2.11.13

Cap. 99: Nunca pensé tener tantas ganas de pisar el suelo del aeropuerto

Narrado por Pablo:

Salgo bastante enfadado de la cafetería tras haber discutido con Adriana, Marta hace lo mismo. Subimos a nuestras respectivas habitaciones. Cojo mi maleta, la cual está en una esquina de la habitación, comienzo a meter mis pertenencias en ella, de pronto la puerta de la habitación se abre, sube como una auténtica furia, da un portazo y se pone al otro lado de la cama para mirarme de malas maneras.

–¿Era necesaria esta humillación Pablo? sabes que no la trago y aún así me haces quedar así frente a ella, esto es increíble.
–¿Humillación o falta de educación Adriana? no muestras  un mínimo de respeto ni si quiera por mis amigas, eso si que es increíble. -Trato de no alzar demasiado la voz.
–Pero Pablo... tampoco quiero que discutamos a todas horas, entiéndeme también. -Me dice mientras se acerca a mi para tratar de abrazarme e intentar darme un  beso, lo cual impido rápidamente.
–Demasiado tarde para disculpas ¿no crees? -Digo mientras me aparto de ella para continuar guardando mis cosas en la maleta. 
–Perdóname, por favor... yo te quiero. -Me ruega mientras vuelve a intentar acercarse a mi. Esta vez logra su propósito, besa mis labios intentando llegar a más. La vuelvo a apartar de mí. 
–¿De verdad piensas que con un maldito beso se me va a pasar? -La pregunto mientras la miro a los ojos. 
–No me gustaría irme enfadada de aquí contigo Pablo, déjame demostrarte que te quiero... -Me dice mientras se acerca a mi nuevamente, esta vez introduciendo sus manos bajo mi camiseta, intentando subirmela hacia arriba para deshacerse de ella, la freno. 
–¿Qué parte no entiendes Adriana? -Me alejo bruscamente de ella mientras me recoloco la camiseta.
–¡Eres un imbécil Pablo! trato de mostrarte mi amor y tú te empeñas en rechazarme constantemente. -Me dice eso mientras se va de la habitación de malas formas dando un nuevo portazo. 

En estos momentos es cuando más me arrepiento de haber empezado algo con ella, ha sido un error muy grande por mi parte, menos mal que esto pronto terminará para siempre. Tras su marcha gano un poco de tranquilidad, me tumbo en la cama con el móvil. Miro su Twitter, a penas escribe desde que todo acabó entre nosotros, sus últimos tweets son los que me dedicaba a mi. Una pequena lágrima se desliza por mis mejillas cuando la recuerdo, el tiempo pasa pero ella cada día esta más clavada en mi corazón. Me pregunto repetidas veces si además de un empleo, habrá encontrado a alguien que remplace mi lugar, alguien que se haya ganado su amor. Recuerdo que sobre mi cuello cuelga una cadena de plata donde están nuestras alianzas, la agarro con fuerza, cojo la suya y poso mis labios sobre ella recordando el día en el que se la coloqué en su mano, el día más feliz de mi vida, nuestra boda. Tras varios minutos derramando lágrimas me las quito con rabia y decido salir a dar un paseo. Me coloco mis gafas negras y mi gorra con la letra ''G'' y me encamino hacia la calle para respirar un poco de aire. Me siento en uno de los bancos que hay, de pronto veo a Marta a lo lejos, no tarda en acercarse a mi tras reconocerme.

–¡Pablete! -Me dice.
–Vaya, no esperaba encontrarte aquí, que casualidad que hayas salido tú también por aquí a caminar. 
–Y no es casualidad, he visto como  salías del hotel un poco agobiado y bueno... quería saber que te ocurre. -Me dice mientras se sienta a mi lado, esperando una contestación por mi parte.
–Nada, simplemente estaba dando un paseo aprovechando mis últimas horas aquí. -Miento.
–Pablo... ya nos conocemos lo suficiente ¿no crees? -Me mira unos segundos. -Venga hombre, anima esa cara, pronto la tendrás a tu lado. -Me dice mientras me guiña un ojo. Sin duda a esta mujer no se le puede mentir.
–Imposible engañarte ¿eh? -Digo un poco más animado.
–Es difícil lograrlo. -Se mantiene en silencio. De pronto saca del bolsillo de su pantalón su móvil, me da un pequeño golpecito en el hombro. -¡Vamos a hacernos una foto! -Me dice mientras abre la aplicación de la cámara y nos enfoca. A pesar de no tener la mejor cara del mundo en estos instantes, hago el esfuerzo y me coloco ante la cámara. Me enseña la foto pero segundos después la borra. -Menuda cara... ¡pon una de esas que sueles por tú! -Me dice mientras vuelve a colocar la cámara. Pese a mis ganas, hago una mueca.
–¿Así mejor? -La pregunto y ella asiente.
–Será mejor que volvamos al hotel, el avión sale en una hora y cuanto antes vayamos al aeropuerto mejor. -Me dice mientras guarda su móvil y se pone en pie. Comienza a caminar, la sigo. Caminamos algo deprisa, llegamos y subimos hacia nuestras habitaciones pero antes me indica que en cinco minutos quedemos abajo.

Entro a la habitación, cierro la puerta y allí está Adriana acabando de hacer su maleta, me mira de malas formas en cuanto se percata de mi presencia. Cierra la maleta y la pone sobre el suelo, agarro mi maleta y me encamino hacia la puerta para salir. Me monto en el ascensor con la idea de que ella bajará después de mi pero minutos después cuando las puertas del ascensor parecen cerrarse a parece ella, se monta en este dándome la espalda sin dirigirme la palabra. Llegamos a la planta donde se encuentra la recepción, salgo y voy a entregar la tarjeta de la habitación, ella hace lo mismo. Salgo por la puerta del hotel, mientras me dirijo a esta veo como algunas fans me esperan a fuera. Camino rápidamente hacia ellas para atenderlas ya que es lo mínimo que puedo hacer. Estoy varios minutos con ellas, me entregan varios regalos, me echo alguna que otra foto con ellas, firmo algunos discos... y finalmente me despido de ellas agradeciéndoles su cariño. Marta me ayuda con todos los regalos ya que son demasiados. Vamos caminando hacia el aeropuerto, el camino se me hace algo incómodo pero intento no pensarlo mucho. Llegamos al aeropuerto, facturamos las maletas y nos sentamos en un banco, yo aprovecho para guardar los regalos en la maleta para que no se estropeen. A lo lejos veo como un grupo de chicas se acercan a mi. Hago lo que he hecho a la salida del hotel, fotos, besos, autógrafos, abrazos... me despido de ellas y vuelvo a sentarme en el banco bajo la atenta mirada de Adriana, la cual no es que sea precisamente buena ante la situación. Me cruzo de brazos hasta que por fín hacen la llamada a los pasajeros, subimos al avón y esta vez me siento en el asiento junto a Marta, dejando a Adriana sola. Me acomodo en el asiento mientras que la azafata de las correspondientes instrucciones de vuelo, no la presto atención. Poco a poco el avión comienza a despegar, nos quedarían alrededor de unas doce horas aquí, horas que se me iban a hacer más bien eternas. Aguanto mi cabeza con una mano, cierro los ojos para evitar el contacto de mi mirada con la de Adriana. Me duermo unas cuantas horas, las cuales me han servido para no pensar tanto. El vuelo transcurre rápido, más de lo que yo esperaba. Doy alguna que otra cabezada, hasta que de pronto Marta me indica que ya estamos cerca. Mis ganas por bajar de aquí aumentan a cada instante, estos asientos son bastante incómodos. El vuelo transcurre tranquilo, poco a poco nos vamos acercando, mis nervios aumentan, llegar a España de nuevo me alegra. Tras bastantes horas aquí metidos, el avión comienza a despegar. Me levanto algo mareado, bajamos las escaleras con cuidado y cogemos las maletas. Por fín aquí, nunca pensé tener tantas ganas de pisar este suelo del aeropuerto, la tortura de aguantar a Adriana poco a poco llega a su fín...


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