-Paa..paa..blo?
-Eso creo.-Sonrió de una manera que me volvió loca.
-Dios,no..no puede ser... -Me llevé las manos a la cara y empecé a llorar a más o poder.Pablo se dio cuenta que estaba muy nerviosa y que me iba a derrumbar de la emoción.
-Eh,princesa no llores...-Se acercó a mi y me abrazó tiernamente.
Si,estaba entre los brazos de la persona de más quería,el único que me ha sabido tranquilizar en los malos momentos con su música..Ese momento fue único,me sentía protegida.Me había olvidado del mundo por unos segundos.Siempre había soñado con esto... y siempre que lo pensaba me entraba un cosquilleo en el estómago y ahora estaba hay, con él,en sus brazos...era algo inimaginable.
Me aparté un poco y le miré.
-Pablo,siento ponerme así a llorar como una tonta..pero esto es demasiado...no sabes la de veces que he soñado con este momento y ahora...-no me dio tiempo a continuar, Pablo me interrumpió.
-Sshhh,no te preocupes amor... sé que para tí es importante,lo creas o no te conozco mas de lo que tu crees...-Sonrió.
¿Que?.¿Como?Pablo ha dicho que me conocía... no entendía nada. Ni siquiera sabía mi nombre.Puse cara de extrañada y a la vez de sorprendida..Pablo lo notó.
-Bueno princesa,que te parece si vienes conmigo al hotel donde me encuentro y me cuentas que es lo que hacías por estas calles y de noche.-Cogió mi bolsa y empezó a andar.
Yo le seguí,estaba flipando.No podía creerlo era como un sueño del que no quería despertar.
LLegamos al hotel, acto seguido Pablo pidió en recepción la llave de su habitación, vi perfectamente como aquellas recepcionistas se quedaban mirando incrédulamente lo que estaba pasando, Pablo Alborán subiendo a una chica a su habitación.
LLegamos y nos quedamos en frente de la puerta los dos mirándonos con una mirada que era algo indescriptible, Pablo me dijo:
- Me lo estoy pasándo genial en este rato que estoy contigo, eres maravillosa. Dijo Pablo entre sonrisas.
Yo definitivamente estaba alucinando con todo lo que me estaba pasándo, en aquel momento, a pesar de toda la vergüenza que estaba pasando le contesté a eso con una sonrisa.
Pablo se sacó de su cazadora las llaves de la habitación y acto seguido abrió la puerta y me dijo:
- Pasa amor, estás como en tú casa. Dijo Pablo riéndose.
-Muchas gracias Pablo, debo de decirte que si antes pensaba que era un ser increíble ahora tengo que decírtelo con más razón, gracias por invitarme. Logré responder temblando casi.
-Oh, muchas gracias Aurora, yo también estoy encantado de estar aquí contigo-Me dijo mirándome a los ojos mientras sonreía de esa manera que a mi tanto me encantaba..Pero Pablo había dicho mi nombre y yo no se lo había dicho aún.
-Pablo..-le dije mirándole a los ojos-¿Cómo sabes que me llamo a sí?
-Como te he dicho antes,te conozco más de lo que tu crees jajaja-se rió.
-Pero..
-Siempre digo en twitter que lo leo todo,y a sí es.. todos estos meses que me has estado escribiendo lo he leído y de vez en cuando me meto en vuestros perfiles.. y el tuyo es uno.
Pablo cerró la puerta, se quito la cazadora y después me agarró de la mano y me llevo con el hasta su cama, nos sentamos...
-Oye, ¿que hacías sola por esa calle?
-Pues..-me puse un poco nerviosa-..Yo venía de pasar un rato en la playa.. estaba despejandome y escuchando tu música-sonreí-Y bueno,se me echó la noche encima.Pablo me sonrió.
Estuvimos contándonos miles de anécdotas, nos reímos un montón juntos.Aquello que estaba sintiendo no tenía palabras suficientes para describirlo, estaba tan agusto con él que a penas me di cuenta de la hora que era y no había llamado a mis padres.Me ivan a matar, eran casi las 12 de la noche, y yo no había dado aún señales de vída en mi casa...
- Pablo... me tengo que ir, lo siento, se me ha hecho muy tarde y en mi casa deben de estar preocupados.
- Que pena... estoy tan agusto contigo que ni yo mismo me he percatado de la hora, quieres que te acerque a casa en coche? Dijo Pablo mostrándose encantador.
- No, no te preocupes... tú debes de estar cansando, acabas de tener un concierto y yo no quiero molestar.
- No vuelvas a repetir eso jamás, tú no molestas, estoy encantado de estar aquí contigo. Además no quiero que vayas sola y más a estas horas que no sabes lo que te puedes encontrar por la calle...
- Bueno, jajajaja esta bien... acompáñame si quieres- Dije entre risas.
Bajamos hasta el coche, sabía perfectamente la bronca que me iva a caer al llegar a casa, pero ni los propios nervios fueron capaces de borrarme esa sonrisa, esa sonrisa que Pablo logró probocar en mí.
De camino a mi casa en su coche no nos dirigimos la palabra, solo nos mirábamos y nos sonreíamos, eran miradas y sonrísas de complicidad.
LLegamos hasta mi calle y...
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