8.1.14

Cap. 107: Aunque lo intente no puedo dejar de amarte, perdóname mi vida (2)

Narrado por Aurora:

Tras lo ocurrido camino hacia casa abatida, cansada... sin ganas de absolutamente nada. Llego a casa, e intento fingir que nada ha ocurrido y que todo está bien. Todo el mundo duerme, menos yo que me pasaré la noche en vela. No sé si lo que ha pasado está bien o mal, solo se que los sentimientos han vuelto a mí y que ahora solo logran confundirme, a pesar de ello no puedo dejar a Hugo así, lo mejor será que me vaya como tenía pensado. Entre miles de sensaciones y pensamientos logro dormirme, pues en unas horas mi avión hacia la no felicidad sale. Al despertar me ducho y termino de recoger todas mis cosas, desayuno, me despido de la familia lo más rápido posible para así evitar más lágrimas. Camino hacia el aeropuerto, a ratos con ganas de mandarlo todo a la mierda. Llego y facturo la maleta, aún quedan unos cuantos minutos para que mi vuelo salga, supongo que Hugo esté al llegar. Me siento en un banco mientras que leo una revista para así no pensar tan negativamente. Los minutos transcurren y noto como una presencia se pone enfrente de mí. Levanto la vista del papel hacia el frente y noto como se trata de Pablo. No puedo entender que hace de aquí, volvería a salir huyendo de aquí sin pensármelo dos veces, viene acompañado de Marta. No sé que demonios se me pasa por la cabeza la cuestión es que acabo mostrando una imagen equivocada de mi, le trato con pura frialdad. Está aquí por última vez para ver si recapacito y vuelvo a su lado, me dan ganas de llevar a cabo esa acción pero no puedo, no puedo. Me pregunta si todo lo de anoche ha sido solo sexo, sexo sin amor, si le quiero... a todo esto la respuesta es negativa ¿por qué estoy mintiendo de esta manera? ¿Por qué miento a mi corazón? No entiendo porque reacciono así, me estoy comportando como una auténtica borde sin sentimientos, como si no sintiera nada por él cuando más bien es al contrario. Por última vez me lo propone, pero sigo en mi línea, tras haberlo intentado se va, parece apagado pero aún así no doy mi  mano a torcer tan fácilmente. Debo de subir al avión ya que hace rato que lo han anunciado, no sé porque estoy caminando hacia un rumbo al que no quiero ir, mi felicidad y el amor de mi vida a pesar de todo se están yendo. Camino hacia las escaleras del avión, lentamente... Hugo no aparece, y por una parte no niego que me gusta que no esté aquí, es una buena escusa para no coger el avión. Espero un par de minutos para ver si viene pero nada... ¿pero que demonios estoy haciendo esperando a alguien a quien no quiero mientras dejo marchar al gran amor de mi vida? En un arrebato hecho a correr tras él, no paro de apartar e incluso empujar a la gente mientras intento alcanzarle. Grito su nombre, la gente me mira como si de una auténtica loca se tratase.

–¡Pablo! ¡Pablo! ¡Te quiero! -No sé si es que no me escucha o directamente después de todo decide no escucharme. Continuo gritando mientras corro tras él, finalmente y mientras voy apartando a gente llego a él. -¡Pablo espera! -Veo como se gira, sus ojos a pesar de ser tapados por las gafas los noto llenos de lágrimas. Doy un pequeño salto, rodeo mis piernas en su cintura mientras que le abrazo con fuerza.
–¿Qué haces aquí? ¿No deberías de estar subida ya al avión? -Me dice mientras me separa de él.
–No... no, imposible irme de aquí sin ti, te amo, y eso no lo puede cambiar nada ni nadie. -Puedo notar como poco a poco se va formando una sonrisa en su cara.
–¿De verdad? ¿Y lo de antes? -Me dice dubitativo.
–Lo siento mucho mi vida, todo lo que te he dicho ha sido pura mentira... te amo, te amo, te amo. -Me acerco a él, lo abrazo con fuerza nuevamente, poso mis labios contra los suyos hasta que se funden en un beso. Marta sonríe.
–Esto tiene que ser un sueño o algo... un sueño hecho realidad. -Se separa de mí durante unos minutos.
–No es un sueño Pablo, lo siento tanto... siento haberte hecho creer algo que no era. -Le beso con ganas nuevamente.
–¿Eso quiere decir que volvemos a pesar de todo? ¿Me quieres? -Me dice sonriendo.
–Eso quiere decir que no me quiero separar de ti nunca, en la vida y que te quiero con todo mi corazón. -Rodeo con mis brazos su cuello, ambos sonreímos.
–No sabes lo feliz que me haces princesa pero... ¿que pasará con Hugo?
–Hugo no ha venido, quizá solo haya sido un capricho para él... -Digo mientras continúo en los brazos de Pablo.
–Aurora, Hugo no ha venido porque nosotros hemos tenido un poquito que ver. -Dice con una tímida sonrisa Marta.
–¿Qué? ¿Y donde está entonces? -Pregunto mientras bajo al suelo.
–En Barcelona supongo. -Dice Pablo.
–Digamos que nosotros conseguimos su número y le dijimos que tenías ginecólogo y que por tanto cogería el primero el avión...
–¡Mierda! Tengo que llamarle y explicarle todo esto.
–Ya habrá tiempo ¿no crees? Ahora solo me interesa que recuperemos el tiempo perdido, solos tú y yo... y por supuesto nuestro bebé. -Vuelve a sonreír.
–Tienes razón, ya habrá tiempo para todo. -Me acerco a él y nuevamente le beso, como extrañaba sus besos.
–Te amo. -Me dice dulcemente.
–Y yo a ti mi amor. -Le digo.
–Enhorabuena a los dos, me alegro de que lo hayáis solucionado, creo que me iré a casa caminando... -Ríe.
–Sin ti no habría sido posible todo esto, gracias Marta, te debo muchísimo. -Dice Pablo.
–Con que seáis felices me doy por satisfecha, adiós parejita. -Nos guiña un ojo y se va dejándonos solos.

Nos agarramos de la cintura mutuamente, puedo notar la felicidad que desprendemos ambos. Menos mal que no decidí coger ese avión, si no a estas alturas ya me estaría arrepintiendo. Caminamos hacia el coche, tanto como Pablo y yo no podemos dejar de sonreír. Montamos en el coche, arranca y no sé donde vamos, solo sé que estoy feliz. Aparcamos el coche en frente de casa y subimos, va siendo hora de recuperar el tiempo perdido.

–¿Te habrías ido realmente? -Me dice nada más sentarnos en el sofá de casa.
–No, si lo habría hecho me estaría arrepintiendo toda mi vida, no puedo dejar de amarte... perdóname mi vida, lo siento. -Vuelvo a decir.
–Estos meses han sido una locura, pero también es normal que reacciones de esa manera, perdóname tu a mi. -Acaricia mi espalda.
–Olvidemos todo Pablo, empecemos de cero... no quiero más problemas, no quiero estar sin ti más tiempo.
–De cero princesa, pero para eso... -Me lleva de la mano hacia la habitación, se sienta sobre la cama y se quita la cadena que está colgando siempre de su cuello. Tiene nuestras dos alianzas colgadas de ella.
–No puedo creer que las conserves aún...
–Por supuesto, y para que todo esto vuelva de cero... -Coge la mía y me la coloca sobre el dedo.
–Yo nos declaro marido y mujer nuevamente. -Dice riendo, me uno a su preciosa risa, la que tanto extrañaba oír.
–Te echado tanto de menos que todo se me ha vuelto una locura... -Me susurra al oído.
–Ya estamos los dos, juntos, solos... nada nos separará nunca más. -Le agarro de la cintura, me atrae contra su cuerpo. Aparta el pelo de mi cara, y me besa.

Me tumba sobre la cama cuidadosamente, se pone sobre mí esta mientras que va dejando un recorrido de besos por todo mi cuerpo, hace que tiemble con solo una de sus caricias sobre mi piel. Su cálido aliento pegado sobre cada poro de mi piel. Acaricia todo mi cuerpo, de vez en cuando me mira y sonríe picaramente. En estos instantes juro reventar de felicidad. Va acariciando mis piernas, me descalza con cuidado y vuelve a ponerse sobre mí, echa mis manos hacia atrás, entrelaza sus dedos en los míos. Desabrocho su pantalón con ganas, no se le quito del todo para así dejarle con más ganas. Muerde mi labio inferior y un leve quejido sale de mi boca, sonríe picaramente. Juega con el borde de mi camiseta, la levanta poco a poco tirando de ella mientras intenta deshacerse de ella en el menor tiempo posible. La tira al suelo y yo continúo quitándole los pantalones, no para de besarme. Se deshace poco a poco de mi ropa y yo de la suya, ambos quedamos en ropa interior. Me levanto de la cama dejándole con ganas de más.

–No sabía que querías jugar mi niña... -Me dice pícaramente desde la cama.
–Pues sí, me apetece jugar de una manera un poco... -Me acerco a su oído y le susurro. -Diferente. ¿Te atreves?
–Si es contigo, a todo... absolutamente a todo. -Me dice con una sonrisa pícara

En cuanto afirma, voy a la cocina y decido coger unos cuantos hielos del congelador, los meto en una bolsa de plástico y regreso a la habitación. Se muerde el labio inferior en cuanto me ve en el marco de la puerta de la habitación.

–¿No piensas que han subido enormemente las temperaturas? Los meteorólogos recomiendan refrescarse con abuandante agua... ¿tú que piensas Pablete? -Pongo una rodilla sobre la cama.
–Pienso que si ellos lo dicen será verdad. Y sí... las temperaturas han subido mucho. -En un descuido me coge y me tumbre nuevamente sobre la cama, cojo un hielo y comienzo a recorrer su torso, su espalda... cada esquina de su cuerpo que vuelve a permanecerme. Él repite la acción conmigo, desabrocha ligeramente el enganche de mi sujetador mientras lo deja caer sobre el suelo y así con el resto de mi lencería. Juego con la cinta de sus bóxers hasta que los dejo caer junto al resto de la ropa. Me lleva al cielo con delicadeza y sobre todo con muchísmo amor... muerde el lóbulo de mi oreja y me vuelve a susurrar.

–Late, late  fuerte el pulso agárrate fuerte... -Agarra mis manos con fuerza y vuelve a elevarme al cielo solo como él sabe.

Se tumba en mi pecho, acaricia mis manos y juega con mi pelo.

–Te echaba de menos... -Me dice con una sonrisa de las suyas.
–Ni tanto... seguro que lo has pasado muy bien con otras ¿no?
–No te miento, cuando lo dejamos estuve con una chica unos cuantos días, de hecho viajó conmigo a Argentina, a pesar de no tenerlo claro empezamos una relación pero aquello no era amor. -Acaricia mis mejillas.
–¿Y no sabes nada de ella? -Pregunto.
–No, la dejé porque era demasiado celosa y bueno porque estaba cansado de fingir algo que no sentía.
–Mejor porque... tú eres solamente mío, y si tengo que arrancar pelos de cabezas lo haré. -Río y se une a mi risa.
–Me queda claro, y lo mismo digo... nos pertenecemos mutuamente. -Dice riendo.

Nos quedamos en silencio, compartiendo besos y caricias como en los viejos tiempo. Mi felicidad ahora mismo es incontable. Es increíble, vuelvo a tener al hombre de mi vida a mi lado, al amor de mi vida, por fín...

3 comentarios:

  1. Pooooor fiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin!! No veía el día que llegara... Más feliz que una perdiz!! =D GRACIAS chicas ;)

    ResponderEliminar
  2. Me encanta necesitaba ya una buena dosis de tu novela y más aún si va con reconciliación incluida. Sigue pronto besitos

    ResponderEliminar
  3. Ganas... muuuuuuchas ganas de leeros de nuevo ^^

    ResponderEliminar