Narrado por Pablo:
Doy un pequeño bote en la cama algo asustado por el ruido del despertador, suena justo a la hora que le marqué, las 7:15 de la mañana, mi niña sigue profundamente dormida por lo cual evito hacer demasiado ruido para no despertarla. Me pongo las zapatillas de andar por casa y me voy directo a la ducha, hoy sera un día cansado ya que estaré varias horas metido en mi estudio terminando los arreglos de una de mis canciones, la que será mi próximo single ''éxtasis''. Cojo algo de ropa del armario, opto por unos pantalones vaqueros claritos y una camisa blanca, me visto y rápidamente me encierro en la cocina para preparar un desayuno exprés ya que voy algo escaso de tiempo, tomo un cola-cao acompañado de un par de magdalenas. Como bien he dicho antes Aurora sigue dormida, a si que agarro un boli y un papel y la escribo una nota que la dejaré encima de su mesilla para que la vea cuando se despierte dice así: ''Buenos días a la princesa más bonita del mundo, espero que tengas un gran día, yo me voy al estudio, espero que te lo pases bien, te quiero amor'' le dejo la nota allí y la doy un dulce beso en su frente, me pongo mi gorra negra y mis gafas y pongo paso ligero hacia el estudio que está más o menos a 15 minutos de aquí, camino por las calles de Málaga mientras hecho un vistazo a Twitter, cruzo las calles y me encuentro a varias fans que me han reconocído, se acercan a mi amablemente y me dan dos besos.
–Pablo, ¿te importaría hacerte una foto con nosotras? -Me dice una de ellas.
–Claro que no preciosa, encantado. -Las sonrío y nos colocamos para hacer la foto como me han pedido.
–Muchas gracias Pablo de verdad, eres increíble. -Me dice una chica de unos 15 años.
–Gracias a vosotras chicas, me tengo que ir, voy con prisa, lo siento... -Las doy dos besos y un abrazo y continúo caminando dirección al estudio. Llego y allí está Manuel, Lolo, Antonio, David y Porty sentados en una de las sillas riéndose.
–¡Pablete! -Me dice Lolo mientras se levanta a darme un abrazo.
–¡Buenos días chicos! ¿cómo estáis? -Les digo mientras doy un abrazo a cada uno.
–Nosotros muy bien, pero veo que tú mejor... ¿cuándo pensabas decírnoslo Pablete? -Me dice Lolo con cara de sorpresa.
–¿Qué? ¿de qué hablas Lolo? -No sé que se supone que saben, sólo espero que no sepan lo de la boda, no por ellos, si no porque eso significará que Sara habrá hecho alguna de las suyas.
–¿Cómo? hablo de lo de tu boda con Aurora, la noticia ha sido publicada en varias revistas, ¿no lo sabías? -Dice Lolo y el resto parecen sorprendidos.
–No puede ser, no puede ser... ¿¡pero cómo es posible!? -Digo algo alterado mientras me llevo las manos a la cabeza.
–Pablo, ¿qué pasa? -Me pregunta Manuel también algo preocupado por mi reacción.
–Pasa que ya lo sabe la prensa cuando aún no lo saben ni la mitad de nuestros familiares, esto es increíble...
–¿Crees que alguien ha filtrado esa información? -Me dice Porty.
–Por supuesto Porty, esa información ha sido filtrada únicamente por Sara, estoy seguro de que es una de sus venganzas, ¿tienes alguna revista por aquí? -Digo algo nervioso.
–Si, tengo esta. -Me la da y la abro a toda prisa.
–¿Pero es que no piensa parar de hacer daño o qué? -Digo mientras tiro la revista al suelo de bastante mal humor. La información publicada en la revista dice así:
''El cantante Pablo Alborán y su novia Aurora se darán el 'sí quiero' el próximo 8 de Julio''
–Cálmate Pablo, lo único que quiere conseguir Sara es fastidiaros la boda, y está claro que la mejor manera que tiene es publicar esto para que canceléis la boda, no la deis el gusto. -Me dice Manuel.
–Manuel tiene razón Pablo, Sara no busca más que métodos para evitar esta boda... -Me dice Antonio.
–Lo mejor de todo esto, es que según ella me quiere, ¿qué forma es esta de querer a alguien? esto es hacer daño únicamente. -Digo mientras no paro de dar pequeños pasos por el estudio.
–Será mejor que no le des importancia a todo esto Pablo, disfruta de los preparativos de la boda y olvídate de ella. -Me dice David mientras ma da un abrazo.
–Yo voy a disfrutar de mi boda, pero las cosas no se van a quedar así, no tenía ningún derecho a publicar cosas que no la correspondían. -Saco el móvil de mi bolsillo y busco en la agenda este el número de Sara pero Manuel rápidamente me quita el móvil de las manos antes de que inicie la combersación con ella.
–¿Qué haces Pablo? ¿no ves que la estás dando el gusto de verte así de alterado? -Me dice Manuel mientras tiene en sus manos mi móvil.
–Tienes razón, lo único que quiere es verme afectado y no la voy a dar el gusto, con quién tengo que hablar es con Aurora, tengo que contarla esto cuanto antes pero tampoco quiero amargarla el día ya que hoy comerá con mi madre acompañada de Casilda, su madre y Ángela.
–Mejor espérate a llegar a casa y ya se lo cuentas, deja que disfrute del día con ellas. -Dice Porty.
–Tenéis razón, será mejor que me ponga a trabajar en los arreglos de ''éxtasis'' así estaré entretenido y no me comeré tanto la cabeza. -Digo sereno.
–Nosotros te dejamos que trabajes tranquilo pero si necesitas cualquier cosa ya sabes donde estamos. -Me dan todos un abrazo y se van.
Comienzo con los arreglos de la canción pero la mitad del tiempo me lo paso pensando en ello, me cuesta bastante concentrarme y me equivoco varias veces con la letra. En muchas y grandes ocasiones estar aquí metido es una vía de escape que me ayuda a refugiarme por unos minutos de las cosas que me rodean. Pasan las horas y por fin logro terminar con los arreglos, me ha costado bastante pero parece que ya está, justo son la 1 de la mediodía, debería ir a casa a comer algo pero no tengo precisamente apetito, aún así tendré que hacer un esfuerzo. Camino a casa sin prisa alguna, observando a esas típicas parejas que van agarrados de la calle y que de vez en cuando paran para darse algún que otro beso, sonrío porque a pesar de todo, yo tengo a una mujer al lado a la que quiero con locura, y ella a mí y por ello nunca he tenido algo tan claro como mi boda con ella, la quiero a mi lado hasta el fin de mis días y nada ni nadie podrá impedirlo. Abro la puerta de casa y entro, me dirijo a la habitación y allí está ella terminándose de vestir.
–Mi vida, no te esperaba tan pronto aquí, ¿qué tal en el estudio? -Me dice mientras me da un beso en los labios.
–Hola cielo, he acabado antes de lo esperado y bueno... ya estoy aquí. -La digo mientras me siento en la cama.
–¿Y ese tono de voz tan entristecido? -Me dice mientras se sienta a mi lado.
–¿Entristecido? para nada, sólo es cansancio. -Miento, no quiero estropearla el día.
–Pablo... ¿seguro? ya sabes que me puedes contar cualquier cosa. -Me dice mientras me agarra de la mano con una de sus bellas sonrisas.
–Sí amor, es sólo eso, todo está bien. -Sonrío.
–Está bien, yo me tengo que ir que tengo que pasar a buscar a mi madre, siento dejarte aquí... -Me dice Aurora.
–Vete tranquila, yo comeré ahora y me echaré algo la siesta y si puedo me gustaría salir a correr un poco por el puerto, pásalo bien ¿vale cielo? -La acompaño hasta la puerta y allí la doy un beso.
–Te quiero príncipe. -Me dice mientras sale por la puerta.
–Y yo a ti princesa.
Cierro la puerta y me quedo nuevamente pensativo, y para evitar comerme más la cabeza haré lo que le he dicho a Aurora, comeré, echaré un poco la siesta y luego saldré a hacer algo de deporte.
Preparo algo ligero para comer ya que sigo sin tener apetito, friego los platos y me tumbo en la cama hasta quedarme dormido. Abro los ojos y miro el reloj que está sobre mi mesilla, marca las 7:15 de la tarde, me levanto de la cama y abro la ventana, hace una magnífica temperatura a si que abro el armario y me pongo un pantalón de deporte, una camiseta ajustada y unas playeras, me lo pongo y acto seguido agarro el móvil y salgo a la calle a correr un rato para olvidarme de todo.
Narrado por Aurora:
Me he levantado de la cama y he desayunado tranquilamente, después he recogído un poco la casa y finalmente me he arreglado para ir primero a buscar a mi madre y después ir a casa de Elena. Pablo ha llegado más pronto de lo que me esperaba a casa, ya había hecho los arreglos de la canción ya no tenía que volver, la verdad es que estaba algo raro pero según el no le ocurría nada, me he fiado de sus palabras y acto seguido me he despedido de él. Cojo el coche y voy a buscar a mi madre, estoy algo nerviosa ya que hoy conocerá a algunos miembros de la familia de Pablo. Llego y allí está mi madre, me ve y entra al coche.
–Hola mamá. -La digo con una sonrisa mientras la doy dos besos.
–¡Hija!, ¿qué tal todo? -Me dice mientras yo arranco el coche para dirigirnos a casa de Elena.
–Genial mamá, Pablo y yo estamos muy ilusionados con la boda, estamos más unidos que nunca...
–No hay más que verte la cara para darse cuenta de la felicidad que desprendes, no me cabe duda de que os queréis con locura el uno por el otro.
–No sabes cuanto mamá, hemos pasado muchas cosas juntos, tanto buenas como malas pero no logro imaginarme mi vida sin él.
–Pablo es un buen chico cielo, se que es lo que has soñado toda tu vida, por ello estoy tan contenta de que vayas a casar con él.
–Gracias por tu apoyo mamá, es una pena que mi padre no piense lo mismo que tú...
–¿Cómo se ha tomado la noticia? -Me dice mi madre.
–Mal, me dijo que cancelaría la boda porque iba a cometer un gran error, y por supuesto yo me negué a ello, ni si quiera va a venir a la boda.
–Vaya... para tu padre nunca fue Pablo santo de su deboción pero no pensé que se negaría a acudir a tu boda, el día más importante de su vida.
–Pues lo ha dicho, pero me da exactamente igual mamá, no pienso mandar al garete todo por su puro capricho, soy suficientemente mayorcita como para saber que es lo que me combiene o no, Pablo es el amor de mi vida y eso no va a cambiar por mucho que a la gente no le guste.
–Si tu padre no quiere venir, que no venga pero aquí me tienes a mi ¿vale cariño? yo estaré contigo ese día. -Me dice mi madre mientras me sonrie.
–Ya sabía yo que tu no ibas a fallarme mamá, se que cuento contigo y con la familia de Pablo. -La devuelvo la sonrisa.
–Entonces no pierdas más el tiempo y deja de amargarte por las cosas que no valen realmente la pena cielo.
Tras hablar con mi madre de lo ocurrido llegamos finalmente a la casa de Elena, nos ponemos frente a la puerta y presionamos el timbre. Elena nos abre la puerta con una de sus sonrisas.
–¡Hola! tú debes de ser Elena, la madre de Pablo, ¿no? -Dice mi madre sin dudar.
–¡Hola! Sí, yo soy Elena, y tú debes de ser la madre de Aurora ¿verdad? -Dice Elena mientras la da dos besos.
–Así es, yo soy Mercedes la madre de Aurora y tu futura consuegra -Dice mi madre riendo y Elena se oye a su risa.
–Hola Elena. -La digo mientras la doy un abrazo y un beso.
–Bienvenidas, pasar a dentro, estáis en vuestra casa. -Nos dice Elena amablemente.
Pasamos al salón y allí está Casilda y Ángela, están haciendo un puzle junto a la pequeña Sofía que no duda en venir corriendo a saludarme.
–¡Tita Auro! -Me dice la dulce princesita.
–Princesita, ¿qué tal estás? -La digo mientras la cojo en brazos.
–Mercedes, ella es mi hija Casilda y Ángela mi futura nuera. -Dice Elena riendo mientras las presenta.
–Encantada de conoceros. -Dice mi madre mientras las da un beso.
–Ella es Mercedes la madre de Aurora. -Dice Elena volviendo a presentar.
–Encantada de conocerla. -Dice Casilda.
–Igualmente. -Dice mi madre.
