9.8.13

Cap. 71: Preboda (2)

Narrado por Pablo:

La alarma de mi móvil suena, no tardo nada en apagarla debido a que estoy completamente despierto, no he pegado ojo en toda la noche. Me meto en la ducha y tomo una buena ducha de agua caliente, me pongo un pijama y acto seguido bajo a desayunar con mi hermano y mi padre, los nervios están completamente metidos en el interior de mi estómago, es horrible esta sensación.

–Buenos días familia. -Digo mientras me siento en la silla de la cocina.
–Hijo, no tienes muy buena cara que digamos ¿has descansado lo suficiente? -Pregunta mi padre.
–No papá, no he pegado ojo en toda la noche, me aterran los nervios.
–Eso son los nervios, los típicos que aparecen antes de las bodas, pero...  ¿tú estás seguro de esto verdad?
–Por supuesto, no cambiaría de opinión bajo ningún concepto, se me pasará.
–Seguro que Aurora tampoco a dormido nada, es un día muy especial para todos.

El desayuno transcurre en total silencio, ninguno de los tres hablamos. El tiempo pasa, y en mi cabeza rondan muchos pensamientos, es algo pronto a si que opto por coger mi guitarra, me siento en la cama y comienzo a tocar los acordes de ''solamente tú'' esa canción que me dio a conocer un día. Quiero darle una sorpresa a Aurora, cuando acabe la ceremonia, en mitad de la iglesia se la cantaré, a si que ensayo ya que hace unos meses que no la toco. Sobra tiempo por lo que cojo mi Twitter y echo un vistazo a pesar de estar en desconexión. No paro de asombrarme con tantas muestras de cariño que recibo constantemente por las redes sociales, es asombroso el apoyo que me dan. Contesto algunos comentarios, acto seguido cierro la aplicación de mi móvil, bloqueo el teléfono, comienza a ser hora de arreglarse, queda cuestión de una hora y media para ir camino de la iglesia y quiero estar bien. Me pongo mi traje, me miro frente al espejo y sonrío al pensar en lo que va a pasar en cuestión de horas, soy un afortunado en estos momentos. Aparece mi padre por la puerta.

–¿Sabes? te veo radiante de felicidad, nunca pensé que lograrías rehacer tu vida de esta manera con alguien que no fuese Sara, me gusta verte así. -Dice mi padre mientras me ayuda a hacer el nudo de la corbata.
–Yo tampoco lo pensé, fue ver a Aurora por esas calles aquella noche oscura y notar como el corazón me daba un vuelco, la quise desde el minuto en el que me crucé con ella. -Digo con una sonrisa.
–Aurora es una gran chica Pablo, no la hagas daño, cuídala cada día demostrándola todo tú amor, que no pase un día sin que la digas te quiero... -Me dice mi padre emocionado.
–La voy a cuidar como se merece, la diré cada día que la quiero como si fuese el último día en el se lo podría decir. -Le doy un abrazo a mi padre.
–Así me gusta, y ahora me voy, se hace tarde y tengo que ir a buscar a tu futura mujer.
–De acuerdo papá, cuídala. -Digo sonriendo.

Narrado por Aurora:

Me siento en una de las sillas de la habitación, sigo en albornoz, el peluquero comienza a peinarme mientras que la esteticista comienza a hacerme las uñas. Miro el reloj de vez en cuando, cada vez queda menos para el momento más esperado de mi vida. Me hacen un recogido precioso, los ojos van maquillados de una manera sencilla pero acorde con mi vestido. Tras casi dos horas de peluquería está todo listo, me levanto firme y me me miro al espejo, me gusta lo que veo. Llamo a Elena, Ángela y Casilda para que me ayuden a colocarme el vestido, no quiero fastidiarme el peinado así como el maquillaje. Elena con una gran sonrisa dibujada en su cara desenfunda el vestido y lo mira, desliza la cremallera de este y desabrocha los botones de la espalda, ambas vienen a ayudarme. Me coloco los zapatos de tacón altos blancos ya que era lo único que faltaba por poner. Me emociono al verme así, no puedo contener mis lágrimas.

–Estás preciosa, no estropees el maquillaje cielo. -Dice Elena mientras rodea con sus brazos mi cintura.
–Pablo se va a quedar embobado al verte entrar así a la iglesia. -Dice Ángela.
–Deslumbras allá por donde vas. -Dice Casilda.

Todas tienen buenos comentarios hacia mi, no puedo quejarme de nada por el momento, está saliendo todo de lujo. Me limpio algunas de mis lágrimas.

–Cariño, yo os tengo que dejar, iré a vuestra casa ya que yo llevaré a Pablo al altar y como acordamos Salvador te llevará a ti, nos vemos allí ¿vale? cuidarla -Dice Elena.
–Así será, la cuidaremos para que llegue sana y salva. -Dice Ángela y Casilda riendo.

Esperamos a que venga Salvador, comienzo a caminar de un lado a otro, noto como el corazón late el doble de rápido.

–Cálmate... -Dice Marta.
–Eso intento, ah por cierto... no os lo he dicho con mis nervios pero vosotras estáis preciosas.

Elena viste de traje verde clarito, Ángela de vestido palabra de honor fucsia y Casilda también luce un palabra de honor azul clarito, están las tres realmente preciosas.

Llaman a la puerta, es Salvador, se queda impactado al verme así.

–Estás guapísima Aurora, seguro que a Pablo le encanta.
–Gracias Salvador.
–Es algo tarde, será mejor que vayamos yendo a la iglesia... ¿vamos? -Me tiende el brazo para que lo agarre.
–Vamos. -Digo segura de mi misma.

Me monto en el coche con la ayuda de las chicas, camino a la iglesia muerta de nervios.

Narrado por Pablo:

Poco después de irse mi padre viene mi madre, está preciosa, se lo hago saber.

–Mamá, estás guapísima... -La digo mientras la doy dos besos.
–Mi niño... mi pequeño gran hombre, no me puedo creer aún que estés a punto de esto. -Dice mientras desciende alguna que otra lágrima por su rostro, se las limpio.
–Mamá... no llores, te quiero. -Digo mientras me fundo en un tierno abrazo con ella.
–Y yo hijo, y yo, se feliz por favor. -Me dice mientras me mira fijamente a los ojos.

Mi madre me da la mano, bajamos las escaleras del portal, Salva nos espera dentro del coche. Suspiro muerto de nervios y me meto en el interior de este junto con mi madre, mis ganas de llegar a esa iglesia y ver a mi princesa vestida de blanco son incontrolables a pesar de mi nerviosismo me siento feliz, muy feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario