25.11.12

Cap. 41: Volver a sentirte cerca...

Me paré frente a la puerta del portal, suspiré y subí en el ascensor hasta el 2º piso, allí era, mientras subía mi mente dudaba aún de si estaba haciendo lo correcto, o tal vez no. Me volví a parar en frente de la puerta, volví a pensar, pero seguía con dudas, me armé de valor y presioné el timbre, abrió la puerta y allí estaba él, con una de sus camisetas ajustadas, y unos vaqueros... mis manos sudaban, mi cuerpo temblaba...

–Hola -Logré pronunciar con cierto temblor y miedo por lo que podría pasar esa tarde.
–¿Qué haces tú aquí? -Pronunció con cierto tono de coraje, estaba claro que aunque los días pasasen, las cosas no iban a cambiar.
–Te he estado llamando, mandando WhatSapp tú no respondías y varias fuentes tuyas me dijeron que te podía encontar aquí... Pablo yo... -Me cortó la frase y continuó hablando él.
–No me sentía con fuerzas ni ganas de hacerlo... ¿Tú sabes como me siento?
–Pablo, tienes que dejarme que te explique todo lo que ha sucedido entre Salva y yo, no es lo que estás pensando... tal vez si me dejaras contártelo podríamos hayar una solución a todo esto, por favor...
–Está bien, pero pasa, aquí hasta las paredes escuchan... -Me hizo un gesto con la mano para que pasara a su casa y pasé. Nos acomodamos en el sofá y empecé a explicárselo todo.

–Pablo yo... mira, yo aquella noche no era persona, ¿Vale? bebí más de la cuenta y tú sabes que a mi beber no me gusta demasiado, pero aquella noche no sé lo que paso, quizás al no estar tan acostumbrada... el caso es que me emborraché y me encontré con Salva, y... sí, nos besamos pero te juro que no pasó de ahí, no nos acostamos Pablo... tienes que creerme, tú sabes que yo te quiero y que por nada del mundo te haría daño con una cosa así, no era consciente... -Comencé a llorar mientras le contaba todo lo sucedido.
–No sabes lo mal que lo estoy pasando, no tengo ganas de comer, de nada... un día estamos genial queriéndonos y al día siguiente me entero nada más salir de tú cama que te has liado con mi hermano... ¿Cómo quieres que esté? -Sus ojos comenzaban a brillar, como si estaría a punto de romper a llorar.
–Lo siento Pablo de verdad, pero te repito, entre él y yo solo hubo besos, besos sin sentimiento... tienes que creerme... mira, yo no soy una persona a la que no le gusta ir detrás de nadie para solucionar las cosas, me considero alguien bastante cabezota y orgullosa, pero contigo cambian las cosas... sé que la he cagado contigo, y que no quieres verme pero que te quede clara una cosa, yo solo te quiero a ti, no existe nadie que reemplaze tú lugar... comprendo que después de todo esto lo nuestro se ha acabado y que tú no quieres volver conmigo... sólo espero que te vaya bien, y que encuentres a alguien que te quiera tanto como yo, o más, pero... ¿Sabes? eso será imposible... adiós Pablo, hasta pronto... -Me apresuré a su oído y le di un beso en la mejilla, cuando me fui a levantar sentí que una mano me agarraba del brazo.
–Espera Aurora... tienes que saber algo. -Lo noté serio.
–Dime. -Me volví a sentar a su lado y con atención escuché lo que me iba a decir.
–Aurora yo... en estos días he conocido a alguien y bueno... ahí estamos conociéndonos. -Eso último me dolió, me dolió mucho, no me podía creer que ahora otra chica reemplaza mi lugar, no podía ponerme a llorar desconsoladamente delante  de él a si que me mostré fuerte.
–Ohh... vaya, pues espero que te vaya bien con ella, y que tengas mucha suerte... adiós... -Me volví a levantar del sofá y me fui hacia la puerta, por última vez lo miré, allí estaba él, pensativo... dubitativo...

Estaba muriendo lentamente por dentro, sentía como si mi corazón ya no pudiera latir más... ahora si que se acabó para siempre, ya no quedan espectativas de que esto se arregle... ha encontrado otra y yo ya no formaré parte de su vida... quizás comenzaba a ser la hora de que yo también cambiara el chip...

Narrado por Pablo:

Se acaba de marchar, me quedé nuevamente con el alma desecha por dentro... sin saber que hacer y como actuar ahora... ¿Había hecho lo correcto inventandome una nueva novia? quizás si, o quizás no... me había dicho que ellos no se acostaron, que solo fueron un par de besos tontos... ¿Me querrá? ciertas preguntas no paraban de rondar por mi cabeza y mi cuerpo me pedía constantemente que fuera corriendo hasta su casa y la buscara para arreglar todo esto.... analicé toda la situación y me decidí... fui a buscarla, corriendo por todas las calles para llegar a ella y llegué, me presenté frente a su puerta. No tardó nada en abrirme la puerta, estaba tan guapa.....

–Hola. -Contesté algo nervioso.
–Hola Pablo, ¿Ha pasado algo?
–Aurora... ¿me invitas a pasar? vengo a terminar de hablar contigo.
–Claro... pasa, pasa ¿Quieres tomar algo? -Me ofreció amablemente.
–Si, un poco de agua por favor. -Fue a la cocina y de inmediato lo trajo y se sentó a mi lado.
–¿Y bien, en que puedo ayudarte?
–Aurora... te he mentido. -Contesté mirándola fijamente a sus ojos marrones.
–¿De qué hablas Pablo? No te entiendo...
–Aurora, si estoy aquí es por ti, porque te he mentido, no estoy con nadie, en estos días mis pensamientos eran sólo tuyos...
–Bueno, aunque no estés con nadie, tampoco creo que quieras volver a si que... -Contestó desilusionada.
–A mi las cosas no se me olvidan, pero me he dado cuenta de que eres la mujer de mi vida... y que por un par de besos tontos, no nos vamos a separar, porque sé que lo nuestro es mucho más fuerte que todo eso... todo el mundo comete errores...
–Pa...pa...blo -Tartamudeé ¿Me estás diciendo que....?
–Sí Aurora, te estoy perdonando y te estoy diciendo que si, que quiero volver contigo.
–No sabes la de veces que he soñado en las últimas horas con que pasase esto... de verdad, por favor abrázame y no me sueltes nunca, hoy más que nunca te necesito, gracias en serio... -Una leve sonrisa se dibujó en su rostro al oír que la había perdonando, ¿Cómo he podido ser tan gilipollas de poner en duda nuestro amor? nos queremos, y eso es indudable. La abracé como me pidió, estuvimos largos minutos acurrucados en el sofá, mimándonos... hasta que mi móvil sonó, era un WhatSapp de Sara, menos mal que Aurora se había quedado dormida...

Pablo, perdóname por mi reacción de esta mañana...
se que estabas borracho y sé que no eras 
consciente de lo que estaba pasando
pero también se que me quieres...

Lo había arreglado con Aurora pero seguía metido en problemas... y esta vez en un problema bastante gordo, me había acostado con Sara... ¿Se lo tendría que contar a Aurora? quizás no es el momento, lo acabamos de arreglar y no quiero volver a separarme de ella, a si que decidí callar, al menos por el momento, aunque me sentía un verdadero cabronazo. No respondí a Sara me dediqué a acariciar su pelo... sus manos... lo necesitaba tanto... se despertó con una de esas dulces caritas de niña inocente, como en todos nuestros amaneceres ella siempre sonriendo...

Narrado por Aurora:

Me desperté en el sofá y con mi cabeza en las piernas de Pablo, me quedé dormida entre tanta multitud de felicidad... por fin juntos, por fin todo volvería a ser como antes... me hacía tocar el cielo con a penas el roce de uno de mis dedos... desperté entre caricia, caricia, beso...

–Hola pequeño... -Heché una carcajada.
–¿Pequeño yo? Jajajajaja pequeña tú... mi niña bonita, mi princesa, mi pequeña... la persona por la que respiro todos los días. -Me sonreía mientras pero sin dejar de acariciar mi pelo...
–Te amo mi amor. -Entrelacé mis manos con sus manos y acto seguido le susurré:

–No quiero tus manos en otras manos, porque yo.... quiero que volvamos a intentarlo... -Lágrimas brotaban por su cara... me incorporé en el sofá lo atraje hasta mi, lentamente, suavemente... y lo besé... limpié sus lágrimas con mis dedos y él pronunció.
–He sido un gilipollas dudando de ti... perdóname por todo lo que te he dicho... -Seguía llorando sin parar y me contagió sus lágrimas.
–Shhh... ya está, ya se acabó... borrón y cuenta nueva... y las disculpas te las tengo que pedir yo a ti. 
–Eres el amor de mi vida... -Pronunció con sus ojos cristalizados por las lágrimas...

Pasamos toda la tarde juntos, abrazados... no quería separarme de él ni un minuto, lo quería tener más cerca que nunca, y así lo hice... llegó la noche y nos fuimos a dormir.

–Lo que he extrañado tu colonia en mi almohada... tus 'Buenos días' y todos nuestros despertares... ni he cambiado las sábanas era lo único que me quedaba de ti, tu olor. -Reí con una risa nerviosa.
–Y yo tú dulce aroma, el que te envolvía a ti y a tu pelo... -Metidos en la cama me dio un beso en las buenas noches y me dio un abrazo protector, dormimos durante toda la noche abrazados, por fin acabó esta pesadilla... ahora tenía claro que cada día que viviese a su lado, lo iba a hacer inolvidable, era una afortunada teniéndolo a mi lado. Esa noche fui feliz...

23.11.12

Cap. 40: No debió pasar.

Después de tantas horas que me pasé llorando conseguí dormirme hasta el día siguiente. Creía que al despertar lo vería todo diferente, pensaba que todo habría  sido un mal sueño y que nada de esto estaba sucediendo, pero por desgracia, estaba viviendo una gran realidad. Me levanté de la cama, sin ganas de nada, me miré al espejo y tenía los ojos aún más hinchados que ayer. Opté por darme una buena ducha de agua caliente, y me senté en el sofá, cogí mi móvil y me puse a mirar todas mis fotos con Pablo. Sabía que aquello me perjudicaría aún más, pero lo necesitaba, había todo tipo de fotos que nos habíamos hecho en todo este tiempo; sonrisas, haciendo el idiota,  abrazándonos, besándonos, en fin un cóctel de todo. No podía parar de llorar.  A penas un día desde que se fué y ya lo extrañaba. ¿Qué será de mi? Me preguntaba a mi misma. No recibía ni una sola noticia que me dijese o me ayudase a saber donde estaría Pablo, y sobre todo como estaría. Se me ocurrió mirar Twitter a ver si había publicado algo, y así es, su último tweet fue ayer a las 2:20 de la madrugada:

Nada es lo que parece. Ahora dudo de tus verdaderos sentimientos. 
Buenas noches familia. Os quiere, Pablete.

Para rematarlo, ahora Pablo creía que nunca le quise. Me dolía y mucho no poder explicarle que entre Salva y yo, no pasó realmente nada. Solo fueron un par de besos sin sentimientos y  que no llegamos a acostarnos, al menos por lo que me dijo Salva, ya que yo iba borracha y no me acordaba de nada. Mi nivel de desesperación rozaba límites, pero si algo tenía claro en mi mente, es que no descansaría hasta al menos poder explicárselo.

Narrado por Pablo

He pasado toda la noche en vela, sin pegar ojo, pensando en ella y en cada cosa que vivimos. Mi mente me pedía que la llamara para quedar y que me explicase que sucedió, pero no me sentía con ánimos ni ganas  de verla. Quería estar solo y reflexionar sobre todo esto que me estaba sucediendo. No salí de mi cama, no tenía ni ganas de probar bocado, hasta que sonó mi móvil; era Manuel. Suponía que no sabría nada, a si que no dudé en cogerle el teléfono.

¿Qué pasa tío...? Contesté con cierto tono de tristeza. Manuel ya me conoce, son años y bien sabe cuando me pasa algo y cuando no.
¿Pablo, estás bien? Te noto apagado... ¿Te ha pasado algo? Me preguntó preocupado.
No, estoy bien. Algo cansado y poco más.  Preferí no contárselo por el momento, no quería preocuparle, él siempre fue como un hermano para mi.
¿Seguro? Sabes que me tienes para lo que sea. Insistió.
Claro, gracias. ¿Querías algo en concreto? Pregunté esquivando las dudas de Manuel.
Pues sí. Verás he hablado con estos y dicen que si salimos esta noche por la ciudad, como en los viejos tiempos. Puedes traerte a Aurora si quieres. Vendrán también las chicas.
Está bien, pero Aurora no vendrá, iré yo solo. ¿Quedamos donde siempre a las 21:00, no? Contesté con ciertas dudas.
Sí, perfecto. Hasta luego Colgó.

Y ante mi duda de si ir o no, decidí ir.  Creí que en esos momentos el distraerme un poco me serviría de gran ayuda y más si era con mi gente de toda la vida. Me vestí con lo primero que pillé, no tenía cabeza para ponerme a pensar en la ropa. Cogí la chaqueta, el móvil y las llaves.  Cerré la puerta, acto seguido, puse rumbo al bar donde habíamos quedado tantas veces. Allí estaban todos, habían llegado antes que yo.

Hola. Les saludé, les di un abrazo a cada uno, y fingí una sonrisa.
Vaya, vaya, Pablito... que raro que no te hayas traído a Aurora, ¿no? Me preguntaron con cierto sarcasmo.
No, ella no ha venido y ducho mucho que vuelva a venir conmigo a este lugar.

Todos pusieron cara de sorpresa y de no entender lo que estaba pasando, pero nadie me preguntó nada, es más cambiamos de tema rápidamente. Pasamos dentro del bar. No solía beber mucho, y menos cosas fuertes, pero sentía la gran necesidad aquella noche de beber. Empecé a beber gin-tonic's. Miré a la puerta y la vi, la vi a ella, a Sara, mi ex novia. Quizás tenía que a ver seguido con ella, pensaba para mis adentros. Estaba guapísima. Pelo liso, morena... Lucia un corto vestido blanco y unos tacones bastante altos. La verdad es que se veía espectacular, pocas veces la había visto así.

Hola chicos. Se acercó a todos y nos dio un beso a cada uno.
¿Me puedo sentar aquí Pablo? Preguntó sonriendo.
Claro, sientate. Me moví un poco para que Sara sentase a mi lado. Las parejas se pusieron a bailar con sus respectivas novias, y en aquel sofá nos quedamos solos Sara y yo, se hizo un gran silencio hasta que ella lo rompió.
Y... ¿Cómo te va todo Pablo? ¿Te va bien, no? Porque no hay más que ver la televisión; en los medios de comunicación no paran de hablar de todo el éxito que estás teniendo. Me alegro mucho de verdad. Me miró y rió.
Sí, la verdad es que no me puedo quejar de todo lo bueno que me está pasando, son cosas que nunca pensé que llegasen, ¿y a tí? Pregunté cortésmente.
A mi me va muy bien, estoy acabando la carrera de Publicidad, y en nada me pondré a trabajar.
Me alegro mucho, de verdad.  Sabes que te guardo un gran cariño...
Lo sé, gracias, yo a ti igual. Y espero que seas feliz con Aurora, que te esté haciendo feliz como yo no supe hacerlo. Contestó con algo de tristeza.
Verás, Aurora y yo, ya no estamos juntos.  Ayer lo dejamos por motivos que no vienen al caso. De hecho eres la primera en saberlo, ellos aún no lo saben, no quiero preocuparles, ¿me guardarás el secreto?.
Ohh... no sabía nada, lo siento mucho de verdad. Yo... yo no quería recordártelo Pablo, y tranquilo te guardaré el secreto.
No te preocupes, ahora estoy desecho por dentro, por mucho que intente ponerme una máscara de que estoy feliz, es todo lo contrario, me toca volver a empezar...
Pablo... me tienes para lo que sea. Si te apetece hablar de ello, no dudes en que aquí tienes una gran amiga. Me abrazó al acabar de pronunciar esto.
Lo sé, pero bueno... ¿Tú sigues con tú novio? Pregunté cortando radicalmente el tema.
No, lo dejamos. Las cosas no funcionaban como deberían funcionar, pero bueno, como dice el refrán, mejor solo que mal acompañado. Ahora tenemos que ser fuertes. Sara era una chica a la cual nunca la gustó mostrar sus sentimientos, pero esta noche la veía diferente.
Claro, lo superaremos, ya verás... ¿Sabes qué, Sara? Vamos a pedir una botella de tequila para celebrar que estamos solteros.
¿Tú crees que es buena idea?
Claro que sí.

Pasadas las 3 de la madrugada mis amigos se empezaron a ir y yo decidí quedarme otro rato charlando con Sara, me encontraba muy agusto. Pedimos una botella de tequila como acordamos. Ella solamente bebió dos chupitos, mientras que yo me los bebía como si de agua se tratase. Sin darme cuenta me la acabé entera, sin dejar a penas una gota. Comenzaba a ver nublado y a perder el control de las cosas que hacía.

Madre mía Pablo... Te has puesto hasta atrás de tequila, no debí dejar que bebieras tanto. Será mejor que te acompañe a casa, no puedes a penas caminar. Estás que te caes por las esquinas, pero antes te llevaré al baño a mojarte un poco la cara a ver si se te pasa algo la borrachera.
Sara me levantó del sofá, me agarró de la cintura y colocó mi brazo sobre sus hombros para evitar que me cayera.
Gra...gracias Sa...sara. Logré decir, se me trababa la lengua en cada cosa que decía.
De nada y ahora será mejor que te lleve a tú casa, necesitas dormir.

Salimos del baño, yo seguía sin ver nada, cada vez me sentía más mareado y veía incluso doble, me volvió a agarrar y fuimos al coche. Llegamos al portal y Sara metió sus manos en los bolsillos de mi cazadora para abrir la puerta de portal y después la de casa, llegamos al piso y entramos dentro. No sé que pasó pero tenía unas ganas incontrolables de besarla, seguramente serían los efectos del alcohol que me dominaban. Fuese por lo que fuese, lo hice, la besé de una manera incontrolable.

Pablo, ¿qué haces? Esto no está bien, estas borracho. Me separó de ella.
Shhh... no dii...gas nad...a sólo déjat...e lle...var.
La volví a acercar contra mi torso y esta vez no puso ninguna objeción. Nos besamos apasionadamente. Mi cuerpo pedía más y más, tanto que acabamos en mi habitación, los dos, tumbados en mi cama sin dejar de besarnos.

Pablo, para. Tú no estás bien, estás borracho perdido, mañana te arrepentirás de esto.  Yo... será mejor que me vaya, que descanses.
Sara agarró su bolso y su chaqueta para irse, yo me levanté de mi cama algo mareado aún, la agarré del brazo.
No te vayas esta noche por favor, quédate conmigo... Ya podía pronunciar al menos sin que se me trabase tanto la lengua.
-Está bien.
Posó su chaqueta y su bolso nuevamente en el suelo, me acerqué a ella y la volví a acercar a mi. La besé de nuevo. Esta vez fue ella quien tomó la iniciativa y me empujó para que cayera a la cama. Yo debajo y ella encima, empezó a besarme por el cuello, metió sus manos por debajo de mi camiseta para lograr quitarmela y quedar mi torso desnudo. Le bajé la cremallera del vestido y tiré de él de manera que callera al suelo. Después ella desabrochó mi cinturón, lentamente y sin dejar de besarme me lo quitó hasta quedar en boxers. Fui al cierre de su sujetador y se lo quité, finalmente quedamos completamente desnudos e hicimos el amor. En ciertos momentos veía la cara de Aurora reflejada en su rostro, no le di importancia; serían por los efectos que producían el alcohol. Aquella noche solo necesitaba amor, mucho amor.
A la mañana siguiente al abrir los ojos y mirar hacia mi derecha la ví, vi a Sara dormida. ¿Qué  he hecho? Me preguntaba a mi mismo. Eso no podía estar pasando, tenía que haber un error, no podía ser.  Le daba vueltas y vueltas sentado en la cama, hasta que unas manos rodearon mi cuello.

Buenos días... Pronunció Sara.
Buenos días... Dije confuso–.  ¿Qué ha pasado, porque estás en mi cama? No entiendo nada, ¿que ha pasado entre nosotros? Pregunté llevándome las manos a la cara y algo nervioso. No me acordaba de nada, absolutamente nada.
–¿No te acuerdas, Pablo? Hemos pasado la noche juntos. Anoche ibas muy borracho, me dijiste que no me fuera... y pasó. Yo intenté detenerte, te dije que esto era un error pero yo te echaba de menos, echaba de menos tus caricias y me dejé llevar.
Pfff... madre mía.  En serio, esto no me puede estar pasando a mi. ¡Joder! -Dije levantandome rápidamente de la cama.
Pablo, yo..
Sara, lo de anoche como tú bien dijiste es un error. Yo iba muy borracho, no sabía lo que hacía... ni si quiera me acuerdo de nada, lo siento mucho.  Esto no cambia las cosas, tú eres una amiga.  No siento nada por ti, sigo locamente enamorado de Aurora...
¿Qué? ¡Eres un cabronazo, Pablo! Te acuestas conmigo, ¿y ahora pretendes qué haga como si nada haya pasado? Pensaba que ahora entre nosotros podría pasar algo de nuevo. Joder, soy tonta... -Dijo algo enfurecida.
Lo siento de verdad Sara, yo no quería... Me cortó y continuó hablando ella.
¿Tú no qué, Pablo? Eres un gilipollas, al cual espero no volver a ver nunca en la vida.

Sara se vistió y se marchó dando un portazo a la puerta. Yo me senté en la cama y me quedé pensando en lo que hice. ¿Cómo es posible que hace menos de 24h le estaba reclamando algo como esto a Aurora, y ahora sea yo quien lo haga? Si antes estaba hundido, ahora más. Primero por el daño que le hecho a Sara haciéndole creer que entre nosotros, después de esto, podría haber algo más, y después por hacer lo mismo que le había echado en cara a Aurora. No sabía que hacer, me encontraba en un mar de dudas.

Narrado por Aurora

Eran las once de la mañana cuando un WhatSapp de un número desconocido me despertó.

Te lo dije, tu Pablito no es tan bueno como tu lo pintas. 

Tras recibir este mensaje me quedé impactada. ¿Quién podría ser, y por qué decía eso? ¿Que estaría pasando? No dudé en responder y a los pocos segundos me respondió.

Soy Sara. Y muy pronto sabrás lo que trato de decir con este mensaje. 

¿¡Sara!? Viniendo de ella no me gustaba nada. ¿Qué narices estaría tramando? Seguro que nada bueno. No le di mucha importancia al mensaje, tenía otras cosas en la cabeza. Tras  pasar horas y horas sin saber nada de Pablo decidí llamar  a Manuel, quizás él podría decirme donde estaba Pablo. Necesitaba hablar con él y contadle como fueron las cosas de verdad.

Hola Manuel, soy Aurora. Perdón por molestarte pero, ¿tú sabes donde está Pablo?
Hola, Aurora. Pues sí, anoche salió con nosotros, fuimos a un bar y se quedó un rato más allí, ¿Por qué? ¿No has estado con él?
¿Y está bien?
La verdad es que no mucho. Al menos yo le noté apagado, pero... ¿qué pasa? ¿Tenéis problemas verdad...?
¡La verdad es que sí, hemos tenido problemas. Lo hemos dejado...
¿Cómo? No sabía nada. Pero ahora que lo pienso  cuando llamé a Pablo para que quedásemos anoche, si que le noté triste. Le pregunté pero me dijo que solo estaba cansado, y no le di más importancia.
Pues sí, lo hemos dejado... Y desde ayer por la mañana no he sabido nada más de él.  No me coge el teléfono, no me contesta los WhatSapp... ¿Tú sabes donde puede estar?
Pues como no esté en su piso de aquí, de Málaga, no sé donde más puede estar. ¿Por qué no puebas a ir? No pierdes nada.
¡Claro! No se me había ocurrido... ¡Muchas gracias! 

Guardé el móvil, y rebusqué que ponerme en el armario, me puse muy básica.  Pantalones pitillo, manoletitas,  una camiseta de tirantes  y me maquillé un poco.Fui en la busca de Pablo, llegué y...





17.11.12

Cap. 39: No te reconozco

Después de fundirnos en aquel apasionado beso, continuamos caminando de camino al coche y sonó el móvil de Pablo, eran sus amigos.

-¡Hola! Manuel, ¿Qué tal todo tío?, ¿Vernos todos? claro, ¿a qué hora? vale, hasta luego. -Colgó el teléfono y se lo guardó en el bolsillo.
-Aurora me ha llamado Manuel, un amigo mío y me ha dicho que si quedamos con todos, ¿te importa que vayamos?
-Pablo, sabes que me da vergüenza... ¿Además que voy a hacer yo con tanto hombre? -Reí.
-Bah, en cuanto pases media hora con ellos te parecerá que los conoces de siempre, y además ¿Ya les conoces no? venga, anímate... irán todas sus novias podéis hablar entre vosotras... dime que sí anda...

Pablo era un cabezota,  a si que no pude decirle que no.

-Está bien... pero ¿Nos da tiempo a que vaya a casa y me duche y me cambie? -Le dije.
-Sí, hemos quedado a las 18:30 en un bar cerca del centro, a si que si nos da tiempo de sobra, vamos. -Me besó y continuamos andando hasta llegar al coche. Finalmente llegamos a mi casa y lo primero que hice fue sacar del armario unos pantalones pitillos y una camiseta de manga caída, opté también por ponerme unos tacones que aún tenía sin estrenar. Me duché, me vestí y me arreglé un poco el pelo y me maquillé un poco acorde con los colores de la ropa, al salir del baño me encontré a Pablo tumbado en la cama y dormido, me acerqué al borde de la cama y me agaché justo para quedar sus labios frente a los míos, lo observé varios minutos admirando lo bonito que dormía, sonreí y posé mi boca, junto a la suya y lo besé, hasta que por fin abrió sus ojos y lo primero que esbozó fue una sonrisa.

-Te has quedado frito... -Lo miré y sonreí.
-Me he dormido de tanto esperarte, ¿Cómo es posible que las mujeres tardéis tanto en arreglaros? -Se inclinó en la cama y dijo esto sonriendo, siempre picándome.
Oye, oye... que me arreglado más que nada por ti eh, jajajaja si lo prefieres me lo quito y voy en pijama eh... -Reí y me puse de pie.
-Ah... ¿Con qué para mi no? a mi me encantas hasta con una de esas camisas viejas y largas que usas para andar por casa, con el pelo alborotado al despertar, como sea.... pero hoy es cierto que me has impresionado bastante, estás preciosa... -No paraba de mirarme con una mirada algo incrédulo.
-Gracias por mimarme constantemente, gracias por ser mi salvavídas en momentos difíciles... -Caminé hacia Pablo y lo abracé con fuerza como si un mañana no existiera para nosotros.
-Te prometo que siempre me tendrás a tú lado, recuerda que lo nuestro es y será algo eterno. -Me separó un poco de su torso, me cogió de la cara para que lo mirara y me besó dulcemente en la frente.
-Te amo, te amaré siempre Pablo, nunca lo dudes por favor... -Le agarré de las manos fuertemente.
-Y yo a ti mi dulce princesa... te amaré siempre. -Me volvió a sonreír, sus sonrisas, sus caricias, sus palabras, sus miradas eran como mi medicina, no existía algo mejor.
-Oye Pablo... Son las 18:15, ¿llegaremos a tiempo? -Dije tras mirar el reloj.
-Si, tranquila, pero vamos ya... -Andamos hasta la puerta de casa salimos y yo cerré la puerta con llave.
Cogimos el coche y tardamos unos 10 minutos en llegar al bar, aún no habían llegado todos los amigos de Pablo y sus novias, ya les conocía pero la verdad es que nervios aún así no me faltaban. Tras varios minutos a lo lejos de la calle vimos a todos llegar.

