Me levanté y aproveché que Pablo estaba sentado cerca de la orilla y de espaldas hacía mi. La pequeña estaba jugando con las olas y era el mejor momento. Aparecí por detrás y me senté al lado de Pablo. Él me miró y me sonrió.
-Parece que nos ha dado a los dos por venir a la misma playa...-Le dije antes de que Pablo pudiera hablar. -He tomado una decisión...
Pablo me miró y suspiro, como si supiera lo que le iba a decir... supongo que se lo imaginaba pero por la cara que puso, estaba segura de que sus pensamientos eran totalmente erróneos.
Le cogí de la mano y le miré.
-No quiero estar lejos de tí. Pablo, siento haber sido tan precipitada, siento haberte echo daño...quiero estar contigo, no quiero imaginarme una vida sin tí...yo no...-Antes de que pudiera continuar Pablo se acercó a mí y me besó.
Mil sensaciones con ese beso. ¿Cómo he podido pensar que podía estar sin él?. ¿Como he podido llegar a imaginarme una vida sin él?. No, no puedo estar sin sus besos, sus caricias, sus abrazos, sus sonrisas. Todo dio un giro de 360 grados y ya toda la tristeza había desaparecido tanto en el rostro de Pablo como en el mio. Me aparté un poco y le susurré:
-Lo siento, de verdad...
-Aurora, no digas más nada. Para mí esto se queda en el olvido. Te quiero princesa.
Acto seguido me lancé sobre él y le abracé. -Te quiero.-Le susurré. Sentía como el corazón se me aceleraba, me sentía protegida junto a él. Apoye mis labios sobre su cuello. Su olor, su aroma... me encantaba y me enloquecía a la vez. Pablo mientras acariciaba mi pelo lentamente.
-¿Tito?.-Pronunció una voz infantil y suave. Era la sobrina de Pablo. Llevaba una piedra con forma de corazón. Pablo y yo nos apartamos. Pablo cogió a la pequeña y la puso en sus piernas.
-Princesita. -Dijo Pablo entre sonrisas. -Mira, ella es Aurora.
-Hola guapa. -Le dije sonriendo.
-Hola...-Respondió tímidamente. Pablo me miró y nos sonreímos.
-Es guapa a que sí, Sofía. -Dijo Pablo señalandome.
-Si, muy guapa. Tito Pablo...¿A que es tu novia?. -Pablo lanzó una pequeña carcajada y me miró.
-Si, si que lo es.
-Entonces, ella es mi tita. Es mi tita Aurora. -Pronunció riéndose. La pequeña dejo atrás la timidez y me dio el corazón. Me sentía feliz. Lo que acaba de decir, que yo era su tita, me hizo sonreír. Cogí su regalo y lo miré.
-Muchas gracias Sofía. Me encanta. -Le dije sonriendo.
Pablo nos miraba con los ojos iluminados. No dejaba de sonreír y yo no podía sentirme mejor.
-Bueno pequeñaja, es hora de volver a casa ¿no?.
-No, no tito. Vamos a quedarnos un rato más. Mira, yo voy a buscarte un regalo y tu te quedas con ella. ¿Vale?.
-Bueno, vale...-Dijo Pablo dándole un beso. -Y ten cuidado...
Sofía se levantó y fue corriendo hacía el mar. Pablo me echó el brazo alrededor mía y yo apoyé mi cabeza sobre su hombro. Los dos observábamos la puesta de sol y a Sofía jugando. No podía estar más feliz en este momento.
-Le has caido bien. Es la primera vez que le da un regalo a alguien que no ha visto nunca y te ha llamado tita, eso es que le has encantado.
-Eso parece.-Reí. -Es una niña preciosa y se parece a ti. Simpática y cariñosa, como su tío, sin duda. -Le miré y le besé.
-Algún día tendremos nuestra propia niña. -Dijo mirando hacía el frente.
-Un poco pronto pensar en eso, ¿no?. -Le dije apoyando mi cabeza en sus piernas mientras que él me acariciaba la mejilla.
-En un futuro, cuando todo estuviera más tranquilo...me encantaría formar mi propia familia. Y ser papá entra dentro de mis planes. -Se rió.
-Y en los míos que seas tu el papi.
-Me gusta esa idea. Ah, ¿te he dicho que te quiero?.
-No me acuerdo, eh...
-Pues te lo repito, te quiero.
Me incorporé y nos besamos. No nos importaba nadie, en ese momento solo eramos él y yo. Podía sentir como Pablo sonreía mientras que nos besábamos y eso hacía que sintiera mariposas en el estómago, como si fuera la primera vez que sus labios, rozaban los mios.

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