8.12.12

Cap. 43: Vente a vivir conmigo.

Narrado por Pablo:

Me desperté a las 5 de la madrugada, tenía sed y no dudé en ir a la cocina a por un vaso de agua, mientras bebía desde la cocina escuché a Aurora gritar, no dudé ni dos segundos en ir corriendo a la habitación para ver que estaba ocurriendo.

–¡Aurora! Eiiii ¿Estás bien? por favor dime que pasa. –Pregunté con cierto tono de nerviosismo a la vez que me sentaba a su lado.
–No sé que me pasa Pablo, he tenido una pesadilla con ese tipo otra vez. –Comezó a llorar.
–Shhh... ya está mi niña, solo es eso, una simple pesadilla, yo estoy aquí contigo y no dejaré que nada ni nadie te haga daño, te lo prometo. –Sequé sus lágrimas con mis nudillos.
–Tengo miedo Pablo, mucho miedo... 
–No tengas miedo, ese cabronazo no se volverá a acercar a ti, al menos que quiera que le arranque la cabeza.
–Pablo por favor, túmbate aquí a mi lado por favor, te necesito más que nunca... –Susurró sin dejar de llorar.
–Yo me voy a quedar aquí contigo todo lo que queda de noche, velaré por tus sueños... ahora descansa ¿vale? verás que mañana todo esto será un mal recuerdo...

Se volvió a quedar dormida, la costó volver a conciliar el sueño pero lo logró, ahora quien no dormía era yo, los problemas no me faltaban, no podía arrancarme de la cabeza lo de aquella noche, me sentía un cabrón. Entre dudas y no dudas me quedé dormido hasta la mañana siguiente. A la mañana siguiente ella seguía dormida, sabía que esto a ella la costaría olvidarlo pero con mi amor y cariño lo lograría. Sin hacer ruido me levanté de la cama, decidí darla una sorpresa, hoy la prepararía yo el desayuno, pero no iba a ser un desayuno cualquiera, opté por llamar a la floristería y encargar varios ramos de rosas de todos los colores, quería colocárselas por todos los lados de la casa, sabía lo mucho que a Aurora la gustaban las flores. El repartidor de la floristería me trajo nada más y nada menos que 15 ramos de rosas, las coloqué por toda la casa para que le daría alegría y después me metí a la cocina y preparé en una bandeja todo tipo de cosas para el desayuno... tostadas con mermelada, bollos, café... vamos, todo tipo de cosas. Fui a la habitación a comprobar si seguía dormida, seguía dormida, la verdad es que adoraba su cara angelical a dormir, me quedé varios minutos mirándola, hasta que me acerqué al borde de la cama, y la desperté entre besos y caricias.

–Buenos días bella durmiente... –Susurré cerca de su oído y con una enorme sonrisa.
–Buenos días amor. –Se inclinó en la cama y me besó dulcemente, a pesar de todo lo que la había pasado, ella siempre tenía buenos gestos y palabras para mi.
–Te está esperando en el salón un desayuno muy rico, a si que tú ahora te vas a dar una buena ducha relajante, mientras que yo termino de servir todo... 
–¿Me has preparado el desayuno? eres un cielo, en serio, gracias por apoyarme, eres el mejor novio del mundo. –Me volvió a besar tras pronunciar eso último.
–Eso es, pero antes quiero que te des una ducha, de agua caliente, para que te ayude a estar más tranquila, se perfectamente que en tu cabeza ronda aún...  
–Está bien, te haré caso, me ducho y te acompaño a desayunar ¿Vale? –Esbozó una sonrisa.

Narrado por Aurora:  

Pablo era un auténtico cielo de persona, había madrugado y había preparado un desayuno para mi, en momentos difíciles es la persona que consigue que sonría cuando no hay motivos para hacerlo. Me duché y me vestí, la ducha me ayudó a quitarme al menos unos minutos de la mente todo lo que me sucedió. Salí del baño y intenté afrontar el día con una sonrisa, Pablo merecía que al menos intentaría estar bien, simplemente por tratarme como es y por hacer por mi tanto como hace. Estaba sentando en una de las sillas del comedor, sin dejar de sonreír, y me hizo un gesto de que me sentase a desayunar, no dudé.
  
