Narrado por Pablo:
Puesto que no he tenido narices de sentarla a hablar como dos personas civilizadas, la cojo en brazos en un descuido y la llevo a nuestra casa para ver si así recapacita. Durante el trayecto a casa va bastante enfurecida, pidiendome repetidas veces que detenga que coche para que se baje, no la hago caso pero al llegar se intenta escapar, vuelvo a cogerla en brazos para subir a casa, sigue insistiendo en no querer hablar conmigo pero esta vez me adelanto y la abro mi corazón, la hago saber que no puedo dejar de quererla y que nadie ocupará el lugar que ella ocupa en mi corazón y en mi vida. Parece que se calma cuando la cuento todo esto, me mira dulcemente y puedo notar perfectamente como tiembla cuando la rozo. Esto no logra que se ablande y me perdone, insiste en que no me puede perdonar tan fácilmente y que debe irse, la llevo por todo el pasillo de la casa hasta la habitación que he preparado para nuestro bebé, parece impresionada además de impactada pero nuevamente vuelve a salir con que debe irse, esta vez camina hacia la puerta pero me adelanto, la freno cogiendola de una de sus manos, preguntandola si realmente piensa seguir negando que siente algo por mí, en un descuido abre la puerta y sale de esta, la vuelvo a coger una vez más en mis brazos, me meto en el interior de casa cerrando la puerta y pegandola más contra mi cuerpo. Intento besarla como llevo deseando todos estos meses separados pero no duda en rechazarme, insisto nuevamente y parece que al final no puede reprimir ella tampoco sus ganas. Sus besos, como los extrañaba todos estos meses, la digo que la quiero y para mi sorpresa por su boca sale un ''yo también'. La invito a pasar la noche conmigo, necesito volver a sentirla mía y demostrarla que la quiero tanto como el primer día o más. La cojo en brazos y la llevo a la habitación donde la tumbo sobre la cama, la cual está llena de pétalos. Entre besos y caricias la hago mía, puedo notar perfectamente como ella me quiere aún. Doy por hecho que esto es una reconciliación pero para mi sorpresa de repente se levanta de la cama y se empieza a vestir, me dice que esto ha sido un error y que no debería de haber pasado, esto me descoloca. La pregunto que es lo que ha cambiado de hace unos minutos hasta ahora para que reaccione así y el motivo de todo esto es que se va a vivir a Barcelona con su nueva pareja, no puede ser, esto tiene que ser algún tipo de broma, una broma de muy mal gusto. Esto me da a pensar que todo ha sido mentira, que sus palabras no han sido más que eso, palabras y no sentimientos, y que lo de hace un rato es puro sexo, sexo sin amor. Trato de impedir que se marche, hace caso nulo mirandome por última vez cruza la puerta y se va, no la importa verme sufrir de esta manera. Os juro que en este preciso momento no dudaría en dar de golpes a todo lo que se me pusiese delante a modo de rabiar y dolor, no puedo entender que está pasando por su cabeza. ¿Tan malo he sido en las últimas horas? Sinceramente esto lo veo más bien como una auténtica tomadura de pelo porque si no no le encuentro otra explicación. No puedo contener mis lágrimas, pensé que esto sería una nueva oportunidad que el destino quiso darnos pero he sido tan imbécil al poderlo pensar... esto es horroroso. No puede irse, no puedo permitir que lo haga ¿qué pasa con todos estos meses? ¿Todo ha sido una farsa? No sé que pensar.
Son las cuatro de la madrugada, poco a poco mi llanto se va calmando y yo parece que también. ¿Habrá sido todo esto una simple venganza? No pienso seguir torturando más mi mente, si esto ha sido solamente un estúpido juego prefiero escucharlo de su boca. Es algo tarde pero decido llamar a Marta, ella es la única persona que puede ayudarme a detener todo esto.
–¿Marta? -Digo tras saber que me ha cogido el teléfono.
–Pa... Pablo ¿tú sabes que hora es muchacho? -Me dice mientras bosteza.
–Lo siento Marta, pero es que no estoy bien, necesito tu ayuda. -Digo.
–¿Ayuda para qué? ¿Qué ha pasado Pablo? -Dice alarmada.
–Se que es tarde pero necesito que vengas a casa, es difícil de explicar. -Le pido.
–Está bien, dame veinte minutos y estoy ahí. -Me cuelga el teléfono.
Tomo una buena ducha de agua fría, no he dormido absolutamente nada, aunque sinceramente ni lo noto, no tengo ganas de dormir en este preciso momento. Me visto y mientras que Marta llega comienzo a dar vueltas por la habitación a modo de nervios, los cuales no se calman del todo. El timbre suena y no tardo en ir hacia la puerta. Miro por la mirilla de esta, veo que es Marta y al abrir la puerta no dudo en echarme a sus brazos abrazándola con fuerza.
–¿Qué tienes Pablo? -Me dice mientras levanta mi cara para comprobar que me pasa.
–Aurora... -Comienzo a llorar. -Se va a Barcelona a vivir con su novio. -Continúo la frase entre llanto. Me agarra de la cintura y entramos dentro.
–¿Cómo? ¿A Barcelona? Pero si yo no la he visto tan enamorada como para que... -Interrumpo la frase.
–¿Qué? ¿Tú sabías que tenía a otra persona y no me lo cuentas? -Digo impactado.
–Se puede decir que sí, no quise contártelo porque se que si lo hacia te echarías atrás en el plan y eso no podía ser. Me parece subrealista que se vaya a vivir a una nueva ciudad con un chico que ha conocido en menos de un mes, todo esto es ridículo. -Cuanto más recuerdo esas palabras de despedida, más ganas de llorar me entran. -¿Qué es lo que ha pasado exactamente? -Me pregunta.
–Nada, soy un auténtico imbécil que no debería haber hecho nada, nada. -Me separo de Marta y comienzo a caminar de un lado hacia otro.
–Si no me lo cuentas poco te voy a poder ayudar Pablo. ¿Qué es lo que ha pasado para que estés así? -Insiste.
–Te he dicho que se va a Barcelona con su nuevo y adorado novio. -Digo con rabia. -Me dice que me quiere, se acuesta conmigo y después me lo suelta así, como si nada... como si yo fuera un maldito muñeco que ni siente ni padece.
–Tranquilo, esta vez el que mereces una explicación eres tú. -Se acerca a mi para abrazarme mientras que acaricia mi espalda para intentar calmarme.
–Esto no puede ser más que una venganza, joder... la había dicho todo lo que sentía ¿y así me lo paga? Vale que yo haya sido un auténtico cabronazo en los últimos meses pero no merecía que jugara conmigo de esta manera, no lo merecía.
–¿Cuando coge el avión? ¿Te lo dijo? -Pregunta interesada.
–No lo sé, solo me dijo que en unas cuantas horas.
–Esto no se puede quedar así ¿me oyes? Vamos a ir al aeropuerto a buscarla para que al menos te explique que es lo que está pasando.
–¿Y como piensas apartarla de ese imbécil? Estarán juntitos deseando volar a Barcelona, ni si quiera sabemos a que hora se va.
–Nosotros no lo sabemos, pero con la ayuda de alguien será fácil averiguarlo además de quitar del medio durante unos minutos a su novio. -Saca del bolsillo del pantalón el móvil y marca un número, el cual no sé de quien es.
–¿Ángela? Necesito tu ayuda, se que es tarde pero necesito que me hagas un favor, es importante. ¿Tú sabes que Aurora se marcha a Barcelona a vivir con Hugo verdad? Bien, pues necesito que te enteres de a que hora es ese maldito vuelo y del número de su novio, es muy urgente que lo consigas, por favor. ¡Gracias! Te debo una.
Cuelga el teléfono con una sonrisilla y se dirige hacia mí.
–En unos minutos cuando lo sepa nos llamará, va a intentar preguntarla a Aurora sin que sospeche. La pedirá el número de su novio Hugo con la escusa de tenerlo por lo que pueda surgir.
–¿Hugo? ¿Se llama Hugo? Valiente imbécil. -Digo con ira.
Me quedo en silencio en compañía de Marta esperando esa ansiosa llamada. Nos sentamos en el sofá, apoya su cabeza sobre mi hombro y nos vamos quedando algo dormidos hasta que el teléfono hace que nos sobresaltemos.
–¿Ángela? ¿Lo tienes? Vale, espera que cojo un papel para apuntarlo. -La paso un bolígrafo y un papel para que lo anote. -Ahá, perfecto. No pasa nada, no te preocupes, ya te contaré... ¡mil gracias, eres un sol! -Cuelga el teléfono con una sonrisilla. -¡Lo tenemos! -Dice entusiasmada.
–Y bien... ¿cómo piensas lograr separar de Aurora durante unos minutos a ese estúpido?
–Será sencillo, tú espera a mañana y lo sabrás.
Algo más calmado, nos quedamos finalmente dormidos los dos. Abro lo ojos y son las diez de la mañana, ambos nos hemos quedado traspuestos en el sofá. Me levanto, me cambio de ropa y preparo el desayuno, a continuación despierto a Marta. Son las once menos diez de la mañana, puesto que tengo que aclarar muchas cosas, caminamos hacia el aeropuerto, vamos en mi coche y en el trayecto Marta se encarga de quitar a Hugo del medio durante unos minutos a modo de distracción.
–¿Hugo? Sí hola, soy Marta una amiga de Aurora y bueno... ella me ha llamado y me ha dicho que no puede coger el avión a las 11:30h porque tiene una cita con el ginecólogo por tanto cogerá el siguiente vuelo que está programado para las 13:30h pero para que no pierdas el billete si que puedes cogerlo tú a esa hora. No contaba con esa cita pero el ginecólogo lo cree conveniente para ver si todo marcha bien antes de coger el avión, también me ha dicho que no la llames porque en la consulta no se puede tener el móvil encendido y ella lo apagará. De nada, espero que tengas un buen viaje, hasta luego. -Cuelga y me mira con una sonrisa.
–¿Pero como actuas así de bien? ¡Madre mía! Como ha caído... -Digo con una sonrisilla.
–Por supuesto que tenía que caer, ahora todo será más fácil.
Llegamos al aeropuerto, la hora va demasido justa puesto que ya son las 11:20h. Me bajo del coche junto a Marta, me coloco una gorra y unas gafas para evitar que me reconozcan, hoy precisamente no quiero interrupciones. Entro en el aeropuerto, hay personas que si parecen reconocerme pero no me dicen nada, camino y camino mirando por todos los lados, me cuesta verla entre tanta multitud de gente pero ahí está, sentada en un banco leyendo una revista. Corro hacia ella como pocas veces, me paro en frente de ella, me ve y levanta la mirada del papel.
–No te puedes ir así. -Le digo.
–¿Qué hacéis vosotros aquí? Mi vuelo sale en unos minutos y...
–¿Realmente te piensas ir? ¿Realmente piensas que lo más conveniente para ti es alejarme de ti y de nuestro hijo? Y lo de anoche... ¿simplemente ha sido sexo sin amor? Vamos, no mientas, no estás a punto de coger ese avión por propia voluntad, te vas a ir a una ciudad sin conocer realmente a la persona con la que vas a convivir, esto es ridículo. -Marta no dice nada.
–¿Y tú que sabes lo que yo siento? ¿A caso sabes tú las ganas que yo tengo de irme de aquí? Me voy a ir, está decidido, y sí... lo de anoche solo fue una diversión, lo pasé muy bien contigo bajo las sábanas pero ya está Pablo, ya está. -Me dice. Me quedo impactado bajo esa fría forma de contestar que tiene. La cara de Marta como la mía muestra asombro.
–Sabes que me quieres, que ninguno de los dos podemos reprimir lo que sentimos... te quiero joder y tú a mi también, me lo dijiste anoche.
–¡Que no te quiero, joder! Me voy, me voy para no verte más, se feliz. -Se acerca a Marta y la dos besos como despedida.
–Aurora ¿cómo puedes ser así de fría? -La dice Marta.
–¿Perdón? ¿Ahora tú también vienes a darme lecciones o qué? No tenéis ni pizca de idea de nada... de nada.
–¿Estás segura de querer acabar con esto? Si coges ese avión no esperes que cuando vuelvas esté aquí esperándote como un tonto, como el tonto que llevo siendo todo este tiempo, el tonto que está aquí intentado que no te vayas. No te voy a esperar Aurora, y aunque me cueste la vida te arrancaré de mi vida y de mi corazón como sea.
–Pues muy bien Pablo, es lo que quiero, que te alejes de mi de una vez, que vivas tu vida porque yo ya no siento nada por ti, nada. -Sigue estando fría.
–Muy bien Aurora, si es lo que deseas perfecto... todos estos meses llevo pensando en que podríamos volver a ser lo que eramos pero creo que no, parece que esa persona a la que estás esperando para coger ese avión te ha cambiado. Pero dime... ¿dónde está? ¿Te quiere y te deja plantada minutos antes de coger el avión? Curiosa su forma de quererte ¿no? -No pone demasiada buena cara al oír mis palabras.
–¿Qué estás diciendo Pablo? Hugo es un periodista bastante importante y si que vendrá, me quiere y me valora no como tú.
–¿Te valora? ¿Sí? ¿Y te hace el amor tan bien como yo? ¿Te quiere tanto como yo? ¡Dime! -La agarro del brazo cuidadosamente acercándome más a ella. -Puedo notar como tiembla. -¿Lo ves? No sientes nada por esa persona, me quieres a mí.
Una voz por megafonía anuncia que los pasajeros deben ir subiéndose el avión ya que está a punto de salir.
–¿Estás segura no? Es tu última carta... ¿estás dispuesta a vivir atada a alguien a quien no quieres?
–Sí. -Lo dice en un tono no demasiado claro.
–Perfecto, se acabó entonces, ojalá seas tan feliz como lo fuiste conmigo, aunque no lo reconozcas tu amor por mi sigue vivo. Vámonos Marta, paso de seguir luchando por alguien que no me merece.
En el fondo, me siento tocado y hundido, muy hundido y aunque intento mantenerme fuerte no aguantaré mucho más. Miro hacia atrás mientras camino, parece que nada la hace echarse atrás, camina hacia el avión como si nada la importarse. Marta me abraza mientras caminamos, por suerte llevo las gafas puestas y nadie puede notar que estoy llorando.
–Tranquilo, todo pasará... -Me susurra.
–Todo se acabó, se acabó y no entiendo por qué...
–Shh...
En este momento solo quiero llorar, llorar y más llorar... me cuesta creer que todo esto es verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario