1.9.13

Cap. 80: Cumpliendo sueños

Narrado por Aurora:

Entre besos y caricias mi niño y yo nos quedamos dormidos. Abro mis ojos primero que Pablo, él se mantiene completamente dormido mostrando una cara muy angelical además de un pelo bastante alborotado, no puedo evitar reír ante la estampa. Le observo sin quitarle el ojo de encima hasta que un pequeño golpe en la puerta de la habitación me hace levantarme de la cama con cuidado, me pongo el albornoz y me dirijo a la puerta mientras termino de atarme la lazada del cinturón de este. Abro la puerta y es un chico joven de unos diecinueve años, parece ser un trabajador del hotel que reparte propaganda sobre ocio. Me da un folleto y a continuación cierro la puerta mientras ojeo el contenido de este. No puedo evitar sonreír al darme cuenta de que se trata del sueño de Pablo, nadar entre delfines. Vuelvo a la habitación y cojo el teléfono que se encuentra sobre la mesilla mientras me aseguro de que mi niño sigue dormido. Sigue dormido a si que marco el número que viene en el folleto y reservo dos entradas para hoy mismo a las siete de la tarde. No me ponen pega al respecto, cuelgo el teléfono y me duermo ya que Pablo sigue dormido como cuyo tronco. Noto como unos besos empapan todo mi cuerpo, intento hacerme la dormida pero su barba causa cosquillas en mi y eso hace que no pueda evitar reírme ante la situación, se me escapa una carcajada rápidamente.

 –Con que haciéndote la dormida ¿no gamberra mía? -Me dice mientras me dice con una sonrisa.
–¿Yo? creo que te equivocas, estaba dormida en un sueño profundo hasta que alguien ha empezado a juguetear, el único gamberro que hay aquí eres tú amor. -Digo mientras me pongo de lado, le guiño un ojo y a continuación intenta besar a mis labios pero no lo logra ya que salgo corriendo hacia el aseo a encerrarme antes de que me coja y comience una nueva guerra de cosquillas.
–Si no sales... tendré que bajar a conocer a las turistas de aquí ¿no crees? -Dice haciéndose el remolón.
–Adelante, tú verás lo que puede pasar esta noche... -Digo riéndome mientras decido salir para ver su cara.
–¿Qué puede pasar esta noche? -Me dice mientras me agarra y me deja frente a sus labios.
–Creo que fuera hay un sofá blanco maravilloso parece cómodo, ya sabes... -Digo riéndome.
–Yo creo que hay cosas mucho más cómodas y más útiles ¿no crees? -Me dice mientras comienza a mirarme pícaramente y comienza la guerra de cosquillas que dejó pendiente conmigo hace unos minutos.
–¡Éstate quieto! se de uno que dormirá en el sofá. -Digo eso entre carcajadas, como puedo.
–Ufff... me niego a dormir ahí, al no ser que sea por un motivo. -Me dice picaramente.
–Luego la gamberra soy yo. -Hago un silencio, se ríe y continúo la frase. -Ponte el bañador que vamos a un sitio. -Digo misteriosamente.
–¿A la playa otra vez? -Pregunta.
–Exacto, pero te prometo que no es una cualquiera. -Miento mientras se lo susurro al oído.
–Que misteriosa te has levantado hoy princesa. -Dice mientras coge el bañador de la maleta y se mete en el aseo, yo repito la acción.

Me pongo un bikini básico, una camiseta palabra de honor, unos shorts vaqueros y lo acompaño con unas zapatillas de deporte. Estoy ilusionada, me encanta poder hacer posibles los sueños de Pablo, espero que todo esto que he organizado le guste y lo disfrute como un niño pequeño. Sale del aseo, ya estamos listos y preparados para irnos, nos agarramos de la cintura mutuamente mientras caminamos por las calles. Pablo mira de un lado a otro de forma extraña a medida que avanzamos, no puedo evitar reírme ante sus gestos.

–Mi niña... ¿aquí tú crees que hay playa? -Me pregunta.
–Ahora que lo dices no tiene mucha pinta, me habré equivocado al mirar el mapa. -Digo traviesamente intentando disimular.
–Debe ser eso, nos hemos alejado bastante y aquí solo hay un Aqua Park. -Dice.
–¡Anda! un Aqua Park, seguro que es un lugar donde puedes nadar con los delfines, y tocarles... -Digo.
–Lo dudo, aquí de eso no tiene pinta de a ver.
–Ya que estamos aquí, ¿no te apetece entrar? no perdemos nada. -Respondo.
–De acuerdo. -Dice sonrientemente.

Entramos y nos dirigimos al mostrador donde se encuentra una chica joven que no duda en atendernos.

–Hola ¿en qué puedo ayudarles? -Dice mientras mira a Pablo.
–Hola, queríamos saber si aquí dais opción a nadar con los delfines. -Dice serio.
–Sí, en tiempo de verano es posible ¿estarían interesados? -Dice la chica.
–Soy la que llamó hace media hora encargando dos entradas, no se preocupe. -Sonrío, la cara de Pablo muestra una gran sorpresa.
–¿Qué? ¿pero cómo...? -Dice atónito.
–Esta mañana me trajeron un folleto a la habitación de este lugar y me acordé de que era tu sueño, quiero que lo cumplas y por ello he preparado todo esto, de sobra sabía que aquí no hay playa. -Digo con una sonrisa al ver la felicidad que muestra Pablo.
–No me lo puedo creer, eres increíble mi vida. -Dice sonriendo.
–Las entradas están a mi nombre, Aurora Torres por favor. -Digo y la chica comienza a buscarlas, las encuentra.
–Aquí tienen, tienen que esperar unos minutos a que salga el grupo de niños que acaban de entrar, pueden esperar sentados en ese banco. -Dice mientras nos lo señala.
–Gracias. -Decimos ambos mientras cogemos las entradas y nos dirigimos al banco.
 –¿Te ha gustado mi sorpresa? -Pregunto mientras acaricio su mano.
–No sabes cuando princesa, gracias de corazón por hacer que un sueño que tengo desde pequeño hoy se lleve a cabo, te quiero. -Me dice mientras me da un ligero beso.
–Gracias a ti. -Digo sonriendo.

Nos quedamos unos minutos sentados en el banco hasta que nos informan de que ya podemos entrar a la piscina, antes entramos al vestuario a dejar todas las cosas. Salgo y me encuentro a Pablo fuera del vestuario de hombres, sigue feliz y eso me hace feliz a mi también. Me da la mano y junto al monitor caminamos hacia la piscina rodeados de más parejas. El monitor nos da unas instrucciones respecto al funcionamiento de la actividad, le atendemos y poco después nos metemos a la piscina, Pablo me ayuda a bajar. Hay tres delfines, todos son preciosos y algo pequeños, siempre he pensado que esta clase de animales son una dulzura. Pablo le da de comer a uno mientras le acaricia, a mi me da algo de miedo a si que me quedo algo alejada.

–Ven mi niña, no tengas miedo no te hará nada. -Dice mientras estira el brazo para que le coja la mano y llegue hasta él. Le toco con algo de temblor hasta que finalmente quito todos mis miedos y le toco más segura.
–¿Ves? creo que este pequeño también se ha enamorado de ti. -Dice riendo mientras vuelve a acariciarlo.

Estamos unos minutos acariciándolos hasta que llega el turno de que otros los toquen, nos ponemos a nadar en esa inmensa piscina alrededor de ellos, un pequeño ruido por su parte hacen que de un bote en el agua.

–Tranquila. -Dice Pablo mientras sale a la superficie y me agarra de la mano fuerte.

Poco a poco la piscina se despeja y quedamos nosotros solos, Pablo no para de acariciarlos, dejo que disfrute de su momento y me siento en el bordillo, estamos así alrededor de una hora hasta que el monitor nos anuncia que debemos de salir ya que la hora de la actividad ha llegado a su fin y le toca a otro grupo de personas.

–Ufff... ¡te quiero! -Dice mientras se para frente a mi y lo grita, me quedo paralizada.
–Pablo... estamos rodeados de gente, estás loco. -Digo mientras río.
–Loco por ti. -Me coge en brazos y me da un apasionado beso.
–Me alegra verte tan feliz, sabía que te gustaría. -Digo sonriendo.
–Gracias de verdad mi niña, por todo lo que haces constantemente por mi. -Dice.
–Esto es lo primero de mucho, recuérdalo. -Le digo eso y continuamos caminando hacia el vestuario, nos cambiamos y volvemos al hotel llenos de felicidad. Nos cambiamos de ropa nuevamente ya que nos hemos mojado algo. Me meto en el aseo y me pongo unas mayas negras acompañado de una camiseta blanca de hombros caídos junto a unas sandalias de cuña rojas, me hago una coleta y me maquillo un poco los ojos, salgo del aseo y Pablo aún no ha salido, le espero sentada en la cama, sale con una preciosa sonrisa, me mira de arriba a bajo mientras se muerde el labio. Está tremendamente guapo como siempre, luce un pantalón vaquero ajustado y una camiseta estampada. Me agarra de la mano y bajamos al restaurante lugar donde cenamos tranquilos entre risas y besos. Acabamos de cenar, estamos bastante cansados a si que decidimos quedarnos esta noche en la habitación viendo una película o algo. Entramos a la habitación, entro yo primero que él, me siento en la cama y me quito la sandalias mientras me masajeo un pie debido a que tengo los pies algo cansados por el tacón. Se sienta a mi lado y con dulzura coge mi pierna y comienza a masajear mi pie. Me acerco a él y en un descuido le beso el cuello, su punto débil más fuerte.

–Me vas a matar. -Dice riendo.
–A besos, si tu me dejas claro. -No espero su respuesta y me abalanzo sobre él dejando una nula distancia entre nuestros cuerpos y labios.
–Te amo. -Me separa de él, me coloco el pelo detrás de la oreja.
–Y yo mi vida. -Me responde con una sonrisa mientras yo vuelvo a acortar la distancia.

La temperatura aumenta de forma exagerada en cuestión de segundos, le quito la camiseta y a continuación él pantalón, las dos prendas caen rápidamente al suelo ya que sobran. Acaricia mis piernas mientras que no para de besarme y jugar con mi pelo. Tira de mis mayas y va subiendo desde la cintura hasta mi cuello pasando por mi vientre y pecho haciéndome temblar una vez más. Acabamos de desnudarnos sin prisas, vuelvo a sentir el calor que desprenden nuestros cuerpos al fundirse una vez más, mi piel no puede evitar erizarse con el contacto de sus suaves manos en ella. Juntos llegamos a lo más alto, demostrándonos nuevamente todo el amor que nos tenemos el uno al otro. Se tumba en mi pecho y juego con su pelo, se queda dormido, pero yo esta vez tardo en conciliar el sueño a si que decido hablar a Marta y a Ángela por el grupo de WhatsApp, las echo de menos.

–Princesas ¿cómo estáis? os echo de menos... -Mando el mensaje y momentáneamente me contestan.
–¡Mi niña! estoy con Ángela, estamos las dos dando una vuelta ya que hoy Salva ha tenido que viajar por motivos de trabajo. -Dice Marta.
–Pasarlo bien y no la liéis mucho ya sabéis... 
–No, para eso te esperamos a que vuelvas, por cierto... ¿cuando vuelves?
–El próximo Lunes, pero después viajaré con Pablo a Argentina, tiene concierto allí y me ha pedido que vaya con él.
–¡Cómo vives! espero que te esté cuidando... -Dice bromeando.
–Me cuida, tranquila... -Vuelvo a bromear.
–Cielo, te tenemos que dejar, estamos a punto de entrar al cine a ver una peli.
–Vale, que disfrutéis, os quiero. -Me despido y se despiden.

Dejo el teléfono sobre la mesilla y intento dormir ya que es buena hora.

Este capítulo va dedicando expresamente a Leticia Mayor Sánchez (Leti_Alboran97) por su pequeña colaboración en este capítulo y por ser una persona fantástica que en cuestión de horas he cogido un cariño inmenso, gracias de corazón, te quiero.






No hay comentarios:

Publicar un comentario