25.11.12

Cap. 41: Volver a sentirte cerca...

Me paré frente a la puerta del portal, suspiré y subí en el ascensor hasta el 2º piso, allí era, mientras subía mi mente dudaba aún de si estaba haciendo lo correcto, o tal vez no. Me volví a parar en frente de la puerta, volví a pensar, pero seguía con dudas, me armé de valor y presioné el timbre, abrió la puerta y allí estaba él, con una de sus camisetas ajustadas, y unos vaqueros... mis manos sudaban, mi cuerpo temblaba...

–Hola -Logré pronunciar con cierto temblor y miedo por lo que podría pasar esa tarde.
–¿Qué haces tú aquí? -Pronunció con cierto tono de coraje, estaba claro que aunque los días pasasen, las cosas no iban a cambiar.
–Te he estado llamando, mandando WhatSapp tú no respondías y varias fuentes tuyas me dijeron que te podía encontar aquí... Pablo yo... -Me cortó la frase y continuó hablando él.
–No me sentía con fuerzas ni ganas de hacerlo... ¿Tú sabes como me siento?
–Pablo, tienes que dejarme que te explique todo lo que ha sucedido entre Salva y yo, no es lo que estás pensando... tal vez si me dejaras contártelo podríamos hayar una solución a todo esto, por favor...
–Está bien, pero pasa, aquí hasta las paredes escuchan... -Me hizo un gesto con la mano para que pasara a su casa y pasé. Nos acomodamos en el sofá y empecé a explicárselo todo.

–Pablo yo... mira, yo aquella noche no era persona, ¿Vale? bebí más de la cuenta y tú sabes que a mi beber no me gusta demasiado, pero aquella noche no sé lo que paso, quizás al no estar tan acostumbrada... el caso es que me emborraché y me encontré con Salva, y... sí, nos besamos pero te juro que no pasó de ahí, no nos acostamos Pablo... tienes que creerme, tú sabes que yo te quiero y que por nada del mundo te haría daño con una cosa así, no era consciente... -Comencé a llorar mientras le contaba todo lo sucedido.
–No sabes lo mal que lo estoy pasando, no tengo ganas de comer, de nada... un día estamos genial queriéndonos y al día siguiente me entero nada más salir de tú cama que te has liado con mi hermano... ¿Cómo quieres que esté? -Sus ojos comenzaban a brillar, como si estaría a punto de romper a llorar.
–Lo siento Pablo de verdad, pero te repito, entre él y yo solo hubo besos, besos sin sentimiento... tienes que creerme... mira, yo no soy una persona a la que no le gusta ir detrás de nadie para solucionar las cosas, me considero alguien bastante cabezota y orgullosa, pero contigo cambian las cosas... sé que la he cagado contigo, y que no quieres verme pero que te quede clara una cosa, yo solo te quiero a ti, no existe nadie que reemplaze tú lugar... comprendo que después de todo esto lo nuestro se ha acabado y que tú no quieres volver conmigo... sólo espero que te vaya bien, y que encuentres a alguien que te quiera tanto como yo, o más, pero... ¿Sabes? eso será imposible... adiós Pablo, hasta pronto... -Me apresuré a su oído y le di un beso en la mejilla, cuando me fui a levantar sentí que una mano me agarraba del brazo.
–Espera Aurora... tienes que saber algo. -Lo noté serio.
–Dime. -Me volví a sentar a su lado y con atención escuché lo que me iba a decir.
–Aurora yo... en estos días he conocido a alguien y bueno... ahí estamos conociéndonos. -Eso último me dolió, me dolió mucho, no me podía creer que ahora otra chica reemplaza mi lugar, no podía ponerme a llorar desconsoladamente delante  de él a si que me mostré fuerte.
–Ohh... vaya, pues espero que te vaya bien con ella, y que tengas mucha suerte... adiós... -Me volví a levantar del sofá y me fui hacia la puerta, por última vez lo miré, allí estaba él, pensativo... dubitativo...

Estaba muriendo lentamente por dentro, sentía como si mi corazón ya no pudiera latir más... ahora si que se acabó para siempre, ya no quedan espectativas de que esto se arregle... ha encontrado otra y yo ya no formaré parte de su vida... quizás comenzaba a ser la hora de que yo también cambiara el chip...

Narrado por Pablo:

Se acaba de marchar, me quedé nuevamente con el alma desecha por dentro... sin saber que hacer y como actuar ahora... ¿Había hecho lo correcto inventandome una nueva novia? quizás si, o quizás no... me había dicho que ellos no se acostaron, que solo fueron un par de besos tontos... ¿Me querrá? ciertas preguntas no paraban de rondar por mi cabeza y mi cuerpo me pedía constantemente que fuera corriendo hasta su casa y la buscara para arreglar todo esto.... analicé toda la situación y me decidí... fui a buscarla, corriendo por todas las calles para llegar a ella y llegué, me presenté frente a su puerta. No tardó nada en abrirme la puerta, estaba tan guapa.....

–Hola. -Contesté algo nervioso.
–Hola Pablo, ¿Ha pasado algo?
–Aurora... ¿me invitas a pasar? vengo a terminar de hablar contigo.
–Claro... pasa, pasa ¿Quieres tomar algo? -Me ofreció amablemente.
–Si, un poco de agua por favor. -Fue a la cocina y de inmediato lo trajo y se sentó a mi lado.
–¿Y bien, en que puedo ayudarte?
–Aurora... te he mentido. -Contesté mirándola fijamente a sus ojos marrones.
–¿De qué hablas Pablo? No te entiendo...
–Aurora, si estoy aquí es por ti, porque te he mentido, no estoy con nadie, en estos días mis pensamientos eran sólo tuyos...
–Bueno, aunque no estés con nadie, tampoco creo que quieras volver a si que... -Contestó desilusionada.
–A mi las cosas no se me olvidan, pero me he dado cuenta de que eres la mujer de mi vida... y que por un par de besos tontos, no nos vamos a separar, porque sé que lo nuestro es mucho más fuerte que todo eso... todo el mundo comete errores...
–Pa...pa...blo -Tartamudeé ¿Me estás diciendo que....?
–Sí Aurora, te estoy perdonando y te estoy diciendo que si, que quiero volver contigo.
–No sabes la de veces que he soñado en las últimas horas con que pasase esto... de verdad, por favor abrázame y no me sueltes nunca, hoy más que nunca te necesito, gracias en serio... -Una leve sonrisa se dibujó en su rostro al oír que la había perdonando, ¿Cómo he podido ser tan gilipollas de poner en duda nuestro amor? nos queremos, y eso es indudable. La abracé como me pidió, estuvimos largos minutos acurrucados en el sofá, mimándonos... hasta que mi móvil sonó, era un WhatSapp de Sara, menos mal que Aurora se había quedado dormida...

Pablo, perdóname por mi reacción de esta mañana...
se que estabas borracho y sé que no eras 
consciente de lo que estaba pasando
pero también se que me quieres...

Lo había arreglado con Aurora pero seguía metido en problemas... y esta vez en un problema bastante gordo, me había acostado con Sara... ¿Se lo tendría que contar a Aurora? quizás no es el momento, lo acabamos de arreglar y no quiero volver a separarme de ella, a si que decidí callar, al menos por el momento, aunque me sentía un verdadero cabronazo. No respondí a Sara me dediqué a acariciar su pelo... sus manos... lo necesitaba tanto... se despertó con una de esas dulces caritas de niña inocente, como en todos nuestros amaneceres ella siempre sonriendo...

Narrado por Aurora:

Me desperté en el sofá y con mi cabeza en las piernas de Pablo, me quedé dormida entre tanta multitud de felicidad... por fin juntos, por fin todo volvería a ser como antes... me hacía tocar el cielo con a penas el roce de uno de mis dedos... desperté entre caricia, caricia, beso...

–Hola pequeño... -Heché una carcajada.
–¿Pequeño yo? Jajajajaja pequeña tú... mi niña bonita, mi princesa, mi pequeña... la persona por la que respiro todos los días. -Me sonreía mientras pero sin dejar de acariciar mi pelo...
–Te amo mi amor. -Entrelacé mis manos con sus manos y acto seguido le susurré:

–No quiero tus manos en otras manos, porque yo.... quiero que volvamos a intentarlo... -Lágrimas brotaban por su cara... me incorporé en el sofá lo atraje hasta mi, lentamente, suavemente... y lo besé... limpié sus lágrimas con mis dedos y él pronunció.
–He sido un gilipollas dudando de ti... perdóname por todo lo que te he dicho... -Seguía llorando sin parar y me contagió sus lágrimas.
–Shhh... ya está, ya se acabó... borrón y cuenta nueva... y las disculpas te las tengo que pedir yo a ti. 
–Eres el amor de mi vida... -Pronunció con sus ojos cristalizados por las lágrimas...

Pasamos toda la tarde juntos, abrazados... no quería separarme de él ni un minuto, lo quería tener más cerca que nunca, y así lo hice... llegó la noche y nos fuimos a dormir.

–Lo que he extrañado tu colonia en mi almohada... tus 'Buenos días' y todos nuestros despertares... ni he cambiado las sábanas era lo único que me quedaba de ti, tu olor. -Reí con una risa nerviosa.
–Y yo tú dulce aroma, el que te envolvía a ti y a tu pelo... -Metidos en la cama me dio un beso en las buenas noches y me dio un abrazo protector, dormimos durante toda la noche abrazados, por fin acabó esta pesadilla... ahora tenía claro que cada día que viviese a su lado, lo iba a hacer inolvidable, era una afortunada teniéndolo a mi lado. Esa noche fui feliz...

No hay comentarios:

Publicar un comentario