28.9.13

Cap. 86: ¡Nos casamos!

Narrado por Aurora:

Quisiera tener en mis manos ese poder para retroceder el tiempo y regresar atrás para volver a vivir esta magnífica luna de miel que me llevo en el corazón. Desayunamos sin prisa y comenzamos a hacer las maletas, me da bastante pena pero Pablo me promete que volveremos. El día transcurre con normalidad, llega la hora de la cena, bajamos y cenamos algo rápido. Subimos a la habitación, agarramos las maletas y vamos al aeropuerto ya que en un cuestión de una hora saldrá el vuelo, antes inmortalizamos el momento sacándonos una foto. La espera se hace algo eterna mientras que esperamos sentados en esos bancos hasta que anuncian que debemos subir al avión. Subimos y nos sentamos en este, Pablo se queda dormido en ocasiones y yo también. A pesar de que Pablo debería estar muy acostumbrado a los aviones sigue poniéndose nervioso. El vuelo transcurre y finalmente llegamos, bajamos del avión y a lo lejos están mis padres, su hermana, Sofía y mis padres, eso hace que sonría. Caminamos deprisa hacia donde se encuentran ellos. Les saludamos y Pablo no duda en coger en brazos a la pequeña Sofía que luce una enorme sonrisa al ver a su tío. Nos preguntan sobre el vuelo, después mi madre nos comunica que si quedamos a cenar con ellos ya que mis padres tienen algo que comunicar, aceptamos encantados ya que echábamos de menos las veladas en familia. Volvemos a casa, vamos con los padres de Pablo en el coche, los cuales al llegar nos dejan en frente de casa. Nos despedimos de ellos y subimos rápidamente a casa, dejamos las cosas en el suelo y nos tumbamos a descansar ya que el vuelo nos ha dejado matados. Estoy completamente dormida hasta que algo hace que de un pequeño bote en la cama, Pablo y sus cosquillas.

–Mi intención no era asustarte. -Ríe.
–Tú y tus maneras de despertarme... -Digo mientras le miro.
–No te gusta que te despierte... ¿así? -Vuelve a abalanzarse sobre mi y continúa haciéndome cosquillas.
–¡Pablo! eres... -Digo a pura carcajada y él ríe conmigo.
–Un angelito. -Dice mientras pone cara de no haber roto un plato, me hace reír.
–Pues... lo cierto es que sí, lo eres. Eres mi ángel de la guarda. -Digo mientras me acerco más a él.
–Te amo, te amo, te... -Dice sin acabar la frase, me acerco y le beso.
–Y yo a ti bebé, no sabes cuanto. -Digo con una firme sonrisa.
–¿Bebé? nunca antes me habías llamado así. -Comienza a reírse.
–Para todo tiene que haber una primera vez ¿no? eres mi bebé.
–Nunca dejas de sorprenderme mi pequeña. -Dice mientras se acerca nuevamente a mi y me besa.
 –Siempre lo haré. -Digo.

En ese preciso momento suena el teléfono de Pablo el cual se encuentra sobre la mesilla de noche cargando.

–Manuel, sí volví hace unas horas... ¿vernos ahora? claro, voy para allá. -Dice mientras se coloca en la cama.

–Lo siento princesa, tengo que ir al estudio para hablar con Manuel del concierto de Argentina, espérame aquí ¿vale? -Me da un ligero beso mientras sale de la cama.
–Ufff... me pides algo complicado ¿eh? no sé si aguante unos segundos sin ti, creo que es imposible. -Salgo de la cama yo también y me acerco a sus labios, los beso con pasión.
–No me lo pongas tan difícil... -Ríe.
–Está bien, te dejaré marchar, te espero aquí amor. -Me separo de él.
–Prometo estar aquí antes de la hora de comer, te quiero princesa. -Dice mientras coge las llaves y sale por la puerta.

Puesto que Pablo se ha tenido que ir yo aprovecharé para poner en orden la casa, me pongo el pijama y un moño para andar por casa. Antes de limpiar recojo las maletas, me he dado cuenta de que los dos hemos cargado con bastante ropa, la guardo y limpio el resto de la casa. La mañana se pasa rápido, preparo la comida hasta que siento como la puerta de la entrada se abre, es él.

–¡Hola mi niña! ya estoy aquí. -Me dice alzando la voz desde el hall.
–Hola amor. -Digo mientras voy en su busca.
–¿Me has echado de menos? -Me dice mientras me acerca contra su cuerpo y me da un ligero beso en los labios.
–Mucho. -Digo mientras acaricio su rostro.
–¿Y cuanto es mucho? -Me pregunta.
–Pues mucho es... -Me acerco a él una vez más y le doy un apasionado beso.
–Uau, no pensé que tanto. -Ríe.
–Anda, será mejor que nos sentemos a comer. -Digo mientras voy a la cocina.

Nos sentamos a comer, Pablo me cuenta que ya está todo organizado para el concierto en Argentina, se le ve muy feliz y eso hace que yo también lo esté. Disfrutamos de la comida juntos, después me ayuda a recoger los platos. Nos sentamos en el sofá a ver la televisión, ambos damos cabezadas.

–Eres un dormilón. -Le digo bromeando.
–¿Dormilón? pero si estoy viendo la tele. -Ríe.
–¿Estás viendo la tele o la tele te está viendo a ti?. -Río ante mis palabras.
–Hay que ver que graciosa estás hoy, ¿quieres que empiece a hacerte cosquillas de esas que tanto te gustan?. -Bromea.
–No, no es necesario. -Termina la frase y rápidamente comienza a hacerme cosquillas.
–Tarde. -Dice mientras me hace cosquillas.
–Pablo, estamos en el borde del sofá y no quisiera caerme. -Digo como puedo.
–No me importa caerme si tengo a alguien como tú que me levante todos los días. -Me dice serio y con una brillante mirada.
–Que bonito Pablo, no esperaba que en este preciso momento me dirías una cosa tan bonita como esa, te amo. -Digo mientras le abrazo con fuerza.
–Prométeme que siempre estarás a mi lado, que cada día cuando abra los ojos estarás tú ahí al lado. -Dice mientras me agarra la mano.
–Te lo prometo, hoy, mañana y siempre permaneceré a tú lado. -Sonríe ante mis palabras y apoya su cabeza en mi hombro.

Nos quedamos toda la tarde viendo la televisión tapados con una manta en el sofá hasta que me percato de la hora que es, son las nueve y en una hora hemos quedado para cenar en familia. Me levanto del sofá dejando a Pablo recostado en este ya que se ha quedado dormido. Abro el armario y saco unos pantalones pitillo blancos, lo acompañaré de una camiseta color rosa palo con perlas por los hombros. Me ducho tranquilamente para despejarme, me coloco el albornoz y después me seco el pelo con el secador. Me pongo la ropa que he elegido junto a unos tacones bastante altos, me dejo el pelo suelto y me pongo unos tacones de tacón bastante altos. Siento como unos brazos rodean mi cintura mientras me maquillo un poco los ojos.

–Estás preciosa. -Me susurra.
–Para precioso ya estás tú mi vida. -Le digo mientras me giro para quedar frente a sus ojos.
–Eres lo mejor que me ha pasado nunca. -Me dice mientras me abraza con fuerza.
–Tú también eres lo mejor que me ha pasado Pablo. -Le digo.

Me da unos cuantos besos y se va a la ducha mientras me termino de preparar. Le espero sentada en el sofá, está sumamente guapo. Viste con unos pantalones vaqueros claritos y una camiseta azul ajustada.

–¿Vamos? -Me dice mientras me tiende la mano.
–Vamos. -Digo mientras camino firmemente.

Cogemos el coche y conducimos hasta la casa de los padres de Pablo. Son las nueve menos veinte a si que llegamos bien de tiempo. Pablo abre la puerta de casa con las llaves y poco después de poner pie dentro de esta alguien viene corriendo, es Sofía la cual se agarra a la pierna de Pablo para que la coja.

–¡Tito! -Dice con esa dulzura de voz.
–Hola Sofi ¿qué tal el cole?. -La pregunta a Pablo. Me emociona ver ese lado paternal que saca Pablo a relucir cuando está con su sobrina.
–Bien, mira lo que he hecho tito. -Dice la niña mientras tira de su tío para que la siga.
–Sofía vuelve aquí, no vengo solo, ¿no crees que deberías saludar a Aurora?. -Reprende a la niña a la vez que la coge en brazos.
–Hola tita. -Dice con una preciosa sonrisa.
–Hola princesa ¿me enseñas eso que le ibas a enseñar al tito? me gustaría verlo. -Digo mientras la acaricio su fino pelo.
–Tito bájame. -Le pide y me da la risa.
–¿Me abandonas? vale, vale... -Dice Pablo bromeando.
–Es que también me lo ha pedido la tita. -Dice la niña mientras se aleja y me pide que la siga.
–Ve, anda ve. -Me dice Pablo con una sonrisa.

Sofía me lleva hasta el salón de la casa, allí están mis padres, los de Pablo, Salva, Ángela y Casilda. Les saludo a todos pero Sofía tira de mi para que la acompañe a su habitación. Entro en su habitación, la cual se encuentra llena de muñecas, coge de la mesa una hoja.

–Mira tita, tú y el tito. -Me dice mientras me muestra la hoja con unos garabatos que parecen ser Pablo y yo el día de nuestra boda.
–¡Qué bonito cariño! ¿lo has hecho tú solita?. -Le digo a Sofía mientras me agacho para quedar a su altura.
–Sí, la maestra nos pidio que hicieramos un dibujo libre y hice este ¿te gusta tita?. -Esta niña es un amor, que dulzura desprende.
–Claro que sí, ¿se lo enseñamos al tito?. -La digo mientras la cojo de su manita.
–Vale. -Me dice. Volvemos al salón y allí están todos.
–Sofía, no agobies a Aurora. -Dice Casilda.
–Vale mami. -Dice la niña con tristeza.
–No me molesta en absoluto, estoy encantada y además nosotras tenemos que enseñar algo a alguien ¿verdad Sofi?. -La niña sonríe automáticamente al oír mis palabras.
–Si, tito mira, esto también es para ti. -Le dice a Pablo.
–¿Somos nosotros? es precioso princesita, muchas gracias. -Dice Pablo mientras se pone de rodillas y la da un dulce beso en sus cálidas mejillas.

Nos quedamos charlando un buen rato hasta que Casilda, mi madre, Ángela y yo decidimos ayudar a Elena a preparar la cena.

–¿Qué tal os ha ido en Jamaica?. -Pregunta Casilda mientras coloca los cubiertos en la mesa.
–Muy bien, corta pero intensa. -Digo con una sonrisa.
–Lo importante es que lo hayáis disfrutado. -Dice Elena.
–Cielo, me alegra verte así de contenta. -Dice mi madre luciendo una resplandeciente sonrisa.
–Así es mamá, estando a su lado disfruto en cualquier parte del mundo.
–Se os ve tan felices... -Dice Casilda segura de sus palabras.

Terminamos de preparar la cena y nos sentamos alrededor de la mesa. Compartimos muchas anécdotas en familia de los últimos días. Llegamos al final de la cena, mi madre y mi padre piden un momento de atención.

–Puesto que estamos en familia, Antonio y yo queríamos comentaros una cosa. -Dice mi madre seria.
–¿Qué pasa? -Decimos todos a la vez.
–Nos casamos. -Dice mi madre mientras mira a mi padre y sonríe.
–¿Casaros? pero si vosotros... -Digo.
–Han pasado los meses y ninguno de los dos hemos sido capaces de olvidarnos completamente, nos queremos y hemos decidido volver a intentarlo. -Dice mi madre y me deja impactada.
–Eso es una excelente noticia. -Dice Elena.
–¡Mamá! no sabes como me alegra esa noticia, nunca pensé que vosotros... -Digo eufórica.
–La fecha de la boda aún está por verse, pero lo que realmente importa es que tu padre es el hombre de mi vida Aurora. -Dice mi madre.
–Enhorabuena, los dos merecéis esta segunda oportunidad. -Dice Pablo.
–Nos alegramos un montón todos. -Dice Elena.
–¿Habrá que brindar por esto no? -Dice Salvador.
–Claro que sí, brindemos. -Dice Casilda.

Nos ponemos en pie con nuestras copas de champagne y hacemos el típico 'chin, chin'. Esa noticia me hace muy feliz ya que con el divorcio de mi padres sufrí bastante. Hablamos de algunos temas más hasta las tantas de la madrugada.




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