Narrado por Pablo:
Entramos en casa, reviso por todos los lados de ésta para comprobar que la casa sigue vacia, hago un pequeño gesto para que entren.
–Qué bonito está todo Pablo, es preciosa. -Dice Marta a modo que va caminando por el pasillo con las maletas.
–Está decorada por Aurora, ella la decoró antes de que empezáramos a vivir juntos -Digo con una sonrisa.
Nos sentamos los cuatro en el sofá a charlar un rato para hacer la espera más corta.
–¿Queréis tomar algo chicas? estáis en vuestra casa
–Gracias Pablo, por hacernos sentir como en casa sin a penas conocernos. -Pronuncia Marta sonriendo.
–Para nada, gracias a vosotras por venir, espero que estos días nos conozcamos un poco más y lleguemos a ser grandes amigos.
–Pablo perdona a Salcy y a Ángela, ellas también son tus fans y las da cierta vergüenza hablar contigo.
–¿En serio? ¿Tengo a dos fans mías delante y no se atreven a decir nada por vergüenza? mis niñas, podéis hablarme con total confianza, no muerdo. -Río, me acerco a ellas y las abrazo a cada una, tienen una sonrisa de oreja a oreja.
–Tú música es el paraíso para nuestros oídos Pablo, nos hemos conocido las tres gracias a ti, gracias por formar esta gran familia. -Dice Ángela casi emocionada, son realmente adorables.
–Gracias por tus palabras Ángela, no he tenido la oportunidad de conoceros a ninguna de las tres, estoy encantado de teneros aquí. -Sonrío y ellas tampoco dudan en hacerlo.
Sentandos en el sofá los cuatro nos ponemos a contarnos anécdotas, estoy hablando con ellas y me da la sensación de conocerlas de toda la vida, parece que han dejado la vergüenza atrás, quiero que en esta ocasión me vean como un amigo, y no como un cantante. Suena el timbre, voy rápidamente pero antes miro por la mirilla para comprobar que no sea Aurora, por suerte no era ella, eran algunos de sus amigos. Les saludo y les invito a que coman y beban todo lo que quieran. Poco a poco van llegando los invitados y con ellos mis padres, mi hermana y mi sobrina Sofía, estaba preciosa con ese pequeño vestido, me ve y corre hacia mi para que la coja en brazos.
–¡Tito Pablis, tito Pablis! -Me dice con su pequeña y dulce voz, es adorable.
–¿Cómo está mi pequeña princesa? -Digo mientras la cargo en el brazo y la doy un beso.
–Tito Pablis, ¿Dónde está la tita Auro?
–La tita Auro estará a punto de venir cariño, nos vamos a esconder y la vamos a dar todos juntos una gran sorpresota ¿vale pequeña? -La sonrío
–¡Vale tito Pablis! -Sofía es Adorable, pocas veces la había visto así de contenta con una de mis novias, sin duda la adora.
–Hola cariño. -Es mi madre, viene con mi padre y mi hermana, la doy dos besos y acto seguido les abrazo.
–Qué alegría que hayáis venido.
–¿Cómo no vamos a venir? Aurora es una más de la familia. -Dice mi Padre.
Vuelve a sonar el timbre, vuelvo a mirar por la mirilla para comprobar que no sea ella, son Manuel y el resto de mis amigos. Sabía que no me fallarían, amigos como ellos pocos, les saludo a ellos y a sus respectivas novias, ya estábamos todos. Miro por la ventana y veo que Aurora ya está por mitad de camino, tenemos el tiempo justo para esconder a todos los invitados.
–Venid rápido, esconderos en ese cuarto unos cuantos, y en ese otro el resto, y por favor, no hagáis nada de ruido, no se tiene que notar vuestra presencia ¿vale? -Asienten y se esconden donde les he dicho. Oigo la puerta, llega el momento, estoy nervioso, no quiero que se me note. Voy hacia ella y la saludo con normalidad absoluta.
–¡Mi vida! Qué bien que ya estés aquí, te echado tanto de menos... -La abrazo y la beso.
–Mi niño, yo también te he echado de menos, pero... ¿tú no decías que ibas a estar reunido esta tarde con Manuel? -Me pongo nervioso e invito algo rápidamente.
–Eh... si, lo que pasa es que Manuel me ha llamado, y me ha dicho que tiene unas décimas de fiebre y no se puede mover de casa. -Miento como puedo.
–Oh vaya... espero que esté bien, me voy a poner el pijama, estoy realmente agotada de tanto estudio. -Va camino a la habitación, voy detrás de ella para evitarlo.
–¿Pijama, ahora? no mujer no... -Me comienzo a poner nervioso y lo nota.
–¿Pablo estás bien? te noto raro.
–¿Qué te parece si vamos a cenar como me dijiste? -De esta forma la hago vestirse con el vestido que la he regalado.
–Me parece genial, pero antes espera, voy al salón a coger el teléfono inalámbrico para llamar a mi madre, hace días que no lo hago. -Tengo que evitar como sea que Aurora vaya al salón, está la mesa llena de comida y bebida, lo descubriría, salvo el plan como puedo.
–¿Ya la llamarás no? ¿Por qué no te vas a vestir? va, que siempre tardas mucho.... -Vuelvo a ponerme nervioso.
–Pablo ¿Qué demonios te pasa? ¡No me dejas hacer nada! -Contesta algo cabreada.
–Es que... bueno... espera. -Voy a la habitación en busca del vestido, ella se queda en el pasillo con cara de no entender nada.
–Toma, por eso no quería que fueras al salón porque te he comprado esto y no quería que lo descubrieras... espero que te guste, Casilda me ha ayudado a escoger el más bonito de toda la tienda.
–Mi amor, es precioso... me encanta, pero no tenías porque de verdad, y los zapatos como a mi me gustan... gracias mi vida. -Se abalanza sobre mi y me da un apasionado beso.
–Todo lo que te regale en esta vida me parece poco comparado con lo que te mereces.
–Pfff... te quiero. -Pronuncia y me vuelve a besar.
–Y yo a ti cariño, y ahora vete a la ducha que nos vamos a cenar y así lo estrenas.
–Vale, me voy a la ducha ya que si no luego te quejas de que soy una tardona. -Pronuncia esto último sacándome la lengua. Por fin, Aurora está en la ducha, voy rápidamente y sin hacer a penas ruido abro las puertas de las habitaciones de huéspedes donde están escondidos todos, les hago un gesto para que salgan, se sientan y siguen sin hablar para que Aurora no se entere de nada. Pasan los minutos, y Aurora acaba de ducharse, sale del baño con el vestido y los zapatos puestos, melena suelta... realmente preciosa, me dejo paralizado.
–Estás preciosa, jamás te había visto de tal forma... -Está sumamente guapa y se lo hago saber.
–Tú si que estás guapo... ¿Estás listo? -Dice mientras se termina de colocar un pendiente.
–Ehhh si, si... oye, creo que he perdido el móvil por la sala... ¿me ayudas a buscarlo amor? -Miento nuevamente, llega el momento, se sorprenderá al ver a toda esa gente allí.
–Qué desastre eres Pablo, anda vamos a ver si lo encontramos -Ríe y camina por todo el pasillo. Se queda paralizada al ver a todos los invitados sentados en el sofá esperando su llegada, gritan todos al unisono.
–¡SORPRESA AURORA! -Sigue paralizada, me mira.
–¿Qué... hac...éis vosotros aquí? -Pregunta tartamudeando.
–Mi niña, todo esto lo he preparado yo, te he dicho que te ducharías para ir a cenar, y así toda esta gente salía para colocarse, ¿te has dado cuenta quién está al otro lado del sofá? -La miro sonrientemente.
–¡Marta! ¡Es Marta! -No se lo piensa dos veces, va rápidamente hacia ella y la abraza con fuerza, la da dos besos, se separa de ella y vuelve a mi lado para hablar.
–Gracias a todos por venir, de verdad... perdonar mi reacción pero es que de verdad que no me esperaba que haríais esto por mi. -Comienza a emocionarse.
–Aurora... yo mismo llamé a toda esta gente y en especial a ella, a Marta, ayer cuando te dije que iba a grabar entrevistas tan pronto, iba en realidad a buscar a Marta y a sus dos amigas, que espero que luego te las presente. -La agarro de la cintura y guiño un ojo a Marta.
–¿O sea que vosotros dos sois complices verdad? anda que... ¡Qué comience la fiesta, espero que disfrutéis y gracias nuevamente a todos por venir, os quiero! -Ríe, esta radiante, feliz...
La gente comienza a bailar al ritmo de la música, Aurora se va acercando a la gente y les va saludando, no la puedo quitar ojo... está perfecta, con su preciosa sonrisa que deslumbra todo. Me acerco a Marta y la agradezco todo lo que ha hecho.
–¡Mi niña! -Se acerca Marta a Aurora.
–Cielo, que ganas tenía de darte ese abrazo... me has hecho tanta falta. -Dice Aurora volviéndola a abrazar, sus dos amigas siguen ahí.
–Y tú a mi corazón, pero ya estoy aquí, me quedaré unos cuantos días por Málaga.
–Princesa, estas son Salcy y Ángela, amigas de Marta, las he invitado.
–Hola. -Saluda sonrientemente y las da dos besos.
–Encantadas de conocerte, siendo amiga de Marta seguro que nos llevaremos bien. -Dice Salcy.
–Seguro que sí, disfrutad de la fiesta chicas, y recordar que estáis en vuestra casa. -Vuelve a irse para seguir saludando a los invitados. La gente parece estar contenta, mis padres van a saludar a Aurora junto a Sofía y Casilda, se abrazan... me quedo como un tonto viendo aquella preciosa estampa familiar, he tenido mucha suerte en que se lleven tan bien. La fiesta continúa y el timbre vuelve a sonar... ¿Quién sería? abro la puerta, y me quedo impactado, bastante impactado en cierto modo, es ella, por dios... ¿Qué narices hacía ella aquí? está de más... es Sara, luce un vestido negro y unos tacones bastantes altos, mi cara cambia rápidamente, estaba seguro de que si estaba aquí era para amargarnos la fiesta a todos, la hablo con desprecio... no se merece buen trato por mi parte.
–¿No me piensas saludar? -Está apoyada en la puerta.
–¿Qué demonios haces aquí Sara? lárgate, aquí no eres bienvenida... largo. -Intento cerrarla la puerta en las narices, pero ella lo impide.
–No he venido a verte a ti, ni si quiera quiero verte... me das asco Pablo, si he venído hasta aquí es porque Manuel me ha invitado a venir, y no me iré. -No me deja contestarla cuando ya está dentro de casa, va directa al salón, se avecinaba una buena. Voy corriendo detrás de ella para intentar detenerla y pedirle que por favor se vaya, no atiende a mis palabras. Saluda...
–Buenas tardes a todos. -Dice con una cara un tanto malvada, la gente la mira y automáticamente las personas que estaban hablando dejan de hacerlo, sus caras muestran caras de no entender nada y no es para menos, ya que yo me esperaba de todo menos una cosa así. Aurora viene rápidamente hacia mi, me cojo del brazo y me aparta del resto de la gente, parece enfadada.
–Pablo ¿me puedes decir que pinta ella aquí? no lo entiendo.
–Aurora yo no la he invitado, ha sido Manuel, después de todo tú crees ¿qué yo la voy a invitar con todo lo que ha pasado? te prometo que soy desconocedor de todo esto, hablaré con Manuel, no te preocupes.
–Quiero que se vaya... sólo nos arruinará la fiesta a todos Pablo.
–He intentado que ni si quiera entrara pero no lo he conseguido, no puedo echarla ya, porque tú sabes que es la mejor amiga de Manuel y no sabe nada de lo que ha pasado entre nosotros.
–Sólo digo una cosa, que ni se te acerque porque entonces tendrá serios problemas... -Dice marchándose, la agarro...
–Eii... tú disfruta ¿vale? no dudes que si me acerca la ignoraré, recuerda que solo me interesas tú, te quiero. -La beso y volvemos con todos los invitados incluyéndo a esa maldita...
De momento transcurre todo tranquilo con la presencia de Sara. La gente sigue hablando y bebiendo con otros. Estoy apartado de la gente, no tengo ganas de hablar con nadie ni si quiera con mi familia... su presencia me estaba amargando y mucho... observo con recelo cada uno de sus movimientos, ya va bastante bebida como de costumbre, lo que quiere decir que dentro de poco armará un espectáculo de los suyos... dejo que pase el tiempo y sigo estando apartado de la gente, la sonrisa de Aurora ya no es lo que no era, supongo que automáticamente la amargó la existencia esa estúpida. Sara sigue bebiendo, está que no se aguanta de pie... viene hacia mi como puede, se muerde el labio inferior y se lanza a mi boca como una auténtica desesperada, no la dejo ni si quiera posarlos cuando ya la estoy apartando, ella no parece aceptarlo e intenta volverlos a besar.
–¿Estás loca Sara? ¡Basta ya! -Digo gritando.
–Pa... blo tú me dese... as. -Pronuncia como puede, ya que los efectos del alcohol no la permiten hablar, ahora mismo somos el centro de atención. Aurora viene rápidamente hacía mi.
–Sara, te lo dije... no me obligues a que cuente delante de toda esta gente la clase de persona que eres, acabarías más sola que la una, acepta de una condenada vez que Pablo es mi novio, y que tú perdiste la oportunidad, ¡acéptalo! -Aurora tira con brusquedad de su brazo para que se separe de mi lado.
–¿Sab...e...is qu...e? Pa...blo y yo n...os acos...ta...mos, y al... di...a...sig...uiente...me mand...o...a la...mierd...a por est...a dicho...sa cría... -Grita delante de todos los invitados, no se como actuar en este maldito momento, si antes la odiaba ahora tengo muchos más motivos para hacerlo, no me siento avergonzado por lo que acaba de chillar delante de más de 15 personas no, me siento avergonzado por que nuevamente está armando un puñetero espectáculo para ser el centro de atención.
–Lárgate de aquí si no quieres que te arranque los pelos de la cabeza, maldita. -Noto a Aurora más enfurecida que nunca, motivos no la faltan.
–Mal...dit....a zo....rra...yo...no...me...voy -Vuelve a pronunciar como puede, no sabe ni lo que dice.
–Tú misma lo has querido, normalmente no soy así pero me estás obligando, te dije que le dejarías en paz, a si que tú misma te has buscado conocer a la Aurora más mala de todas. -Tira de ella nuevamente y la arrastra por todo el pasillo para llevarla a la puerta y echarla de una dichosa vez. Sara no atiende maneras, siempre intenta salir con la suya y esta vez no iba a ser una excepción. Coge la copa que lleva encima y se la tira en el vestido a Aurora, comienza a insultarla...
–Ere...s un...a...zorr...a -Sonríe con risa malvada tras a verle echado la copa encima Aurora, Aurora se queda sin saber como reaccionar.
–Yo no sé lo que habrá pasado entre Pablo y tú, pero tú no eres quién para llamarla ninguna palabra a Aurora, ¿te queda claro? -Se mete Marta en la pelea.
–Es...lo que...es, ell...a me...lo robó. -Dice llorando casi.
–Vale, tú lo has vuelto a querer. -Marta la coge y la saca por fin al descansillo de la escalera y logra cerrar la puerta, supongo que ahora se quedaría ahí chillando como una auténtica desequilibrada. Aurora comienza a llorar y se lanza a los brazos de Marta.
–Shhh... ya está mi niña, ya está, no dejaré que nadie te insulte sin conocerte. -La calma mientras la abraza. ni yo ni el resto de los invitados sabemos que hacer ni que decir. Será mejor que se vayan yendo... les pido disculpas a cada uno de ellos, mientras que Marta, Salcy y Ángela calman a Aurora en su habitación. Los invitados entienden la situación y se van sin ningún tipo de problema. Hablo con mis padres y les pido que ellos se vayan también, Aurora no tiene ganas de ver a nadie tras lo ocurrido....
No hay comentarios:
Publicar un comentario