25.6.12

Cap. 25. Como si fuera la primera vez.

Me levanté y aproveché que Pablo estaba sentado cerca de la orilla y de espaldas hacía mi. La pequeña estaba jugando con las olas y era el mejor momento. Aparecí por detrás y me senté al lado de Pablo. Él me miró y me sonrió.
   -Parece que nos ha dado a los dos por venir a la misma playa...-Le dije antes de que Pablo pudiera hablar. -He tomado una decisión...

Pablo me miró y suspiro, como si supiera lo que le iba a decir... supongo que se lo imaginaba pero por la cara que puso, estaba segura de que sus pensamientos eran totalmente erróneos.
Le cogí de la mano y le miré.

   -No quiero estar lejos de tí. Pablo, siento haber sido tan precipitada, siento haberte echo daño...quiero estar contigo, no quiero imaginarme una vida sin tí...yo no...-Antes de que pudiera continuar Pablo se acercó a mí y me besó.

Mil sensaciones con ese beso. ¿Cómo he podido pensar que podía estar sin él?. ¿Como he podido llegar a imaginarme una vida sin él?. No, no puedo estar sin sus besos, sus caricias, sus abrazos, sus sonrisas. Todo dio un giro de 360 grados y ya toda la tristeza había desaparecido tanto en el rostro de Pablo como en el mio. Me aparté un poco y le susurré:


  -Lo siento, de verdad...
  -Aurora, no digas más nada. Para mí esto se queda en el olvido. Te quiero princesa.

Acto seguido me lancé sobre él y le abracé. -Te quiero.-Le susurré. Sentía como el corazón se me  aceleraba, me sentía protegida junto a él. Apoye mis labios sobre su cuello. Su olor, su aroma... me encantaba y me enloquecía a la vez. Pablo mientras acariciaba mi pelo lentamente.

  -¿Tito?.-Pronunció una voz infantil y suave. Era la sobrina de Pablo.  Llevaba una  piedra con forma de corazón. Pablo y yo nos apartamos. Pablo cogió a la pequeña y la puso en sus piernas.
 -Princesita. -Dijo Pablo entre sonrisas. -Mira, ella es Aurora.
 -Hola guapa. -Le dije sonriendo.
 -Hola...-Respondió tímidamente.  Pablo me miró y nos sonreímos.
 -Es guapa a que sí, Sofía. -Dijo Pablo señalandome.
 -Si, muy guapa. Tito Pablo...¿A que es tu novia?. -Pablo lanzó una pequeña carcajada y me miró.
 -Si, si que lo es.
 -Entonces, ella es mi tita. Es mi tita Aurora. -Pronunció riéndose. La pequeña dejo atrás la timidez y me dio el corazón. Me sentía feliz. Lo que acaba de decir, que yo era su tita, me hizo sonreír. Cogí su regalo y lo miré.
 -Muchas gracias Sofía. Me encanta. -Le dije sonriendo.

Pablo nos miraba con los ojos iluminados. No dejaba de sonreír y yo no podía sentirme mejor.
  -Bueno pequeñaja, es hora de volver a casa ¿no?.
  -No, no tito. Vamos a quedarnos un rato más. Mira, yo voy a buscarte un regalo y tu te quedas con ella. ¿Vale?.
  -Bueno, vale...-Dijo Pablo dándole un beso. -Y ten cuidado...

Sofía se levantó y fue corriendo hacía el mar. Pablo me echó el brazo alrededor mía y yo apoyé mi cabeza sobre su hombro. Los dos observábamos la puesta de sol y a Sofía jugando. No podía estar más feliz en este momento.

  -Le has caido bien. Es la primera vez que le da un regalo a alguien que no ha visto nunca y te ha llamado tita, eso es que le has encantado.
  -Eso parece.-Reí. -Es una niña preciosa y se parece a ti. Simpática y cariñosa, como su tío, sin duda. -Le miré y le besé.
  -Algún día tendremos nuestra propia niña. -Dijo mirando hacía el frente.
  -Un poco pronto pensar en eso, ¿no?. -Le dije apoyando mi cabeza en sus piernas mientras que él me acariciaba la mejilla.
  -En un futuro, cuando todo estuviera más tranquilo...me encantaría formar mi propia familia. Y ser papá entra dentro de mis planes. -Se rió.
  -Y en los míos que seas tu el papi.
  -Me gusta esa idea. Ah, ¿te he dicho que te quiero?.
  -No me acuerdo, eh...
  -Pues te lo repito, te quiero.

Me incorporé y nos besamos. No nos importaba nadie, en ese momento solo eramos él y yo. Podía sentir como Pablo sonreía mientras que nos besábamos y eso hacía que sintiera mariposas en el estómago, como si fuera la primera vez que sus labios, rozaban los mios.


22.6.12

Cap. 24: Tu eres mi vida.

Me desperté cuando Pablo  me tocó la mano. Ya habíamos llegado a España.
Salimos del avión. Cogimos las cosas y salimos hacía el coche. Yo no pensaba irme con Pablo, pero él insistió en dejarme en casa . Yo no pude decirle que no, ya estaba siendo demasiado dura con él...  Durante el camino no nos dirigimos la palabra. Se respiraba un ambiente tenso en el aire y fue Pablo el primero que rompió el silencio.
  -¿En qué piensas?.-Dijo Pablo dejando de mirar hacia la carretera para fijar su vista en mí.
  -No se si estoy haciendo lo correcto Pablo...
Al decir eso Pablo volvió a mirar hacía mi con cara extrañada. -No lo sé, y ahora mismo estoy echa un lio.-Volví a decir.

Creo que el era él que estaba echo un lío y sin saber ya ni que pensar. Le estaba haciendo daño  y puede que me esté equivocando, que no esté haciendo bien en dejarle...porque lo mucho que lo quiero, supera cualquier cosa. Pero aun no estaba decidida, quería comprobar algo, algo que ni yo misma sabía que era... y sobre todo, tenía que ser sincera con él.

  -Supongo que no servirá de nada decirte que te quedes a mi lado...-Su voz sonó triste y sus ojos no mostraban lo contrario.
  -Necesito pensar. Darme cuenta de lo que quiero y aclarar mis ideas...Además de solucionar todo con mis padres.
  -Vale, piensa...pero no quiero que dudes ni un solo momento que tu eres ahora mi vida y que te quiero demasiado como para olvidarte...

Eso último que dijo Pablo provocó en mi un nudo en la garganta. Lo decía de verdad y lo sentía de verdad. Me entraron ganas de abrazarle, de besarle y de decirle que era exactamente lo que sentía yo por él, pero me contuve. No tenía claro nada, y mis padres me obligarían a que dejara mi relación con Pablo. Así que era mejor que estuviéramos separados por ahora, hasta que se calmasen las cosas con mis padres...
No hubo contestación por mi parte y llegamos a la puerta de casa. Pablo sacó mis cosas y antes de que pudiera entrar en casa, Pablo me cogió del brazo.
  -Dame tiempo. -Pronuncié cerca de él.
  -Te necesito a mi lado...-Susurró.

Y de nuevo esa sensación de besarle y gritarle al mundo que lo quería más que a nadie...pero lo único que pude hacer era abrazarlo. Me despedí de él y entré en casa. Mis padres aun no habían llegado y Marta me recibió con un fuerte abrazo. Lo único que necesitaba era a una de mis mejores amigas a mi lado. Le conté todo lo que hicimos los dos días antes de que mi cabeza se pusiera a pensar en cosas de las que quizás me arrepintiera.
  -Aurora, te entiendo pero creo que te has precipitado...tu misma decidistes de llevar una vida así y lo único que has aguantado  ha sido unas semanas. Y haciéndote daño a ti y a Pablo, creo que deberías haberlo pensado mejor.

Marta llevaba toda la razón del mundo. Pero seguía pensando que era lo mejor. Por ahora, es lo mejor que podía hacer.
 -Solo quiero que se calmen las cosas con mis padres...
 -Cielo, se que decidirás lo mejor. -Me dijo con una gran sonrisa.

Yo le respondí a eso con una sonrisa. Me fui a mi cuarto y guardé las cosas. Aún tenía el mal sabor de boca por lo que había echo. Me duché y me acosté en la cama. No tenía más ganas de nada.
A la mañana siguiente, me despedí de Marta ya que tenía que volver a Santander. Eso me entristeció aun más porque el estar con ella era lo que me sacaba una sonrisa, a pesar de todo. La abracé y le di un pequeño regalo que le había comprado en París. Una  pulsera de plata con el nombre de Marta grabado por atrás.
Al poco rato llegaron mis padres. Los abracé y estuvimos hablando sobre lo que había echo estos días y de mi viaje a París con mi supuesta amiga. No se había sacado el tema de Pablo en ese rato pero veía la preocupación en las caras de ellos. Preferí que fueran ellos lo que sacara el tema y al cabo de unos segundos incómodos, mi madre dijo:

  -Aurora, sobre Pablo... tu padre y yo hemos tomado una decisión. Hemos pensado que es mejor que seas tu la que decidas si quieres ser la novia conocida de un cantante famoso. Ya eras mayor de edad y como tal te dejamos que decidas tú. Pero, eso sí... que ni se lo ocurra hacerte daño.
  -Gracias, gracias, gracias. -Le dije abrazándola

Me sorprendió mucho  lo que acababa de decirme mi madre. Me llenó de felicidad el saber que mis padres aceptaban que yo estuviera con Pablo y que por una vez me trataran como a una adulta. Pero era yo la que le había echo daño a Pablo y ahora me sentía fatal. Le di un beso a mis padres y salí a dar una vuelta a la playa, mi refugio.
Opté por irme a la playa más cerca de casa, la playa favorita de Pablo. Al llegar pude sentir de nuevo el olor a mar, la brisa y la tranquilidad de aquél sitio. No había casi nadie, por no decir nadie... Era una de las playas que tenía menos visitantes ya que había otras mucho mejores. Me senté en la orilla y dejé que el agua cubriera mis pies. Echaba de menos esto. Al cabo de un rato pude ver a un hombre y una niña pequeña. Estaban demasiado lejos pero había algo familiar en él. A medida que se iba acercando la silueta se me hacía aun mas conocida y pude reconocerlo por sus gafas y por la barba. Era Pablo. Parece que iba con unas de sus sobrinas. Ya entiendo porque le gusta venir aquí, todo es tan solitario que nadie le reconocería ni le molestaría, podía ser el mismo. Parece que él no se había dado cuenta de que estaba yo allí. Noté un cosquilleo en el estómago. Era extraño ya que estaba acostumbrada a estar con él, pero ni eso impedía que me sintiera como la primera vez. Solo el simple echo de tenerlo a unos pasos de mí hace que me ponga nerviosa.
Pablo se paró y cogió a la pequeña en brazos. Jugando y haciéndole cosquillas. Riendo y disfrutando. No me extrañaba nada que ella estuviera loca con su tío. En un segundo ella consiguió que Pablo cayera en la arena y aprovechar para hacerle cosquillas a él. Pablo estaba feliz y verle con esa sonrisa me hacía la mujer más feliz del mundo.  Ese momento me recordaba a cuando él me hacía cosquillas a mí y como me enfadaba con él de broma para poder luego fundirnos en suave beso. Observaba aquello con admiración y me di cuenta de algo... de lo tonta que había sido y de lo mucho que había exagerado las cosas. Así que no me lo pensé dos  veces.


20.6.12

23. Lo siento, no puedo.

Eran las 11 pude ver la hora reflejada en el reloj, me giré para ver si Pablo seguía dormido y no, Pablo ni seguía dormido ni estaba me asusté rápidamente al notar que el no estaba.

-¿Pablo? -Le llamaba y se notaba bastante mi tono de preocupación, a los pocos segundos pude oír su voz y aliviar mi preocupación.
-¡Buenos días princesa! ¿Todo bien? He oído que me llamabas... -Pablo seguía con el pantalón del pijama negro y una de sus camisetas ajustadas.
-Si... está todo bien solo que me he asustado al ver que no estabas... -Le contesté devolviendole el beso.
-Estaba en la cocina preparándote el desayuno. -Pablo me tocó las mejillas logrando calmarme ese nerviosismo por miedo de que le habría pasado algo.
-Esta bien, lo siento cielo... -Le respondí
-Anda, vamos a desayunar... ven, dame la mano. -Pablo me dirigió hasta la cocina donde desayunamos, notaba que Pablo estaba más unido a mi que de costumbre, lo notaba más cercano, en el desayuno no nos dirigimos la palabra, acabamos de desayunar nos vestimos y salimos a seguir conociendo parís. Al cabo de una hora Pablo ya me notó rara al ver que no decía nada y ahí si que rompió el silencio.

-Aurora... ¿Qué te pasa? Te noto distante conmigo... -Me miró a los ojos.
-Nada... no es contigo, es sólo que ya se va acabando el viaje y ya todo volverá a la normalidad, tú te irás nuevamente a seguir con la gira... y yo... y yo, me quedaré sin ti y eso me duele. -Le dije sosamente.
-Aurora, sólo van a ser unos días, yo me debo a mis fans... tengo que terminar la gira, simplemente porque se lo merecen por todas las cosas que han hecho por mi, y este es mi trabajo... -Pablo me dijo esto bastante serio.
-Será mejor que volvamos al hotel.... -Le dije haciéndome la loca, aunque en el fondo sabía que Pablo tenía razón yo no podía ser un obstáculo para que el dejara su trabajo.

Volvimos al hotel como le pedí a Pablo, noté una tensión bastante incómoda entre nosotros. Preparé mi maleta para la vuelta a casa, Pablo estaba en el salón con su Iphone a si que seguro que estaría respondiendo a sus fans. Dejó el móvil en la mesa y vino hacia el cuarto.

-Tenemos que hablar, -Me dijo Pablo apoyado en el marco de la puerta, fui hacia el salón y me senté en el sofá, iba a afrontar los problemas.
-Aurora... no te veo contenta a mi lado, que pasa, ¿Qué ya no me quieres? -Noté los ojos de Pablo entristecidos.
-¿Cómo puedes decir eso? Sabes que te quiero con locura Pablo... pero entiende que también quiero disfrutar de mi chico, quiero salir con el por las calles sin andar mirando si viene un periodista, o si alguien nos fotografía besándonos, entiende que para mi es una situación incomoda, es nuevo todo para mi, me cuesta adaptarme y... no sé si es lo que quiero la verdad. -Le dije eso sin estar combencida de si estaba haciendo lo correcto.
-Lo sé, pero es que esto es así... y va a seguir siendo así, porque te repito que es mi trabajo, y por por nada del mundo voy a dejarlo, todo se lo debo a mis fans.
-Y yo no quiero que lo dejes por mi Pablo, no te lo estoy pidiendo ni muchísimo menos, sé comprenderlo, y lo comprendo, por eso yo me retiro. -Mis ojos estaban a punto de inundarse de lágrimas, pero aguanté.
-¿Cómo que te retiras? ¿No querrás decir eso verdad? No puedes, dejarme, yo te quiero, y lo sabes. -Los ojos de Pablo también estaban a punto de hacerse un mar de lágrimas.
-Si Pablo, lo siento de verdad... no te dejo por gusto, o por que no te quiera, es porque yo no se  si quiero esta vida, estar rodeada de cámaras, ir a una tienda salir y que un parazzi me empiece a hacer preguntas incómodas, no es lo que yo quiero Pablo, quiero tenerte atí y ser la chica de normal de siempre. -Hablaba con Pablo a punto de romper a llorar pero yo seguía resistiendo.
-Pero Aurora... los dos sabíamos a lo que nos esponíamos al empezar esta relación, los dos sabíamos que no iba a ser fácil. -Nuestras voces estaban llenas de tristeza y no era para menos, nos queríamos demasiado.
-Lo sé Pablo, yo sabía a lo que me esponía como tu bien dices, pero ahora me he dado cuenta de que esto no es lo que yo quería, ahora mismo acabo la maleta y me cojo otra habitación y mañana cogeré rumbo a mi casa yo sola. -Me levanté del sofá y con lágrimas resbalando por mi cara seguí recogiendo mi ropa, cerré la maleta y me dirigí a la puerta antes de irme puse la mirada por última vez en Pablo, el seguía en el sofá paralizado, a lo lejos podía ver como sus ojos se inundaron de lágrimas, lágrimas de dolor, con mi voz temblorosa le dije la última palabra:

-Adiós Pablo. -Cerré la puerta y me senté al lado de la puerta de la habitación, pude oír a Pablo llorar, empecé a llorar con más fuerza, el saber que esos lloros los había causado yo, no estaba segura de si había hecho lo correcto, me quedé una hora casi allí sentada, destrozada hasta que fui a mi nueva habitación, me tumbé en la cama todavía con lágrimas resbalando por mi cara hasta quedarme dormida. Me desperté y cogí la BlackBerry de la mesa, había llamadas de Pablo, whattsapp suyos... me negué a devolverle las llamadas como los mensajes, lo que había hecho ya no se podía cambiar, ahora tocaba volver a empezar de nuevo y sin él. A la mañana siguiente me duché con agua fría para relajarme e intentar olvidar esa pesadilla que estaba viviendo, cogí mi maleta y me dirigí hacia el aeropuerto, cuando llegué al aeropuerto me senté a esperar a el avión y pude ver entrar a Pablo por la puerta de el aeropuerto, se acercó a mi, y yo miré hacia el otro lado.

-No podemos acabar así, por favor no... -Pablo iba con sus gafas negras, supongo que para que nadie le viese con los ojos llorosos o con ojeras.
-Pablo, no, se que es difícil, pero esto se acabó no hay más... -Justo entonces sonó esa voz que te avisaba de que ya era hora de coger el vuelo.
-Lo siento me tengo que ir, el vuelo sale ya, adiós... -Me levanté y agarré de la maleta.
-Te recuerdo que tenemos la misma hora de vuelo, a si que pienso hablar contigo en el avión, esto no se va a quedar así, -Pablo me gritó esto y yo me giré, pero seguí andando hacia el avión. Entre y me senté mire por el cristal y vi que Pablo estaba subiendo las escaleras del avión, me imaginaba que iba a cumplir su promesa de querer a hablar conmigo en el avión, y así fue se sentó a mi lado y insistió:

-Si me quieres, no me dejes... -Pablo me agarró de la mano fuertemente.
-Lo siento no hay marcha atrás, y no tengo nada más que hablar por favor, si quieres quedate aquí sentado pero no voy a cambiar de decisión por mucho que insistas. -Me hice la dura, y afronté la situación con frialdad pero era lo mejor, no quería que sufriese más por mi culpa.
-Esta bien... espero que te vaya bien entonces, adiós me cambio de sitio para no molestarte, pero antes... -Pablo me dio un último beso y se fue a otro asiento, yo no le contesté, miré al cristal y lágrimas empezaron a resbalar por mis mejillas, me pasé medio viaje llorando y Pablo no me quitaba la mirada desde el otro asiento, finalmente me quedé dormida justo para llegar a mi ciudad.

16.6.12

22. Sin miedo a decirlo

Caminamos por todo París hasta llegar al sitio que siempre había soñado visitar, la Torre Eiffel, era un lugar que desde pequeñita tenía interés por conocer. En aquellos trabajos que me mandaban describir aquel lugar donde quería vivir siempre decía que quería vivir cerca de la torre.
Llegamos y me quedé perpleja obserbándola... cuando de repente Pablo rompió aquel silencio.

-Es preciosa... ¿Verdad? - Me susurró al oído.
-Ella es preciosa... pero tu eres el doble de precioso. -Le sonreí al pronunciar esas palabras.
-Oye... ¿Sabes una cosa? -Me dijo Pablo pensativo.
-No... ¿Qué? -Le respondí yo.
-Que te quiero y que más vale que eches a correr si no quieres que... -Pablo no acabó la frase hizo el amago de agarrarme por atrás a modo de abrazo y aprovecho para hacerme cosquillas.
-Pablo, ¡Para! Eso no vale... ¡Eres un gamberro, para! -No podía parar de reírme, intentaba escaparme de sus cosquillas.
-¿Gamberro? Creo que no sabes lo acabas de decir, ¡Ahora si que no te suelto! -Pablo me tenía agarrada y no me saltaba, parecíamos dos críos.
-Jajajajajajajaja Lo que Oyes, ¡Eres un gamberro! -Pronuncié estas palabras haciéndole burla.
-Bah, si me das un beso puede que te suelte...-Decía Pablo.
-¿Seguro? Está bien... pero sólo uno, ¿eh? -Le contesté.

Le di el beso para que me soltara, quise separarme poco a poco de sus labios ya que aunque no estaríamos en España me daba vergüenza que nos vieran besándonos, pero fue imposible esos besos que el me daba eran únicos, tenían un sabor inconfundible, los adoraba, fue un beso lleno de amor que duró varios minutos.

-¿Ya me sueltas o qué? jajajajajajaja Le dije mientras me colocaba el pelo.
-No... ¿Y sabes por qué? Porque adoro sentirte cerca mío.
-¿Sabes tú otra cosa? Ese beso que me acabas de dar frente a la Torre Eiffel no lo olvidaré jamás, a sido especial, Je t'aime -Susurré de manera que solo el y yo nos enterásemos de lo que decíamos.
-Y yo atí mi niña -Pablo me sonrió y seguimos caminando hasta que llegamos al restaurante para cenar.


Cenamos algo rápido estábamos algo cansados y la comida no entraba, pagamos la cuenta y salimos de allí con dirección al Hotel a descansar. Subíamos en el ascensor y Pablo no paraba de mirarme.


-¿Qué pasa, tengo algo? -Me miré en el espejo del ascensor.
-Si, pasa que tienes la sonrisa más bonita del mundo, eso pasa. -Me agarró de las manos.
-Anda tonto... ya será para menos.


Saqué la llave de la habitación de mi bolso y entramos, hacía mucho calor y estaba pegajosa del sudor a si que opté por darme una buena ducha de agua fría. Al salir de la ducha vi que Pablo estaba sentado en la cama y tocando la guitarra, salí con el albornoz puesto y nada más entrar a la habitación Pablo soltó la guitarra de sus manos y se mordió el labio yo le sonreí y saqué el pijama de la maleta hasta que sentí que alguien me agarraba por la cintura, y me daba suaves besos que recorrían mi cuello, adoraba sentir su aliento pegado a mi piel, era una situación indescriptible, no me salían las palabras, solo notaba como mi piel se estremecía con cada caricia de Pablo, hubo un largo silencio cargado de besos hasta que Pablo susurró:


-Si vuelves a aparecer así, no responderé.... -Pablo dijo esto levantando una ceja.
-Jajajajajajajajaja, ¿Es una amenaza? -Contesté siguiéndole el juego, notaba a Pablo muy cariñoso.
-mmm... puede que sí, puede que no, si te tomas como una amenaza el comerte a besos entonces si que lo es. -Me sonreía picaramente.
-Pues me gusta esa amenaza, tendré que aparecer más veces así para que me comas a besos jajajajajajaja -Le contesté sin poder parar de reír.
-No me tientes Aurora... -Pablo seguía con esa sonrisilla pícara que el tenía.
-Anda... vamos a dormir. -Le dije dándole un beso en la frente y ya dirigiéndome hacia la cama.
-No,no... espera, tú espera... -Pablo fue a la cocina y trajo una coctelera y dentro una botella de Champán.
-¿Y esto? ¿Qué se supone que celebramos?  -Dije mirándole fijamente.
-Celebramos que es nuestro primer viaje juntos, ¿Te parece suficiente motivo? -Me dijo Pablo sirviéndome la copa.
-Me parece bien. -Le dije sonriéndolo de vuelta.

Pasaron unos 40 minutos y Pablo y yo seguíamos celebrando tanta celebración nos puso algo contentillos hasta tal punto que se nos fué de las manos, Pablo me tumbó en la cama, y empezó a recorrer mi cuerpo con sus manos delicadamente, besandome por cada rincón sin dejarse nada atrás, poco a poco desnudándome.

-Pablo, no puedo.... -Dije levantandome en la cama de manera que yo me quedé sentada.
-¿Por qué, que pasa? -Note a Pablo preocupado ante el rechazo.
-Verás... como te explico esto, me da mucha vergüenza jajajaja. -No sabía como explicarle.
-Aurora, dime... no me voy a asustar ni nada por el estilo, vamos dime. -Me decía Pablo mientras me acariciaba la mejillas.
-Es que tengo la regla y pues eso... -Al fin se lo conté pero me seguía dando vergüenza.
-Ah... era eso, no te preocupes, otro día será. -Me besó en la mejilla y se puso en su lado de la cama para dormir.
-¿Te has enfadado verdad? -Dije preocupada.
-¿Cómo me voy a enfadar amor? Son cosas que pasan y si no se puede no se puede. -Me dijo Pablo sonriendome.
-Esta bien... -Le contesté.
-Buenas noches amor, que descanses, te quiero. -Pablo se acercó a mi y me dio un beso.

Dormimos toda la noche hasta la mañana siguiente que seguimos visitando las calles de París.

5.6.12

Cap.21: Problemas.


Llegó la hora de marchar hacía el aeropuerto. Me puse un vestido azul de flores y unas manoletinas. Pablo iba con unos vaqueros negros y una camiseta blanca, todo un clásico en él. Esta vez se puso una gorra negra y las gafas. Aun así se le reconocía, pero no llamaría tanto la atención. Salimos de casa y nos montamos en el coche. De casa hasta el aeropuerto había de camino una media hora. Estaba muy nerviosa, nunca había montado en un avión y las alturas me daban miedo. No paraba de mover las manos y no me estaba quieta. Pablo se dio cuenta. Me cogió de la mano mientras que conducía. 
Tranquila, verás como cuando estés arriba ya no tendrás miedo. 

Esas palabras me tranquilizaron un poco. Miré a Pablo y le sonreí. 
Llegamos a nuestro destino y sacamos las maletas del coche. No eran nada más que dos. Solo eran tres días allí y no necesitábamos mucho. Entramos dentro y nos dirigimos a facturar las maletas. Lo hicimos y nos quedamos sentados hasta que llegara nuestro vuelo. Quedaba casi una hora y Pablo aprovechó para conectarse en twitter. Pude ver como ponía en un tuit: 
<<Hablemos de música porfavor.>>

Ya sabía lo que significaba eso. Antes, cuando era solo una fan, se lo vi poner cuando le preguntaban sobre su vida personal. Seguro que twitter estaba revolucionado por la noticia. Yo no quise ni entrar en el mío. Pasó un rato y vimos de lejos a dos chicas que no paraban de mirarnos. Se habían dado cuenta de que Pablo estaba allí. Esas chicas venían hacía nosotros, se lo dije a Pablo y sin duda alguna, se levantó para saludarlas. 
Pablo, somos Lucía y María. Somos tus fan. -Dijo la chica rubia. Su otra compañera estaba tan emocionada que apenas podía hablar.
Encantado guapísimas. 
Pablo le dio dos besos y un abrazo. Él siempre tan cariñoso y amable con sus fan. Yo seguía sentada y de brazos cruzados, observando aquella situación con total admiración. Hace unas semanas, yo era como ellas. Se echaron unas fotos y le dio su autógrafo. Estuvieron unos minutos hablando y sonó por megafonía nuestro vuelo. 
“Vuelo destino a París....” 
Chicas, me tengo que ir ya. Un placer. 
Pablo se despidió y me cogió de la mano. Subimos al avión y nos sentamos en la parte izquierda. Estaba temblando y me sudaban las manos. 
Aurora cariño, tranquila. No va a pasar nada. 
Me agarró de la mano. 

No me sueltes por favor... 
Nunca. 
La azafata ya dio la información de que el avión iba a despegar. Estar con Pablo me tranquilizaba bastante. Me relajé y me eché en el hombro de Pablo. Estaba tan agusto junto a él que me quedé dormida. La voz de Pablo me despertó. 
Al despertar vi a Pablo con mi móvil y hablando algo alterado. Vi que habían pasado casi tres horas y ya estábamos apunto de llegar. 

Pablo, ¿Qué pasa?. ¿Quien es?.Dije sin entender nada. 
Siento que se hayan tenido que enterar de esta manera. Pero todo lo que dice hay es verdad. Estoy con su hija. Y no la voy a dejar.” 
Mis padres.Dije para mí. Pablo, por favor pásamelos. 
Su hija ya es mayor de edad. Le pido por favor que se tranquilice. Yo la voy a cuidar. No le voy a dejar que le pase nada malo.” 
¡Pablo!. Alzé un poco la voz. 
Pablo me pasó el móvil. -Lo siento. Su voz sonó triste. 

Mamá soy yo. Lo siento de verdad, te lo iba a contar pero no había tenido oportunidad. Se que hemos salido en muchas revistas, pero eso no es lo que me importa ahora. Pues unas semanas. No es un desconocido Mamá, es mi novio lo quieras o no. Pero lo quiero. Mira, ahora estoy casi llegando a París y no pienso dejar que me arruines estos días, cuando llegue el Miércoles te lo contaré todo. Adiós.”­ 
Colgué sin dejar que se despidieran. Mi madre no me comprendía. Empecé a llorar. 

Shhs..no llores.-Me dio un abrazo.-Verás como cuando se lo expliques todo te entienden... 
Pablo, tu no conoces a mis padres. Harán todo lo posible porque tu y yo acabemos separados. Lo sé...Dije totalmente hundida. 
No, si nosotros no queremos. Mis padres también han llamado. He discutido con ellos pero se lo he explicado todo, al principio no le han gustado demasiado la idea de que tengas dieciocho años, pero me han acabado entendiendo. Si tengo que ir yo hablar con tus padres, voy. 
Malditas revistas..-Dije secándome las lágrimas. 
Lo siento cielo. Teníamos que haber sido un poco más discretos. No pensaba en que nos verían. Esto me afecta demasiado... 
No es tu culpa. Pablo... Le miré a los ojos y me sequé del todo las lágrimas.- Mira, no pienso dejar que mis padres me echen a perder este viaje. No pienso permitirlo. Voy a olvidarme de todo y a disfrutar contigo, porque para eso hemos venido a este viaje. Estos tres días serán geniales, lo presiento...Le sonreí. 
Ya hablaremos con ellos cuando volvamos a España. Quiero que estos días sean únicos. Es nuestro primer viaje juntos... 
Pablo me echo su brazo por mi hombre y yo me abracé a él. 
Si, el primero de muchos.Le sonreí. 

Le había dicho a Pablo que iba a olvidarlo todo y eso es lo que hice. Por fin llegamos a París. Todo era precioso, el camino desde el aeropuerto hasta el hotel en coche, nos había dejado ver cosas preciosas de París. Llegamos al hotel y subimos a la habitación. Era preciosa. Las paredes eran de color marrón claro y sus muebles eran en plan clásico. Me encantaba, le daba un toque romántico y muy acogedor. Abrí las cortinas. Desde nuestra ventana se veía de lejos la Torre Eiffel. Pablo apareció detrás de mí. 
Por fin aquí.Dijo Pablo. Me cogió de las manos y me acercó hacía él, quedando sus manos en mi cintura y a unos centímetros de sus labios. 
Todo es precioso, y eso que acabamos de llegar. Me reí. 
Me encantas.Me susurró al oído. 

Al decir eso sonreír y le besé. Un beso suave y lleno de amor. Pablo me dijo que iba a bajar hacía abajo a informarse sobre los lugares que podíamos visitar. Yo aproveché para darme una ducha. Esta noche nos iríamos a cenar a algún sitio y me tenía que arreglar. 
Me metí en la ducha y empecé a cantar “Te he echado de menos” a plena voz. Al salir escuché que estaban llamando a la puerta. Salí del baño y, con el albornoz todavía, decidí de abrir. Al abrir me llevé una gran sorpresa, no era Pablo. 

¿Usted es la española que ha llegado hoy a este hotel?Dijo sonriéndome. 
El chico era moreno, ojos azules, alto y con algo de músculos. Tendría unos veinticinco años. Llevaba unos pantalones grises y una camiseta de manga corta roja. No lo conocía de nada. 

Supongo que sí.Dije muy tímida, no solo por que no tenía ni idea de quien era ese chico, sino por como estaba vestida. 
Soy Luis. Encantado.Nos dimos la mano.-Mire, soy fotógrafo y antes la he visto en recepción con un chico. Trabajo en una agencia de modelos y ahora mismo necesitamos a una chica como tú. Morena, alta, delgada y jovencita. Por eso estoy aquí.Sonrió.Cuando te he visto abajo, pensé que eras la chica ideal y pensé en preguntar en recepción, me dieron tu número de habitación y aquí estoy. ¿Te interesaría hacerte unas fotos para una revista?. Es una revista francesa y si tienes los dieciocho años, no hace falta la autorización de tus padres. 

Me quedé bastante sorprendida. Siempre he querido ser modelo, pero a la hora de la verdad me daba mucha vergüenza. 

Mire, ahora mismo no estoy en condiciones de hacerle pasar y de hablar detenidamente. Como puede ver... Y si quiere, le dejo mi móvil y hablamos cuando usted quiera. Lo tengo que pensar. 
Claro que si. 
Fui a por un papel y le apunté mi móvil. Me acerqué a aquel hombre y se lo di. Al fondo venía Pablo. De lejos ya pude ver que al verme allí y en esas condiciones hablando con aquél hombre no le hizo mucha gracia. 
Mañana la llamo.Me dio dos besos y se fue. 
El hombre se giró y saludó a Pablo con un simple “Hola”... el no le contestó. Parece que el chico no reconoció a Pablo. 
Pablo y yo entramos a la vez. Él soltó el móvil en la mesilla y se sentó en la cama. 
Yo me dirigí hacía el baño a vestirme. Justo cuando iba a entrar Pablo me dijo: 
¿Quien era ese?. -Su voz sonó seria. 
Yo me giré y me senté a su lado. 
Pues la verdad es que no lo sé. Se que se llama Luis y trabaja para una agencia de modelos... 
¿Y que hacía hablando contigo?. 
Pues dice que me había visto en la recepción del hotel y que le interesaba para su próximo trabajo... para hacer de modelo. 
¿Modelo?. 
Si... 
Pablo se levantó y se quedó delante mía. Estaba muy serio. 
¿Y tu que le has dicho? 
Pues le he dado mi numero para que me llamara..¿A que viene todo este interrogatorio?. 
¿Tu numero?. Perfecto... 
Pablo se llevó una mano a la cabeza. 
¿Y no se te ocurre otra cosa que darle tu numero?. -Dijo, alzando la voz. 
Pablo, tanto te molesta o ¿que? 
No lo conoces de nada, le abres, te dice que te ha visto y que quieres que hagas de modelo para una revista, y le das tu móvil a un desconocido... que alomejor ni siquiera es fotógrafo, alomejor lo único que quiere es ligar contigo. 

Agaché la cabeza. Me había quedado sin palabras despues de la reacción de Pablo.
Mira, lo único que he echo es darle mi número. ¿Y sabes que?. Que me voy hacer las fotos. No me esperaba para nada que te pusieras a sí. Pablo, siempre he querido ser modelo. Y ahora que se me presenta una oportunidad, ¿me lías la que me lías.?. Pensaba que eras de otra forma...Estás siendo muy egoísta. Le dije gritando y muy enfadada. 

Al decir esto último me levanté y me fui hacia el baño para vestirme. Pablo no contestó. Se quedo allí parado sin saber que decir. Me había molestado mucho la reacción de Pablo. No me lo esperaba para nada... El ataque de celos que la había entrado era exagerado. Era mi sueño, y él me estaba poniendo problemas para cumplirlo. Solo eran unas fotos y había montado un mundo por ello. Me decepcioné, me decepcioné mucho. Era la primera vez que tenía una pelea con Pablo y me dolió. Me senté en el suelo, apoyada en la pared. Estábamos en París, la ciudad del amor y lo primero que hago al llegar allí es pelearme con él... No pude evitar llorar, pero me hice la fuerte y me vestí. Me puse el pijama, no tenía ganas de arreglarme después de la pelea con él. Al cabo de un rato decidí de salir de allí. Al abrir la puerta vi que Pablo estaba en el sofá con la guitarra. Tenía los ojos rojos, creo que había llorado. Me partía el alma verle así. Me senté a su lado. Pablo levantó la mirada y se fijó en mis ojos. Yo pude ver los suyos, efectivamente... había llorado. 

No se porque te has puesto así...Logré decir, tenía un nudo en la garganta. Quería llorar, pero no lo hice. 
Porque eres mi princesa... 
Al decir esto miré a Pablo y puse cara de extrañada. 
Siento haberme puesto así, de verdad que lo siento. Al verte con ese tipo hablando y como ibas vestida pues se me cruzaron los cables... Siento haberme puesto tan celoso. 
Pablo me cogió de la mano y yo la retiré rápidamente. 
Me has gritado Pablo. Te has puesto muy enfadado... me estabas como prohibiendo salir en esas fotos...-Dije con una voz suave y baja, como si no tuviera ganas de hablar. 
Lo siento...-A Pablo se le escaparon unas lágrimas. No podía verle así, a pesar de lo molesta que estaba con él, esa situación podía conmigo. Me tiré a sus brazos y le abracé, le abracé con fuerza. Pablo hacía igual. Me acariciaba el pelo a la vez que me abrazaba fuerte, como si no me quisiera soltar jamás. 
Perdóname cielo... Me he pasado contigo. No pensaba lo que decía. Si, estaba siendo muy egoísta, no soy quien para decirte de si o si no te puedes hacer unas fotos...No va a volver a pasar, te lo prometo. Me siento un idiota, no se como se me ha pasado por la cabeza el ponerme así contigo. 
Olvidemos esto, por favor... 

Pablo me agarró la cara con las dos manos y me trajo a centímetros de sus labios.-Mi princesa...-Sonreímos. 
Nos fundimos en un beso. En un beso de reconciliación. Me había enfadado mucho con Pablo pero aún así le perdone...Lo quería demasiado como para estar molesta con él. 
Pasamos una media hora los dos en el sofá abrazados, compartiendo sonrisas, miradas y besos. 

Aurora, ¿que te parece una vuelta por París?.Dijo sonriéndome. 
Si voy contigo, me parece que si. 
¿Te puedo dar una cosa?. 
Pablo estaba detrás mía, yo estaba buscando la ropa en la maleta. Al decirme eso, me tocó el hombro y me giró hacía él. 
Claro...di-Pablo no me dejó terminar. Me calló con un beso. 
Gamberro..-Le dije a centímetros de él. 
Te adoro.Se rió. Vamos anda, París, nos espera.

Cap.20: Mal despertar.

Desayunamos y decidimos de irnos a dar una vuelta. Nos arreglamos y salimos del hotel. Íbamos cogidos de la mano. Parecía que a Pablo no le importaba que le vieran conmigo, ya que solo llevaba las gafas, y se le reconocía muy bien. Nos besábamos de vez en cuando, sin importarnos nada ni nadie. Verme cogida de la mano de Pablo y paseando por la ciudad junto a él aún se me hacía raro. En verdad, todo era como un sueño. Mientras caminábamos, me sonó el móvil. 
“¡Hola Mamá!. Si, fue increíble. Estuvieron todos, y me lo pasé genial. Mamá, eso te lo contaré cuando vengas, no por aquí..si, estuvo conmigo.. -Pablo me miró en ese momento. Le miré y sonreí. Creo que ya se imaginaba lo que me había preguntado.  Al parecer alguien le dijo a mi madre que estuvo mi supuesto novio misterioso en la fiesta. No le quise contar nada aún.- ¡Si!. Ese regalo me encantó, para nada me lo esperaba. Si, me voy con una amiga. -De nuevo, me miró, pero con cara de no saber de que hablaba. Estaba mintiendo a mi madre, me sentía mal. Pero no podía hacer nada, si le digo que me voy con mi novio, no me dejaría…-. Por cierto, Mamá.. ¿Cuando volvéis?. Ah vale, entonces cuando venga del viaje estaréis en casa. Ok, di les que los quiero a todos y que gracias por dejarme la casa. Ya te llamo cuando esté allí. Adiós.” 

Me ha preguntado que quién era ese “novio”.. Dije mientras que seguíamos andando. 
Deberías de habérselo contado.. 
Es complicado Pablo, da me tiempo. ¿Si?.Le sonreí. Aunque Pablo llevara razón no quería presipitarme y contarselo todo a mis padres…sabía que era mucho peor que se enteraran por otras personas, pero no quería problemas con ellos y menos con un viaje por delante. Pablo 
me devolvió la sonrisa. Seguimos andado y llegamos a un restaurante. Entramos y saludamos. Parece que el señor que estaba en la barra, conocía a Pablo, no se sorprendió nada al verle. 

Pero bueno, mira quien está aquí..Dijo el hombre, sonriendo y saliendo a recibirnos. 
Juan, cuanto tiempo.Se saludaron dándose la mano. 
Y esta mozuela tan linda, ¿Quién es?.Me miró y sonrió. 
Es Aurora. 
Hola, encantada.Le di dos besos. 
-Que guapa es Pablo, enhorabuena por la novia que te has echado.-Se rió. 
Yo me mordí el labio inferior, y me quité los pelos de la cara. Me había sonrojado un poco, estaba bastante cortada. 
Y que lo digas. 
Pablo me agarró de la cintura y me dio un beso en la mejilla. 

Bueno, ¿Donde queréis sentaros?. –Preguntó el hombre. 
Donde estemos mas discretos. Ya sabes...Dijo Pablo. 
Allí estaréis bien. El hombre nos señalo una mesa del fondo. 
Nos dirigimos a la mesa del fondo de la derecha. El sitio era bastante bonito y muy acogedor. Paredes de piedra, grandes ventanas, y un ambiente bastante tranquilo. Nos sentamos y nos miramos. 
Me encanta este sitio...
Y a mí.Me sonrió. Aquél hombre es amigo de mi padre. Es el dueño. He querido venir aquí porque es de confianza y bueno, estaremos bastante tranquilos. 
Has elegido bien.Le guiñé el ojo. 
Pasaron unos minutos y nos preguntaron por la bebida. Pablo optó por vino y yo solo agua. Se me vino a la cabeza el regalo que me habían echo. Francia. Recordé que a Pablo tampoco le habían dicho nada y salíamos mañana. No tenía que haber esperado al día de antes para contárselo. A si que no quise tardar más. 
Cielo, tengo que contarte algo.. 
Dime. 
Pablo soltó la copa en la mesa. 
Verás, me hicieron un regalo. Un regalo especial…pero no es solo para mí.
¿Qué es cielo? 
Pues, que mañana, nos vamos hacia Francia. 
Pablo se quedó boquiabierto. 
¿Cómo?.Se rió. 
Verás, todos mis amigos me han regalado dos billetes, y dos noches de hotel en París. Sabían que ese era mi sueño y bueno, han querido que lo cumpla junto a ti. Salimos mañana a las cinco de la tarde. 
Menuda sorpresa..De verdad, no me lo esperaba.Me sonrió. Pero, le habrán costado un pastón los billetes…
Llevas razón, y hablé con Marta. No quería aceptarlos pero, ya sabes como es, y además puso de excusa de que ya estaba todo organizado y teníamos que ir si o si. 
Bueno, hay que reconocer que es un pedazo de regalo. Y no puedo negar de que me hace muchísima ilusión ir contigo. 
Si...La verdad, es que también me hace mucha ilusión.Me reí. Bueno, que.. ¿Te vas a venir conmigo? 
¿Que si me voy contigo?. Claro que si cariño. Me muero de ganas. Solo con saber que voy a estar contigo, se que va a ser genial. 
Gracias cielo.Me aproxime hacia delante y le besé. Me costó un poco, ya que estamos frente a frente y la mesa era un obstáculo. 
Me incorporé en la silla. 
Pablo y, ¿no será un problema para ti estar tres días fuera? 
Claro que no, luego a la tarde voy a casa, y se lo cuento a mis padres. Y ahora mismo no tengo ningún compromiso con la discográfica, conciertos y demás hasta dentro de una semana… así que no va hacer un problema.
Pedimos la comida. El rato fue muy ameno. Hablamos sobre el viaje, las cosas que teníamos que hacer, lo queríamos tener todo perfecto. Terminamos y pude convencer a Pablo de pagar yo esta vez. Salimos y al parecer alguien se había ido de la lengua y teníamos al salir, dos paparazzis en frente nuestra. No dejaban de hacernos fotos y teníamos un problema. Pablo no había traído coche. 
Pablo, ¿es verdad que es tu novia?Dijo uno, acercándose a Pablo.-¿Esta señorita está contigo?.¿Como se siente al ser un cantante tan querido?.¿Le repercute algo la relación en su carrera?. ¿Es de Málaga?...
No dejaban de hacerle preguntas. Pablo pedía por favor que le dejaran. Que no hicieran más preguntas. Todas las preguntas eran demasiado personales y él no estaba obligado a contestarlas. Pablo me cogió de la mano y aligeramos el paso. Cruzamos la calle y ya los teníamos un poco más lejos. Seguimos y seguimos andando y cada vez más rápido, hasta llegar por fin al hotel donde pasamos la noche. Subimos y entramos a la habitación. 
Nos encontraron…
Soltó las llaves y el móvil en la mesilla y se sentó en el sofá. 
Me siento un poco culpable.. 
Eh, no. No te voy a permitir que pienses que tienes tu la culpa.Dijo bastante serio. 
Pablo me dio la mano y me sentó con él. 
Bueno, al verte con una chica.. es normal que se pongan como locos. Sería una exclusiva y por lo visto, lo es... No puedo evitar sentirme así. 
Pues se tienen que acostumbrar, porque no me pienso esconder. 
Pero Pablo, también hay que llevar esto un poco a la discreción, ¿No crees? 
Si cielo, pero no me van a asustar con sus cámaras ni me pienso esconder cuando esté contigo. Eres mi novia, y si me ven contigo, no tienen que venir como una avalancha a preguntarme cosas de mi vida privada. Se que esto es así y lo entiendo. Pero también me gustaría salir contigo a cualquier lado como cualquier otra pareja. Yo me paro ha hablar con los periodistas casi siempre, pero esta vez han sido demasiadas preguntas personales... Se que es parte de mi vida diaria…
A Pablo se le notaba bastante afectado por la situación. 
Tienes razón. Supongo que me debo de acostumbrar a esto.Le sonreí. Lo tenía que hacer. Al aceptar estar con Pablo tambien acepté estar rodeada de periodistas… supongo que era lo normal.
Pablo me cogió suavemente de la barbilla y me acercó a sus labios.
-Te quiero. -Susurró. 
Lo dijo de una manera que hizo que sonriera. Nos queríamos, eso es lo que importaba. 
Me levanté y me recogí el pelo. Solté el bolso en la cama. Miré a Pablo, estaba observándome, lo hacía de una manera bastante peculiar. No dejaba de sonreírme. 
Me paré delante de él. 
Pablo, ¿Por qué me miras así?.Reí. Me pones nerviosa. Volví a reír, esta vez lo hice de espaldas a él. Estaba sacando el móvil del bolso, quería saber si tenía algún mensaje de Marta. En ese momento Pablo se levantó y me agarró por atrás, quedando su cuello apoyando en mi hombro. 

¿Qué es que ya no puedo ni ver lo preciosa que está mi novia, o qué?. 
Me besó en el cuello. No pude evitar estremecerme. 
-
En el cuello no. 
Al decir eso, me salió una leve risa, se la contagié a Pablo. 
Me giré a él y puse una mano en el cuello y otra tocando sus pelos . -Te adoro.-Dije mirándole a los ojos. 
En ese momento Pablo y yo nos besamos. Nos besamos intensamente. Adoraba esos besos, eran únicos. Al cabo de unos segundos, nos separamos.-Anda vamos, tenemos que recogerlo todo. Hay que preparar las cosas y tengo que ir a casa. Hablar con Marta y eso. Me da cosa dejarla sola estos días
Recogimos todo y Pablo me dejó en casa. Hablé con Marta y quedamos en que ella, se quedaría allí esos días. Había echo muy buena amistad con uno de mis amigos. Samuel. Iban a quedar durante estos días y me convenció de que no iba a estar sola. Me ayudó a preparar la maleta. Metí bastante ropa y Marta me dijo que echara el bikini ya que había piscina. Eché la cámara de fotos y el maquillaje. Estaba todo listo. Pablo me llamó y me dijo que también lo tenía todo preparado. Me comentó que les dijo a sus padres que se iba unos días con uno de sus amigos. Al que no veía en mucho tiempo y que querían estar unos días juntos..Tampoco quería contarle nada aún. Aunque si no era por nosotros, la prensa ya se encargaría de desvelarlo todo. Pablo y yo quedamos en que por la mañana, estuviéramos en casa hasta la hora de salir hacía el aeropuerto. Llegó la noche y me duché. Marta y yo cenamos y me conecté un rato a Twitter, que lo tenía bastante olvidado. Y a Tuenti, quería agradecerle a mis amigos lo del regalo y ver las fotos del cumpleaños. Les dije que por favor las fotos con Pablo no las subieran, para no levantar sospechas. Supongo que quería asegurarme de que no lo habían echo, desconfiaba de algunos. Estuvimos viendo un rato la TV y hablando entre serie y serie. Llegaron las doce de la noche y nos acostamos. Durante la noche me desperté varias veces, los nervios, quizás. 
Me levanté a las nueve y al parecer Marta ya lo estaba. Me puse las zapatillas, me miré al espejo y me dirigí al salón. Allí estaba Pablo y ella sentados.
 
Buenos días princesa..Dijo Pablo, levantándose del sofá. Me besó. Un pequeño beso lleno de cariño. Hizo que sonriera. Aún así, las caras de Pablo y Marta no mostraban felicidad, parecían preocupados. Y a Pablo se le notaba tristeza en la mirada. 
Aurora, ve esto...Dijo Marta. 
-Espero que no sea lo que me imagino.-Dije, acercándome a donde parecía estar la preocupación de los dos. 
Me aproxime al sofá donde estaba Marta sentada. Y, efectivamente, era lo que yo pensaba. Cogí el recorte y me apoyé en el respaldar del sofá. Mirando hacía Pablo. Leí el título. Al hacerlo, mi rostro cambió por completo. 
“Nuestro malagueño más romántico de paseo con su chica.” 
Al leer esto miré a Pablo, el solo se encogió de hombros... 
Seguí leyendo. 
<<Al parecer el cantautor, Pablo Alborán ha encontrado a la chica de sus “Solamente 
tú”. Se llama Aurora y es de Málaga. Lo único que se sabe es que llevan saliendo unas semanas. La pareja lo han llevado en total silencio, pero ayer fueron vistos saliendo de un restaurante de Málaga. El malagueño no contesto a nada relacionado de su relación con la malagueña. Por lo que sabemos ella es más joven que él. ¿Será que a nuestro romántico favorito opta por las jovencitas?. Una cosa esta clara, se le ven bastante enamorados. ¿Que pensaran las fans de la relación del malagueño con su chica?. >> 
Acabé de leer y me senté en el sofá. Aquella noticia me había afectado. Me preguntaba si ya lo habían visto mis padres y los padres de Pablo, si lo habían visto las alboranistas y todos mis amigos. La verdad es que en ese momento se me vino a la cabeza todas las personas que se sorprenderían al verme hay. Pero en ese momento lo que más me importaba y preocupaba era como se lo había tomado Pablo. 
Aurora, lo siento... 
Pablo se sentó a mi lado y Marta prefirió dejarnos solos. 
Pablo, no lo sientas. No es tu culpa.  Esto iba a pasar si o si. Cualquier día, en cualquier momento. Como me dijistes ayer, es parte de tu vida diaria. 
En ese momento sonó mi móvil. Laura. Hacía mucho tiempo que no me llamaba. Puse cara de extrañada y cogí la llamada. 
¿Laura?. 
–¡Hola!­ Tía, salís en todas las revistas del corazón. 
Miré a Pablo. Su cara mostraba preocupación, mi rostro no era muy tranquilizador. 
¿Como?. 
Si, tia. Salís en la Cuore, Pronto, Hola y también Bravo. Todas acompañadas con su opinión. Y las fotos bastantes comprometidas. 
Sabía que salía en una pero no en tantas. Ahora mismo estoy con Pablo hablando sobre eso. Gracias cielo por avisar. 
De nada. Y para eso estamos. 
Ya te llamaré si sabemos algo. Adiós. 
Me despedí de Laura. Esa llamada me había preocupado aún más. Se lo conté todo a Pablo. Ya era la primera llamada del día y seguro que habría más. Una de las revistas que compraba mi madre era “Pronto” y estábamos de portada. No tardarían en llamarme y a Pablo tampoco. En un momento pensé en que no habría viaje. 
No hay viaje, ¿verdad?.­Solté la pagina de la revista en la mesa y Pablo me agarró de la mano. Nos miramos. Nuestros ojos mostraban decepción. 
Si, si que lo hay. Aurora, es tu regalo de cumpleaños. No vamos a dejar que una simple noticia nos arruine el viaje. No pienso hacerlo.Pablo se mostró serio y muy convencido de lo que decía. 
Pero Pablo, no creo que sea el momento de ir a ningún lado tal y como están las cosas…
Se que no están demasiado bien. No se lo que pasará con esta noticia pero una cosa esta clara, al viaje vamos. No quiero que por culpa de esto nos quedemos aquí, al fin y al cabo esto pasará más de una vez... 
Bueno, iremos. Pero solo porque quiero estar unos días desconectada de todo y contigo. Aunque no sea el momento. 
Pablo me sonrió y me besó. Me sorprendió mucho que Pablo quisiera viajar después de esto, pero no podía evitar animarme ante aquello. No quería ni pensar lo que se estaría formando por Twitter. Mis padres aun no habían dado señales, pero sabía que no tardarían mucho. Pero me daba igual...era hora de que se enteraran de mi relación con Pablo, aunque no sería de la mejor manera. 
La mañana pasó tranquila, al fin y al cabo. A Pablo le habían llamado tres personas, y esas tres personas con las mismas noticias. Estuvimos recogiendo cosas y ultimando detalles para el viaje. Maletas, billetes de avión...Todo estaba listo. A Pablo se le veía entusiasmado y feliz, le hacía mucha ilusión, al igual que a mí.. Comimos algo rápido y le dejé una nota a Marta: <<Nos marchamos ya. Te doy un toque cuando lleguemos a París. Cuídate, te quiero.>>