31.8.13

Cap. 79: No quiero defraudarte bajo ningún concepto

Narrado por Aurora:

A veces tengo la sensación de que todo esto se trata de un sueño, que nada está sucediendo. Cuando comencé mi relación con Pablo no imaginé que fuera a vivir momentos tan especiales junto a él, nunca pensé que llegaría a sorprenderme tanto como lo hace todos y cada uno de los días que paso con él, es único. Me mantengo dormida sobre la cama hasta que puedo sentir perfectamente como unos labios besan mi vientre, una barba me roza.  No puede ser me digo para mis adentros, ha vuelvo a despertarme como solamente él sabe, rodeada de pétalos además de una habitación repleta de flores preciosas, juro no encontrar las palabras oportunas para definir esta bonita sensación que me hace vivir. Le beso con pasión y dejandome llevar por los sentimientos, quizá es el momento o puede que no pero acabamos metidos en la ducha vestidos, vestidos por poco tiempo ya que poco a poco comenzamos a desnudarnos para hacernos uno nuevamente, somos uno. Me aproximo al oído de Pablo mientras le susurro Je t'aime, no tarda en deslizar por sus mejillas alguna que otra lágrima de emoción ante mis palabras, se las limpio. Al rato salimos de la ducha, nos vestimos y bajamos a otra de las playas de Jamaica para cambiar un poco la rutina. La playa que hoy visitamos me deja impactada, su agua vuelve a ser cristalíno, es preciosa. Me quito la camiseta y a continuación los shorts, me meto al agua rápidamente. La brisa acaricia mi cara además de mover mi melena, estando aquí siento una sensación de libertad y eso me encanta.  Pablo se queda sobre la tumbona tomando el sol con sus gafas, yo decido nadar mientras tanto. Está con la cara bastante sería cuando normalmente siempre está luciendo una sonrisa, me acerco a él sin atosigarle.

–¿Dónde está esa sonrisa de la que tanto hablan? -Bromeo mientras rodeo su cuello con mis brazos, parece esbozar una sonrisa.
–Aquí, delante mío. -Bromea.
–Pablo... los dos sabemos que sucede algo, te conozco. -Digo mientras me siento en mi tumbona y le observo. -¿Qué sucede? -Pregunto seria.
–¿Realmente quieres viajar conmigo a Argentina? -Me pregunta dubitativo.
–No me puedo creer que estés preguntandome esto Pablo, por supuesto que lo quiero.
–No sé, a lo mejor para ti es una presión... quizá no quieres y para ti es incómodo. -Me dice mientras se quita las gafas y se frota los ojos.
–¿Presión? por favor Pablo... somos un matrimonio te recuerdo y además quiero ir, quiero estar contigo.
–No quiero que te tomes mi pregunta a mal princesa, yo solo quiero que estés feliz y tampoco me tienes que dar gusto en todo. -Me dice mientras me agarra de la mano y la acaricia.
–Solamente seré feliz cuando esté contigo, el día que me faltes desaparecerá toda mi felicidad. -Digo segura de mis palabras.
–En ese caso te puedo asegurar y prometer que estarás feliz siempre porque yo jamás me separaré de ti. -Dice.
–Ni yo de ti mi vida. -Hago un corto silencio y continúo. -Argentina nos espera. -Digo con una sonrisa y se une a ella.
–Nos espera. -Dice.

Pablo recupera la sonrisa después de preguntarme si realmente quería ir a Argentina con él. Charlamos un rato y vamos a comer. Comemos algo ligero y rápido en un restaurante no muy alejado de la playa. Volvemos al hotel agarrados de la cintura, su teléfono suena.

–¿Qué tal Manuel? ¿qué? no puede ser... ¿pero cómo? imposible Manuel. -Dice alterado y comienzo a preocuparme. -Lo siento pero entenderás que eso es imposible, lo siento pero no puedo, tienes que entenderlo por favor. -¿Pero qué demonios ocurre? os juro que por momentos me pongo de los nervios, el corazón late con el doble de fuerza, hago muecas a Pablo pero me ignora ya que está poniendo el grito en el cielo. -Las fechas previstas son las que me comunicó Marta, no voy a cambiarlas, es mi luna de miel y acaba de empezar no sería justo. Gracias Manuel, adiós. -Cuelga el teléfono y vuelve hacia mi.

–¿Qué ha pasado mi niño? -Formulo.
–Manuel me ha llamado para decirme que los del recinto donde actuaremos en Argentina próximamente quieren adelantar el concierto, sería el próximo Lunes, esto es de locos... -Dice con un tono de enfado.
–Pablo... no lo hagas por mi, si tenemos que volver a España lo haremos. -Digo serena.
–Me niego, será en esa fecha como en un principio ya que es mi luna de miel y no pienso volver cuando aún acabamos de empezarla, que me lo habrían comunicado mucho antes, no te mereces esto. -Me dice con una sonrisa.
–No quiero que tengas problemas ni con Manuel ni con nadie Pablo, por favor. -Digo nerviosa.
–No los tendré ya que Manuel va a intentar hablar con ellos para hacerles entender que es imposible adelantarlo.
–No sé si sonreír por el gesto que has tenido conmigo o preocuparme por ello. -Río.
–Prefiero que sonrías porque eso acaba solucionándose, en un rato Manuel me llamará para contarme como han quedado, todo saldrá bien. -Me dice.
–No tiene precio lo que has hecho por mi, eres increíble mi vida -Digo mientras le abrazo con fuerza.
–Tú felicidad está ante todo, no quiero defraudarte bajo ningún concepto princesa.
–No lo has hecho y tengo bastante claro que tampoco lo harás. -Me dice mientras me agarra de la cara, ambos sonreímos.

Caminamos tan rápido que en menos de lo que yo me imaginaba nos volvemos a plantar frente a nuestro hotel, subimos y tomamos una ducha para quitar toda la arena de la playa y a continuación para bajar a comer. Salgo de la ducha y me seco el pelo con ayuda del secador, me pongo un vestido corto con estampado de flores y unas sandalias negras de cuña, me maquillo un poco y bajamos a comer a pesar de mi poco apetito. Bajamos a comer algo sencillo y ligero, después subimos a la habitación y nos echamos un rato sobre la cama. Me agarra de la mano mientras acaricia mi pelo y me mira de forma fija con una sonrisa. Se acerca poco a poco a mi y aproxima su cuerpo contra el mío depositando en él algunas caricias. Me besa con pasión y con dulzura a la vez, hace que olvide el mundo en cuestión de segundos, siempre lo logra.
Traviesamente busca la cremallera del vestido y la va deslizando poco a poco y con cuidado, desliza el tirante y va tirando de este mientras me lo quita. Desabrocho el botón de su pantalón y tiro de las perneras de este dejándolo caer una vez más sobre el suelo. Acabamos de desnudarnos poco a poco hasta quedar nuestros cuerpos desnudos para fundirse y convertirse en uno nuevamente, acaricia mi rostro sin dejar de besarlo, me pierdo en su aroma, ese que tanto me gusta. Ambos no podemos parar de besarnos, nuestras respiraciones se agitan y nuestro corazón se altera, agarra mis manos con fuerza y las echa hacia atrás nuevamente, poco a poco llevamos al clímax, la habitación vuelve a ser testigo de la pasión pero también del amor que ambos derrochamos por los cuatro costados. Se echa a mi lado tapado hasta la cintura con la sábana blanca, acaricio su espalda con la punta de todos mis dedos mientras que el silencio aparece, decido romperlo.

–Estaría en este precioso lugar siempre... sin interrupciones posibles para nosotros, voy a echar de menos todo esto. -Digo a penada.
–Mi niña... ¿no crees que es demasiado pronto como para ponerse triste? aún nos queda una semana aquí. -Dice mientras me da un beso en la mejilla.
–Se me está pasando el tiempo demasiado rápido, siempre que estoy contigo el tiempo vuelva. -Digo volviendo a mostrar una sonrisa.
–Eres increíble mi vida. -Dice mientras me da un beso en la mano.

Su móvil que está sobre la mesilla de noche suena, parece ser Manuel. Pablo se coloca una camiseta rápidamente y abre la ventana de la habitación para hablar con él.

–¡Muchas gracias Manuel! te debo una... por supuesto que seguiremos disfrutando, mil gracias nuevamente, adiós capitán. -Dice Pablo mostrando euforia en sus palabras.

Viene corriendo hacia la cama y en un saltito se queda de rodillas en ella con el teléfono en sus manos aún con una gran sonrisa.

–Solucionado mi niña. -Dice ilusionado.
–¿De verdad? me quedo más tranquila sabiendo que no tendrás problema por haber rechazado ese cambio de fecha. -Digo con una sonrisa.
–Te lo dije princesa, ahora no hay lugar para preocupaciones en nuestras mentes, disfrutemos el uno del otro. -Me dice mientras se abalanza sobre mi cuerpo y comienza a besarme de forma descontrolada, no puedo evitar reír. Me vuelvo a dejar llevar por sus besos y caricias, vuelve a hacerme suya como solamente él sabe hacerlo, con delicadeza y sobre todo amor. Siento su aliento pegado contra mi cuerpo, sus dedos están completamente enredados en mi pelo, entre besos y caricias llegamos nuevamente los dos a lo más alto. Me echo a su lado mientras que él acaricia mi cara con sus suaves manos mientras que deposita en mi leves besos, me agarra de la mano y así quedamos dormidos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario