído.
–Y yo a ti mi niño, ¿sabes? en el fondo me encantan estos momentos donde parece que solo existimos tú y yo.
–Todos los momentos que vivimos juntos son únicos, tú haces que sean así. -La digo mientras rodeo con mis brazos su cintura, me sonríe.
Son las 22:00 de la noche, ha sido una tarde bastante entretenida, una tarde llena de caricias, besos, y más risas. Aurora prepara algo rápido para cenar ya que hemos decidido ver una película antes de dormir. Cogemos unas patatas fritas y nos volvemos a sentar en el sofá mientras vemos una película romántica. Aurora da pequeñas cabezadas lo cual indica que se está quedando dormida.
–Mi vida, despierta, te estás durmiendo. -Le digo mientras la doy un pequeño meneo para que se despierte.
–¿Eh? ¿qué pasa? -Me dice algo adormilada.
–Te estás quedando frita pequeña, ¿quieres que quite la película? -La digo mientras acaricio su pelo.
–No, ha sido solamente una pequeña cabezada, vamos a seguir viéndola.
Transcurren los minutos y seguimos viendo la película pero vuelve a quedarse dormida, justo está a punto de terminar por lo que decido quitarla ya, acto seguido cojo a Aurora en brazos con cuidado de no despertarla, abro la cama y la tumbo sobre esta cuidadosamente para que no se despierte, después la tapo con las mantas y me tumbo yo también, ambos dormimos como troncos hasta el día siguiente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)