6.8.13

Cap. 69: Todo listo

Narrado por Pablo:

Los días pasan con normalidad, los nervios poco a poco aumentan debido a que estamos a una semana de nuestra boda, aún tengo que encontrar un traje y para ello cuento con la ayuda de mi mayor apoyo en esta vida, mi hermana Casilda. La llamo y como siempre no duda en echarme un cable.

–Hola cielo. -Me dice mientras monta en mi coche y me da dos dulces besos.
–Casilda, menos mal que estás aquí, ya sabes que yo para el tema de la ropa soy un desastre. -Digo mientras río y se une a mi risa.
–Lo sé Pablete, lo sé... pero... ¿para qué estoy yo aquí? -Dice mientras me acaricia la cara, mi hermana es un sol.
–Gracias por todo hermanita, tú siempre tan amable conmigo. -La digo mientras la abrazo.
–Ya sabes que mi deber es mimarte y cuidarte, eres mi hermano pequeño, siempre lo serás. -Me dice mientras me da un beso en la frente.
–Te quiero mucho Casilda. -Digo mientras la acaricio la mano.
–Y yo a ti cielo. -Salimos del coche y caminamos hacia el centro de Málaga, en el trayecto varias fans me reconocen y me piden una foto, no puedo negarme a si agarro sus cámaras y nos enfoco para inmortalizar el momento, me dan dos besos y se van con una gran sonrisa. Seguimos caminando hasta que al fin llegamos.
Me pruebo varios trajes, la mitad de ellos no logran llamarme la atención, hasta que por fin veo que parece gustarme, es sencillo pero a la vez bonito. Me lo pruebo para que cojan las correspondientes medidas de este, acto seguido salgo de la tienda con el traje dentro de la funda e invito a Casilda a comer después de una ajetreada mañana de compras en el centro. Comemos algo ligero, se empeña en pagar la cuenta pero yo me niego ya que es lo menos que puedo hacer después de todo lo que ella hace por mi.
Me despido de mi hermana, la dejo en su casa y después regreso a la mía. Introduzco la llave en la cerradura, Aurora aún no está por lo que opto por guardar mi traje en el armario. Estoy bastante agotado, me tumbo en el sofá, algo nervioso ya que quedan escasos días para ese día tan especial, necesito desahogarme con alguien a si que decido marcar a la que en los últimos meses se ha convertido en alguien muy especial para mi, concretamente mi mejor amiga y también la de Aurora Marta.
Suena ese pequeño sonido que da pie a la llamada, no tarda en aceptar la llamada, oigo su dulce voz.

–¡Pablete! cuanto tiempo sin oír tu voz... ¿todo bien? -Me dice, como siempre preocupándose por mi.
–¡Mi niña! todo va sobre ruedas, es sólo que necesito hablar con alguien, estoy nervioso.
–No tienes motivos para estarlo, todo saldrá como ambos lo habéis soñado y yo seré testigo de ese día.
–Será un día sin duda inolvidable para todos pero falta alguien especial...
–¿De qué hablas Pablo? -Dice con cierto tono de preocupación.
–Hablo de que el padre de Aurora no estará presente ese día con todos nosotros, no se ha tomado demasiado bien la noticia, es por ello que necesito tú ayuda...
–¿Mi ayuda? ¿qué puedo hacer yo ante ese problema? -Formula.
–Necesito que me ayudes a convencer a que su padre asista a la boda, es un día en el que no puede faltar, Aurora será la más feliz con su presencia.
–Por supuesto, yo te ayudaré a que así sea, pasado mañana cojo el vuelo hacia Málaga y en cuanto esté allí hablamos con él, lo conseguiremos.
–Muchas gracias Marta, sin ti muchas veces no sabría que hacer o como actuar...
–No me las tienes que dar, yo se que para Aurora es importante que en un día así esté su padre.
–Lo está pasando realmente mal, bastante mal, y no es para menos...
–Me lo puedo imaginar, entre los dos tenemos que conseguir que venga ¿de acuerdo Pablo? y anímate ¿eh? -Me dice intentando animarme.
–Por supuesto, tus palabras logran calmarme en muchas ocasiones. -Digo un tanto más aliviado.
–Me alegro de que se así, nos vemos pasado mañana Pablo, ahora tengo que dejarte.
–De acuerdo, en cuanto llegues al aeropuerto por favor avísame, seré yo quién pase a recogerte.
–Así lo haré, y gracias. -Me dice.
–A ti cielo, un beso. -Pronuncio eso último, cuelgo y guardo mi móvil en el pantalón.

