10.7.12

28. Por un siempre juntos

Me quedé dormida en el pecho de Pablo durante toda la noche. A la mañana siguiente desperté entre los besos y caricias de él, adoraba esos momentos llenos de felicidad al despertar, siempre me hacía la dormida para que no parara de darme caricias. Abrí un ojo y sonreí, quise volverlo a cerrar para seguir haciéndome la dormida pero Pablo me pilló.

-Eres una gamberra, te he pillado, te estabas haciendo la dormida ¿Eh? -Mencionó esto apoyado en el cabecero de la cama.
-¿Yo, gamberra? para nada, y tampoco me estaba haciéndo la dormida eh, estaba en un sueño profundo. -Dije incorporandome un poco en la cama.
-Claro, por eso has abierto un ojo ¿No? -Pablo y yo no parábamos de reír.
-Bueno... vale, admito que estaba hacíendome la dormida, pero lo he hecho porque no quiero que me dejes de mimar. -Le miré fijamente y no pude evitar sonreír.
-Me encantas, sólo puedo decir eso. -Pablo me acercó a su boca y me besó, sus besos me estremecían como el primer día y sus palabras aún más, esta vez si sentía a un Pablo más cariñoso y eso me gustaba.
-No quiero perderte nunca más, hace nada casi cometo la locura de no volver a besarte, a sentirte, a no tener tus caricias, a no despertar contigo, en general a perderte atí, y si te pierdo, jamás me lo podré perdonar, porque después de todo lo que hemos pasado me he dado cuenta de lo mucho que te quiero, y de lo importante que eres para mi, te quiero Pablo.

Después de decirle aquellas palabras a a Pablo lágrimas empezaron a caer por sus mejillas, lo había vuelto a emocionar una vez más. Le quité las lágrimas de la cara, pero para entonces la que empezaba a llorar era yo, esta vez fué él quien me las quitó a mi:

-Shhh, ya está, lo pasado pasado está, ahora lo único que importa es que nos queremos y que nada ni nadie podrá separarnos Aurora, porque me haces el hombre más feliz del mundo cuando abro los ojos por las mañanas y veo tu cara, cuando pasamos noches como la que hemos pasado a noche, me haces feliz, y ninguna mujer del mundo ocupará la felicidad que tu provocas en mi, te quiero mi princesa.

Sentí la necesidad de volverlo a besar como si de la última vez se tratase, el beso duró varios minutos sentía como que no podía separarme de sus labios, en ese momento sobraban las palabras, solo existíamos él y yo, en aquella cama,  de aquella habitación.

-¿Qué te apetece hacer hoy princesa? -Pablo me agarró de la mano.
-Pues... me apetece estar contigo todo el día, sin separarnos un segundo. -Hice el amago de levantarme de la cama para vestirme cuando éste me agarró de la mano y me sentó nuevamente en la cama, pronunció estas palabras:

-Deseo cumplido, hoy soy todo tuyo mi niña. -Me miró pícaramente.
-¿Pero hoy no tienes nada que hacer en estudio o algo? -Tampoco quería que ahora no prestaría atención a su trabajo, él se lo debe a toda esa gente que confió y sigue confiando en él desde el minuto 1.
-No, tengo unos días libres y los quiero aprovechar contigo, a si que, vístete que nos vamos a desayunar por ahí. -Se levantó de la cama y fue a buscar ropa al armario.
-Oye... ¿ A ti te importa si me doy una ducha? -Le miré timidamente, me daba algo de vergüenza el hecho de estar en casa de sus padres.
-Para nada amor, esta es tu casa, dúchate tranquilamente yo me voy vistiendo.
-Gracias mi vida, me voy a dar una ducha rápida, ¿Sí? -Le besé y me fui al baño.

Me estaba duchando y de repente sentí que unas manos me agarraban de la cintura, y me daban leves besos por el cuello, moví el cuello hacia un lado y efectivamente era Pablo, no sé como se las había ingeniado para entrar al baño sin hacer ruido, no paraba de acariciarme y de morderme la oreja pero sin hacerme daño.

-Encima de gamberro, también eres juguetón, ¿eh?-Me puse de manera que lo tenia en frente mío para verle bien.
-No lo sabes tú bien. -Me reí. - ¿Te importa que me duche contigo? Es que si no nos va a dar tiempo a desayunar eh -Me miraba pícaramente.
-Para nada. -Le guiñé un ojo.

Hubo  un largo silencio cargado de besos bajo el agua, caricias, y más besos. Salimos de la ducha y cogimos un albornoz y nos dirigimos hacia la habitación para vestirnos, no parábamos de mirarnos y sonreír a la vez  que nos íbamos vistiendo. Nos acabamos de vestir y fuimos a una cafetería que estaba algo alejada de la ciudad, parecía tranquila, queríamos intimidad, sin nadie que nos mire  o que nos fotografíe para luego publicarlo en revistas o programas del corazón. Desayunamos y fuimos a ver a mi amiga Nerea al hospital, por la tarde la daban el alta y seguro que su casa se llenaba de gente, por eso preferimos ir por la mañana tranquilamente, pero antes pasábamos por una tienda y la compramos una caja de bombones, y un ramo de flores para que le daría un poco de vída al cuarto.

-¡Hola Nere! ¿Cómo vas cariño? -La besé en la mejilla.
-¡Vaya, que alegría me da veros por aquí parejita! Voy algo mejor, tengo algún que otro dolor por el cuerpo pero me han dicho los médicos que con unas pastillas en unos días se me va, por fín me voy a la tarde a casa, odio los hospitales, se come horrible.
-Toma, esto es para ti de parte de los dos, nos alegramos mucho de que estés algo mejor y de que te vayan a dar el alta esta tarde.
-Muchas gracias chicos, no haberos molestado. -Nos sonreía.
-No hay de que, cielo. Nere nosotros nos vamos ¿Vale? Mañana o así nos pasábamos por tu casa a ver como vas...
-Vale, cuando queráis ya sabéis. -La dimos un beso y nos fuimos.

Nos montamos en el coche y nada mas montar me sonó el móvil, era mi madre.


"-Mamá, si, dime.
-Ah vale, sin problemas, estoy con Pablo...
-Si mamá, Pablo me cuida bien...
-Vale, un beso, adiós."
Me volví a guardar el móvil y Pablo me cogió de la mano.
-¿Todo bien amor? -Preguntó Pablo, siempre preocupándose por mi.
-Si cielo, está todo bien, mis padres se van a quedar unos días más. 
-Eso quiere decir que te voy a tener unos días más para mi... -Pablo se quedó pensativo.
-Pues si, me vas a tener que seguir aguantando.
-No te aguanto, te cuido, y ojalá fueran a si todos los días.
-Anda que...¿Donde me vas a llevar ahora? -Le dije esperando respuesta.
-Pues... ya es la hora de comer, a si que ya es hora de que conozcas a mis padres, ¿Te parece bien?
-Ehhh... si, si, está bien cielo... -Le logré responder con los nervios de por medio que me provocan pensar como iban a reaccionar sus padres ante mi.
-Tranquila, todo saldrá bien, estoy completamente seguro de que les vas a caer bien, te aceptarán.
-Eso espero, porque si no es así, lo siento por ellos pero no me separaré de ti por mucho que se interpongan en nuestra relación.
-Estoy de acuerdo contigo, nada nos logrará separar jamás, por muchos obstáculos que haya en el camino, tu y yo siempre, recuérdalo, y ahora vámos. -Pablo me dió un beso y arrancó el coche camino de casa de sus padres. Llegamos y  nos abrió la puerta de casa la empleada del hogar, pasamos y en aquél salón gigante, se encontraban sus padres sentados en el sofá viendo la tele.

-Hola, papá, mamá está es mi novia Aurora.
-Hora cariño, respondió amablemente la madre, encantados Aurora, respondieron a la vez los padres de Pablo.
-Siéntate cielo, estás en tu casa, no comemos... -Sonreí sin saber que decir, no paraba de temblar, Pablo lo notó y me agarró con fuerza la mano.

Charlamos un buen rato de todo un poco, hasta que llegó la hora de ir a comer, la sirvienta nos llevó hasta el comedor aunque yo casi tenía apetito, parecía que todo marchaba bien, Pablo no se equivocó, sus padres no pusieron pegas a nuestra relación, pero aún así mis nervios no se iban, comimos y subimos a la habitación de Pablo a echar la siesta.

-¿Ves? te lo dije, has caído bien a mis padres.
-Si... pero admito que aún estoy bastante nerviosa eh jajajaja.
-Cuando pases unos días más, todo eso se irá, verás...
-¿Unos días más? ¿Qué quieres decir? -Le miré extrañada.
-Si, quiero que vengas más días, está es tu casa ya te lo ha dicho tu suegra -se río.
-Vendré encantada. -Me uní a su risa.
-Te amo, gracias por todo esto. -Me susurró Pablo mientras que yo me descalzaba para tumbarme a la cama a dormir la siesta.
-Y yo a ti, mucho más de lo que te puedes imaginar. Nos tumbamos y nos abrazamos mutuamente, mediante sonrisas, miradas, risas nos quedamos dormidos, no había dudas ya, nos queríamos, y ahora con mucha más fuerza a pesar de todo lo que habíamos pasado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario