Desayunamos y decidimos de irnos a dar una
vuelta. Nos arreglamos y salimos del hotel. Íbamos cogidos de la mano. Parecía
que a Pablo no le importaba que le vieran conmigo, ya que solo llevaba las
gafas, y se le reconocía muy bien. Nos besábamos de vez en cuando, sin
importarnos nada ni nadie. Verme cogida de la mano de Pablo y paseando por la
ciudad junto a él aún se me hacía raro. En verdad, todo era como un sueño.
Mientras caminábamos, me sonó el móvil.
“¡Hola Mamá!. Si, fue increíble. Estuvieron todos, y me lo pasé genial. Mamá, eso te lo contaré cuando vengas, no por aquí..si, estuvo conmigo.. -Pablo me miró en ese momento. Le miré y sonreí. Creo que ya se imaginaba lo que me había preguntado. Al parecer alguien le dijo a mi madre que estuvo mi supuesto novio misterioso en la fiesta. No le quise contar nada aún.- ¡Si!. Ese regalo me encantó, para nada me lo esperaba. Si, me voy con una amiga. -De nuevo, me miró, pero con cara de no saber de que hablaba. Estaba mintiendo a mi madre, me sentía mal. Pero no podía hacer nada, si le digo que me voy con mi novio, no me dejaría…-. Por cierto, Mamá.. ¿Cuando volvéis?. Ah vale, entonces cuando venga del viaje estaréis en casa. Ok, di les que los quiero a todos y que gracias por dejarme la casa. Ya te llamo cuando esté allí. Adiós.”
–Me ha preguntado que quién era ese “novio”.. –Dije mientras que seguíamos andando.
–Deberías de habérselo contado..
–Es complicado Pablo, da me tiempo. ¿Si?. –Le sonreí. Aunque Pablo llevara razón no quería presipitarme y contarselo todo a mis padres…sabía que era mucho peor que se enteraran por otras personas, pero no quería problemas con ellos y menos con un viaje por delante. Pablo
me devolvió la sonrisa. Seguimos andado y llegamos a un restaurante. Entramos y saludamos. Parece que el señor que estaba en la barra, conocía a Pablo, no se sorprendió nada al verle.
–Pero bueno, mira quien está aquí.. –Dijo el hombre, sonriendo y saliendo a recibirnos.
–Juan, cuanto tiempo. –Se saludaron dándose la mano.
–Y esta mozuela tan linda, ¿Quién es?. –Me miró y sonrió.
–Es Aurora.
–Hola, encantada. –Le di dos besos.
-Que guapa es Pablo, enhorabuena por la novia que te has echado.-Se rió.
Yo me mordí el labio inferior, y me quité los pelos de la cara. Me había sonrojado un poco, estaba bastante cortada.
–Y que lo digas.
Pablo me agarró de la cintura y me dio un beso en la mejilla.
“¡Hola Mamá!. Si, fue increíble. Estuvieron todos, y me lo pasé genial. Mamá, eso te lo contaré cuando vengas, no por aquí..si, estuvo conmigo.. -Pablo me miró en ese momento. Le miré y sonreí. Creo que ya se imaginaba lo que me había preguntado. Al parecer alguien le dijo a mi madre que estuvo mi supuesto novio misterioso en la fiesta. No le quise contar nada aún.- ¡Si!. Ese regalo me encantó, para nada me lo esperaba. Si, me voy con una amiga. -De nuevo, me miró, pero con cara de no saber de que hablaba. Estaba mintiendo a mi madre, me sentía mal. Pero no podía hacer nada, si le digo que me voy con mi novio, no me dejaría…-. Por cierto, Mamá.. ¿Cuando volvéis?. Ah vale, entonces cuando venga del viaje estaréis en casa. Ok, di les que los quiero a todos y que gracias por dejarme la casa. Ya te llamo cuando esté allí. Adiós.”
–Me ha preguntado que quién era ese “novio”.. –Dije mientras que seguíamos andando.
–Deberías de habérselo contado..
–Es complicado Pablo, da me tiempo. ¿Si?. –Le sonreí. Aunque Pablo llevara razón no quería presipitarme y contarselo todo a mis padres…sabía que era mucho peor que se enteraran por otras personas, pero no quería problemas con ellos y menos con un viaje por delante. Pablo
me devolvió la sonrisa. Seguimos andado y llegamos a un restaurante. Entramos y saludamos. Parece que el señor que estaba en la barra, conocía a Pablo, no se sorprendió nada al verle.
–Pero bueno, mira quien está aquí.. –Dijo el hombre, sonriendo y saliendo a recibirnos.
–Juan, cuanto tiempo. –Se saludaron dándose la mano.
–Y esta mozuela tan linda, ¿Quién es?. –Me miró y sonrió.
–Es Aurora.
–Hola, encantada. –Le di dos besos.
-Que guapa es Pablo, enhorabuena por la novia que te has echado.-Se rió.
Yo me mordí el labio inferior, y me quité los pelos de la cara. Me había sonrojado un poco, estaba bastante cortada.
–Y que lo digas.
Pablo me agarró de la cintura y me dio un beso en la mejilla.
–Bueno, ¿Donde queréis sentaros?. –Preguntó el hombre.
–Donde estemos mas discretos. Ya sabes... –Dijo Pablo.
–Allí estaréis bien. –El hombre nos señalo una mesa del fondo.
Nos dirigimos a la mesa del fondo de la derecha. El sitio era bastante bonito y muy acogedor. Paredes de piedra, grandes ventanas, y un ambiente bastante tranquilo. Nos sentamos y nos miramos.
–Me encanta este sitio...
–Y a mí. –Me sonrió. –Aquél hombre es amigo de mi padre. Es el dueño.
He querido venir aquí porque es de confianza y bueno, estaremos bastante
tranquilos.
–Has elegido bien. –Le guiñé el ojo.
Pasaron unos minutos y nos preguntaron por la bebida. Pablo optó por vino y yo solo agua. Se me vino a la cabeza el regalo que me habían echo. Francia. Recordé que a Pablo tampoco le habían dicho nada y salíamos mañana. No tenía que haber esperado al día de antes para contárselo. A si que no quise tardar más.
–Cielo, tengo que contarte algo..
–Dime.
Pablo soltó la copa en la mesa.
–Verás, me hicieron un regalo. Un regalo especial…pero no es solo para mí.
–¿Qué es cielo?
–Pues, que mañana, nos vamos hacia Francia.
Pablo se quedó boquiabierto.
–¿Cómo?. –Se rió.
–Verás, todos mis amigos me han regalado dos billetes, y dos noches de hotel en París. Sabían que ese era mi sueño y bueno, han querido que lo cumpla junto a ti. Salimos mañana a las cinco de la tarde.
–Menuda sorpresa..De verdad, no me lo esperaba. –Me sonrió. –Pero, le habrán costado un pastón los billetes…
–Llevas razón, y hablé con Marta. No quería aceptarlos pero, ya sabes como es, y además puso de excusa de que ya estaba todo organizado y teníamos que ir si o si.
–Bueno, hay que reconocer que es un pedazo de regalo. Y no puedo negar de que me hace muchísima ilusión ir contigo.
–Si...La verdad, es que también me hace mucha ilusión. –Me reí. – Bueno, que.. ¿Te vas a venir conmigo?
–¿Que si me voy contigo?. Claro que si cariño. Me muero de ganas. Solo con saber que voy a estar contigo, se que va a ser genial.
–Gracias cielo. –Me aproxime hacia delante y le besé. Me costó un poco, ya que estamos frente a frente y la mesa era un obstáculo.
Me incorporé en la silla.
–Pablo y, ¿no será un problema para ti estar tres días fuera?
–Claro que no, luego a la tarde voy a casa, y se lo cuento a mis padres. Y ahora mismo no tengo ningún compromiso con la discográfica, conciertos y demás hasta dentro de una semana… así que no va hacer un problema.
–Has elegido bien. –Le guiñé el ojo.
Pasaron unos minutos y nos preguntaron por la bebida. Pablo optó por vino y yo solo agua. Se me vino a la cabeza el regalo que me habían echo. Francia. Recordé que a Pablo tampoco le habían dicho nada y salíamos mañana. No tenía que haber esperado al día de antes para contárselo. A si que no quise tardar más.
–Cielo, tengo que contarte algo..
–Dime.
Pablo soltó la copa en la mesa.
–Verás, me hicieron un regalo. Un regalo especial…pero no es solo para mí.
–¿Qué es cielo?
–Pues, que mañana, nos vamos hacia Francia.
Pablo se quedó boquiabierto.
–¿Cómo?. –Se rió.
–Verás, todos mis amigos me han regalado dos billetes, y dos noches de hotel en París. Sabían que ese era mi sueño y bueno, han querido que lo cumpla junto a ti. Salimos mañana a las cinco de la tarde.
–Menuda sorpresa..De verdad, no me lo esperaba. –Me sonrió. –Pero, le habrán costado un pastón los billetes…
–Llevas razón, y hablé con Marta. No quería aceptarlos pero, ya sabes como es, y además puso de excusa de que ya estaba todo organizado y teníamos que ir si o si.
–Bueno, hay que reconocer que es un pedazo de regalo. Y no puedo negar de que me hace muchísima ilusión ir contigo.
–Si...La verdad, es que también me hace mucha ilusión. –Me reí. – Bueno, que.. ¿Te vas a venir conmigo?
–¿Que si me voy contigo?. Claro que si cariño. Me muero de ganas. Solo con saber que voy a estar contigo, se que va a ser genial.
–Gracias cielo. –Me aproxime hacia delante y le besé. Me costó un poco, ya que estamos frente a frente y la mesa era un obstáculo.
Me incorporé en la silla.
–Pablo y, ¿no será un problema para ti estar tres días fuera?
–Claro que no, luego a la tarde voy a casa, y se lo cuento a mis padres. Y ahora mismo no tengo ningún compromiso con la discográfica, conciertos y demás hasta dentro de una semana… así que no va hacer un problema.
Pedimos la comida. El rato fue muy ameno.
Hablamos sobre el viaje, las cosas que teníamos que hacer, lo queríamos tener
todo perfecto. Terminamos y pude convencer a Pablo de pagar yo esta vez.
Salimos y al parecer alguien se había ido de la lengua y teníamos al salir, dos
paparazzis en frente nuestra. No dejaban de hacernos fotos y teníamos un
problema. Pablo no había traído coche.
–Pablo, ¿es verdad que es tu novia? –Dijo uno, acercándose a Pablo.-¿Esta señorita está contigo?.¿Como se siente al ser un cantante tan querido?.¿Le repercute algo la relación en su carrera?. ¿Es de Málaga?...
No dejaban de hacerle preguntas. Pablo pedía por favor que le dejaran. Que no hicieran más preguntas. Todas las preguntas eran demasiado personales y él no estaba obligado a contestarlas. Pablo me cogió de la mano y aligeramos el paso. Cruzamos la calle y ya los teníamos un poco más lejos. Seguimos y seguimos andando y cada vez más rápido, hasta llegar por fin al hotel donde pasamos la noche. Subimos y entramos a la habitación.
–Nos encontraron…
Soltó las llaves y el móvil en la mesilla y se sentó en el sofá.
–Me siento un poco culpable..
–Eh, no. No te voy a permitir que pienses que tienes tu la culpa. –Dijo bastante serio.
Pablo me dio la mano y me sentó con él.
–Bueno, al verte con una chica.. es normal que se pongan como locos. Sería una exclusiva y por lo visto, lo es... No puedo evitar sentirme así.
–Pues se tienen que acostumbrar, porque no me pienso esconder.
–Pero Pablo, también hay que llevar esto un poco a la discreción, ¿No crees?
–Si cielo, pero no me van a asustar con sus cámaras ni me pienso esconder cuando esté contigo. Eres mi novia, y si me ven contigo, no tienen que venir como una avalancha a preguntarme cosas de mi vida privada. Se que esto es así y lo entiendo. Pero también me gustaría salir contigo a cualquier lado como cualquier otra pareja. Yo me paro ha hablar con los periodistas casi siempre, pero esta vez han sido demasiadas preguntas personales... Se que es parte de mi vida diaria…
A Pablo se le notaba bastante afectado por la situación.
–Tienes razón. Supongo que me debo de acostumbrar a esto. –Le sonreí. Lo tenía que hacer. Al aceptar estar con Pablo tambien acepté estar rodeada de periodistas… supongo que era lo normal.
Pablo me cogió suavemente de la barbilla y me acercó a sus labios. –-Te quiero. –-Susurró.
Lo dijo de una manera que hizo que sonriera. Nos queríamos, eso es lo que importaba.
Me levanté y me recogí el pelo. Solté el bolso en la cama. Miré a Pablo, estaba observándome, lo hacía de una manera bastante peculiar. No dejaba de sonreírme.
Me paré delante de él.
–Pablo, ¿Por qué me miras así?. –Reí. – Me pones nerviosa. –Volví a reír, esta vez lo hice de espaldas a él. Estaba sacando el móvil del bolso, quería saber si tenía algún mensaje de Marta. En ese momento Pablo se levantó y me agarró por atrás, quedando su cuello apoyando en mi hombro.
–¿Qué es que ya no puedo ni ver lo preciosa que está mi novia, o qué?.
Me besó en el cuello. No pude evitar estremecerme.
-–En el cuello no.
Al decir eso, me salió una leve risa, se la contagié a Pablo.
Me giré a él y puse una mano en el cuello y otra tocando sus pelos . -Te adoro.-Dije mirándole a los ojos.
En ese momento Pablo y yo nos besamos. Nos besamos intensamente. Adoraba esos besos, eran únicos. Al cabo de unos segundos, nos separamos.-Anda vamos, tenemos que recogerlo todo. Hay que preparar las cosas y tengo que ir a casa. Hablar con Marta y eso. Me da cosa dejarla sola estos días
Recogimos todo y Pablo me dejó en casa. Hablé con Marta y quedamos en que ella, se quedaría allí esos días. Había echo muy buena amistad con uno de mis amigos. Samuel. Iban a quedar durante estos días y me convenció de que no iba a estar sola. Me ayudó a preparar la maleta. Metí bastante ropa y Marta me dijo que echara el bikini ya que había piscina. Eché la cámara de fotos y el maquillaje. Estaba todo listo. Pablo me llamó y me dijo que también lo tenía todo preparado. Me comentó que les dijo a sus padres que se iba unos días con uno de sus amigos. Al que no veía en mucho tiempo y que querían estar unos días juntos..Tampoco quería contarle nada aún. Aunque si no era por nosotros, la prensa ya se encargaría de desvelarlo todo. Pablo y yo quedamos en que por la mañana, estuviéramos en casa hasta la hora de salir hacía el aeropuerto. Llegó la noche y me duché. Marta y yo cenamos y me conecté un rato a Twitter, que lo tenía bastante olvidado. Y a Tuenti, quería agradecerle a mis amigos lo del regalo y ver las fotos del cumpleaños. Les dije que por favor las fotos con Pablo no las subieran, para no levantar sospechas. Supongo que quería asegurarme de que no lo habían echo, desconfiaba de algunos. Estuvimos viendo un rato la TV y hablando entre serie y serie. Llegaron las doce de la noche y nos acostamos. Durante la noche me desperté varias veces, los nervios, quizás.
Me levanté a las nueve y al parecer Marta ya lo estaba. Me puse las zapatillas, me miré al espejo y me dirigí al salón. Allí estaba Pablo y ella sentados.
–Pablo, ¿es verdad que es tu novia? –Dijo uno, acercándose a Pablo.-¿Esta señorita está contigo?.¿Como se siente al ser un cantante tan querido?.¿Le repercute algo la relación en su carrera?. ¿Es de Málaga?...
No dejaban de hacerle preguntas. Pablo pedía por favor que le dejaran. Que no hicieran más preguntas. Todas las preguntas eran demasiado personales y él no estaba obligado a contestarlas. Pablo me cogió de la mano y aligeramos el paso. Cruzamos la calle y ya los teníamos un poco más lejos. Seguimos y seguimos andando y cada vez más rápido, hasta llegar por fin al hotel donde pasamos la noche. Subimos y entramos a la habitación.
–Nos encontraron…
Soltó las llaves y el móvil en la mesilla y se sentó en el sofá.
–Me siento un poco culpable..
–Eh, no. No te voy a permitir que pienses que tienes tu la culpa. –Dijo bastante serio.
Pablo me dio la mano y me sentó con él.
–Bueno, al verte con una chica.. es normal que se pongan como locos. Sería una exclusiva y por lo visto, lo es... No puedo evitar sentirme así.
–Pues se tienen que acostumbrar, porque no me pienso esconder.
–Pero Pablo, también hay que llevar esto un poco a la discreción, ¿No crees?
–Si cielo, pero no me van a asustar con sus cámaras ni me pienso esconder cuando esté contigo. Eres mi novia, y si me ven contigo, no tienen que venir como una avalancha a preguntarme cosas de mi vida privada. Se que esto es así y lo entiendo. Pero también me gustaría salir contigo a cualquier lado como cualquier otra pareja. Yo me paro ha hablar con los periodistas casi siempre, pero esta vez han sido demasiadas preguntas personales... Se que es parte de mi vida diaria…
A Pablo se le notaba bastante afectado por la situación.
–Tienes razón. Supongo que me debo de acostumbrar a esto. –Le sonreí. Lo tenía que hacer. Al aceptar estar con Pablo tambien acepté estar rodeada de periodistas… supongo que era lo normal.
Pablo me cogió suavemente de la barbilla y me acercó a sus labios. –-Te quiero. –-Susurró.
Lo dijo de una manera que hizo que sonriera. Nos queríamos, eso es lo que importaba.
Me levanté y me recogí el pelo. Solté el bolso en la cama. Miré a Pablo, estaba observándome, lo hacía de una manera bastante peculiar. No dejaba de sonreírme.
Me paré delante de él.
–Pablo, ¿Por qué me miras así?. –Reí. – Me pones nerviosa. –Volví a reír, esta vez lo hice de espaldas a él. Estaba sacando el móvil del bolso, quería saber si tenía algún mensaje de Marta. En ese momento Pablo se levantó y me agarró por atrás, quedando su cuello apoyando en mi hombro.
–¿Qué es que ya no puedo ni ver lo preciosa que está mi novia, o qué?.
Me besó en el cuello. No pude evitar estremecerme.
-–En el cuello no.
Al decir eso, me salió una leve risa, se la contagié a Pablo.
Me giré a él y puse una mano en el cuello y otra tocando sus pelos . -Te adoro.-Dije mirándole a los ojos.
En ese momento Pablo y yo nos besamos. Nos besamos intensamente. Adoraba esos besos, eran únicos. Al cabo de unos segundos, nos separamos.-Anda vamos, tenemos que recogerlo todo. Hay que preparar las cosas y tengo que ir a casa. Hablar con Marta y eso. Me da cosa dejarla sola estos días
Recogimos todo y Pablo me dejó en casa. Hablé con Marta y quedamos en que ella, se quedaría allí esos días. Había echo muy buena amistad con uno de mis amigos. Samuel. Iban a quedar durante estos días y me convenció de que no iba a estar sola. Me ayudó a preparar la maleta. Metí bastante ropa y Marta me dijo que echara el bikini ya que había piscina. Eché la cámara de fotos y el maquillaje. Estaba todo listo. Pablo me llamó y me dijo que también lo tenía todo preparado. Me comentó que les dijo a sus padres que se iba unos días con uno de sus amigos. Al que no veía en mucho tiempo y que querían estar unos días juntos..Tampoco quería contarle nada aún. Aunque si no era por nosotros, la prensa ya se encargaría de desvelarlo todo. Pablo y yo quedamos en que por la mañana, estuviéramos en casa hasta la hora de salir hacía el aeropuerto. Llegó la noche y me duché. Marta y yo cenamos y me conecté un rato a Twitter, que lo tenía bastante olvidado. Y a Tuenti, quería agradecerle a mis amigos lo del regalo y ver las fotos del cumpleaños. Les dije que por favor las fotos con Pablo no las subieran, para no levantar sospechas. Supongo que quería asegurarme de que no lo habían echo, desconfiaba de algunos. Estuvimos viendo un rato la TV y hablando entre serie y serie. Llegaron las doce de la noche y nos acostamos. Durante la noche me desperté varias veces, los nervios, quizás.
Me levanté a las nueve y al parecer Marta ya lo estaba. Me puse las zapatillas, me miré al espejo y me dirigí al salón. Allí estaba Pablo y ella sentados.
–Buenos días princesa.. –Dijo Pablo, levantándose del sofá. Me besó. Un pequeño beso lleno de cariño. Hizo que sonriera. Aún así, las caras de Pablo y Marta no mostraban felicidad, parecían preocupados. Y a Pablo se le notaba tristeza en la mirada.
–Aurora, ve esto... –Dijo Marta.
-Espero que no sea lo que me imagino.-Dije, acercándome a donde parecía estar la preocupación de los dos.
Me aproxime al sofá donde estaba Marta sentada. Y, efectivamente, era lo que yo pensaba. Cogí el recorte y me apoyé en el respaldar del sofá. Mirando hacía Pablo. Leí el título. Al hacerlo, mi rostro cambió por completo.
“Nuestro malagueño más romántico de paseo con su chica.”
Al leer esto miré a Pablo, el solo se encogió de hombros...
Seguí leyendo.
<<Al parecer el cantautor, Pablo Alborán ha encontrado a la chica de sus “Solamente
tú”. Se llama Aurora y es de Málaga. Lo único que se sabe es que llevan saliendo unas semanas. La pareja lo han llevado en total silencio, pero ayer fueron vistos saliendo de un restaurante de Málaga. El malagueño no contesto a nada relacionado de su relación con la malagueña. Por lo que sabemos ella es más joven que él. ¿Será que a nuestro romántico favorito opta por las jovencitas?. Una cosa esta clara, se le ven bastante enamorados. ¿Que pensaran las fans de la relación del malagueño con su chica?. >>
Acabé de leer y me senté en el sofá. Aquella noticia me había afectado. Me preguntaba si ya lo habían visto mis padres y los padres de Pablo, si lo habían visto las alboranistas y todos mis amigos. La verdad es que en ese momento se me vino a la cabeza todas las personas que se sorprenderían al verme hay. Pero en ese momento lo que más me importaba y preocupaba era como se lo había tomado Pablo.
–Aurora, lo siento...
Pablo se sentó a mi lado y Marta prefirió dejarnos solos.
–Pablo, no lo sientas. No es tu culpa. Esto iba a pasar si o si. Cualquier día, en cualquier momento. Como me dijistes ayer, es parte de tu vida diaria.
En ese momento sonó mi móvil. Laura. Hacía mucho tiempo que no me llamaba. Puse cara de extrañada y cogí la llamada.
–¿Laura?.
–¡Hola! Tía, salís en todas las revistas del corazón.
Miré a Pablo. Su cara mostraba preocupación, mi rostro no era muy tranquilizador.
–¿Como?.
–Si, tia. Salís en la Cuore, Pronto, Hola y también Bravo. Todas acompañadas con su opinión. Y las fotos bastantes comprometidas.
–Sabía que salía en una pero no en tantas. Ahora mismo estoy con Pablo hablando sobre eso. Gracias cielo por avisar.
–De nada. Y para eso estamos.
–Ya te llamaré si sabemos algo. Adiós.
Me despedí de Laura. Esa llamada me había preocupado aún más. Se lo conté todo a Pablo. Ya era la primera llamada del día y seguro que habría más. Una de las revistas que compraba mi madre era “Pronto” y estábamos de portada. No tardarían en llamarme y a Pablo tampoco. En un momento pensé en que no habría viaje.
–No hay viaje, ¿verdad?. –Solté la pagina de la revista en la mesa y Pablo me agarró de la mano. Nos miramos. Nuestros ojos mostraban decepción.
–Si, si que lo hay. Aurora, es tu regalo de cumpleaños. No vamos a dejar que una simple noticia nos arruine el viaje. No pienso hacerlo. –Pablo se mostró serio y muy convencido de lo que decía.
–Pero Pablo, no creo que sea el momento de ir a ningún lado tal y como están las cosas…
–Se que no están demasiado bien. No se lo que pasará con esta noticia pero una cosa esta clara, al viaje vamos. No quiero que por culpa de esto nos quedemos aquí, al fin y al cabo esto pasará más de una vez...
–Bueno, iremos. Pero solo porque quiero estar unos días desconectada de todo y contigo. Aunque no sea el momento.
Pablo me sonrió y me besó. Me sorprendió mucho que Pablo quisiera viajar después de esto, pero no podía evitar animarme ante aquello. No quería ni pensar lo que se estaría formando por Twitter. Mis padres aun no habían dado señales, pero sabía que no tardarían mucho. Pero me daba igual...era hora de que se enteraran de mi relación con Pablo, aunque no sería de la mejor manera.
La mañana pasó tranquila, al fin y al cabo. A Pablo le habían llamado tres personas, y esas tres personas con las mismas noticias. Estuvimos recogiendo cosas y ultimando detalles para el viaje. Maletas, billetes de avión...Todo estaba listo. A Pablo se le veía entusiasmado y feliz, le hacía mucha ilusión, al igual que a mí.. Comimos algo rápido y le dejé una nota a Marta: <<Nos marchamos ya. Te doy un toque cuando lleguemos a París. Cuídate, te quiero.>>
No hay comentarios:
Publicar un comentario