Narrado por Pablo:
Los días pasan de una manera descontolada. Marta ya esta aquí, es hora de ir a buscarla al aeropuerto y de ahí a casa de los padre de Aurora, no me queda más remedio que engañar a Aurora.
–Mi niña, me tengo que ir... tengo que salir a solucionar el tema de mi nuevo manager. -La digo mientras la doy un beso en la mejilla.
–Creía que comerías conmigo hoy... -Me dice con la mirada algo triste.
–Lo siento princesa, de verdad, tengo que ir. -La digo mientras la agarro de las manos.
–Está bien, ve a donde tengas que ir, te esperaré aquí con mil ganas de verte. -Me dice mientras rodea con sus brazos mi cuello y me da un cálido beso en los labios.
–Te prometo que estaré aquí en un par de horas, te quiero. -La digo mientras me voy separando de ella y camino hacia la puerta.
Cojo el coche y pongo dirección al aeropuerto, estoy algo nervioso. Me siento en uno de esos bancos, a lo lejos puedo ver a una chica morena de pelo largo, es ella, mira hacia ambos lados.
–¡Marta! -Digo mientras doy un pequeño grito, se percata de ello.
–¡Pablo! -Me dice mientras camina hacia mi con paso ligero, suelta la maleta y me abraza.
–Ya estás aquí nuevamente después de unos meses. -La digo mientras la sonrío.
–Así es, dispuesta a conseguir que el padre de Aurora vaya a la boda, dispuesta a estar con vosotros en el día más especial que podáis tener en vuestras vidas. -Me dice mientras vuelve a coger la maleta.
–Gracias, sabía que podía contar contigo. -La digo mientras la ayudo con la maleta.
–Por supuesto, los dos me tenéis aquí para lo que sea. -Dice con una amplia sonrisa.
–Aurora está como loca por verte, pero no se esperará que hayas venído, será como una sorpresa...
–Me muero de ganas de verla.
–Pronto lo harás, ahora tenemos que ir a buscar al padre de Aurora.
–Perfecto.
Caminamos a paso ligero hacia el coche, ponemos nuevamente rumbo a la casa del padre de Aurora, a medida que los minutos avanzan y el destino se va a acercando me pongo más nervioso, me aterra la reacción que pueda tener al verme ahí.
Tardamos alrededor de unos veinte minutos en llegar, nos plantamos frente a la puerta de su casa y finalmente presionamos el botón del timbre, tarda unos segundos en abrir.
–Hola. -Digo con los nervios a flor de piel.
–Pablo... ¿qué haces tú aquí? -Me dice mientras me mira de arriba a bajo.
–Hola, ¿se acuerda de mi? soy Marta, la amiga de Aurora, la que estuvo en su casa hace unos meses. -Dice Marta.
–Claro que me acuerdo, ¿cómo va todo? -Dice amablemente.
–Muy bien, algo nerviosa por la boda de su hija. -Eso último hace que la cara del padre de Aurora cambie de expresión totalmente.
–Antonio, hemos venido a hablar contigo, ¿podemos pasar?. -Asiente con la cabeza y entramos.
–Puedo entender que la boda no sea de su total agrado, pero créame que Aurora y yo tenemos las cosas muy claras, nos queremos y queremos casarnos.
–No dudo en que os queráis pero creo que os estáis precipitando, la boda es un error. -Dice.
–Puedo asegurarle que su hija y Pablo se quieren como nadie, han pasado obstáculos muy difíciles para estar juntos, no veo el motivo de llamarle error a todo esto, al contrario... Aurora es mayor y ella no tiene dudas en ello, no me parece justo que usted como padre que es no asista a apoyar el día más importante en la vida de su hija. -Dice Marta seria.
–Aurora está realmente afectada por todo esto, necesita que estés presente en ese día, por favor Antonio recapacita...
–No es que no quiera asistir, es que lo veo precipitado, tú eres alguien conocido y yo no quiero que eso repercute sobre mi hija, no quiero que lo pase mal.
–Soy conocido pero no se nos puede olvidar que también soy humano y me enamoro igual que el resto, y con su hija lo estoy hasta las trancas, eso te lo puedo jurar ante lo que quieras. -Parece sorprendido ante mis palabras.
–Bueno, quizá tengas razón...
–¿Eso quiere decir que...? -Dice Marta mostrando una sonrisa.
–Eso quiere decir que no faltaré en el día más importante en la vida de mi hija, si ella te ha escogido a ti en esto no me queda más remedio que aceptarlo y apoyarla.
–Gracias, le puedo asegurar que Aurora estará realmente feliz de verte allí.
–Gracias a vosotros por abrirme los ojos ante esto, y perdóname por haberte tratado así Pablo, veo que me equivoqué contigo...