Necesito conseguir que el padre de Aurora venga, y es por ello que no pararé hasta lograrlo. Me levanto y comienzo a dar pequeños paseos por el salón mientras me toco la nuca algo nervioso. Me refugio entre mis pensamientos hasta que siento como se cierra la puerta, es ella.

–Mi amor. -Me dice mientras viene corriendo hacia mi y da un pequeño saltito hasta que rodea con sus piernas mi cintura, deposita algún que otro beso por mi cuello hasta subir a mi boca, parece venir contenta.
–Mi vida, que contenta viene usted ¿no? -Digo mientras acaricio su pelo.
–Acabo de entregar la lista de invitados al restaurante, se acabaron los preparativos, se acabó todo... -Me dice con una sonrisa de oreja a oreja.
–Eso quiere decir que... -Digo ilusionado.
–Exacto, quiero decir que estamos a punto de pisar el altar y mis ganas comienzan a ser incontrolables... -Me dice mientras acaricia mi pelo.
–Futura señorita Moreno... no tengo más que decirla. -La doy un beso en los labios.
–Me encanta que me trates con tanto mimo. -Me dice con un dulce gesto.
–Te quiero mi niña. -Justo y tras pronunciar eso último suena mi móvil, lo cojo.

–¿Sí? ¿cómo? ¿pero...? ¿y ahora que se supone que tenemos que hacer? es demasiado lioso buscar a otra... lo sé, pero esta vez seré yo quién se encargue de escoger, alguien de mi confianza por supuesto, gracias Manuel, adiós. -Cuelgo.

–¿Todo bien Pablo? -Me dice Aurora algo preocupada.
–Más o menos... mi anterior manager ha tenído que dejar el puesto por motivos personales y ahora no sé quién podrá ocupar su lugar...
–Seguro que encontraréis a otra persona cualificada, no te preocupes mi niño. -Me dice mientras apoya su cabeza en mi hombro.
–Así es, creo que he encontrado a la persona idónea para esto, es alguien que jamás me fallaría, ojalá esté dispuesta a aceptarlo. -Digo esto con una sonrisa.
–¿Y puedo saber quién es esa persona? -Me dice.
–Esa persona es una gran persona sin duda, gran amiga... -Digo con tono de misterio.
–Está bien, no me lo digas si no quieres. -Se levanta del sofá y camina hacia la cocina.
–No quiero adelantar nada, en cuanto lo confirme te lo haré saber, no te enfades y confía en mi. -La digo mientras la agarro de la cintura y la doy la vuelta para que quede frente a mis ojos.
–Confio absolutamente en ti, pero... -Me dice con la mirada algo perdida.
–Pero nada pequeña, es sólo mi amiga, una buena amiga. -La digo mientras acaricio sus mejillas.
–No soportaría perderte por nada del mundo... -Me dice con la mirada algo triste.
–Eso no pasará mi niña, queda 1 semana para la boda y creeme que no hay nadie más feliz sobre la tierra que yo por ello.
–Siento ser tan celosa, no quiero que pienses que actúo como una cría y que no soy lo suficientemente madura para ti.
–Me encantan esos pequeños ataques de celos, porque son señal de que me quieres. -La digo mientras la abrazo con fuerza.
–No sabes cuanto mi amor, no sabes cuanto... -Me dice mientras me separa unos centímetros de su cuerpo para ver mi rostro.
–Para siempre princesa. -La digo mientras acaricio sus manos, sonríe.


Preparo algo de cena para los dos, algo sencillo pero con amor. Cenamos mientras hablamos un poco, fregamos y poco después nos metemos en la cama ya que estamos algo cansados. Cojo mi móvil y miro Twitter, Aurora lee un libro.

–¿Sabes una cosa? -Me dice mientras cierra el libro y lo deja sobre la mesilla.
–Dime cielo. -Digo mientras dejo el móvil sobre la mesilla.
–Cada día que pasa me doy cuenta de lo increíble que es tenerte aquí, al cerrar y abrir los ojos y ver tu preciosa cara, nada es comparable con ello... -Dice mientras derrama alguna que otra lágrima.
–Ven aquí mi niña. -La digo mientras la abrazo con fuerza.
–Te quiero mi amor. -Me dice mientras me mira fijamente a los ojos.
–Y yo a ti, cada día más. -La digo mientras seco con mis dedos algunas de sus lágrimas.

Se queda apoyada en mi pecho, no parece lograr dormirse... acaricio su pelo mientras recorro su espalda con mis dedos, no puedo parar de observarla.

–Shhh... princesa, duerme... velaré tus sueños. -La digo mientras deposito un beso en su frente.

Se queda dormida entre mis brazos, y yo intento conciliar el sueño, lo logro después de oír las bellas palabras de mi niña, esas que jamás dejan de sorprenderme...


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