8.8.13

Cap. 71: Preboda (1)

Narrado por Aurora:

Una semana después...

No doy crédito, estoy a punto de casarme con Pablo, quedan a penas horas para el famoso 'si quiero' y los nervios se adueñan de toda mi calma. Hoy por la noche iré a dormir a casa de Casilda, ella me ayudará a vestirme para el día, mientras que Salva y Salvador vendrán aquí a ayudar a Pablo, un intercambio.

–Mañana serás mi mujer... -Oigo cerca de mi oído mientras noto como unos brazos rodean mi cintura.
–Así es, mañana es el gran día, nuestro día... -Digo mientras me giro para quedar frente a sus ojos.
–No sé si aguante esta noche sin ti. -Me dice pícaramente.
–Sólo serán unas horas, en cuestión de horas estaremos juntos mi vida. -Digo mientras sonrío.
–Mi niña, antes de que te vayas a casa de mi madre quiero que sepas algo, ahora es el momento. -Dice serio.
–¿Qué pasa Pablo? ese tono me preocupa...
–Te quiero como a nadie en este mundo, como a nadie. -Me dice mientras sonríe al pronunciar esas palabras.
–Y yo a ti mi amor, siempre lo haré. -Digo aliviada.
–Siento tener que interrumpir este bonito momento pero se hace tarde y tenemos que irnos ya... -Dice Marta.
–Vas a rondar por mis pensamientos toda la noche princesa, intenta descansar... -Me dice Pablo mientras acaricia mis manos.
–Tú también estarás en los míos cielo, y lo de dormir es prácticamente imposible, los nervios aumentan a cada segundo.
–Todo va a salir bien mi niña, te lo prometo. -Me dice mientras me da un beso en la frente.
–Eso espero, nos vemos mañana, nos espera el mejor día de nuestra vida recuérdalo. -Me acerco a él y le doy un cálido beso, asiente con la cabeza y agarro la pequeña maleta para salir de ahí.

Conduzco hasta la casa de Elena, no puedo esconder mi sonrisa, tampoco quiero. En el trayecto Marta y yo no cruzamos palabras, los nervios me inpiden iniciar una conversación con alguien. Llegamos y pulsamos el botón del timbre, unos segundos después es Casilda quién abre la puerta y nos saluda amablemente, pasamos dentro. La pequeña Sofía corre rápidamente a mis brazos nada más oír mi voz en el interior de la casa.

–¡Pequeña! -Digo mientras la cojo en brazos y la doy un dulce beso en sus mejillas.
–¡Tita, tita! -Me dice con esa dulce e inocente voz.
–Hola Elena, hola Casilda. -Saludo.
–Cielo, no te esperábamos tan pronto, pasad al salón allí está Ángela. -Hacemos caso a Elena y caminamos hacia el salón, sigo teniendo a la pequeña en mis brazos, no parece querer bajar de ellos.
–Hola Ángela. -Digo mientras saludo, la damos dos besos cada una.
–Hombre, si esta aquí la futura señora Moreno. -Dice riendo y nos unimos a su risa.
–Ángela, Elena, Casilda, ella es Marta, mi mejor amiga de Santander, no podía faltar en este día. -Presento.
–Encantada. -Dicen una por una.
–Igualmente, Aurora y Pablo me han hablado mucho de vosotras. -Dice Marta con una tímida sonrisa.

Hablamos durante un buen rato, poco después ayudamos a Elena a preparar algo de cena, aunque mi estómago está completamente cerrado. Nos sentamos alrededor de la mesa y comentamos algunos temas.

–Marta será la nueva manager de Pablo. -Digo.
–¿Así? -Dice Elena mientras da un sorbo al vaso de agua.
–Así es, el anterior tuvo que dejar el cargo y Pablo quiere que Marta sea la nueva.
–Enhorabuena Marta, si Pablo te ha escogido a ti en una cosa así es porque tiene plena confianza en ti, pero no sé si aguantarás las pequeñas manías de mi hermano ¿eh? es demasiado perfeccionista. -Dice Casilda riendo.
–Estoy segura de que las cosas saldrán bien, sabremos ser un buen equipo. -Dice Marta.

