23.8.13

Cap. 75: Primer día (1)

Narrado por Pablo:

Comienza lo bueno, comienza la luna de miel soñada por los dos. Estamos en el avión con destino Jamaica, las horas no pueden pasar más lentas sin duda. Me quedo dormido hasta que noto como mi niña me da un pequeño golpecito en la pierna para que vaya despertándome ya que según la azafata quedarán alrededor de unos veinte minutos para llegar a nuestro deseado destino. Me coloco de mil y una maneras en el asiento pero me es imposible encontrar ya alguna postura cómoda, estoy harto de estar sentado después de unas nueve horas de viaje que llevamos aquí dentro, comienzo a agobiarme. Hablo con mi niña hasta que el tiempo parece transcurrir más rápido tanto que cuando nos queremos dar cuenta ya estamos en el aeropuerto de Jamaica, el avión comienza a aterrizar. Bajamos las escaleras del avión con cuidado. Mi niña posa las maletas en el suelo y no duda en dar un brinco de manera que sus piernas rodean mi cintura y sus brazos mi cuello, besa mis labios con dulzura, puedo notar su sonrisa en pleno beso.
Caminamos a paso ligero desde el aeropuerto hasta el hotel ya que se encuentra bastante cerca. Llegamos a la recepción y arreglamos los correspondientes papeles para registrarnos en él, nos dan la tarjeta de la habitación y subimos. Abrimos la puerta y dejamos las maletas sobre el suelo para echarle un vistazo a la que sera nuestra habitación durante dos semanas. Aurora tira de mi y ambos caemos a la vez sobre la cama, no podemos evitar reírnos ante la situación.
Apoyo mi cabeza sobre su tripa y acaricia mi pelo durante algunos minutos, no hay duda de que estamos completamente felices. Me hace prisionero de sus labios una vez más, me aprieta con fuerza contra su cuerpo, me mira con un brillo único y especial en sus marrones y preciosos ojos que un día lograron enamorarme por las oscuras calles de Málaga, besa mi cuello y no tarda en posar sus labios sobre los míos una vez más.

–Te quiero. -Me susurra con su dulce e inocente voz, un escalofrío recorre por mis adentros.
-Y yo a ti princesa, no sabes cuanto y de que manera. -Me acerco a ella para ir acortando poco a poco la poca distancia que separan nuestros labios, labios que piden a gritos que se junten.

Un pequeño silencio aparece hasta que caemos rendidos y nos quedamos dormidos.

Abro mis ojos perezosamente mientras intento despejárme, me pongo en pie para dirigirme al aseo para lavarme mi cara. Mi niña se mantiene dormida, abremos dormido alrededor de cinco horas y media, suficientes para empezar un nuevo día.
Beso su frente dulcemente pero no abre sus ojos, refunfuña pero sigo dándola leves besos.
Abre sus ojos lentamente y me regala una de sus preciosas sonrisas.

–Buenos días dormilona ¿sabes que hora es? -Pregunto mientras la enseño el reloj.
-La verdad es que no, se está aquí tan a gusto contigo que el tiempo va demasiado rápido. -Ríe y me uno a su contagiosa risa.

Nos quedamos abrazos un buen rato hasta que optamos por bajae al restaurante del hotel a comer algo para despúes ir durante toda la tarde a la playa. Comemos entre risas y salimos de allí. Subimos a la habitación y sacamos de nuestras respectivas maletas nuestros bañadores, puesto que hay dos cuartos de baño vamos cada uno a uno para vestirnos.
Me acabo de vestir mucho antes que mi niña, la espero de mientras mirando por la ventana ya que hay unas vistas espectaculáres. Poco después sale mi niña del aseo, está preciosa con ese bikini blanco de flecos, la miro impactado.

–Uau... voy a tener que vigilarte muy bien estos días creo yo. -Río y se une a mi risa.
-Te digo lo mismo, estás demasiado guapo además de provocador. -Me guiña el ojo y ambos reimos ante su comentario.

Bajamos agarrados de la mano a la playa y...

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