–Y ella es la pequeña de la casa, Sofía mi nieta, hija de Casilda.
–Hola Sofía, encantada de conocerte, Pablo me ha hablado mucho de ti. -Dice mi madre mientras da un dulce beso a la pequeña.
Charlamos un rato hasta que Elena nos avisa para comer, ha preparado unas lentejas y de segundo pescado al horno.
–¿Y entonces ya tenemos vestido de boda? -Dice mi madre.
–Así es, está en la tienda reservado, es precioso, seguro que te gustará. -Dice Ángela.
–Hemos decidido regalárselo entre nosotras tres, se lo merecía, tú hija es un cielo de persona.
–¡No puedo permitir eso! el vestido es un gasto que me corresponde a mi como madre que soy, sería un abuso por mi parte dejar que corráis vosotras con ese gasto.
–Mercedes, insisto, tú hija es un pilar fundamental en la vida de mi hijo, jamás pensamos que Pablo lograría rehacer su vida con otra persona que no fuera su ex novia Sara, por ello queremos regalárselo, se lo merece.
–Yo opino igual que mi madre, os lo agradezco mucho pero sería abusar por mi parte. -Digo.
–Te lo regalaremos encantadas, no hay más que hablar. -Dice Elena riendo.
–Está bien, pero a mi me gustaría colaborar en el pago del vestido de mi hija. -Dice mi madre mostrando una sonrisa.
–De acuerdo, entre todas te lo regalremos Aurora. -Dice Elena.
Acabamos de comer la deliciosa comida que ha preparado Elena para nosotras, la ayudamos a fregar y a recoger los platos y después cogemos nuestros respectivos coches para dirigirnos hacia el centro comercial. Llegamos y entramos a la tienda, la dependienta nos saca el vestido y automáticamente me meto en el probador para ponérmelo y comenzar con las pruebas.
–Es, es..tas...preciosa. -Dice mi madre algo emocionada.
–Desde que todas lo vimos, supimos que este vestido era el ideal para Aurora.
–¿Te gusta mamá? -Digo con una sonrisa mientras me miro en el espejo.
–Me encanta hija, estás preciosa... -Me dice mientras derrama alguna que otra lágrima.
–Mamá, no llores ¿vale? -La digo mientras la abrazo.
–Lloro de la emoción, ojalá estaría aquí tú abuela para verte así de guapa con tu vestido, estaría igual de emocionada que yo. -Esas palabras de mi madre hacen que yo también me emocione al recordar a mi abuela, la habría encantado poder vivir junto a nosotras estos preparativos y acudir a la boda.
–Mamá... la abuela está aquí de algún modo con nosotros, yo se que ella desde el cielo estará viviendo esto con mucha alegría, me habría encantado poder tenerla aquí. -Alguna que otra lágrima resbala por mis mejillas.
–Tú abuela estaría orgullosa de ti y de todo lo que has logrado en la vida cielo, o mejor dicho... está orgullosa porque aunque no esté físicamente aquí con nosotros está en el recuerdo. -Elena, Casilda y Ángela también derraman que otra lágrima.
–Eso espero mamá, que se sienta orgullosa de mi. -Sonrío.
–Bueno, no vamos a ponernos tristes ¿no?, estos preparativos es para que estemos felices. -Dice Elena mientras me abraza.
–Tienes razón, gracias a todas por vivir conmigo estos momentos. -Digo volviendo a sonreír mientras que termino de quitarle las lágrimas de la cara.
Varias dependientas de la tienda cogen las medidas necesarias para que el vestido no me quede ni muy grande ni muy pequeño, si no que quede ideal. Cogen con alfileres las correspondientes medidas y me van preguntando como me veo de vez en cuando. Pasan los minutos y parece que ya hemos dado con la medida que se ajuste bien a mi cuerpo, aún así tendremos que volver la semana que viene para ver como queda cosido por se acaso. Me meto en el probador ilusionada y me pongo la ropa que he traído, después nos despedimos de Elena, Casilda, Sofía y Ángela, nos volveremos a ver la semana que viene para la última prueba del vestido. Llevo a mi madre a casa y yo vuelvo a la mía donde estará Pablo esperándome. Introduzco la llave en la cerradura de la puerta y entro en casa, Pablo está sentando en el sofá y no con muy buena cara que digamos.
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