-¡Hola! Madre mía cuanto tiempo sin veros ¿eh? fieras... -Pronunció esto mientras los abrazaba, se notaba que los amigos de Pablo habían sido para él también un gran apoyo.
-¡Hola Aurora! ¿Qué tal estás guapa? -Todos se portaban genial conmigo, era como si me conocieran de toda la vida.
Hola, genial ¿Y vosotros? -Contesté algo nerviosa.
-Nosotros también, ¿vamos dentro ya? hace algo de frío. -Comentó uno de los amigos de Pablo.
-Vale. -Pablo me agarró de la cintura y caminamos hacia el bar, entramos y vino el camarero hacia nosotros.
-Buenas tardes, ¿Qué desean tomar?
-Buenas, traiganos 5 gin-tonic's y 4 cervezas.

Yo estaba sentada con las chicas en un sofá y los chicos en otro, hasta que una de las novias de un amigo de Pablo comentó.

-Parece que se lo están pasando bien los chicos ¿no? -Dijo riendo y nos contagió la risa.
-Sí, jaja la verdad es que se nota el cariño que hay entre todos, ya son años... -Dije bebiendo del vaso de gin-tonic. Pablo de vez en cuando me miraba y me guiñaba el ojo, eran pequeños detalles que me encantaban de él, estube hablando un buen rato de todo un poco con las chicas, hasta que vinieron todos para sacarnos a bailar, justo en ese momento sonaba una de mis canciones preferidas, 'La mitad de nuestro amor' de David Bustamante, sentía a Pablo tan cerca de mi que podía oír su respiración y sus latidos, de vez en cuando levantaba mi cabeza de su pecho para obserbar su cara a la cual Pablo siempre me respondía con una gran sonrisa. Todas las parejas bailábamos al ritmo hasta que Pablo se apresuró a mi oído y en un pequeño susurro murmuró:

-Y aunque sé que nunca dejaré de imaginar tú cuerpo entre mis manos dibujando el mar, sé que nunca podré volver a respirar... -Pablo sabía que era una de mis canciones preferidas, en aquel momento sobraban todas la palabras, solo nos hacían falta los gestos, a los cuales yo lo miraba y lo sonreía sin creerme todo aquello que me estaba pasando, tener a Pablo a mi lado es algo indescriptible, siempre con una sonrisa para mi en la cara... sin duda es lo mejor que me ha podido pasar en tiempo.

Eran las 12 de la noche, la tarde se nos pasó tan rápido que apenas nos percatamos de la hora, nos despedimos de los amigos de Pablo y nos fuimos para casa, era tarde, por el camino no cruzamos palabras, volvían a sobrar, sólo nos mirábamos como dos locos enamorados. Llegamos a casa y fui al cuarto rápidamente a quitarme los tacones, tantas horas con ellos me habían machacado el pie, vi a Pablo posado sobre el marco de la puerta sonriendome nuevamente.

-¿Qué haces ahí? Anda ven... -Lo agarré de la mano y lo senté en la cama mientras que yo iba a la nevera a por la coctelera de cava.
-Uoooooh... ¿Y esto, que celebramos? -Dijo mientras sostenía la copa que le serví llena de cava.
-Celebramos que tengo el mejor novio de la faz de la tierra, eso celebramos. -Pronuncié esto mientras me sentaba en su regazo.
-Y tú eres la mejor novia, que por ti soy capaz de todo Aurora... que me da igual que la prensa, y las fans se enteren de esto, que me dan ganas de abrir esa ventana y gritarle al mundo entero que te quiero, que te quiero como a nadie he querido en esta vida, que eres lo mejor que me ha sucedido... Te amo. -Pronunció mientras posaba la copa en la mesilla de noche y se apresuraba a mis labios para volver a besarlos una vez más, solo como el sabía, rodeé su cuello con mis brazos y le devolví el beso.
-Te quiero más que a nadie en esta vida Pablo, no quiero tus manos en otras manos... -Pronuncié soltando alguna que otra lágrima de felicidad, las cuales Pablo vio y con los nudillos de sus manos me las limpió y acto seguido pronunció...

-Si amanece, que sea lento, y siempre contigo. -Pronunció mientras acariciaba mis manos.

Dormimos toda la noche abrazados, sonó el timbre de la puerta y me levanté entre bostezos de la cama como pude... Pablo no soltaba mi mano.

-Pablo... suelta tontito, tengo que ir a abrir. -Río

Me levanto de la cama y me froto los ojos... abro la puerta y me llevo una gran sorpresa, mis ojos no dan crédito, mi cuerpo tiembla y no es capaz de hablar a penas. Es el, Salva... ¿Qué demonios querría?