–Lo entiendo perfectamente, su niña es su niña, y yo entiendo que un padre siempre quiere proteger a su hija sobre todas las cosas. -Digo eso último y le doy un abrazo.
–Aurora es lo más importante para mi en esta vida, si la pasa algo yo me muero.
–No se preocupe, conmigo no la pasará nada, siempre la voy a proteger.
–Eso espero Pablo, eso espero. -Sonríe.
–Gracias nuevamente, ahora nos tenemos que ir, nos vemos el día 8. -Digo mientras le doy la mano.
–Allí estaré, adiós. -Cierra la puerta.
Salgo de la casa con una gran sonrisa, camino hacia la calle...
–¡Gracias, gracias, gracias! -Digo mientras la doy un abrazo a Marta.
–Lo hemos conseguido los dos... -Marta parece contenta.
–Sin ti esto no habría sido posible.
–De eso nada, has sido tú quién le ha abierto los ojos, yo solo me he encargado de decir todo lo que pensaba y pienso.
–Gracias nuevamente. -Digo mientras sonrío.
Cogemos el coche y volvemos a casa, son las cinco de la tarde. Abro la puerta y entramos, saludo.
–¡Mi niña, ya estoy aquí! ¡ven corre! -Digo con grito.
–Cielo, ¿qué pasa? -Me dice mientras viene corriendo asustada, su cara al momento se impacta.
–¡Marta! no me puedo creer que estés aquí ya. -Dice mientras corre hacia ella.
–Cielo, estoy aquí, te dije que estaría para el día más especial y lo prometido es deuda. -Vuelven a abrazarse.
–Te quiero.
–Y yo a ti, y yo a ti Aurora.
Nos sentamos en el sofá y charlamos un rato para ponernos al día.
–¿Cómo te va todo Marta? ¿acabaste la carrera? -Pregunto.
–Sí, la acabé hace cuestión de un mes pero ya sabemos como está la cosa, es realmente complicado encontrar algo, estoy a la espera...
–Seguro que encontrarás algo cielo. -Dice Aurora intentando calmarla.
En ese momento camino hacia la habitación, cojo un sobre blanco que tengo encima del escritorio y se lo entrego a Marta.
–¿Qué es esto Pablo? -Pregunta inquietante.
–Ábrelo. -Lo abre por la solapa con cuidado y saca la hoja de dentro de este, Aurora mira también intrigada ya que ella desconoce el contenido, ambas comienzan a leer hasta dar con la palabra clave.
–¿Manager? ¿cómo qué...? -Pregunta sin poder gesticular palabra.
–Así es, actualmente estoy sin manager y me gustaría que fueses tú ahora la que ocupe ese puesto, sólo si quieres...
–Ahora entiendo lo que me decías el otro día, gran amiga... -Dice Aurora con una sonrisa.
–Pero, pero, pero... ¿yo....? -Dice nerviosa.
–Entiendo que puede ser difícil tomar una decisión ahora, pero por favor piénsatelo.
–Pablo, yo no sé si pueda estar a la altura de todo esto, es un cargo bastante complicado.
–Marta cielo, si Pablo te está ofreciendo esto es porque tiene claro que eres la persona idónea, y yo también lo pienso, nadie como tú.
–¿Es así Pablo?
–Por supuesto, en los últimos meses te has convertido en una mejor amiga para mi, alguien en quién confiar y en quién apoyarse.
–No tengo más que decir entonces, aquí tienes a tu nueva manager de ahora en adelante. -Dice con una sonrisa.
–Seremos un buen equipo. -Digo bromeando.
–Esto es un buen motivo para celebrar sin duda. -Aurora se levanta y camina hacia la cocina, trae unas copas y la mano una botella de champagne, nos lo sirve y nos da la copa a cada uno para hacer ese brindis.
–Gracias por depositar esta confianza en mi, no te defraudaré te lo prometo.
–No lo dudo, lo malo es que tienes que venir a vivir a Málaga.
–Lo sé, tendré que alquilar algo...
–De eso nada, aquí te puedes quedar con nosotros.
–No puedo aceptar tantas cosas buenas, sería un egoísmo por mi parte, es vuestro espacio y no quiero molestar.
–No molestas, al menos acepta hasta que encuentres algo por favor. -Dice Aurora.
–Puedes quedarte aquí todo el tiempo que necesites de verdad. -Digo.
–Está bien, pero prometo no dar mucho la lata. -Ríe y Aurora y yo nos unimos al oír esas palabras.
Seguimos hablando tras la buena noticia y sin darnos cuenta llega la hora de la cena, ambos preparamos algo rápido. Acabamos de cenar y optamos por ver un rato la televisión, no hay gran cosa que ver por lo que decidimos apagar la tele media hora después para irnos a dormir después de un día cargado de excelentes noticias.
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