20.6.12

23. Lo siento, no puedo.

Eran las 11 pude ver la hora reflejada en el reloj, me giré para ver si Pablo seguía dormido y no, Pablo ni seguía dormido ni estaba me asusté rápidamente al notar que el no estaba.

-¿Pablo? -Le llamaba y se notaba bastante mi tono de preocupación, a los pocos segundos pude oír su voz y aliviar mi preocupación.
-¡Buenos días princesa! ¿Todo bien? He oído que me llamabas... -Pablo seguía con el pantalón del pijama negro y una de sus camisetas ajustadas.
-Si... está todo bien solo que me he asustado al ver que no estabas... -Le contesté devolviendole el beso.
-Estaba en la cocina preparándote el desayuno. -Pablo me tocó las mejillas logrando calmarme ese nerviosismo por miedo de que le habría pasado algo.
-Esta bien, lo siento cielo... -Le respondí
-Anda, vamos a desayunar... ven, dame la mano. -Pablo me dirigió hasta la cocina donde desayunamos, notaba que Pablo estaba más unido a mi que de costumbre, lo notaba más cercano, en el desayuno no nos dirigimos la palabra, acabamos de desayunar nos vestimos y salimos a seguir conociendo parís. Al cabo de una hora Pablo ya me notó rara al ver que no decía nada y ahí si que rompió el silencio.

-Aurora... ¿Qué te pasa? Te noto distante conmigo... -Me miró a los ojos.
-Nada... no es contigo, es sólo que ya se va acabando el viaje y ya todo volverá a la normalidad, tú te irás nuevamente a seguir con la gira... y yo... y yo, me quedaré sin ti y eso me duele. -Le dije sosamente.
-Aurora, sólo van a ser unos días, yo me debo a mis fans... tengo que terminar la gira, simplemente porque se lo merecen por todas las cosas que han hecho por mi, y este es mi trabajo... -Pablo me dijo esto bastante serio.
-Será mejor que volvamos al hotel.... -Le dije haciéndome la loca, aunque en el fondo sabía que Pablo tenía razón yo no podía ser un obstáculo para que el dejara su trabajo.

Volvimos al hotel como le pedí a Pablo, noté una tensión bastante incómoda entre nosotros. Preparé mi maleta para la vuelta a casa, Pablo estaba en el salón con su Iphone a si que seguro que estaría respondiendo a sus fans. Dejó el móvil en la mesa y vino hacia el cuarto.

-Tenemos que hablar, -Me dijo Pablo apoyado en el marco de la puerta, fui hacia el salón y me senté en el sofá, iba a afrontar los problemas.
-Aurora... no te veo contenta a mi lado, que pasa, ¿Qué ya no me quieres? -Noté los ojos de Pablo entristecidos.
-¿Cómo puedes decir eso? Sabes que te quiero con locura Pablo... pero entiende que también quiero disfrutar de mi chico, quiero salir con el por las calles sin andar mirando si viene un periodista, o si alguien nos fotografía besándonos, entiende que para mi es una situación incomoda, es nuevo todo para mi, me cuesta adaptarme y... no sé si es lo que quiero la verdad. -Le dije eso sin estar combencida de si estaba haciendo lo correcto.
-Lo sé, pero es que esto es así... y va a seguir siendo así, porque te repito que es mi trabajo, y por por nada del mundo voy a dejarlo, todo se lo debo a mis fans.
-Y yo no quiero que lo dejes por mi Pablo, no te lo estoy pidiendo ni muchísimo menos, sé comprenderlo, y lo comprendo, por eso yo me retiro. -Mis ojos estaban a punto de inundarse de lágrimas, pero aguanté.
-¿Cómo que te retiras? ¿No querrás decir eso verdad? No puedes, dejarme, yo te quiero, y lo sabes. -Los ojos de Pablo también estaban a punto de hacerse un mar de lágrimas.
-Si Pablo, lo siento de verdad... no te dejo por gusto, o por que no te quiera, es porque yo no se  si quiero esta vida, estar rodeada de cámaras, ir a una tienda salir y que un parazzi me empiece a hacer preguntas incómodas, no es lo que yo quiero Pablo, quiero tenerte atí y ser la chica de normal de siempre. -Hablaba con Pablo a punto de romper a llorar pero yo seguía resistiendo.
-Pero Aurora... los dos sabíamos a lo que nos esponíamos al empezar esta relación, los dos sabíamos que no iba a ser fácil. -Nuestras voces estaban llenas de tristeza y no era para menos, nos queríamos demasiado.
-Lo sé Pablo, yo sabía a lo que me esponía como tu bien dices, pero ahora me he dado cuenta de que esto no es lo que yo quería, ahora mismo acabo la maleta y me cojo otra habitación y mañana cogeré rumbo a mi casa yo sola. -Me levanté del sofá y con lágrimas resbalando por mi cara seguí recogiendo mi ropa, cerré la maleta y me dirigí a la puerta antes de irme puse la mirada por última vez en Pablo, el seguía en el sofá paralizado, a lo lejos podía ver como sus ojos se inundaron de lágrimas, lágrimas de dolor, con mi voz temblorosa le dije la última palabra:

-Adiós Pablo. -Cerré la puerta y me senté al lado de la puerta de la habitación, pude oír a Pablo llorar, empecé a llorar con más fuerza, el saber que esos lloros los había causado yo, no estaba segura de si había hecho lo correcto, me quedé una hora casi allí sentada, destrozada hasta que fui a mi nueva habitación, me tumbé en la cama todavía con lágrimas resbalando por mi cara hasta quedarme dormida. Me desperté y cogí la BlackBerry de la mesa, había llamadas de Pablo, whattsapp suyos... me negué a devolverle las llamadas como los mensajes, lo que había hecho ya no se podía cambiar, ahora tocaba volver a empezar de nuevo y sin él. A la mañana siguiente me duché con agua fría para relajarme e intentar olvidar esa pesadilla que estaba viviendo, cogí mi maleta y me dirigí hacia el aeropuerto, cuando llegué al aeropuerto me senté a esperar a el avión y pude ver entrar a Pablo por la puerta de el aeropuerto, se acercó a mi, y yo miré hacia el otro lado.

-No podemos acabar así, por favor no... -Pablo iba con sus gafas negras, supongo que para que nadie le viese con los ojos llorosos o con ojeras.
-Pablo, no, se que es difícil, pero esto se acabó no hay más... -Justo entonces sonó esa voz que te avisaba de que ya era hora de coger el vuelo.
-Lo siento me tengo que ir, el vuelo sale ya, adiós... -Me levanté y agarré de la maleta.
-Te recuerdo que tenemos la misma hora de vuelo, a si que pienso hablar contigo en el avión, esto no se va a quedar así, -Pablo me gritó esto y yo me giré, pero seguí andando hacia el avión. Entre y me senté mire por el cristal y vi que Pablo estaba subiendo las escaleras del avión, me imaginaba que iba a cumplir su promesa de querer a hablar conmigo en el avión, y así fue se sentó a mi lado y insistió:

-Si me quieres, no me dejes... -Pablo me agarró de la mano fuertemente.
-Lo siento no hay marcha atrás, y no tengo nada más que hablar por favor, si quieres quedate aquí sentado pero no voy a cambiar de decisión por mucho que insistas. -Me hice la dura, y afronté la situación con frialdad pero era lo mejor, no quería que sufriese más por mi culpa.
-Esta bien... espero que te vaya bien entonces, adiós me cambio de sitio para no molestarte, pero antes... -Pablo me dio un último beso y se fue a otro asiento, yo no le contesté, miré al cristal y lágrimas empezaron a resbalar por mis mejillas, me pasé medio viaje llorando y Pablo no me quitaba la mirada desde el otro asiento, finalmente me quedé dormida justo para llegar a mi ciudad.

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