2.1.13

Cap. 50: Solamente tú y yo

No existía nada más bonito que cada amanecer a su lado, era increíble. Eran las 12:30 de la mañana, bastante tarde comparado con otras veces, no le di importancia a la hora, a si que desperté a Pablo como bien se merecía. Me dirigí a la cocina y preparé un desayuno con todo tipo de cosas, lo llevé a la habitación en una bandeja y lo desperté cariñosamente.

–Buenos días bello durmiente. -Reí.
–Hola fea. -Dijo bromeando a la vez que se sobaba los ojos.
–Con que fea... ¿no? pues esta fea se tendrá que llevar el desayuno que te había hecho.  -Contesté bromeando también.
–No me lo puedo creer, ¿Me has preparado el desayuno? -Dijo colocándose cómodo en la cama.
–Sí. 
–Pues habrá que probarlo entonces... -Dijo observando la bandeja.
–Toma, pero antes de que empieces a comer, le la tarjetita que está debajo del plato. 
'Vale por amanecer siempre a tú lado' -Leyó Pablo en alto y con una sonrisa de oreja a oreja.
–¿Te gusta amor? -Me acerqué a su cuello y lo di un suave beso, era su punto débil.
–Me encanta y acepto eso que me dices, pero... será mejor que no sigas dándome estos despertares me vas a volver loco. -Se giró  me besó.
–Anda tonto, come. -Reí.

Pablo terminó de desayunar y seguíamos ambos en la cama, sin ninguna intención de levantarnos.

–¿No piensas salir de la cama hoy amor? 
–No, ni tú tampoco, hoy he decidido raptarte. -Dijo susurrandome al oído, me provocó una enorme sonrisa.
–¿A sí? y... ¿Qué piensas hacer para evitarlo? 
–Pues... te cogeré y... -Pablo comezó a hacerme cosquillas, sabía que era mi punto débil.
– Pa pa pa blo, pa pa ra. -Dije sin parar de reír
–Está bien, ya paro. -Dijo riendo él también
–Eres un tontito. -Dije haciéndole burla.
–Un tontito, que te ama con locura. -Contestó con una sonrisa.

Salí de la cama, me vestí y justo cuando me estaba poniendo la camiseta apareció él, agarrandome por la cintura cuidadosamente, volvió a susurrarme al oído.

–Antes te llamé fea, pero ¿sabes? eres guapa hasta cuando te despiertas, con esa carita de dormida, con esos pelos revueltos... -Rió, y me giré para poderle ver.
–¿Sabes que despiertas en mi cosas que jamás nadie había despertado? eres esencial en mi vida Pablo. -Lo abracé con fuerza.
–Te quiero princesa, soy todo tuyo, mi vida y mi ser te pertenecen por completo. 

Tras aquél 'ataque de amor' se me ocurrió que ya iba siendo hora de devolver a Pablo la sorpresa que él me dio a mi.

 –¿Hoy no tienes promo verdad?
–No, tengo unos días libres para pasarlos contigo.
–Entonces, perfecto, te voy a poner este pañuelo en los ojos y te llevaré a un lugar, solos tú y yo. -Contesté quitandome el pañuelo de mi cuello y poniéndoselo en sus ojos de modo que Pablo no viera nada y fuera sorpresa.

Preparé algo de ropa en una pequeña maleta para los dos y bajé por las escaleras con cuidado guiándole por donde tenía que pisar para que no se cayera, lo metí al coche y conducí yo, Pablo no paraba de preguntar, tenía demasiada intriga.

–¿Dónde vamos? ¿No puedes darme si quiera una pista? 
–No, y ten paciencia, en breves verás de que se trata.

LLegamos al lugar, era un spá con alojamiento, no muy lejos de donde vivíamos, los dos necesitabamos relax, a si que se me ocurrió que ese era un buen regalo. Seguí guiando a Pablo ya que iba con los ojos tapados hasta la puerta de la entrada, donde tenía que pedir al recepcionista la llave de la habitación para subir la maleta y arreglarnos, subimos y allí le quite el pañuelo se quedó impresionado, por las ventanas se veía las piscinas con chorros relajantes... etc.

–Esto es precioso Aurora... no me esperaba en absoluto que me trajeras a un sitio como este, gracias mi niña. -Dijo mirando por ventana sin salir de su propio asombro.
–Esto no es nada, te mereces unos días de relax y así nos olvidamos de lo sucedido en estos últimos días...
–Gracias por hacerme feliz, te prometo que estos días van a ser únicos e inolvidables para los dos. -Me dijo acercándose a mis labios para besarlos una vez más. No cabía duda de que ibamos a pasarlo muy bien allí.
–Lo sé, estando contigo nada se olvida. -Sonreí y lo abracé.
–Es impresionante esto... pff. -Rió.
–Anda ya tonto, ¿Bajamos un ratito?. 
–Claro que sí, quiero empezar a disfrutar ya, de ya.

Me puse un bikini morado bastante normalito, nada del otro mundo, Pablo se puso un bañador negro, estaba guapísimo. Fui al baño a ponerme una coleta para que el pelo no me estorbase, y allí estaba él, posado en el marco de la puerta del baño con su sonrisa picarona y mordiéndose el labio, estaba bastante irresistible.

–Creo que a las señoras que estén tranquilamente en las piscinas, las dará un infarto. -Susurré a su oído.
–Y tú harás que les de un infarto a sus maridos, estás demasiado irresistible. -Volvió a morderse el labio.
–Anda ya... será mejor que bajemos ya, si no se nos echará la hora de la cena encima. -Reí.

Bajamos como quedamos al spá, había poca gente, menos de la que yo esperaba, nos metimos en una piscina con chorros, parecíamos dos niños chicos, Pablo me cogía y de vez en cuando me hacía alguna que otra aguadilla, cuando cambiamos de piscina, me cogía y me tiraba con él a la piscina, lo cual estaba prohibido y alguna que otra vez nos echaban la bronca, a lo cual nosotros reaccionábamos con risas. Nos relajamos ya por fin en una de las piscinas después de tanto hacer el tonto, Pablo me tenía agarrada de la cadera...

–Eres un gamberro. -Reí.
–Y tú una gamberra, pero aún así, me encantas. -Me besó apasionadamente.

Pasamos largo rato en el spá, hasta que decidimos subir a la habitación a cambiarnos y a ponernos cómodos para bajar a cenar al restaurante, me duché y Pablo también, me vestí con un vestido de flores y unas sandalias con un poco de tacón, pelo suelo... Pablo iba con un pantalón de traje negro y una camisa blanca, nos miramos y sonreímos, acto seguido bajamos a cenar...
 Pedimos cena ligera, cenamos con risas, miradas y sonrisas cómplices de por medio. 
Subimos por las escaleras del 'hall'  de la entrada y podía oir perfectamente el cuchicheo que traían las recepcionistas, supongo que  habrían reconocido a Pablo y estarían poniéndome verde, probablemente sin saber quien era, no le di importancia, y pasé de ello, no teníamos que dar ningún tipo de explicación a nadie, tarde o temprano tanto los fans como los no fans iban a saber mi relación con Pablo, no podíamos seguir ocultando lo que somos... 
Subimos a la habitación, me puse el pijama y nos fuimos a la cama, al día siguiente tenía pensado enseñarle a Pablo algún que otro rincón de ese pequeño pueblecito. Dormimos toda la noche como troncos, a penas nos movimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario