22.5.12

19. Quiero que seas tú

-Verás el señor Alborán me ha encargado que la vende los ojos con este pañuelo para que no vea nada, a si que con su permiso... Me dijo el conductor.

Efectivamente, me vendó los ojos de manera que yo no pudiese ver nada. Me agarró de la mano y me guió hasta donde se encontraba Pablo. Noté que acabamos de subir unas escaleras, el conductor llamó a la puerta yo seguía sin ver nada.

-Ya la tienes aquí Pablo. Oí como el conductor pronunciaba estas palabras a Pablo.
-Muchas gracias.
-No hay de qué, adiós, buenas noches.

El conductor parece ser que se marchó, noté como Pablo me agarró por la cintura y me susurró:

-Quiero pasar esta noche contigo, solos tu y yo, sin nadie que nos moleste. Noté como mi piel se estremecía ante aquello.
-Me gusta mucho la idea, pero... ¿cuando me vas a quitar el pañuelo de los ojos? Me muero de ganas de ver que tienes preparado. Me reí.
-Dame la mano, deja que entremos dentro y te quito el pañuelo, vamos.

Entramos dentro, y noté como Pablo cerró la puerta, yo seguía sin saber donde estábamos. Pablo me quitó el pañuelo y vi que estábamos en un hotel, me quedé impactada, había un camino de pétalos que me llevaba hasta la cama, en la cama también había bastante pétalos.

-¿Te gusta mi niña? Me dijo Pablo sonriendo.
-Es precioso amor... muchas gracias por esta noche, no la olvidaré jamás.
-Todavía falta algo... algo que te daré a lo largo de la noche.
-Te quiero. Pronuncié estas palabras mientras le abrazaba y le besaba.
- Y yo a tí mi niña.

Vi una coctelera con hielos y una botella de cava enfriando en la mesilla de noche, había una luz muy floja, me encantaba el ambiente que se respiraba.

-Ven... sientate. Pablo me agarró de la mano y nos dirigimos a sentarnos en la cama.
-Feliz cumpleaños mi niña. Pablo me besó y sirvió el cava.
-Es el mejor cumpleaños de toda mi existencia, mi primer cumpleaños contigo, en estos momentos me siento feliz.

Sentí la necesidad de abrazarlo, y así lo hice, lo abrace con la copa en la mano.

-Y te prometo que no será el último. Por cierto... ¿Tienes la llave de la cajita?
-Si, aquí la tengo.
-Esta bien, pues ya vengo.

Pablo se levantó de la cama y posó su copa en la mesilla, revolvió entre sus cosas y sacó algo, era algo con forma de cajita, tampoco estaba muy segura ya que estaba envuelto.

-Toma, ábrelo. Pablo sonreía mientras que yo agarraba el regalo.

Lo abrí y efectivamente era una caja, una caja de madera que tenía una pequeña cerradura. Saqué de mi bolso la cajita con la llave y abrí la caja que me había regalado Pablo. La abrí y me quede paralizada, en esa caja habia fotos, fotos nuestras de todos los momentos que teníamos, también había un sobre blanco, y algo pequeño que tenia pinta de ser otra caja pequeña envuelta en papel de regalo.

-Abre primero la cajita. Me decía Pablo mientras me obserbaba.

Era una cajita de color rojo, la abrí y habia una pequeña pulsera de plata, la di la vuelta y ponía.

Siempre juntos, PA.

La cogí y la puse en mis manos, lágrimas brotaban por mi cara, no me lo esperaba en absoluto.

-Pero Pablo... no tenias porque, ya me regalaste otra cadena.
-Shh... esto es lo mínimo que tu te mereces mi niña, te lo regalo porque te quiero.
-Muchas gracias, en serio... Lo besé.
-¿Quieres que te la ponga? Pablo me miraba y me sonreía, aprovecho y me secó las lágrimas.
-Claro. Le devolví la sonrisa

Pablo me puso la pulsera y observé mi muñeca, me encantaba.

-¿Te gusta? Preguntó Pablo.
-No, no me gusta, me encanta. Le sonreía mirándole fijamente.

Deje en el suelo la cajita y comencé a besarlo... perdí el control en ese instante, lo besaba con mucha pasión, le tumbe en la cama poco a poco... sin darme cuenta acabé encima suyo, no podía parar de besarle, sentía que necesitaba sus besos más que nunca hasta que Pablo cortó el beso.

-¿Qué pasa? Dije preocupada mientras me apartaba el pelo de la cara.
-Aurora... ¿Estás segura de que quieres hacerlo?
-Pablo... no te niego que me de miedo, eres el primero con el que lo voy ha hacer, pero eres el amor de mi vida, lo noto, y por eso quiero que seas tú la persona que me tenga en sus brazos cada noche, solo tú.


Vi como una lágrima resbalaba por la mejilla de Pablo, lo había emocionado con aquello.


-Eh... cielo, no por favor, no llores, solo te he dicho la verdad, quiero que seas la única persona con la que yo me acueste. Me acerqué a su oído y le susurré: Te quiero, te quiero, te quiero.
-Gracias, yo también te quiero, sé que eres el amor de mi vida, jamás ninguna otra chica ocupará tu lugar, de ahora en adelante vas a ser la dueña de mis brazos, solo te quiero tener atí en ellos.


Pablo me agarró de la cadera y me acercó nuevamente a sus labios, nos besamos, y nos besamos hasta nuevamente perder el control, Pablo me cambió de posición, ahora yo estaba debajo y el arriba, le desabroché los botones de la camisa y se la quité, le quité el cinturón, y le desabroché el botón del pantalón, Ahora le tocaba a el, me bajó la cremallera del vestido mientras me lo iba quitando me besaba por el cuello, sabia que ese era mi punto débil, me desabrochó el sujetador hasta que nos quedamos completamente desnudos, cuerpo con cuerpo, dándonos calor el uno al otro, recorrimos cada rincón de nuestros cuerpos sin dejarnos nada atrás,llegó el momento, Pablo me agarraba las manos y me susurraba:


-Tranquila... Una lágrima resbaló por mi cara y Pablo comenzó a cantarme.
-Sabor a caramelo, te adoro, te anhelo, sentir la pasión me derrites con tu olor, sabor a café es el sabor de tu piel.


Nos quedamos completamente dormidos, yo con la cabeza apoyada en el pecho de Pablo amanecimos los dos completamente abrazos.


-Buenos días princesa... me besaba mientras entrelazaba sus dedos en mi pelo.
-Buenos días mi amor. Le devolví el beso.
-¿Qué tal has dormido cariño? Me preguntaba Pablo.
-Mejor que nunca... lo de anoche ha sido increíble, fue mágico.
-¿Te he tratado bien?
-Sí muy bien, gracias por tratarme con esa delicadeza, me has hecho sentir muy bien.
-Es que como es tu primera vez, quería que fuese especial pero sobre todo que no lo olvides jamás.
-Pues lo has conseguido, ahora me va a ser mas difícil vivir sin tus besos.
-¿Ah si? ¿Y quien dice que tengas que vivir sin ellos? Pablo levantó un ceja al pronunciar aquello.
-No sé, cuando tengas que irte..  pfff siento que me derrumbaré sin ti.
-Eh, pero te prometo que volveré, voy a volver para estar todo lo que pueda contigo, tú me has cambiado la vida, y eso nadie lo podrá cambiar como lo que yo siento por tí.
-Lo sé...
-Anda sonríe... si no quieres que...


Pablo comenzó a hacerme cosquillas hasta caernos al suelo los dos.


-Pablo, para... pablo!. jajajajajajajajaja para jope! eres un gamberro, me las vas a pagar, y encima mira estamos en el suelo.
-Con que... ¿Soy un gamberro no? Pues este gamberro te va a comer a besos.
-Pues empieza, son mi vicio jajajajajajajaja

No parábamos de besarnos todavía estando en el suelo, Pablo miró el reloj y eran las 11 de la mañana, hora perfecta para ir a desayunar, nos duchamos y nos fuimos a la cafetería a desayunar.

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