13.7.12

Cap. 29: Mi presente y mi futuro.

Me acosté junto a Pablo y después de unos intentos para dormir un rato y descansar un poco, no lo conseguí. Mientras me quedé observando como dormía. Adoraba verle dormir, era tan dulce y tierno que no me cansaba. Al cabo de un rato me levanté de la cama y me puse a ojear su habitación. Me encantaba como la tenía decorada. Paredes azules, ventanas grandes e iluminadas y muy amplia. En un rincón había un detalle que me llamaba mucho la atención: un baúl. No pude evitar la curiosidad y lo abrí. Estaba lleno de regalos, cartas y fotos. Entonces supuse que era donde guardaba todos los regalos que le daban las fans. Me puse a buscar uno en especial: la foto que le regalé en una firma de discos. Era una foto donde salía yo y estaba firmada por mí. Quería que tuviera un recuerdo mio y se me ocurrió eso. Después de un rato buscándola, no la encontré. Esa foto se la di en mano, puede que la dejara en algún lado y la perdiera así que no le di más vueltas y cerré el baúl. No me dio tiempo a levantar cuando Pablo dijo:
-¿Buscas esto?. -Dijo sosteniendo en la mano una foto, la foto que le di, la que yo buscaba. No la había perdido, la tenía él. 
-Pablo siento haber mirado entre tus cosas, vi el baúl y me entró curiosidad...-Le dije sentándome con él en la cama. 
-No me tienes que pedir permiso para coger mis cosas, sabes que puedes hacerlo siempre que quieras. Todo lo mío es tuyo. -Me dijo sonriendo. -¿Pensabas que había perdido esta foto?.
-Bueno, es que como no la tenías hay...
-Antes estaba hay pero desde hace unas semanas está en mi mesilla. Así puedo verla todas las mañanas. 
-No me he dado cuenta cuando he entrado. -Le dije echándome en sus brazos.
-Aurora, tengo que contarte algo. -Me dijo poniéndose serio tras unos segundos de silencio.
-Claro, dime.
-Pasado mañana me marcho a América.
-¿Cómo?. -Le dije incrédula. Sabía que esto iba a llegar, pero no sabía que la noticia me iba a doler tanto.
 -Tenemos que hacer promoción durante dos semanas allí y luego marcharnos a Madrid durante otras dos semanas...Luego volvemos de nuevo aquí, a Málaga a seguir con el disco. -Me dijo acariciándome el pelo.
-Un mes sin vernos. -Le dije haciéndome la dura. No podía derrumbarme pensando en que iba a estar un mes sin verle, lo único que podía hacer era alegrarme por él y estar feliz porque su carrera seguía avanzando y yo no podía ser tan egoísta como para ponerle mal a él. -Te echaré mucho de menos...
-Y yo princesa. Te voy a echar mucho de menos... -Me dijo abrazándome aún más fuerte.
Sería de piedra si en ese momento no me entraran ganas de llorar, pero no quería que Pablo se sintiera mal así que borre la tristeza de mi rostro y pensé en algo.
-Tenemos que celebrarlo. -Le dije sonriendo. 
-¿Celebrar que voy a estar sin ti un mes?. 
-No, no lo mires de esa forma. Tenemos que celebrar que tu sueño sigue adelante y que tu carrera avanza, te vas a América de promoción, hay que celebrarlo, tonto. -Le dije dándole un beso en la mejilla y poniéndome de pie en frente de la cama. 
-¿Y como se supone que lo haremos?. -Me dijo entusiasmado.
-Eso déjamelo a mí, quiero que sea una sorpresa. 
-Está bien, lo que usted mande. -Me dijo sonriendo y colocándose de pie a mi lado hasta que me coge de la cintura y me acerca a él. Yo le echo los brazos por el cuello y nos miramos a los ojos mutuamente. -Gracias por apoyarme en esto.
-Pablo es tu sueño, te dedicas a la música y tienes que viajar, es normal y no puedo permitir ponerme mal cada vez que te tengas que ir lejos. Sé que va hacer duro y que te voy a echar mucho de menos y la verdad, no se cuanto voy a aguantar pero ahora lo único que puedo hacer es alegrarme por ti. 
Al decir todo aquello los ojos de Pablo se iluminaron. Me miraba con ternura y eso hacía que sintiera esa sensación de mariposas en el estómago, de sentirme especial y afortunada por tener a alguien como él.
-No sabes lo que significa todo lo que me estás diciendo, eres tan especial. Princesa, no me faltes nunca.
-No lo haré.
Y con aquello último llegó otro de nuestros besos. Un beso lleno de pasión, cariño, amor, dulzura... Rozar sus labios hacía que me estremeciera y sonriera a la vez. Aquellos segundos en que nuestros labios estaban en contacto hacía que me sintiera única,  todo lo de mi alrededor desaparecía y solo estábamos  él  y yo. Y esos sentimientos eran los que me recordaban de que estaba loca e incondicionalmente enamorada de Pablo.
Después de unos cuantos besos más Pablo me propuso algo.
-Esta noche vamos a cenar con unos amigos, ¿qué te parece?.
-Me parece perfecto. Pero mañana por la tarde eres solo para mi. 
-Solo para ti...Me gusta esa idea. -Me dijo riendo.
Pasamos la tarde viendo fotos de cuando era pequeño y jugando con su sobrina. A la noche volvimos a mi casa para arreglarnos y salir a cenar. Opté por un vestido blanco de flores azules y marrones, cinturón marrón y unas cuñas, Pablo se puso un pantalón negro vaquero y una camisa azul.
-Estás preciosa. -Me dijo apoyado en el marco de la puerta. -Voy a tener que vigilar  a mis amigos...
-No exageres Pablo. -Le dije riéndo. -Bueno, yo ya estoy. ¿Nos vamos?. -Le dije saliendo de la habitación y dándole un beso.
-Por fin...
-¿Cómo que por fin? No he tardado tanto... 
-Cielo créeme, has tardado. -Me dijo intentando picarme.
-Pues en tu casa, no he sido yo la que ha estado casi media hora buscando una camisa adecuada.  -Le dije riéndome. 
-Eres mala.
-Cari, tu has empezado. -Dije sonriéndo.
-Te quiero de todas formas. -Me dijo besándome y riendo a la vez. 

Después de la discusión por ver quien ha tardado más, llegamos a la casa donde se supone que estaban sus amigos. Al bajar del coche Pablo me dio la mano y entramos en la casa. Había una mesa con bebidas y comida. Había unas ocho personas y un buen ambiente. La música se escuchaba de fondo. Pablo y yo nos paramos delante de ellos y me presentó. Todos eran muy amables y simpáticos. Hacían que me sintiera cómoda y la timidez desapareció después de un rato. Solo había dos chicas entre ellos y me senté junto a ellas mientras que Pablo disfrutaba con sus amigos. Una de las chicas, Lucía era bastante simpática y congenié con ella al momento la otra, la chica rubia, Sara, no parecía muy contenta con mi presencia.
-Me alegro mucho de que os vaya tan bien a ti y a Pablo. -Me dijo Lucía.
-Gracias. La verdad es que ahora estamos mejor que nunca. -Le dije sonriendo.
-Espero que dures mucho más de lo que duré yo con él. -Me dijo Sara. Me quedé impactada y no sabía como reaccionar. Estaba delante de la ex-novia de Pablo y aquello no me hacía mucha gracia. Ahora encajaba todo, por eso estaba tan incómoda por mi presencia...
-¿ Estuviste saliendo con Pablo?. -Le dije seriamente.
-Estuvimos juntos cuatro meses y todo acabó porque llegaste tu. 
-No sabía nada de eso...
-Pablo nunca cuenta nada de sus antiguas novias. Él es así, vive  apasionadamente una historia de amor y cuando llega otra, se olvida de ti. -En sus palabras se notaba el rencor y la rabia acumulada. Sin duda eso me estaba haciendo daño, no quería escucharla más. -Seguro que ahora estarás viviendo en un cuento de hadas donde él es el príncipe y tu la princesita, pero cuando despiertes verás como es de verdad él, un capullo como todos.
-Sara basta ya. No empieces de nuevo. Ellos son felices así y si Pablo no le ha contado nada es porque él no lo ha visto necesario, además eso no a ti no te importa. Aurora no le hagas caso...
-Pablo no es un capullo y que te haya echo eso a ti no significa que lo vaya a hacer conmigo. Siento mucho como se acabó lo vuestro pero ahora Pablo está conmigo y a mí si me quiere de verdad. 
-Eso ya se verá. Mira por hay viene... -Dijo con desprecio. 
Pablo apareció por detrás mía y me cogió de la mano para que me levantara. Pablo saludó a Lucía con una sonrisa y se dio la vuelta sin mirar a Sara. Le seguí hasta el jardín de la casa, allí estaríamos tranquilos. Pablo y yo nos sentamos en las escaleras que había para entrar  a la casa.
-No me has contado nunca lo de Sara...
-Lo sé y lo siento. No te lo he contado porque no merecía la pena, porque quería olvidarme de esa relación y ser  feliz contigo...
-Ha dicho cosas horribles. Te odia Pablo, y algo tuviste que hacer porque te odia de verdad. 
 -Lo único que hice fue ser sincero con ella. Yo no era feliz a su lado, no la quería y cuando ya estaba apunto de cortar con ella apareciste tu, y eso fue lo que me dio fuerzas para acabar con aquella relación. Desde entonces no la he vuelto a ver, hasta el día de hoy.
-Tengo miedo de que pase lo mismo conmigo... De que aparezca otra y te olvides de mi. -Dije con firmeza. 
-No vuelvas a decir eso nunca. no pienses eso nunca más. Aurora tu eres mi presente y mi futuro y te aseguro que jamás te dejaría por nadie. -Me dijo abrazándome. -Olvida todo lo que te ha dicho Sara, no merece la pena escucharla porque lo único que está es resentida.
-Vale. Voy a olvidarme de todo lo que me ha dicho y a disfrutar de esta noche junto a ti. -Le dije dándole un suave beso en la mejilla.  -No podía hacer otra cosa. Sara formaba parte de su pasado si, pero eso nadie lo puede cambiar ya. Ella ni siquiera siente nada por Pablo, excepto odio. 
 Después de pasar un mal rato por culpa de la ex de Pablo, todo volvió a la normalidad y seguimos disfrutando de la fiesta, ignorando en todo momento a Sara. Pablo y yo bailábamos, reíamos, nos besamos... Estábamos pasando una buena noche junto a sus amigos y a pesar de todo, la felicidad en los dos era máxima. Al cabo de unas horas más decidimos de marcharnos. Pablo me llevaba a casa pero él tenía que volver a su casa con sus padres ya que tendría que organizar algunas cosas para el viaje. Llegamos allí y con mucho esfuerzo, nos despedimos con unos cuantos besos de por medio y subí a casa. A pesar de lo tarde que era, tenía que pensar la sorpresa para Pablo. No será gran cosa pero aún a sí seguro que le gustará. Así que me puse el pijama y me tumbé en la cama a pensar sobre la sorpresa hasta que  conseguí dormirme.

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