Narrado por Aurora:
Después de enterarme de las publicaciones sobre nuestra boda en varias revistas, Pablo y yo decidimos no darle más pie, será mejor que pasemos olímpicamente de Sara, sin duda lo que quiere es vernos hundidos para cancelar la boda pero no la vamos a dar el gusto, no hay marcha atrás, ni tampoco queremos dar marcha atrás.
Me despierto entre un sin fin de besos de Pablo, va desde mi cuello hasta mi vientre, produciendo en mi algún que otro escalofrío, es inevitable no levantarse con una sonrisa a pesar de todos los problemas, adoro amanecer a su lado cada mañana, adoro las sonrisas que me dedica cuando abro mis ojos, comienzo a besarle sin control alguno, no se opone. Nos quedamos largos minutos abrazados y después decidimos comenzar con los preparativos de boda.
Llevamos media mañana dando vueltas y más vueltas por Málaga, por suerte ya tenemos escogidas las alianzas, los billetes para viajar a Jamaica, la floristería... ya sólo quedaba ir a la iglesia y después a mirar restaurantes. Lo que está claro es que a Pablo y a mi nos está gustando mucho esto de preparar las cosas relacionadas para la boda. Caminamos a paso ligero y llegamos a la iglesia, hablamos con el cura para que nos reserve la fecha que teníamos pensada, acepta sin ningún problema y salimos de allí dirección en busca de restaurantes donde celebraremos nuestro banquete. En Málaga hay un sin fin de buenos restaurantes donde podría ser pero hemos decidido que mejor será en un restaurante a las afueras, estaremos más tranquilos. Pasamos por bastantes restaurantes y muchos de ellos no logran convencernos del todo, hasta que por fin damos con uno que parece estar bien
–Y entonces ustedes les gustaría tener un ambiente tranquilo ¿verdad? -Nos dice el encargado del restaurante.
–Sí, nosotros no queremos nada del otro mundo pero si que nos gustaría un poco de intimidad junto a nuestras familias. -Dice Pablo.
–Han escogido un buen lugar, aquí como ustedes pueden observar contamos con un personal totalmente cualificado y además tenemos un precioso jardín que es ideal para celebrar un banquete, si son tan amables de acompañarme... -Le seguimos hasta los jardines.
–Además de ser un sitio tranquilo es bastante amplio, caben alrededor de unos setecientos invitados más o menos.
–¿Te gusta cielo? -Me pregunta Pablo.
–Es precioso la verdad, yo creo que aquí estaríamos muy a gusto todos ¿no crees? -Le pregunto mientras doy vueltas por el jardín.
–También tenemos un salón dentro donde se celebran bodas, pero a mi en mi opinión me gusta más este, pero sin duda es su elección.
–Este, nuestro banquete será aquí. -Dice Pablo mientras me sonríe.
–Si les parece, pasemos nuevamente a mi despacho allí podremos hablar del menú para ese día. -Volvemos a seguir al hombre hacia su despacho, nos sentamos en las sillas.
–Como bien saben, después de la ceremonia se celebra un cocktail antes del banquete y ya después pasarían al interior del jardín para la comida, para el banquete contamos con unos excelentes cocineros, aquí tienen los menús que podrían elegir. -Nos da un catálogo.
Revisamos el catálogo y vamos preguntando lo que conlleva cada plato, hay cosas que probablemente ni sabíamos de su existencia. Hemos tenido muchas dudas respecto a la elección pero ya tenemos un menú, el día de nuestra boda comeremos un arroz caldoso que irá acompañado de un bogavante, y para quitar el sabor tomaremos un sorbete de lima, después pasaremos al segundo plato que será un entrecot de buey junto a unas patatas fritas y por último pasaremos a la tarta nupcial, son cuatro tartas en realidad, una encima de otra, de más grande a las más pequeña, en ella no podían faltar los típicos muñecos, un muñeco que es el novio está tocando la guitarra cantándole a la novia desde abajo y la novia desde arriba le está escuchando, la verdad es que es preciosa.
–Entonces quedamos en el menú que quedamos antes ¿verdad? -Dice el hombre mientras anota en su agenda.
–Exacto, si no le importa pasado mañana le traemos la lista de invitados ¿de acuerdo? -Dice Pablo mientras le da la mano.
–No se preocupen, muchas gracias y les espero. -Nos dice mientras nos acompaña a la puerta.
Salimos de ahí y vamos caminando hacia la salida, a Pablo comienza a darle la risa.
–¿Qué te casa tanta gracia tontito? -Le digo cariñosamente.
–Pues me causa tanta gracia el tema de los muñecos de la tarta, va mucho con mi personalidad no ¿crees? -Me dice mientras continúa riéndose, y yo me uno a su risa al oír a sus palabras.
–¿Lo dices por la guitarra? -Formulo.
–Claro, ha sido muy gracioso... -Dice.
–¿No te ha gustado verdad? -Digo mientras me cruzo los brazos y camino.
–Señorita... no se enfade conmigo, sabes que me ha encantado. -Me dice mientras me roba un beso.
–¿Seguro? tampoco tienes que decirme a todo que sí. -Pregunto.
–Cariño, todo lo que hemos escogido me gusta, no te preocupes... -La digo mientras la doy un beso en la frente.
–Está bien, oye... ir de restaurante en restaurante me ha dado bastante hambre, te invito a comer. -Le digo mientras le sonrió.
–De eso nada, te invito yo. -Me dice mientras me sonríe.
–Cuidado que eres terco ¿eh? está bien. -Me da por reír y se une a mi risa.
Ya está casi todo, sólo faltaba entregar al restaurante la lista de invitados que asistirán al banquete, toca llamarles para saber cuantos asistirán o no...
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