Ayudamos a Elena a fregar y a recoger los platos de la cena, son las 23:30h de la noche, en media hora será Sábado lo que implica que llegó, llegó el momento, creo que explotaré de nervios en cualquier momento.
Me lavo los dientes, me coloco el pijama y me meto en la cama sin apagar la luz de la mesilla, tengo los ojos abiertos de par en par, el insomnio me acompañará. Pensamientos de todo tipo rondan por mi cabeza, logro dormirme al fin.
Me despierto en medio de la noche volviendo a pensar como será el día de mañana, no lo niego, me aterra pensar que quizá no sea lo que Pablo busca, o simplemente no saber estar a la altura de las circunstancias, no es fácil ser la mujer de un ídolo de masas que desata pasiones allá por donde va. Volviendo a llenarme la cabeza de pensamientos, doy alguna que otra cabeza pero no logro dormirme del todo, miro mi despertador y aún son las cuatro de la mañana, me pregunto que hará Pablo ahora, si estará igual de nervioso que yo o estará dormido como un tronco. Camino de un lado a otro por la habitación intentando hacer el menos ruido posible. Los minutos del reloj pasan, son las cinco de la mañana, me vuelvo a meter en la cama y caigo rendida finalmente. Suena el despertador con la hora que le puse, siete en punto de la mañana... me coloco las zapatillas, la bata y me vuelvo a sentar en la cama. Oigo como llaman a puerta, es Elena. Entra con una bandeja de madera sujeta con las manos.

–Buenos días cielo, aquí te traigo el desayuno para que cojas fuerzas y energías para afrontar este grandioso día para todos.
–Muchas gracias Elena, no tenías que haberte molestado.
–No es molestia, ya sabes que para mi eres una hija más, ¿has descansado?
–Más o menos, la verdad es que me ha costado dormir, y lo que he conseguido dormir ha sido más bien poco, he pensado toda la noche en como será este día, me aterra pensar que habrá muchas personas en este día.
–Aurora cielo, tú no pienses en los demás, por un instante piensa en ti y en Pablo, y en este maravilloso día que viene por delante. Por una vez piensa en ti.
–Gracias Elena, en estos momentos en los que no está mi madre, eres importante para mí, te haré caso y aprovecharé este día al máximo.

Me levanto y me fundo en un gran abrazo con mi futura suegra, se me forma una sonrisa en la cara solo de pensarlo.

–Bueno Aurora, te dejo para que disfrutes plácidamente del desayuno y de tus últimos momentos como soltera antes de comenzar con los preparativos, en un rato venimos a ayudarte. -Me da un beso y sale de la habitación.
Observo con poco o nada de apetito esa bandeja llena de alimentos, hay un sin fin de cosas que ni si quiera se por donde empezar, empiezo por algo que siempre me ha gustado, tostadas de mermelada de fresa. Mientras degusto la tostada oigo como suena mi teléfono, es un mensaje de Pablo.

–Buenos días princesa, llegó, llegó nuestro 8 de Julio, en unas horas nos vemos, me muero de ganas de verte, pero sobre todo de que llegue el momento, te quiero.

Al acabar de leer ese mensaje, algunas lágrimas descienden por mis mejillas, no puedo evitarlo, sus palabras me emocionan, le respondo y dejo el teléfono sobre la mesilla nuevamente, continúo desayunando, ahora con el doble de nervios. La puerta se abre y Sofía aparece por esta, viene andando hacia mi, se sube en la cama.

–Tita, tita... hoy es el día en el que te conviertes en la princesa de mi tito Pablo. -Me dice con su preciosa sonrisa.
–Hola cariño, ¿sabes? te confesaré una cosa... -Me mira intrigada y continúo.- Tú siempre serás la princesita de Pablo. -Río y se une a mi risa.
–¿Has desayunado cielo? -La pregunto mientras la ofrezco algo del desayuno que ha sobradao en la bandeja.
–No, me he levantado y lo primero que hecho a sido venir a verte.
–Toma. -La tiendo un cacho de bizcocho casero.

Termino de desayunar en compañía de Sofía, poco después me meto en la ducha y dejo que las gotas de agua resbalen por mi cuerpo, eso ayudará a relajarme un poco. Me coloco el albornoz y salgo a la habitación, no tardan en entrar las chicas.

–Buenos días... ¿cómo está la novia más guapa de todo Málaga? -Me dice Marta con su buen humor mañanero.
–Buenos días Marta, pff... con muchísimos nervios, ya sabes...
–Fuera nervios, todo saldrá espectacular. -Dice Casilda intentando calmarme.

Poco después llega el peluquero acompañado de su esteticista, ellos me peinarán y me maquillarán para este día tan sumamente especial...

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