17.11.12

Cap. 39: No te reconozco

Después de fundirnos en aquel apasionado beso, continuamos caminando de camino al coche y sonó el móvil de Pablo, eran sus amigos.

-¡Hola! Manuel, ¿Qué tal todo tío?, ¿Vernos todos? claro, ¿a qué hora? vale, hasta luego. -Colgó el teléfono y se lo guardó en el bolsillo.
-Aurora me ha llamado Manuel, un amigo mío y me ha dicho que si quedamos con todos, ¿te importa que vayamos?
-Pablo, sabes que me da vergüenza... ¿Además que voy a hacer yo con tanto hombre? -Reí.
-Bah, en cuanto pases media hora con ellos te parecerá que los conoces de siempre, y además ¿Ya les conoces no? venga, anímate... irán todas sus novias podéis hablar entre vosotras... dime que sí anda...

Pablo era un cabezota,  a si que no pude decirle que no.

-Está bien... pero ¿Nos da tiempo a que vaya a casa y me duche y me cambie? -Le dije.
-Sí, hemos quedado a las 18:30 en un bar cerca del centro, a si que si nos da tiempo de sobra, vamos. -Me besó y continuamos andando hasta llegar al coche. Finalmente llegamos a mi casa y lo primero que hice fue sacar del armario unos pantalones pitillos y una camiseta de manga caída, opté también por ponerme unos tacones que aún tenía sin estrenar. Me duché, me vestí y me arreglé un poco el pelo y me maquillé un poco acorde con los colores de la ropa, al salir del baño me encontré a Pablo tumbado en la cama y dormido, me acerqué al borde de la cama y me agaché justo para quedar sus labios frente a los míos, lo observé varios minutos admirando lo bonito que dormía, sonreí y posé mi boca, junto a la suya y lo besé, hasta que por fin abrió sus ojos y lo primero que esbozó fue una sonrisa.

-Te has quedado frito... -Lo miré y sonreí.
-Me he dormido de tanto esperarte, ¿Cómo es posible que las mujeres tardéis tanto en arreglaros? -Se inclinó en la cama y dijo esto sonriendo, siempre picándome.
Oye, oye... que me arreglado más que nada por ti eh, jajajaja si lo prefieres me lo quito y voy en pijama eh... -Reí y me puse de pie.
-Ah... ¿Con qué para mi no? a mi me encantas hasta con una de esas camisas viejas y largas que usas para andar por casa, con el pelo alborotado al despertar, como sea.... pero hoy es cierto que me has impresionado bastante, estás preciosa... -No paraba de mirarme con una mirada algo incrédulo.
-Gracias por mimarme constantemente, gracias por ser mi salvavídas en momentos difíciles... -Caminé hacia Pablo y lo abracé con fuerza como si un mañana no existiera para nosotros.
-Te prometo que siempre me tendrás a tú lado, recuerda que lo nuestro es y será algo eterno. -Me separó un poco de su torso, me cogió de la cara para que lo mirara y me besó dulcemente en la frente.
-Te amo, te amaré siempre Pablo, nunca lo dudes por favor... -Le agarré de las manos fuertemente.
-Y yo a ti mi dulce princesa... te amaré siempre. -Me volvió a sonreír, sus sonrisas, sus caricias, sus palabras, sus miradas eran como mi medicina, no existía algo mejor.
-Oye Pablo... Son las 18:15, ¿llegaremos a tiempo? -Dije tras mirar el reloj.
-Si, tranquila, pero vamos ya... -Andamos hasta la puerta de casa salimos y yo cerré la puerta con llave.
Cogimos el coche y tardamos unos 10 minutos en llegar al bar, aún no habían llegado todos los amigos de Pablo y sus novias, ya les conocía pero la verdad es que nervios aún así no me faltaban. Tras varios minutos a lo lejos de la calle vimos a todos llegar.

-¡Hola! Madre mía cuanto tiempo sin veros ¿eh? fieras... -Pronunció esto mientras los abrazaba, se notaba que los amigos de Pablo habían sido para él también un gran apoyo.
-¡Hola Aurora! ¿Qué tal estás guapa? -Todos se portaban genial conmigo, era como si me conocieran de toda la vida.
Hola, genial ¿Y vosotros? -Contesté algo nerviosa.
-Nosotros también, ¿vamos dentro ya? hace algo de frío. -Comentó uno de los amigos de Pablo.
-Vale. -Pablo me agarró de la cintura y caminamos hacia el bar, entramos y vino el camarero hacia nosotros.
-Buenas tardes, ¿Qué desean tomar?
-Buenas, traiganos 5 gin-tonic's y 4 cervezas.

