3.11.13

Cap. 100: Te quiere

Narrado por Aurora:

Llego a casa bastante confundida, a si que opto por una relajante ducha. Salgo y me coloco el albornoz, me recojo el pelo con una pinza y me tumbo en la cama hasta quedarme dormida, el sonido del teléfono me despierta, es Hugo. Me acaba convenciendo para salir a cenar y de paso solucionar lo ocurrido antes. Me visto de forma sencilla y poco después el timbre de mi puerta suena, es él. Me dice que estoy muy guapa así, bajamos las escaleras del portal y nos montamos en su coche. Conduce en silencio hasta el restaurante, un mesero nos guía a una mesa y nos atiende. No pido gran cosa ya que mi fin de venir aquí no es comer, si no aclarar las cosas. Me mira de una forma bastante dulce. Nos sirven la cena, a penas como.

–Quería pedirte ante todo disculpas por mi de reacción antes, se que no ha sido la más apropiada, lo siento Hugo. -Me disculpo, mi mirada se dirige hacia el suelo.
–No tienes la culpa de nada, he sido yo quien se ha lanzado y no debí haberlo hecho, pero los sentimientos que tengo hacia ti me han podido.
–Hugo, eres encantador y se que puedes tener al lado a quien desees pero tampoco quiero hacerte daño... -Sus ojos se clavan en mi. Por un momento me dan ganas de lanzarme a sus labios, pero no lo creo oportuno ya que sigo sin tener las cosas demasiado claras.
–Aurora... yo... -Le cuesta terminar la frase, las palabras parecen atragantarse. -Te quiero. -Me dice sincero de sus palabras. Logra que sonría.
–Hugo yo... -No me lo pienso dos veces, me levanto y le beso dejandome llevar, aunque luego quizá me arrepienta de esto.
–Voy a cuidar de ti si me lo permites. -Me dice con una sonrisa tras separarse unos milímetros de mi. Me acerco otra vez a sus labios con el fin de besarlos nuevamente. No sé si esto salga bien, si salga mal o simplemente no salga, pero he llegado a la conclusión de que no me puedo pasar el resto de mi vida llorando por él, es hora de empezar una nueva vida y por intentarlo no perderé nada.
–Gracias. -Le digo con una sonrisa.
–¿Esto quiere decir que me darás una oportunidad? -Me pregunta.
–Eso quiere decir que lo vamos a intentar, creo que me merezco salir de todo esto y volver a empezar. -Digo segura de mis palabras.
–No te arrepentirás, te lo prometo. -Le sonrío. Terminamos de cenar, se empeña en pagar la cuenta a modo de celebración, salimos del restaurante y parece que ha refrescado.
–Toma. -Me dice mientras se quita su chaqueta para ponerla sobre mis hombros. Me la pone y me agarra de la cintura mientras caminamos.
–¿Quieres que te lleve a casa? -Me pregunta.
–Hace a penas dos horas que he salido de ella, si no te importa prefiero dar un paseo aprovechando la magnífica noche que hace.
–No, para nada... daremos un paseo como pides. -Me dice con una leve sonrisa.

Estamos alrededor de una hora más en la calle, comienzan a caer gotas a si que nos metemos en su coche que por suerte no está muy alejado de nosotros. Me siento en el asiento del copiloto y Hugo en el suyo, me mira una vez más de forma dulce, toma mi mano y la acaricia.

–Hugo... hay que debo contarte. -Es hora de que sepa que voy a ser mamá en los próximos meses.
–Claro, dime cielo. -Me mira expectante.
–Un nuevo ser está creciendo en mi interior. -Digo eso y acaricio mi barriga.
–¿En serio? eso es una fantástica noticia. -Se queda algo cortado, sin saber que decirme. -Es... es... de ¿él? -Formula.
–Sí, mi hijo es suyo. -Dudo en si contarle el resto de la historia o no. -Pero tranquilo, no creo que se vaya a hacer cargo, la verdad.
–Pues... aquí estoy yo. -Sus palabras hacen que me sorprenda bastante. ¿Hacerse cargo? sin duda Hugo en los últimos días me ha demostrado muchísimas cosas.
–Si me lo permites claro. -Me dice mientras acaricia suavemente mi tripa.
–Este niño necesitará mucho amor, a si que... -Le digo con una sonrisa.

Me devuelve la sonrisa y poco después decidimos volver a casa ya que mañana ambos trabajamos. El trayecto de vuelta a casa lo hacemos en silencio, sin gesticular palabra alguna. Para el coche en frente de la casa de Elena, me da un ligero beso en los labios y se despide de mi.

–Buenas noches cielo. -Me dice mientras acaricia mi mejilla.
–Buenas noches. -Me bajo del coche asegurándome de que nadie nos ha visto, aún no quiero que sepan nada de mi relación con Hugo. Arranca nuevamente el coche y se va. Saco las llaves del bolsillo y me dirijo a abrir la puerta, parece que están todos cenando.

–Buenas noches familia. -Digo mientras me apoyo en el marco de la puerta de la cocina.
–Hola Aurora, ya pensábamos que no venías ¿quieres cenar algo? -Me pregunta Elena mientras se levanta de su silla.
–No, no te preocupes acabo de cenar con una amiga y la verdad es que estoy llena además de cansada.
–¿Qué tal ese primer día? -Me pregunta Salvador.
–Muy bien, por el momento no tengo queja alguna. -Digo con una sonrisa.
–Me alegro. -Me dice.
–Bueno... me despido por hoy, buenas noches a todos. -Me despido y subo por las escaleras a la habitación. Cojo mi pijama y me meto en el aseo, me lo coloco y me meto en la cama pero antes decido revisar el WhatsApp. Parece que Marta me ha mandado uno, a si que no dudo en abrirlo.

Cariño, ya hemos llegado ¿te apetece que quedemos mañana? -Mi cuerpo comienza a temblar en cuanto leo su mensaje, ya están aquí, lo cual indica que él también. ¡Ya basta! no debo de pensar en él y menos ahora que estoy con Hugo, no me importa que haya regresado, es parte de mi pasado o eso pretendo que sea.

–Claro que sí mi niña, mañana cuando salga de trabajar hablamos ¿sí? buenas noches, te quiero.

Con ese mensaje de Marta me voy dormir, algo nerviosa. La alarma del móvil me despierta de un sueño reparador y profundo, es hora de levantarse para ir a trabajar. Cojo unos leggins del armario, una camiseta de manga corta y unas manoletinas, lo acompaño de un poco de maquillaje. Cojo todas las cosas necesarias y bajo a desayunar, me tomo un café rápido, cojo el coche y voy al trabajo. Al llegar aún no ha llegado Marina a si que me adelanto y abro el laboratorio. Me coloco mi bata y las demás cosas para empezar la mañana, no parece que haya demasiado trabajo. Me dispongo a analizar algunas muestras de pacientes cuando de pronto aparece Marina por la puerta.

–¿Esto es lo única que llevas analizado en toda la mañana? las quiero todas analizadas para la hora de comer, a si que tú verás como te lo montas. -Me dice exigente.
–Tranquila, si es necesario me quedaré sin comer pero las terminaré.
–Eso espero. -Me dice mientras se sienta en un silla y empieza a anotar en un cuaderno cosas.

La mañana transcurre rápido debido a que no me muevo de mi sitio, poco a poco cumplo con todas las muestras, acabo con todas justo a la hora de la comida.

–Marina, aquí las tienes todas, tal y como me pediste. -La digo. Mira su reloj. -¿Me puedo ir ya a comer? -La pregunto.
–Bien, puedes irte a casa, ya no regreses hasta mañana. -Me dice eso y abro los ojos de par en par.
–Pero... Marina. -La digo.
–Pero nada, para ser tus primeros días estás trabajando muy bien y además aquí ya no hay más trabajo por hoy. -Me dice.
–Muchas gracias. -Cojo del perchero mi chaqueta, me quito la bata y salgo de allí bastante impactada, no pensé que Marina fuese a dejarme una tarde libre y menos cuando acabo de empezar, quizá no sea tan mala como la pintan.

Bajo las escaleras del hospital con el fin de coger el coche para llegar a casa, busco las llaves de este en mi bolso y puesto que voy demasiado centrada en encontrarlas no me doy cuenta y acabo chocando con alguien.

–¡Hugo! -Sonrío cuando me doy cuenta de que con quien he chocado es él.
–Amor, deberías mirar por donde vas... -Me dice riendo.
–Lo siento mucho, ¿estás bien? -Le pregunto. Se acerca a mis labios para depositar un dulce beso en ellos.
–Ahora mucho mejor. -Sonríe.
–¿Qué haces aquí a estas horas? ¿no deberías estar en la redacción?
–He salido antes, ya no tengo que volver hasta mañana y he decido venir a buscarte para ir a comer.
–Yo también tengo la tarde libre a si que iré encantada a comer contigo por ahí. -Le digo con una sonrisa.
–Me parece bien, iremos en tu coche si no te importa ya que he venido caminando. -Me dice.
–No se hable más. -Abro el coche con el mando y nos montamos en él.

Conduzco hasta el restaurante que me ha dicho Hugo, al llegar nos sentamos y miramos la carta de menús. Pedimos algo ligero. La comida transcurre normal, me cuenta algunas anécdotas y entre risas acabamos de comer. Me empeño en pagar la cuenta pero de nada sirve porque acaba pagando él. Salimos del restaurante, me abraza por la cintura mientras caminamos.

–¿A dónde vamos? -Pregunto.
–No lo sé, sólo se que estoy muy feliz de poder pasar la tarde contigo princesa. -Me trataba como una auténtica reina.
–Gracias Hugo, de verdad. -Me paro en mitad de la calle, agarro sus manos y le doy un dulce beso en los labios.
–Gracias por nada, sólo quiero que seas feliz. -Me da un beso en la mejilla y continuamos caminando hacia el coche.

Vamos hablando hasta que suena mi móvil, en la pantalla se refleja el número de Marta, a si que no dudo en cogerlo.

–Hola cielo. -Le digo sonrientemente.
–Hola Auro ¿te pillo trabajando? -Me pregunta.
–No, tranquila, tengo la tarde libre y estoy haciendo unos... recados. -Digo con dudas ante si contarle realmente donde estoy y con quién.
–Estupendo entonces, en media hora te paso a buscar por casa de Elena ¿de acuerdo? ahora tengo que dejarte, un beso. -Me cuelga y vuelvo a guardar el móvil. Por un momento se me había olvidado que hoy había quedado con ella, a si que se lo comentaré a Hugo.

–Hugo... me vas a matar pero hoy ya había hecho planes con una amiga, lo siento. -Le digo.
–No te preocupes, si ya habías quedado yo puedo esperar. -Me dice.
–Gracias. -Le digo con una sonrisa mientras nos montamos en el coche. Conduzco hasta la casa de Hugo tal y como me indica, me despido de él.

–Te quiero amor. -Me da un dulce beso en los labios.
–Y yo. -Le digo con una sonrisa. Me da un último beso y se baja del coche.

Regreso a casa, aparco en frente y entro en esta hasta que Marta venga, para lo cual no falta mucho. Saludo a Elena, y me siento junto a Sofía en el suelo del salón, la ayudo a armar un puzzle hasta que Marta aparece por la puerta y rápidamente va hacia ella.

–¡Sofi! -La dice Marta a la pequeña mientras la coge en brazos. Juntas se dirigen hacia mi, Marta baja a la niña y se acerca a mi para darme dos besos, después saluda a Elena, puesto que lleva algo de prisa nos deja solas en el salón y se lleva a Sofía para que hablemos más tranquilas.

–¡Mi niña! ya se te empieza a notar algo ¿eh? -Me dice mientras acaricia mi barriga.
–Anda tonta...  ¡si estoy de un mes escaso! -Me quedo en silencio mientras le dedico una sonrisa. -Y bueno... ¿qué tal te va todo?
–Bien, de momento todo marcha bien, ya sabes... aún cansada por el viaje. ¿Y tú? -Me pregunta.
–Muy bien, mi vida ha cambiado bastante desde que te fuisteis, tengo que contarte algunas cosas.
–¿No vas a preguntarme por...? -Me dice.
–No, esta vez no pienso por preguntarte por Pablo, no quiero saber nada de él, sólo deseo que las cosas le vayan bien, tanto en su vida personal como en su carrera lo demás me da igual. -Digo segura de mis palabras.
–Aurora... Pablo te quiere.

Esas palabras hacen que me sorprenda, no esperaba que Marta fuera a decirme algo así, pero lo cierto es que como la he dicho, ya me da igual. Me quedo callada sin saber que responder.

2 comentarios:

  1. Aiins, nooo... tienen que volver!!

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  2. para cuando el reencuentro??? me muero de ganas, siguela pronto porfaa

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