Narrado por Pablo:
Acabo de llegar de hacer footing de la calle, necesitaba salir a desfogar un poco, me doy una ducha para terminar de aliviar todos mis pensamientos y espero a que regrese a Aurora para contárselo. Me siento en el sofá y de pronto oigo la puerta, es ella.
–¡Mi niño! no te imaginas las ganas que tenía de llegar a casa para estar contigo... -Viene corriendo, da un saltito y rodea con sus piernas mi cintura, viene tan contenta...
–Princesa, yo también tenía muchas ganas de que vendrías para estar contigo, pero... -Digo mientras la bajo.
–¿Pero...? ¿qué ha pasado? ¿has discutido con los chicos? -Pregunta un tanto nerviosa.
–No, con ellos está todo bien, es sólo que... -No logro terminar la frase debido a mis nervios.
–¡Por dios Pablo! ¿qué está pasando? comienzas a ponerme nerviosa con tanto misterio...
–Aurora, la noticia de nuestra boda ha sido publicada en varias revistas. -Digo algo nervioso.
–¿Qué? ¿pero cómo? -Dice impactada mientras se lleva las manos a la cabeza.
–He llegado al estudio a grabar y los chicos rápidamente me han preguntando sobre la boda, ellos no sabían nada, se han enterado por las revistas, yo he visto alguna de las publicaciones. -Digo mientras comienzo a dar pequeños paseos por el salón.
–¿Crees que ha sido Sara? -Pregunta.
–No lo creo, lo afirmo, sólo ella puede estar detrás de una cosa así, yo... -Suspiro.-Lo siento mucho.
–Mi amor, no tienes porque disculparte, no tienes la culpa de esto ¿vale?. -Me dice mientras me abraza.
–A veces siento que sufres por mi culpa, y este es un motivo... -Digo mientras derramo alguna que otra lágrima.
–No digas eso, mírame Pablo, soy feliz gracias a ti, no me importa todos los obstáculos que tenga que pasar si te tengo, no me importa, entiéndelo. -Me dice mientras acaricia mi rostro.
–Gracias mi niña, te quiero. -La digo mientras la doy un dulce beso.
–No quiero que te preocupes más por esas revistas, será mejor que lo olvidemos, tú y yo estaremos junto siempre, pase lo que pase y le pese a quién le pese. -Me dice mientras me da un fuerte abrazo, la verdad lo necesitaba.
–Así será mi vida, siempre tú y yo... -La digo mientras acaricio sus manos.
–Cambiemos de tema... ¿qué tal ha ido la grabación de la canción con los nuevos arreglos? -Me dice mientras tira de mi para que nos sentemos en el sofá.
–Me ha costado bastante concentrarme en ello pero finalmente he conseguido que quedara bien, ¿y tú qué tal con mi madre y con las demás? ¿os lo habéis pasado bien? -Pregunto mientras esbozo una sonrisa.
–Genial, ya sabes que son todas un cielo, mi madre y la tuya han congeniado a la perfección. -Dice.
–No sabes cuanto me alegra oír eso, por fin una buena noticia.
–Pablo... por favor, cambia esa cara, piensa en que quedan solamente cuatro semanas para nuestra boda. -Dice mientras me agarra la mano.
–No sabes las ganas que puedo llegar a tener de ese día, cada día que pasa me levanto sonriendo porque queda un día menos para que te conviertas en mi mujer. -La digo mientras apoyo mi cabeza en su hombro.
–Yo también sonrío por cada día que pasa, quiero convertirme en tu mujer ya, vamos a ser muy felices amor... -Me dice mientras acaricia mi pelo.
–No dudes que lucharé por ello mi vida. -La digo.
Nos quedamos alrededor de unos quince minutos abrazados en el sofá, totalmente callados, sólo acariciándonos... el silencio nos acompaña. Se acerca la hora de cenar, y la verdad es que yo al menos no tengo mucho hambre que digamos, aún así lo haré por Aurora y cenaré algo. Cenamos algo, ayudo a Aurora a recoger y nos metemos en la cama, ambos estamos realmente cansados, ha sido un día agotador y espero que mañana sea mejor día que el de hoy que ha sido un desastre.
Abro mis ojos, el sol alumbra nuestra habitación y nuestra cama, ella sigue dormida, parece un auténtico ángel. Me acerco poco a poco a ella, me aproximo a su cuello y lo beso recorriendo su pecho hasta llegar a su vientre, noto perfectamente como su piel se eriza con el contacto de mis labios en su piel, una sonrisa sale por su boca, la cual provoca la mía.
–Buenos días mi niña, estás guapísima. -La digo mientras me acomodo en la cama.
–Buenos días mi amor, tú también estás muy guapo, aunque lo estás siempre... -Dice eso y a los dos nos da por reír.
–Adoro este tipo de amaneceres, adoro verte cada mañana dormir al otro lado de la cama. -La digo.
–Y yo adoro que me despiertes así. -Se acerca a mi y me besa apasionadamente.
–Parece que mi princesa se ha despertado muy cariñosa. -La digo mientras la miro fijamente a sus ojos marrones.
–Yo no he empezado esto... -Dice mientras se pone sobre mi y comienza a besarme sin control.
–¿No crees que es demasiado pronto para esto? -La digo mientas río.
–Quiero que me hagas tuya, aquí y ahora. -Me dice y me quedo un poco impactado por sus palabras.
–Sus deseos son órdenes para mi. -La digo mientras la atraigo hasta mi y la doy leves besos por su punto débil, el cuello.
Comenzamos un juego de caricias, su cuerpo pide a gritos que la haga mía, acaricio sus piernas cuidadosamente, rodea con sus brazos mi cuello sin dejar de besarme a penas, nuestras lenguas se enredan, las respiraciones comienzan a agitarse. Introduce sus suaves manos por debajo de mi camiseta ajustada, acaricia mi torso y besa mi cuello. Tira de mi camiseta hacia arriba, subo mis brazos para que me la termine de quitar, acaricia mi espalda de principio a fin, tiro de su camiseta hacia arriba con una mano y con la otra agarro su cara, logro quitársela, juego con su lencería, deslizo los tirantes de su sujetador y se lo desabrocho, recorro su espalda, tira de mis pantalones, los cuales tardan segundos en caer al suelo, deshago la lazada de su pantalón corto de pijama y introduzco mis manos por dentro de este acariciando su cintura, tiro de él y me deshago de él. Juega con la cinta de mis boxer, mientras enreda sus manos en mi pelo. Ya estamos completamente desnudos, dejándonos llevar una vez más... a cada segundo que pasa se agitan más nuestras respiraciones, comienzan a aparecer los primeros jadeos, hecho sus manos hacia atrás y se las agarro con fuerza, recorro su cuerpo besando cada parte de este, nuestros cuerpos se convierten en uno, somos uno. Se tumba encima de mi pecho y juego con su pelo mientras acaricio con mis dedos sus brazos, vuelve a aparecer un silencio, esta vez corto.
–Oye... ¿tienes algo que hacer hoy por la mañana? -Me dice mientras se acomoda.
–No, ayer terminé con los arreglos de la canción y ya no tengo que volver, ¿por qué lo preguntas?
–Lo decía porque es hora de que empecemos a preparar las cosas de la boda, quedan cuatro semanas y no quiero que andemos justos de tiempo.
–Perfecto, entonces ¿qué te parece si me visto yo primero y preparo un desayuno exprés y después nos vamos?
–Estupedo. -Me dice mientras me da un beso, acto seguido sale de la cama.
Me dirijo a mi armario, cojo algo de ropa cómoda ya que nos dedicaremos toda la mañana a dar vueltas. Cojo un pantalón amarillo clarito y un polo rojo, me meto en el baño y me visto. Salgo del baño y me dirijo a la cocina, preparo un desayuno rápido, dos café con leche y dos tostadas para cada uno, Aurora no tarda mucho en vestirse. Desayunamos y cogemos todo lo necesario, yo decido camuflarme bajo mi gorra negra y mis gafas, cogemos el coche y nos dirigimos al pleno centro de Málaga. Abro la puerta del copiloto y ayudo Aurora a que se baje del coche, la agarro de la mano y caminamos a paso ligero, hemos decidido comenzar por las alianzas, agencia de viajes, floristería, iglesia y por último buscaremos un restaurante donde celebrar nuestro banquete.
–Buenos días, ¿en que puedo ayudarles? -Nos pregunta un hombre.
–Hola, a mirar unas alianzas para nuestra boda. -Saludo.
–¿Cómo les gustaría que fueran? -Nos pregunta.
–No tenemos una idea fija, ¿nos puede enseñar alguna? -Pregunta Aurora.
–Por supuesto. -En ese momento el hombre se levanta y se dirige a una especie de despacho, no tarda en salir con una caja en la mano.
–Miren, estas que os muestro aquí son nuevas, nos la acaban de traer hace unos días. -Dice mientras abre la caja para que las veamos.
–Uau... estas de aquí son preciosa, ¿te gustan cielo? -Me pregunta Aurora mientras se la prueba.
–La verdad es que sí, a mi está me gusta, pero lo que tú prefieras mi vida. -La digo.
–Nos las llevamos. -Dice Aurora mientras me mira y se quita la alianza.
–Han escogido ustedes unas que son realmente bonitas. -Nos dice mientras las coge y las mete en una pequeña cajita.
–Muchas gracias. -Nos despedimos y salimos de allí.
Guardo la pequeña caja en uno de los bolsillos de mi pantalón, Aurora tiene una sonrisa de oreja a oreja. Ahora tocaba ir a la agencia de viajes que por suerte no estaba demasiado lejos. Entramos y no tardan mucho en atendernos.
–Hola, ¿qué se les ofrece? -Nos dice una chica jóven.
–Hola, veníamos a organizar nuestro viaje de novios, pero la verdad es que no tenemos nada pensado...
–No se preocupen, nosotros tenemos un catálogo con varios destinos, aquí tienen. -Nos dice mientras nos lo da, lo abrimos y echamos un ojo, hay un sin fin de destinos.
–Está difícil esto de escoger ¿eh? todos parecen interesantes... -Dice Aurora.
–¿Les gustaría un destino tranquilo? -Nos pregunta.
–La verdad es que sí, yo creo que lo necesitamos, necesitamos disfrutar el uno del otro, ¿no cielo? -Me pregunta.
–Yo opino como tú, pero a mi me da igual el donde si estás tú conmigo mi vida. -La digo mientras la cojo la mano.
–¿Saben una cosa? muchas parejas han pasado por esta oficina para organizar su luna de miel, pero la verdad es que he visto a pocas tan contentas como ustedes, la verdad es que tienes una gran suerte de tener a un hombre así al lado. - Le dice la chica a Aurora.
–No lo sabe usted bien, no tengo queja alguna del hombre que tengo al lado, si no todo lo contrario. -Me dice mientras me dedica una de sus bellas sonrisas.
–Y retomando el tema del viaje... ¿han elegido algún destino ya?
–¡Jamaica! -Dice Aurora mientras echa un vistazo al catálogo y sonríe.
–¿Qué pasa en Jamaica mi niña? -La pregunto.
–No pasa nada, es sólo que siempre me gustó viajar allí, tiene unas playas realmente bonitas, sobre todo la de ''Boston Bay'' siempre me gustó ese agua tan clarito que tiene, parece respirarse paz...
–¿Quieres ir allí de viaje? -Pregunto.
–Me encantaría. -Me dice mientras me sonríe.
–Entonces no se hable más, viajaremos a Jamaica. -La digo a la chica.
–Han hecho ustedes una excelente elección, además curiosamente hay un hotel que está muy bien y además está situado a pocos minutos de la playa que nombraba antes su novia.
–Allí mismo entonces. -Digo, y la chica comienza a teclear.
–Perfecto, ¿y cuánto tiempo les gustaría estar?
–¿Qué te parece dos semanas mi niña?
–Me parece genial.
–Vale, entonces dos semanas a Jamaica ¿verdad? -Vuelve a preguntar mientras teclea.
–Sí, así es.
–Pues ya está todo todo, tenéis vuelo el 9 de Julio a las 00:00h en el aeropuerto de Barcelona, eso sí, les anuncio que el viaje es agotador con sus correspondientes escalas pero merece la pena, ¿les va bien esa fecha? -Pregunta.
–Perfecto, nos va muy bien.
–Bien, pues sólo me queda desearles una feliz luna de miel, seguro que les gustará. -Nos dice mientras nos da los billetes.
–Muchas gracias, hasta luego. -Nos despedimos y salimos de allí.
–Gracias. -Me dice Aurora mientras me abraza.
–No me las tienes que dar, es mi deber hacerte feliz princesa. -Deposito un cálido beso en sus labios.
Continuamos andando por las calles de Málaga, buscamos una floristería en la cual nos atienden rápidamente.
–¡Hola! -Nos saluda amablemente la dependienta.
–¿Qué tal? -Digo.
–¿En que puedo ayudarles?
–Veníamos a ver arreglos de flores para la decoración de la iglesia el día de nuestra boda. -Dice Aurora.
–Bien, tenemos una selección de flores para ese día, aquí tienen un catálogo. -Nos da el catálogo, lo abrimos y miramos. Hay una gran selección de flores, son todas realmente bonitas. Nos cuesta escoger pero finalmente lo hacemos. Para los ramos que irán a los extremos de los bancos hemos escogido tres flores rojas y tres blancas que irán atadas con un lazo de color lila, y en el altar varios centros de flores de todo tipo de color.
–¿Para que día querían las flores? -Pregunta.
–Para el 8 de Julio, vendríamos unos días antes a por ellas y de paso ya encargaría mi ramo de novia.
–Perfecto, aquí les espero, hasta luego. -Nos dirigimos hacia la puerta y salimos.
Caminamos por las calles de Málaga agarrados, y con una amplia sonrisa...
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