-Salva... está tú hermano en mi cama ¿qué quieres? ¡lárgate! -Digo en un susurro, ya que Pablo esta en la cama pero podría escucharnos.
-Aurora... ya sé que me pediste que no le contara nada a Pablo sobre lo que pasó pero es mi hermano, sangre de mi sangre joder, dile a Pablo que salga por favor.
-¿Cómo dices? ni de coña Salva, escuchame bien... ¡ni de coña! además, lo que pasó fue algo sin ningún tipo de sentimiento, pasó porque yo no estaba en las mejores condiciones... yo estoy completamente enamorada de Pablo, lo nuestro sólo fue un desliz...
-Me da igual Aurora, me da igual lo que sientas por mi, no pienso seguir engañando a mi hermano, ante todo es eso, mi hermano. -Dice alzando la voz
-Salva, por favor... ¡vete! por favor, no hagas las cosas más difíciles, bastante mi cuesta a mi ocultarle esto.
-Me imagino que sea dificil, pero tienes que empezar a entender, que lo que ha pasado entre nosotros, ha pasado.
-Salva, ¡qué te vayas! -Alzo la voz.
-Aurora... dime por favor que eso que acabo de oir, es una mentira, por favor. -Oigo una voz un tanto conocida detrás mío... una voz que parecía rota por el dolor.
-Yo Pablo, yo... -Se acabó todo, era el fín... se ve que Pablo escuchó toda la combersación estando escondido en algún lado de la casa.
-Cállate, no hace falta que sigas derrochando sucias palabras... está todo claro, tú nunca me has querido y tú Salva... tú no eres mi hermano, no tengo hermanos, no tengo novia. -Sus ojos muestran completa rabia, ahora la que sentía mal era yo.
-Pablo yo... ha sido sin querer, yo debí frenarlo... -Explica Salva.
-De ti Salva, me podría esperar algo... pero... ¿de tí Aurora? jamás, pensé que me querías... pero no, veo que sólo he sido una triste victima a la que has hecho creer cosas que no son, no quiero veros nunca más ¡Nunca! estáis muertos para mí! -Esas últimas palabras me partieron el corazón por completo... pronuncia eso y agarra la cartera, llaves y por último me mira, en su rostro resbalan lágrimas, en la mía más de lo mismo... se va como ha dicho.
-Salva, eres un imbécil, te odio más que a nada en el mundo ahora mismo... ¡esto es culpa tuya! te dije que te fueras, esto no estaría pasando si tú te habrías quedado callado, pero no... veo que tú propósito era joder mi relación con Pablo, pues... ¿sabes qué? felicidades, amigo, lo has conseguido... Pablo no sólo me ha dejado, si no que ahora me odia y me da por muerta, vete de aquí no vuelvas ¡nunca! -Alzo la voz y comienzo a llorar, se me olvida por completo que estamos en la puerta de la entrada y que los vecinos nos estarían escuchando, Salva hace caso a mis palabras y se va. Cierro la puerta y rompo a llorar como nunca... me siento en el suelo y pasa el tiempo y me mente no sabe dejar de pensar en Pablo, sólo me preocupaba una cosa... él, sabía como era Pablo con sus sentimientos y lo mal que lo pasaba con éstas cosas. Pasaba el tiempo, ese maldito reloj no paraba con su dichoso sonido... miraba y miraba el móvil para mirar si tenía una llamanda o un simple mensaje de Pablo que pondría 'Te perdono' o algo por el estilo. Me levanté como pude y me tumbé en la cama, la cual todavía permanecía deshecha las sábanas desprendían su maravilloso olor... su colonia, 'Cool Watter', eso hacía que me pusiera peor, entre lágrimas me quedé dormida...

Narrado por Pablo:

No tengo ni rumbo ni camino que tomar, me siento abatido totalmente... el alma poco a poco se me rompía en pedazos... ¿cómo es posible que me pase a mi esto? yo que la he demostrado tantas y tantas veces lo mucho que la quería. Me siento en el sofá y analizo detenidamente la situación que vivo... soy incapaz de no desprender ninguna lágrima. Miro el móvil y sólo encuentro llamadas y mensajes suyos, paso olímpicamente de verlos y de cogerla el móvil... no encuentro las fuerzas, no me apetece a penas oír su voz. Miro la galería de fotos que recoge mi móvil, eso hace que me ponga peor... hay infinitas fotos de nuestros momentos, fotos haciendo el tonto, besándonos... un sin fín de momentos junto a ella... no puedo borrarlas, no me veo capaz, opto por darme una ducha de agua caliente que me ayude a refrescar mis ideas... ni si quiera me ayuda eso, mi cabeza está llena de nuestros mejores recuerdos... me va a costar emprender una nueva vida sin ella, sería algo dificil, pero tengo que olvidarla como sea... me tumbo en la cama, y vuelvo a reflexionar, me quedo dormido...



Cap. 38: Buenos días princesa.


Era la mañana de un Sábado caluroso y soleado. Estaba entre los brazos de Pablo. Aún seguía durmiendo así que me puse a acariciar cada facción de su rostro; su pelo, sus labios, sus lunares...
Era uno de esos momentos en los que piensas si podría a ver algo más feliz que estar a su lado. En mi caso, no. No podría a ver tal cosa. Le miraba y le volvía a mirar. Y es que no me cansaba. Era una adicción. Pasó un rato hasta que Pablo abrió los ojos. Él a un lado y yo al otro de la cama, mirándonos a los ojos, como si no existiera nada más a nuestro alrededor.

–Buenos días princesa. –Me susurró a la vez que me acaricia la mejilla.
–Buenos días dormilón.
Nos reímos y Pablo miró la hora en su Iphone.
–Las 12:30, ¿por qué no me has despertado?
– No quería, estabas muy mono durmiendo –Me reí.
–Si, ¿no?
–Si.
–Pues este mono quiere hacerte cosquillas.
No me dio tiempo a reaccionar y Pablo me cogió de la cintura para hacerme cosquillas en la barriga. Sabía que era mi punto débil. Empecé a reír, no aguantaba aquello.
–Pablo, suéltame por favor... ¡Por favor!
–No. –Y siguió con el juego.
–Que no, que me dejes, jo. –  Seguía con mis súplicas, a pesar de que apenas podía hablar.
Pablo siguió a lo suyo y yo me intentaba liberar de aquella batalla en medio de risas. Al volverme a cojer, no nos dimos cuenta de que estábamos en el filo de la cama y nos caímos los dos hacia atrás. Yo quedé en lo alto de Pablo, así que el golpe se lo llevó todo él. Me levanté rápidamente con miedo de que se hubiera echo algo pero encontré a un Pablo muerto de la risa y claro, me contagió a mi.
–¿Estás bien? –Me dijo aún en el suelo.
–Si, ¿y tu?
–Más o menos.
–Anda, dame la mano. –Le ayudé a levantarse y vi como se llevaba la mano a la espalda.
–¿Seguro que estás bien?
–Si, no te preocupes. –Me sonrió y yo le di un pequeño beso en los labios.

La mañana mejor no había podido empezar. Después de tranquilizarnos tras el pequeño incidente, Pablo y yo nos preparamos para pasar un día fuera de casa. Tenía unos días libres a partir de hoy y queríamos aprovecharlos lo mejor posible. Yo me vestí con un vestido ligero y cómodo y Pablo con sus pantalones azules, camiseta negra y como no, sus típicas gafas negras. Iba guapísimo, como siempre. Cogimos las cosas y nos montamos en su coche. No estaba muy acostumbrada a verle conduciendo. A veces era como si Pablo solo fuera Pablo Moreno y me olvidaba de el Pablo Alborán que hoy en día todos conocen.
Pusimos rumbo a un restaurante italiano. Según Pablo, se encontraba un poco lejos del centro así que tardamos en llegar. Al bajarnos, nadie le reconoció. Se agradecía eso, ya que si le ven, no tardarían en llegar la gente a pedirle autógrafos y fotos. Eso le encantaba a Pablo, es más nunca tenía problema en hacerlo, pero a veces si que era necesario un poco de tranquilidad e intimidad. Entramos dentro y nos dirigimos hacía la mesa más apartada que había, para estar más tranquilos.

–Es precioso este sito. –Le comenté.
–¿Nunca habías venido?
–No, es la primera vez.
Le sonreí y pedimos las bebidas. Por ahora todo tranquilo, Pablo estaba pasando desapercibido. En medio de unas de nuestras conversaciones, la mirada se desvió hacía la entrada del restaurante. Me sorprendí al ver al hermano de Pablo allí. Una extraña sensación me recorrió el cuerpo y unas ganas de salir corriendo del sitio se apoderaron de mi, pero me contuve.
–Pablo, mira quién está allí.
Se giró y al parecer también le sorprendió ver a su hermano allí. Salva se dio cuenta de nuestra presencia así que vino hacía nosotros. Pablo se levantó y le dio un abrazo mientras que yo me quedé observando la escena.
–Pero bueno, ¿cómo tu por aquí? –Preguntó Salva, sin ni si quiera mirarme.
–Pues aquí que hemos venido a comer y a despejarnos un poco. ¿Y tu?, ¿vienes solo?
–Estoy esperando a unos amigos. –Sonrió  y me miró –. ¿Cómo estás Aurora?
Me levanté y le di dos besos, solo por cortesía ya que Pablo no sabía nada de lo ocurrido con Salva.
–Quédate con nosotros un rato, ¿no?
–No quiero molestar Pablo.
–Salva cállate y siéntate anda.
Salva se rió al unísono y se sentó a nuestro lado. Se veía perfectamente la maravillosa relación que había entre ambos, ellos se pusieron a contar como les estaba yendo el día y yo estaba bloqueada, no sabía que hacer, ver a Salva cerca de Pablo hacía que me sintiese como si le habría clavado una puñalada trapera a Pablo, tanto que Pablo llegó a notar mis nervios.

–Aurora, ¿cielo, estás bien? te noto como distraida... -Me preguntó Pablo cogiéndome de la cara.
–Eh... sí claro, solo que me he quedado pensando en la suerte que tengo de tenerte conmigo. -Le sonreí y lo besé, de este modo pude ocultarlo nuevamente.
–¿Has visto Salva que pedazo de novia tengo? Es adorable... ¡A ver cuando te echas una tú, eh! -Dijo Pablo entre rísas.
–Bueno... todo a su tiempo, ¿no crees? -Contestó algo nervioso. –Bueno, si me disulpais yo me tengo que ir, ya mismo llegan mis amigos ¡Adiós Aurora, adiós Pablo! Nos vemos pronto. –Se levantó de la silla y se fué.
–Amor, ¿te parece si vamos pidiendo ya para comer?
–Claro. –Sonreí.

Durante toda la comida no cruzamos palabra, sobraban todas. Solo nos mirábamos como dos locos enamorados, transmitiéndonos todo con dulces e inocentes miradas. Surgió nuevamente el dilema de ''No, pago yo'' pero una vez más, Pablo me combenció y terminó pagando él.


–¿Qué te apetece hacer ahora princesa? –Me susurró mientras colocaba mis manos sobre sus hombros a modo de abrazo.
–Lo que sea, pero contigo. –Nuevamente sentí el deseo de besarlo, lo besé con pasión tanto que sin querer le mordí el labio.
–Vaya, vaya... ¿Me has salido leoncita, eh? Me has mordido... -Me dijo sin perder su preciosa y radiante sonrisa.
–Eres un idiota... ha sido sin querer, pero ya no te beso más tranquilo. –Pronuncié estas palabras y me cruzé de brazos y seguí caminando sola dejando a Pablo atrás haciéndome la enfadada.
–Qué ya lo sé tonta... sé que ha sido sin querer... –Contestó Pablo.
–No, pues ahora te aguantas, ya no te besaré más en todo lo que queda de día. –Lo miré y lo saqué la lengua.
–Va, perdoname, ya sabes lo bromista que soy... ¡No me hagas esa tortura mujer, sabes perfectamente que un día sin tus besos no puedo estar!
Pablo estiró su mano para que yo la agarrase y nos fundimos finalmente en un beso. La verdad es que adoraba esas 'peleas' tontas que hacían a un Pablo más cariñoso.