Me despierto envuelta entre sábanas con su olor a colonia, las huelo una y otra vez, adoro ese maravilloso olor que se esconde en éstas... sigue dormido, completamente dormido, más bien como un tronco... me acerco a él y poso mi cabeza en su pecho, sonrío por estos amaneceres únicos... deslizo mi manos por su espalda comenzando un juego de caricias mañanero, veo en su cara una sonrisa pícara de esas que tanto me encantan... ambos nos mantenemos en silencio, las miradas, caricias y las sonrisas hablan por nosotros. Acaricia mi mejilla con sus suaves manos, se acerca poco a poco a mi, y una vez más me besa, uno de esos besos que te dejan sin aliento. Tras varios minutos en silencio, decidí romper ese reconfortable silencio.
–Buenos días precioso. -Comento sin separarme de su pecho.
–Buenos y maravillosos días mi niña. -Sonríe.
–¿Sabes una cosa? Me estaría todo la vida encerrada en esta habitación de hotel, con tal de tenerte así de cerca siempre...
–¿Sabes qué? yo también lo estaría, aquí o donde sea, pero teniendote así soy la persona más feliz del mundo, una pena que nos tengamos que ir ya hoy, pero te prometo que volveremos...
–Te quiero, me haces sumamente feliz Pablo, jamás me había sentido así con alguien como contigo, me llenas por completamente. -Sonreí
–Eres lo mejor que me ha pasado Aurora, quiero estar eternamente a tú vera, no quiero separarme jamás de ti, ni si quiera un segundo. -Me dice completamente convencido de sus palabras. No hay duda de que lo está diciendo con el corazón...
–Y yo te promento que lucharé por ello, no dejaré que nada ni nadie se interponga en esto Pablo, nadie... me da igual todo lo que tenga que perder con tal de estar contigo... -Lo miro a los ojos fijamente, segura de mi misma, y sobre todo segura de lo que quiero en mi vida, y como la quiero. Acto seguido lo acaricio con dulzura, lo beso sin prisa alguna, no quiero separarme de sus labios, son como una adicción.
–Te quiero tanto Aurora, tanto... -Me dice acariciando mi cara, sonrío y lo vuelvo a besar. Me levanto de la cama, y opto por una ducha de agua caliente... de repente mientras me enjabonaba el pelo sentí unos brazos rodeando mi cintura, mi piel se erizó al segundo, era él.
–Vaya... parece que se me ha colado un intruso en la ducha. -Digo riendo mientras me giro para verle.
–¿Un intruso? pues este intruso te dice que está locamente enamorado de una morena espectacular, quizás las conoces. -Sonríe pícaramente y acto seguido se ríe, me contagia su risa, aún así continúo siguiéndole el juego.
–No tengo ni idea de quién puede ser... pero yo conozco a un chico que tampoco está nada mal eh... ¿tú sabes quién es? -Pregunto sonriendo.
–Para nada, ahora mismo no caigo... -Ríe él.
–Eres un tontito... no esperaba que te metieras en mi ducha la verdad. -Contesto.
–Si quieres me voy... -Hace un gesto señalando la puerta.
–No, recuerda que tenemos que ahorrar agua. -Sonrío pícaramente.
Comienzo a besarle, nuevamente me dejo llevar por el momento, recorro con mis manos su espalda sin dejar de besarlo, él no se opone a ello, ambos nos estamos dejando llevar por la situación, noto su respiración un tanto agitada, la mía esta igual que la de Pablo, la pasión vuelve a ser testigo, siento que no puedo parar de besarle... de repente suena su móvil y automáticamente nos corta el rollo, Pablo sale de la ducha, se pone una toalla a la cintura y contesta.
–¿Sí? Ah, hola Manuel, no, no hemos llegado aún, ¿ya? está bien... dentro de dos horas me tienes ahí, adiós. -Pablo cuelga a Manuel y cambia su rostro, parece algo enfadado.
–¿Todo bien amor? -Pregunto.
–Mi niña, lo siento, nos tenemos que ir ya... Manuel quiere que vaya al estudio a revisar unas cosas... lo siento de verdad. -Me dice agarrando mis manos.
–No te preocupes, el trabajo, trabajo es, me visto y preparamos la maleta ¿vale? - lo beso.
Parece que el viaje llegaba a su fin, tocaba volver a la realidad, Pablo a su trabajo, y yo a mis estudios, han sido unos maravillosos días a su lado. Me pongo cómoda para la vuelta, unas mayas negras, una camiseta básica y unas manoletinas también básicas, opto por llevar el pelo suelto para que seque cuanto antes, me maquillo un poco y salgo del cuarto de baño para comenzar a recoger todo en las maletas. Pablo me está ayudando a hacer el equipaje para la vuelta, tras varios minutos recogiendo y recogiendo cerramos las maletas, ya no queda nada...
–¿Vamos? -Digo sonriendo, en el fondo es duro volver a realidad, tardaremos en volver a tener esta tranquilidad para las dos, pero no queda de otra, él tiene que seguir con su trabajo y yo con los estudios.
–Vamos. -Sonríe y me agarra de la mano.
–Pablo... ¿no crees que será mejor que no nos demos la mano? aquí la gente enseguida puede especular y... -Digo algo nerviosa.
–No te preocupes, que especulen y digan lo que quieran, pronto se enterarán, además no tengo porque dar explicaciones a nadie sobre mi vida privada y en este caso sobre mi pareja que eres tú. -Lo dice completamente serio, me encantaba eso que había dicho, me estaba demostrando una vez más lo mucho que le importaba y lo poco que le importaba que la gente nos viera en cualquier la besándonos o simplemente de la mano...
–Tienes razón, no tenemos porque andar escondiéndonos como si algo malo estaríamos haciendo, tienen que entender que eres humano también.
–No tienen que entender que sea humano o no, tienen que entender de que yo ya he escogido con quién pasar el resto de mis días, y ese alguien sólo puedes, y serás tú. -Me mira convincentemente, y me besa, por un momento se me olvida que estamos en plena entrada del hotel, es decir en la calle, donde puede haber cualquier fotógrafo deseando hacernos fotos para publicarlo...
–Gracias mi niño. -Le digo después de volverlo a besar, a lo cual éste me sonríe.
Metemos todo el equipaje en el coche, ahora quién conduce es Pablo, por el trayecto de camino a casa encontramos poca circulación por la carretera,por lo cual iba a ser un viaje tranquilo, no hablamos si quiera una palabra, cruzamos, miradas y sonrisas. Pasó un buen rato, pero por fin llegamos a Málaga nuevamente, Pablo aparco el coche y volvimos a sacar el equipaje ya por última vez, de repente unas niñas de unos 12-13 años se acercaron a nosotros, y no con demasiada buena cara, supongo que sería por mi presencia... aún así pensé en las palabras que me dijo Pablo antes de montar en el coche y no le di importancia a el que dirán, Pablo las atendió y yo seguía a su lado.
–Hola preciosas. -Dice Pablo mientras las besa a cada una.
–¿Te puedes echar una foto con nosotras Pablo por favor? -Pregunta una de las niñas.
–Claro que sí, ven mi niña. -Pablo como siempre tan educado, siempre sabía como tratar en cada momento y en cada situación a las fans, era un auténtico amor. Todas se hicieron una foto con él, incluso las firmó a cada una el disco, se notaba que adoraban a Pablo, le dieron dos besos y se fueron. Agarramos el equipaje y abrimos la puerta del portal... subimos en el ascensor, y llegamos por fin a nuestra planta, saqué las llaves de mi bolso y introducí la llave en la cerradura para abrir. Pasamos dentro y llevamos todas nuestras cosas a la habitación, me puse cómoda y empecé a desembalar las cosas. Pablo se sentó a mirar el Twitter mientras yo recogía. Me senté a su lado.
–Gracias por este viaje. -Me dice mientras me abraza y me da un leve beso en la frente.
–Gracias a ti por compartirlo comingo.
–Aurora mi niña, me tengo que ir ya, Manuel estará ya en el estudio esperando mi llegada... esta noche nos vemos ¿vale? -Se levanta, me besa y se va.
–Vale amor, hasta la noche, te quiero, no lo olvides.
–No lo haré, te lo prometo. -Me vuelve a besar, no me quiero separar de él, quisiera que detener el tiempo...
Pablo se ha ido a arreglar unos asuntos con Manuel, es temprano, son las 19:00 de la tarde, la ropa de Pablo y mía ya está colocada, opto por ponerme a ver la televisión con una manta, me quedo completamente dormida con la televisión encendida...
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