Yo estaba sentada con las chicas en un sofá y los chicos en otro, hasta que una de las novias de un amigo de Pablo comentó.

-Parece que se lo están pasando bien los chicos ¿no? -Dijo riendo y nos contagió la risa.
-Sí, jaja la verdad es que se nota el cariño que hay entre todos, ya son años... -Dije bebiendo del vaso de gin-tonic. Pablo de vez en cuando me miraba y me guiñaba el ojo, eran pequeños detalles que me encantaban de él, estube hablando un buen rato de todo un poco con las chicas, hasta que vinieron todos para sacarnos a bailar, justo en ese momento sonaba una de mis canciones preferidas, 'La mitad de nuestro amor' de David Bustamante, sentía a Pablo tan cerca de mi que podía oír su respiración y sus latidos, de vez en cuando levantaba mi cabeza de su pecho para obserbar su cara a la cual Pablo siempre me respondía con una gran sonrisa. Todas las parejas bailábamos al ritmo hasta que Pablo se apresuró a mi oído y en un pequeño susurro murmuró:

-Y aunque sé que nunca dejaré de imaginar tú cuerpo entre mis manos dibujando el mar, sé que nunca podré volver a respirar... -Pablo sabía que era una de mis canciones preferidas, en aquel momento sobraban todas la palabras, solo nos hacían falta los gestos, a los cuales yo lo miraba y lo sonreía sin creerme todo aquello que me estaba pasando, tener a Pablo a mi lado es algo indescriptible, siempre con una sonrisa para mi en la cara... sin duda es lo mejor que me ha podido pasar en tiempo.

Eran las 12 de la noche, la tarde se nos pasó tan rápido que apenas nos percatamos de la hora, nos despedimos de los amigos de Pablo y nos fuimos para casa, era tarde, por el camino no cruzamos palabras, volvían a sobrar, sólo nos mirábamos como dos locos enamorados. Llegamos a casa y fui al cuarto rápidamente a quitarme los tacones, tantas horas con ellos me habían machacado el pie, vi a Pablo posado sobre el marco de la puerta sonriendome nuevamente.

-¿Qué haces ahí? Anda ven... -Lo agarré de la mano y lo senté en la cama mientras que yo iba a la nevera a por la coctelera de cava.
-Uoooooh... ¿Y esto, que celebramos? -Dijo mientras sostenía la copa que le serví llena de cava.
-Celebramos que tengo el mejor novio de la faz de la tierra, eso celebramos. -Pronuncié esto mientras me sentaba en su regazo.
-Y tú eres la mejor novia, que por ti soy capaz de todo Aurora... que me da igual que la prensa, y las fans se enteren de esto, que me dan ganas de abrir esa ventana y gritarle al mundo entero que te quiero, que te quiero como a nadie he querido en esta vida, que eres lo mejor que me ha sucedido... Te amo. -Pronunció mientras posaba la copa en la mesilla de noche y se apresuraba a mis labios para volver a besarlos una vez más, solo como el sabía, rodeé su cuello con mis brazos y le devolví el beso.
-Te quiero más que a nadie en esta vida Pablo, no quiero tus manos en otras manos... -Pronuncié soltando alguna que otra lágrima de felicidad, las cuales Pablo vio y con los nudillos de sus manos me las limpió y acto seguido pronunció...

-Si amanece, que sea lento, y siempre contigo. -Pronunció mientras acariciaba mis manos.

Dormimos toda la noche abrazados, sonó el timbre de la puerta y me levanté entre bostezos de la cama como pude... Pablo no soltaba mi mano.

-Pablo... suelta tontito, tengo que ir a abrir. -Río

Me levanto de la cama y me froto los ojos... abro la puerta y me llevo una gran sorpresa, mis ojos no dan crédito, mi cuerpo tiembla y no es capaz de hablar a penas. Es el, Salva... ¿Qué demonios querría?

-Salva... está tú hermano en mi cama ¿qué quieres? ¡lárgate! -Digo en un susurro, ya que Pablo esta en la cama pero podría escucharnos.
-Aurora... ya sé que me pediste que no le contara nada a Pablo sobre lo que pasó pero es mi hermano, sangre de mi sangre joder, dile a Pablo que salga por favor.
-¿Cómo dices? ni de coña Salva, escuchame bien... ¡ni de coña! además, lo que pasó fue algo sin ningún tipo de sentimiento, pasó porque yo no estaba en las mejores condiciones... yo estoy completamente enamorada de Pablo, lo nuestro sólo fue un desliz...
-Me da igual Aurora, me da igual lo que sientas por mi, no pienso seguir engañando a mi hermano, ante todo es eso, mi hermano. -Dice alzando la voz
-Salva, por favor... ¡vete! por favor, no hagas las cosas más difíciles, bastante mi cuesta a mi ocultarle esto.
-Me imagino que sea dificil, pero tienes que empezar a entender, que lo que ha pasado entre nosotros, ha pasado.
-Salva, ¡qué te vayas! -Alzo la voz.
-Aurora... dime por favor que eso que acabo de oir, es una mentira, por favor. -Oigo una voz un tanto conocida detrás mío... una voz que parecía rota por el dolor.
-Yo Pablo, yo... -Se acabó todo, era el fín... se ve que Pablo escuchó toda la combersación estando escondido en algún lado de la casa.
-Cállate, no hace falta que sigas derrochando sucias palabras... está todo claro, tú nunca me has querido y tú Salva... tú no eres mi hermano, no tengo hermanos, no tengo novia. -Sus ojos muestran completa rabia, ahora la que sentía mal era yo.
-Pablo yo... ha sido sin querer, yo debí frenarlo... -Explica Salva.
-De ti Salva, me podría esperar algo... pero... ¿de tí Aurora? jamás, pensé que me querías... pero no, veo que sólo he sido una triste victima a la que has hecho creer cosas que no son, no quiero veros nunca más ¡Nunca! estáis muertos para mí! -Esas últimas palabras me partieron el corazón por completo... pronuncia eso y agarra la cartera, llaves y por último me mira, en su rostro resbalan lágrimas, en la mía más de lo mismo... se va como ha dicho.
-Salva, eres un imbécil, te odio más que a nada en el mundo ahora mismo... ¡esto es culpa tuya! te dije que te fueras, esto no estaría pasando si tú te habrías quedado callado, pero no... veo que tú propósito era joder mi relación con Pablo, pues... ¿sabes qué? felicidades, amigo, lo has conseguido... Pablo no sólo me ha dejado, si no que ahora me odia y me da por muerta, vete de aquí no vuelvas ¡nunca! -Alzo la voz y comienzo a llorar, se me olvida por completo que estamos en la puerta de la entrada y que los vecinos nos estarían escuchando, Salva hace caso a mis palabras y se va. Cierro la puerta y rompo a llorar como nunca... me siento en el suelo y pasa el tiempo y me mente no sabe dejar de pensar en Pablo, sólo me preocupaba una cosa... él, sabía como era Pablo con sus sentimientos y lo mal que lo pasaba con éstas cosas. Pasaba el tiempo, ese maldito reloj no paraba con su dichoso sonido... miraba y miraba el móvil para mirar si tenía una llamanda o un simple mensaje de Pablo que pondría 'Te perdono' o algo por el estilo. Me levanté como pude y me tumbé en la cama, la cual todavía permanecía deshecha las sábanas desprendían su maravilloso olor... su colonia, 'Cool Watter', eso hacía que me pusiera peor, entre lágrimas me quedé dormida...

Narrado por Pablo:

No tengo ni rumbo ni camino que tomar, me siento abatido totalmente... el alma poco a poco se me rompía en pedazos... ¿cómo es posible que me pase a mi esto? yo que la he demostrado tantas y tantas veces lo mucho que la quería. Me siento en el sofá y analizo detenidamente la situación que vivo... soy incapaz de no desprender ninguna lágrima. Miro el móvil y sólo encuentro llamadas y mensajes suyos, paso olímpicamente de verlos y de cogerla el móvil... no encuentro las fuerzas, no me apetece a penas oír su voz. Miro la galería de fotos que recoge mi móvil, eso hace que me ponga peor... hay infinitas fotos de nuestros momentos, fotos haciendo el tonto, besándonos... un sin fín de momentos junto a ella... no puedo borrarlas, no me veo capaz, opto por darme una ducha de agua caliente que me ayude a refrescar mis ideas... ni si quiera me ayuda eso, mi cabeza está llena de nuestros mejores recuerdos... me va a costar emprender una nueva vida sin ella, sería algo dificil, pero tengo que olvidarla como sea... me tumbo en la cama, y vuelvo a reflexionar, me quedo dormido...



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