–Y bien... ¿te sientes mejor? –Pronunció mientras acariciaba mis manos.
–Sí, mucho mejor, gracias por tratarme así. 
–No tienes nada que agradecer, siempre te apoyaré, en todos los momentos, buenos o malos... por cierto, ¿Has visto que bonita está la casa con los ramos de rosas que he comprado solo para ti? –Sonrió.
–Uau... son preciosas Pablo, me encantan todos y cada uno de tus detalles, son únicos e inmejorables. –Pronuncié mientras me levantaba a acariciar las rosas que estaban metidas en agua.
Me alegra que te gusten, sabía que son tus preferidas y...
–Te quiero mucho, no te haces a la idea de cuanto, en serio. –Acaricié sus manos, y lo besé.
–Y yo a ti mucho más, has cambiado mi vida entera.  
–Madre mía, es que es increíble... está la casa preciosa... pfff... –Sin salir de mi asombro a ver aquello invité a Pablo a comer a lo cual él no puso objeción alguna, mi mente seguía llena de aquellos malignos pensamientos, pero por Pablo hacía lo que fuese, tampoco me vendría mal despejarme. Comimos en un restaurante no muy lejos de donde yo vivía, no tenía ganas de volver a casa, necesitaba despejarme e intentar olvidar todo.

–¿Qué te apetece hacer ahora cielo? –Pregunté a Pablo.
–mmm... no sé, lo que tú quieras, mientras que sea en tu compañía a mi me da igual el sitio...
–Está bien, pues ¿Qué te parece si vamos a nuestro lago? me apetece revivir momentos que pasamos allí, todos y cada uno de ellos son mágicos e inolvidables para mi. 

Pablo aceptó y fuimos, al llegar no había nadie, como siempre, era un lago donde se respiraba tranquilidad, justo lo que yo necesitaba. Nos sentamos en el césped de éste, rodeé su cintura con mis brazos, eran momentos únicos a su lado. De vez en cuando cruzábamos alguna mirada, hasta que tras largos minutos, él decidió romper aquel silencio.

–¿Sabes? –Pronunció mientras me miraba a los ojos y poniéndose serio.
–Dime. 
–Se que he sido un auténtico cabrón contigo, que la he cagado contigo mil veces, pero a pesar de todo lo malo que hemos pasado, yo me quedo con todo lo bueno, sin ti mi vida no sería lo que es estando contigo, verás... yo he tenido novias, pero jamás he sentido lo que siento por ti, contigo es todo distinto, tú me haces fuerte, con tus sonrisas, con tus 'enfandos' tontos de niña chica, con todo lo que haces, me haces fuerte, por eso te amo. –Sonrió.
–Se que últimamente las cosas no han marchado como deberían, pero todas las parejas tiene 'baches' tontos, y lo importante de todo esto es que ahora estamos juntos, como siempre, y eso por mi parte será siempre así, podemos tener mil peleas si es preciso, pero me da igual, porque yo lo único que necesito para sobrevivir es tenerte a mi lado, cerca, y sentir tu respiración... sólo eso, y me haces la mujer más feliz, te amo, y lo haré siempre. –Lo abracé con fuerza sin importame nada más, tras varios segundos de abrazo, tomé una decisión, una de las mejores, y una de las que ya iban tocando... –Pablo yo... quiero que te vengas a vivir conmigo, bueno... sólo si tú quieres claro. –Sonreí algo nerviosa.
¿En serio me estás pidiendo que me vaya a vivir contigo? –Preguntó con dudas existentes.
–Claro, quiero que te vengas a vivir conmigo.
–Claro que quiero mi niña, claro que quiero... –Nos fundimos en un tierno abrazo con inmensa felicidad por ambas partes. Tras fundirnos en aquel maravilloso abrazo se hizo tarde y nos fuimos a casa, la que a partir de ahora sería 'nuestra casa'.

No hay comentarios:

Publicar un comentario