4.1.14

Cap. 104: Barcelona

Narrado por Aurora:

Acabo de leerla un pequeño cuento a la pequeña Sofía, regreso a mi habitación con el fin de descansar, el embarazo cada día hace que me encuentre más cansada de lo habitual. Dejo el móvil cargando sobre la mesilla de noche, de pronto empieza a vibrar, no tardo en responder.

–Hola mi niña, ¿te he despertado? -No tardo en reconocer su voz, es Hugo.
–Hola cariño, no tranquilo aún no había cogido el sueño ¿todo bien? -Pregunto ante su llamada, la cual no esperaba que sería a estas horas.
–Mejor que nunca. Mira por la ventana de tu habitación a la calle. -Le hago caso, camino hacia la ventana la cual no está muy alejada de la cama, muevo la cortina que no me permite ver y observo la calle, Hugo está apoyado en el coche con el teléfono pegado a la oreja.
–Estás loco... ¿qué haces aquí a estas horas? -Pregunto con una sonrisa.
–Anda tonta, baja que tengo algo para ti. -Tras escuchar esto, cojo la bata y me la amarro, la casa parece estar en silencio, todo el mundo duerme plácidamente. Bajo por las escaleras con cuidado de no hacer ningún ruido que pueda alterar su sueño. Abro la puerta de la calle cuidadosamente y la dejo medio abierta. Ahí está Hugo, estira sus brazos y no tarda en cogerme en brazos dándome un ligero beso en la comisura de los labios.

–Estás preciosa, incluso cuando estás en pijama y bata. -Ríe y no puedo evitar contagiarme de su risa.
–¿Qué haces aquí a estas horas? Mañana trabajas y... -Digo mientras le miro con una tímida sonrisa.
–Trabajaba. -Me quedo impactada al oír que habla en tiempo pasado.
–¿Trabajabas? Eso quiere decir que te han despedido, pero... ¿¡por qué!? Si tú eres un gran periodista.
–Tranquila princesa, no me han echado de ningún lugar, al contrario. Me han ascendido Aurora, me mandan a Barcelona. -Me lo dice serio, como si trataría de decirme algo más.
–Me alegro Hugo, pero entonces... ¿esto es una despedida? -Hugo y yo llevamos muy poco tiempo juntos, cuando empecé mi relación con él quizá no le queria, pero poco a poco estoy dejando atrás el pasado que tuve con Pablo, creo estoy empezando a quererle.
–¿Y por qué iba a ser una despedida esto?
–Si tu te vas y yo me quedo aquí... no sé, no creo que tengamos mucho futuro, se por experiencia que las relaciones a distancia a largo plazo dan muchos problemas y yo no quiero revivir eso.
–Cielo, no te voy a dejar por nada del mundo, si estoy aquí no es solo para darte la noticia si no porque... -Se gira, abre la puerta del coche y saca de la guantera de este un sobre de color marrón. -Ábrelo. -Me dice con una sonrisa.
 –¿Qué es? -Cojo el sobre expectante, lo abro con cuidado. Saco unos papeles pequeños que hay en su interior, pongo la vista en ellos y comienzo a leer su contenido. Son unos billetes de avión.

Vuelo con destino Barcelona desde Málaga - 1 de Octubre de 2013 a las 11:30h.

Me quedo impactada, con las piernas temblorosas y sin saber que hacer o decir. La cara de Hugo muestra nervios.

–Yo... yo... no sé que decir la verdad. -Digo aún nerviosa.
–Es tan sencillo como decir sí o no. ¿Estas dispuesta a dejarlo todo atrás y empezar una nueva vida conmigo en Barcelona? -Me dice con una sonrisa.
–Hugo, pero esto es muy pronto, pasado mañana es día 1 y... no sé.
–Mi niña, es pronto pero no creo que nada nos retenga aquí, a ti te vendrá bien, buscarás un empleo allí y si es por el bebé te dije que sería como su padre y lo voy a cumplir, todo estará bien. Voy a cuidaros con mi propia vida sin es necesario. -Hay cosas que me dicen que debo quedarme aquí, que mi lugar esta aquí pero necesito cambiar cambiar mi vida y está claro que si sigo en Málaga jamás podré ser feliz, todo está destinado a que me encuentro con Pablo y no quiero, me voy a Barcelona, no lo pienso más.
–Nos vamos a Barcelona. -Digo con una sonrisa. En cuanto oye esa frase salida de mi boca, no tarda en volver a cogerme en brazos, se acerca y me da un beso en los labios.
–No te arrepentirás de haber escogido esto, te lo prometo. -Me dice sin parar de sonreír.
–Solo que hay un problema... -Digo. -Sigo casada.
–Eso no es ningún problema, conozco a varios amigos abogados que desde Barcelona podrán tramitarlo todo sin problema, no te preocupes.
–Gracias Hugo. -Le digo con una sonrisa.
–Tengo que dejarte princesa, mañana debo de madrugar para ir a la oficina a terminar de recoger mis cosas. -Me da un beso y se despide de mi. -Mañana te llamo ¿de acuerdo? -Se monta en el coche, arranca y se va.

Me quedo con una sensación bastante extraña en mi interior, pero se que esto es lo que mejor me conviene y ya no hay marcha atrás, en cuestión de horas, desaparezco de la que ha sido mi tierra todos estos años, las calles no volverán a verme. Me meto en el interior de la casa, subo nuevamente a la habitación y puesto que tengo que despedirme de mucha gente, empiezo por hacerlo con Marta, la llamo para quedar mañana y así despedirme.

–¿Marta? Hola cielo, te llamaba para ver si te apetecía quedar mañana para cenar o algo, te echo de menos. -La digo mientras me siento en la cama.
–¡Hola mi niña! Parece que me has leído el pensamiento, justo pensaba llamarte en un rato para preguntarte si te apetecía, a si que sin problema.
–Estupendo, ¿que te parece si quedamos a las nueve en el restaurante al que vamos siempre?
–Me parece bien, allí estaré, buenas noches cielo. -Cuelgo y  me meto en la cama, mañana es un duro día.

Abro mis ojos poco a poco, parece que llueve, pues oigo la lluvia caer sobre el cristal, parece un día triste. Me coloco las zapatillas de andar por casa, abro el armario y cojo algo de ropa abrigada ya que parece que hace algo de frío. Me doy una rápida ducha y bajo a desayunar, siguen durmiendo. Desayuno rápidamente y voy al hospital, hoy tendré que hablar con Marina para contarle que me voy. Camino hacia el hospital, como cada día me dirijo al laboratorio, saco las llaves del bolso y abro la puerta. Marina no está, a si que tengo el tiempo necesario para pensar como decírselo. Me siento en una de las sillas hasta que llega. No tarda mucho en llegar.

–Buenos días Marina. -La digo ante todo.
–¿Buenos días? ¡Si aún no has empezado a hacer nada! ¿Te das cuenta de la hora que es? -Me dice bastante enfadada.
–Si lo sé, pero te estaba esperando, necesito decírtelo algo muy importante. -Pienso unos segundos por última vez como decírselo. -Marina, me voy. -Se queda callada.
–¿Te vas? ¿A dónde? -Me pregunta.
–A Barcelona, he decidido empezar una nueva vida allí.
–¿Pero tan mal te está yendo aquí? ¿Tienes algún problema con alguien? No sé, llevas poco tiempo aquí...
–Marina, he tenido problemas, problemas personas que me llevan a no querer vivir más en esta ciudad, quiero alejarme de aquí con mi hijo.
–¿Tú hijo? -Dice mientras me mira la tripa.
–Sí Marina, en su día no te lo conté porque era pronto pero estoy esperando a un bebé.
–Me da mucha pena que te vayas, aunque a veces tenga muy mal carácter y sea una exigente... -Me da un abrazo y eso si que hace que me impacte más.
–Gracias por estos días, me he sentido muy cómoda en este hospital de verdad, siempre os estaré agradecida.
–Eres una gran profesional, y seguro que allá donde vayas pensarán igual que yo, espero que todo te vaya bien y que tu hijo crezca sano y fuerte.
–Muchas gracias, no pensé que tu reacción fuera así, la verdad, me he equivocado al pensar que eras distinta, eres una gran persona Marina.
–¡Anda tonta! Al menos tú eres capaz de pensarlo, pero mucha gente aquí me tiene tirria y todo por ser profesional en el trabajo. Espero que estés bien, y no dudes que si un día decides volver aquí siempre tendrás un puesto para ti. -Me dice con una sonrisa.
–Gracias, en un rato bajaré donde Joaquín a firmar los papeles.
–Puedes ir ya a hacer los trámites, no es necesario que continúes aquí.
–Mi jornada laboral sigue en pie hasta que me vaya, a si que cumpliré hasta el último minuto.
–Tienes mucho que preparar a si que... -Me dice con una sonrisa, nunca pensé que Marina fuera así.
–¡Muchas gracias! -Digo nuevamente. Me despido con ella dándola un beso y bajo al despacho de Joaquín.

Joaquín sin duda es una gran persona. Acabo de firmar todos los papales, sin duda trabajar aquí ha sido increíble. Joaquín como Marina me dice que cuando quiera puedo volver, tendré un puesto aquí, se lo agradezco también a él y salgo del hospital.

Esto cada vez está más cerca, a cada instante que pasa, más me veo en el avión subida con destino a Barcelona. Ya solo quedarán recuerdos, vendré de vez en cuando a visitar a mi familia y por supuesto a la de Pablo, todas me han dando un inmenso cariño y apoyo. Siento tristeza de dejar todo atrás, las calles de Málaga, el olor a sus playas... en definitiva creo que echaré de menos todo esto, no todos han sido malos momentos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario