23.11.12

Cap. 40: No debió pasar.

Después de tantas horas que me pasé llorando conseguí dormirme hasta el día siguiente. Creía que al despertar lo vería todo diferente, pensaba que todo habría  sido un mal sueño y que nada de esto estaba sucediendo, pero por desgracia, estaba viviendo una gran realidad. Me levanté de la cama, sin ganas de nada, me miré al espejo y tenía los ojos aún más hinchados que ayer. Opté por darme una buena ducha de agua caliente, y me senté en el sofá, cogí mi móvil y me puse a mirar todas mis fotos con Pablo. Sabía que aquello me perjudicaría aún más, pero lo necesitaba, había todo tipo de fotos que nos habíamos hecho en todo este tiempo; sonrisas, haciendo el idiota,  abrazándonos, besándonos, en fin un cóctel de todo. No podía parar de llorar.  A penas un día desde que se fué y ya lo extrañaba. ¿Qué será de mi? Me preguntaba a mi misma. No recibía ni una sola noticia que me dijese o me ayudase a saber donde estaría Pablo, y sobre todo como estaría. Se me ocurrió mirar Twitter a ver si había publicado algo, y así es, su último tweet fue ayer a las 2:20 de la madrugada:

Nada es lo que parece. Ahora dudo de tus verdaderos sentimientos. 
Buenas noches familia. Os quiere, Pablete.

Para rematarlo, ahora Pablo creía que nunca le quise. Me dolía y mucho no poder explicarle que entre Salva y yo, no pasó realmente nada. Solo fueron un par de besos sin sentimientos y  que no llegamos a acostarnos, al menos por lo que me dijo Salva, ya que yo iba borracha y no me acordaba de nada. Mi nivel de desesperación rozaba límites, pero si algo tenía claro en mi mente, es que no descansaría hasta al menos poder explicárselo.

Narrado por Pablo

He pasado toda la noche en vela, sin pegar ojo, pensando en ella y en cada cosa que vivimos. Mi mente me pedía que la llamara para quedar y que me explicase que sucedió, pero no me sentía con ánimos ni ganas  de verla. Quería estar solo y reflexionar sobre todo esto que me estaba sucediendo. No salí de mi cama, no tenía ni ganas de probar bocado, hasta que sonó mi móvil; era Manuel. Suponía que no sabría nada, a si que no dudé en cogerle el teléfono.

¿Qué pasa tío...? Contesté con cierto tono de tristeza. Manuel ya me conoce, son años y bien sabe cuando me pasa algo y cuando no.
¿Pablo, estás bien? Te noto apagado... ¿Te ha pasado algo? Me preguntó preocupado.
No, estoy bien. Algo cansado y poco más.  Preferí no contárselo por el momento, no quería preocuparle, él siempre fue como un hermano para mi.
¿Seguro? Sabes que me tienes para lo que sea. Insistió.
Claro, gracias. ¿Querías algo en concreto? Pregunté esquivando las dudas de Manuel.
Pues sí. Verás he hablado con estos y dicen que si salimos esta noche por la ciudad, como en los viejos tiempos. Puedes traerte a Aurora si quieres. Vendrán también las chicas.
Está bien, pero Aurora no vendrá, iré yo solo. ¿Quedamos donde siempre a las 21:00, no? Contesté con ciertas dudas.
Sí, perfecto. Hasta luego Colgó.

Y ante mi duda de si ir o no, decidí ir.  Creí que en esos momentos el distraerme un poco me serviría de gran ayuda y más si era con mi gente de toda la vida. Me vestí con lo primero que pillé, no tenía cabeza para ponerme a pensar en la ropa. Cogí la chaqueta, el móvil y las llaves.  Cerré la puerta, acto seguido, puse rumbo al bar donde habíamos quedado tantas veces. Allí estaban todos, habían llegado antes que yo.

Hola. Les saludé, les di un abrazo a cada uno, y fingí una sonrisa.
Vaya, vaya, Pablito... que raro que no te hayas traído a Aurora, ¿no? Me preguntaron con cierto sarcasmo.
No, ella no ha venido y ducho mucho que vuelva a venir conmigo a este lugar.

Todos pusieron cara de sorpresa y de no entender lo que estaba pasando, pero nadie me preguntó nada, es más cambiamos de tema rápidamente. Pasamos dentro del bar. No solía beber mucho, y menos cosas fuertes, pero sentía la gran necesidad aquella noche de beber. Empecé a beber gin-tonic's. Miré a la puerta y la vi, la vi a ella, a Sara, mi ex novia. Quizás tenía que a ver seguido con ella, pensaba para mis adentros. Estaba guapísima. Pelo liso, morena... Lucia un corto vestido blanco y unos tacones bastante altos. La verdad es que se veía espectacular, pocas veces la había visto así.

Hola chicos. Se acercó a todos y nos dio un beso a cada uno.
¿Me puedo sentar aquí Pablo? Preguntó sonriendo.
Claro, sientate. Me moví un poco para que Sara sentase a mi lado. Las parejas se pusieron a bailar con sus respectivas novias, y en aquel sofá nos quedamos solos Sara y yo, se hizo un gran silencio hasta que ella lo rompió.
Y... ¿Cómo te va todo Pablo? ¿Te va bien, no? Porque no hay más que ver la televisión; en los medios de comunicación no paran de hablar de todo el éxito que estás teniendo. Me alegro mucho de verdad. Me miró y rió.
Sí, la verdad es que no me puedo quejar de todo lo bueno que me está pasando, son cosas que nunca pensé que llegasen, ¿y a tí? Pregunté cortésmente.
A mi me va muy bien, estoy acabando la carrera de Publicidad, y en nada me pondré a trabajar.
Me alegro mucho, de verdad.  Sabes que te guardo un gran cariño...
Lo sé, gracias, yo a ti igual. Y espero que seas feliz con Aurora, que te esté haciendo feliz como yo no supe hacerlo. Contestó con algo de tristeza.
Verás, Aurora y yo, ya no estamos juntos.  Ayer lo dejamos por motivos que no vienen al caso. De hecho eres la primera en saberlo, ellos aún no lo saben, no quiero preocuparles, ¿me guardarás el secreto?.
Ohh... no sabía nada, lo siento mucho de verdad. Yo... yo no quería recordártelo Pablo, y tranquilo te guardaré el secreto.
No te preocupes, ahora estoy desecho por dentro, por mucho que intente ponerme una máscara de que estoy feliz, es todo lo contrario, me toca volver a empezar...
Pablo... me tienes para lo que sea. Si te apetece hablar de ello, no dudes en que aquí tienes una gran amiga. Me abrazó al acabar de pronunciar esto.
Lo sé, pero bueno... ¿Tú sigues con tú novio? Pregunté cortando radicalmente el tema.
No, lo dejamos. Las cosas no funcionaban como deberían funcionar, pero bueno, como dice el refrán, mejor solo que mal acompañado. Ahora tenemos que ser fuertes. Sara era una chica a la cual nunca la gustó mostrar sus sentimientos, pero esta noche la veía diferente.
Claro, lo superaremos, ya verás... ¿Sabes qué, Sara? Vamos a pedir una botella de tequila para celebrar que estamos solteros.
¿Tú crees que es buena idea?
Claro que sí.

Pasadas las 3 de la madrugada mis amigos se empezaron a ir y yo decidí quedarme otro rato charlando con Sara, me encontraba muy agusto. Pedimos una botella de tequila como acordamos. Ella solamente bebió dos chupitos, mientras que yo me los bebía como si de agua se tratase. Sin darme cuenta me la acabé entera, sin dejar a penas una gota. Comenzaba a ver nublado y a perder el control de las cosas que hacía.

Madre mía Pablo... Te has puesto hasta atrás de tequila, no debí dejar que bebieras tanto. Será mejor que te acompañe a casa, no puedes a penas caminar. Estás que te caes por las esquinas, pero antes te llevaré al baño a mojarte un poco la cara a ver si se te pasa algo la borrachera.
Sara me levantó del sofá, me agarró de la cintura y colocó mi brazo sobre sus hombros para evitar que me cayera.
Gra...gracias Sa...sara. Logré decir, se me trababa la lengua en cada cosa que decía.
De nada y ahora será mejor que te lleve a tú casa, necesitas dormir.

Salimos del baño, yo seguía sin ver nada, cada vez me sentía más mareado y veía incluso doble, me volvió a agarrar y fuimos al coche. Llegamos al portal y Sara metió sus manos en los bolsillos de mi cazadora para abrir la puerta de portal y después la de casa, llegamos al piso y entramos dentro. No sé que pasó pero tenía unas ganas incontrolables de besarla, seguramente serían los efectos del alcohol que me dominaban. Fuese por lo que fuese, lo hice, la besé de una manera incontrolable.

Pablo, ¿qué haces? Esto no está bien, estas borracho. Me separó de ella.
Shhh... no dii...gas nad...a sólo déjat...e lle...var.
La volví a acercar contra mi torso y esta vez no puso ninguna objeción. Nos besamos apasionadamente. Mi cuerpo pedía más y más, tanto que acabamos en mi habitación, los dos, tumbados en mi cama sin dejar de besarnos.

Pablo, para. Tú no estás bien, estás borracho perdido, mañana te arrepentirás de esto.  Yo... será mejor que me vaya, que descanses.
Sara agarró su bolso y su chaqueta para irse, yo me levanté de mi cama algo mareado aún, la agarré del brazo.
No te vayas esta noche por favor, quédate conmigo... Ya podía pronunciar al menos sin que se me trabase tanto la lengua.
-Está bien.
Posó su chaqueta y su bolso nuevamente en el suelo, me acerqué a ella y la volví a acercar a mi. La besé de nuevo. Esta vez fue ella quien tomó la iniciativa y me empujó para que cayera a la cama. Yo debajo y ella encima, empezó a besarme por el cuello, metió sus manos por debajo de mi camiseta para lograr quitarmela y quedar mi torso desnudo. Le bajé la cremallera del vestido y tiré de él de manera que callera al suelo. Después ella desabrochó mi cinturón, lentamente y sin dejar de besarme me lo quitó hasta quedar en boxers. Fui al cierre de su sujetador y se lo quité, finalmente quedamos completamente desnudos e hicimos el amor. En ciertos momentos veía la cara de Aurora reflejada en su rostro, no le di importancia; serían por los efectos que producían el alcohol. Aquella noche solo necesitaba amor, mucho amor.
A la mañana siguiente al abrir los ojos y mirar hacia mi derecha la ví, vi a Sara dormida. ¿Qué  he hecho? Me preguntaba a mi mismo. Eso no podía estar pasando, tenía que haber un error, no podía ser.  Le daba vueltas y vueltas sentado en la cama, hasta que unas manos rodearon mi cuello.

Buenos días... Pronunció Sara.
Buenos días... Dije confuso–.  ¿Qué ha pasado, porque estás en mi cama? No entiendo nada, ¿que ha pasado entre nosotros? Pregunté llevándome las manos a la cara y algo nervioso. No me acordaba de nada, absolutamente nada.
–¿No te acuerdas, Pablo? Hemos pasado la noche juntos. Anoche ibas muy borracho, me dijiste que no me fuera... y pasó. Yo intenté detenerte, te dije que esto era un error pero yo te echaba de menos, echaba de menos tus caricias y me dejé llevar.
Pfff... madre mía.  En serio, esto no me puede estar pasando a mi. ¡Joder! -Dije levantandome rápidamente de la cama.
Pablo, yo..
Sara, lo de anoche como tú bien dijiste es un error. Yo iba muy borracho, no sabía lo que hacía... ni si quiera me acuerdo de nada, lo siento mucho.  Esto no cambia las cosas, tú eres una amiga.  No siento nada por ti, sigo locamente enamorado de Aurora...
¿Qué? ¡Eres un cabronazo, Pablo! Te acuestas conmigo, ¿y ahora pretendes qué haga como si nada haya pasado? Pensaba que ahora entre nosotros podría pasar algo de nuevo. Joder, soy tonta... -Dijo algo enfurecida.
Lo siento de verdad Sara, yo no quería... Me cortó y continuó hablando ella.
¿Tú no qué, Pablo? Eres un gilipollas, al cual espero no volver a ver nunca en la vida.

Sara se vistió y se marchó dando un portazo a la puerta. Yo me senté en la cama y me quedé pensando en lo que hice. ¿Cómo es posible que hace menos de 24h le estaba reclamando algo como esto a Aurora, y ahora sea yo quien lo haga? Si antes estaba hundido, ahora más. Primero por el daño que le hecho a Sara haciéndole creer que entre nosotros, después de esto, podría haber algo más, y después por hacer lo mismo que le había echado en cara a Aurora. No sabía que hacer, me encontraba en un mar de dudas.

Narrado por Aurora

Eran las once de la mañana cuando un WhatSapp de un número desconocido me despertó.

Te lo dije, tu Pablito no es tan bueno como tu lo pintas. 

Tras recibir este mensaje me quedé impactada. ¿Quién podría ser, y por qué decía eso? ¿Que estaría pasando? No dudé en responder y a los pocos segundos me respondió.

Soy Sara. Y muy pronto sabrás lo que trato de decir con este mensaje. 

¿¡Sara!? Viniendo de ella no me gustaba nada. ¿Qué narices estaría tramando? Seguro que nada bueno. No le di mucha importancia al mensaje, tenía otras cosas en la cabeza. Tras  pasar horas y horas sin saber nada de Pablo decidí llamar  a Manuel, quizás él podría decirme donde estaba Pablo. Necesitaba hablar con él y contadle como fueron las cosas de verdad.

Hola Manuel, soy Aurora. Perdón por molestarte pero, ¿tú sabes donde está Pablo?
Hola, Aurora. Pues sí, anoche salió con nosotros, fuimos a un bar y se quedó un rato más allí, ¿Por qué? ¿No has estado con él?
¿Y está bien?
La verdad es que no mucho. Al menos yo le noté apagado, pero... ¿qué pasa? ¿Tenéis problemas verdad...?
¡La verdad es que sí, hemos tenido problemas. Lo hemos dejado...
¿Cómo? No sabía nada. Pero ahora que lo pienso  cuando llamé a Pablo para que quedásemos anoche, si que le noté triste. Le pregunté pero me dijo que solo estaba cansado, y no le di más importancia.
Pues sí, lo hemos dejado... Y desde ayer por la mañana no he sabido nada más de él.  No me coge el teléfono, no me contesta los WhatSapp... ¿Tú sabes donde puede estar?
Pues como no esté en su piso de aquí, de Málaga, no sé donde más puede estar. ¿Por qué no puebas a ir? No pierdes nada.
¡Claro! No se me había ocurrido... ¡Muchas gracias! 

Guardé el móvil, y rebusqué que ponerme en el armario, me puse muy básica.  Pantalones pitillo, manoletitas,  una camiseta de tirantes  y me maquillé un poco.Fui en la busca de Pablo, llegué y...





1 comentario:

  1. Esto cada vez se pone más interesante... Espero ansiosa la reconciliación entre Pablo y Aurora :)

    ResponderEliminar