Narrado por Aurora:
No lo niego, el saber que mis padres volverán a intentarlo y que además de eso se casan me hace la mujer más feliz que pisa la tierra. Tras la agradable noticia, brindamos con champagne. Nos dan las tantas de la madrugada hablando alrededor de la mesa, Elena insiste en que nos quedemos a dormir y así lo hacemos. Pablo lleva a Sofía a dormir y el resto nos vamos a dormir ya que va siendo hora. No tengo pijama por lo cual no queda más remedio que dormir vestida, me tumbo en la cama y cojo el móvil mientras espero a que Pablo venga. Puesto que tengo algo olvidado el mundo de las redes sociales, decido mirar el Twitter. Miro la pantalla fijamente hasta que siento como la puerta de la habitación se abre. Pablo entra y nada más verme se ríe ya que voy vestida, comenzamos un juego y poco después aparece Sofía por la puerta la cual quiere dormir con nosotros por miedo a la tormenta. A pesar de que Casilda insiste en que tiene que acostumbrarse a dormir sola, acaba durmiendo con nosotros. Duermo como cuyo tronco hasta que Sofía dulcemente me despierta con un beso en la mejilla, Pablo sigue dormido. Sofía comienza a despertarle haciéndole cosquillas, se despierta y bajamos a desayunar. Desayunamos y volvemos a casa, después damos un paseo aprovechando el buen tiempo que ha quedado de día. Ninguno de los hablamos, en un descuido un pequeño mareo se apodera de mi, por suerte Pablo no se ha percatado de ello. ¿Qué demonios pasa? o tengo la tensión baja o... ¡no! eso no puede ser. Tiene que ser cosa de la tensión, mejor no lo pienso. Continuamos caminando pero he de decir que en mi cabeza empiezan a rondar malos pensamientos, me alejo de la realidad y me adentro en mis pensamientos y en la preocupación que tengo. Pablo decide ir a encargar algo de comida a un restaurante chino, a si que yo vuelvo a casa. Nada más poner un pie dentro de casa me descalzo y me siento en la cama con la cabeza entre las piernas. Decido darme una ducha para despejarme un poco, me quito la ropa y de pronto unas terribles ganas de vomitar se apoderan de mi. Ahora si que estoy realmente nerviosa. Intento no darle importancia pero si la cosa sigue así tendré que acudir al médico. Me doy esa ansiada ducha, la cual logra que me calme al menos durante unos minutos. Me coloco ropa cómoda para andar por casa y poco después Pablo aparece por la puerta con la comida.
–Ya estoy aquí princesa. -Dice desde la otra punta de la casa.
–Vale, voy para allá. -Digo mientras me echo un poco de agua en la cara y salgo del aseo.
Camino firme y puede que fingiendo una sonrisa, no quiero preocuparle. Le ayudo a colocar la mesa, a pesar mi escaso apetito tengo que comer algo.
–¿No te gusta? no has probado bocado... -Dice mientras me mira a los ojos.
–La verdad es que hambre no tengo demasiado Pablo, me voy a echar un poco encima de la cama. -Digo de forma seca y me retiro.
Me tumbo en la cama intentando descansar un rato. Doy varias vueltas en la cama y logro alcanzar el sueño que quizá necesite. Abro los ojos y sobre la mesilla veo una nota de Pablo.
Volveré más tarde, he salido a correr por el puerto un rato, te quiero.
Vuelvo a dejar la nota sobre la mesilla y de pronto oigo la puerta de la entrada.
–¿Ya has vuelto? -Pregunto alzando la voz.
–¡Aurora! que ganas tenía de verte ¿qué tal la luna de miel?. -Me dice Marta mientras viene hacia mi abrazarme.
–¡Marta! la luna de miel tal y como la esperaba, genial. -Digo con una sonrisa provocada al verla.
–Estás paliducha ¿has comido bien estos días?. -Me pregunta.
–Digamos que no estoy pasando buenos momentos. -Digo cabizbaja.
–¿Qué pasa? ¿habéis discutido tú y...? -Me pregunta.
–No, entre nosotros las cosas no pueden ir mejor pero... estoy teniendo mareos. -Digo nerviosa.
–¡¿Qué?! ¿ ma... ma... reos? estás... -Formula nerviosa.
–¡No! o sí... no lo sé. -Digo más nerviosa todavía.
–¿Cómo que no lo sabes? Aurora... ¿se lo has dicho a Pablo?. -Dice.
–¿Cómo se lo voy a decir Marta? esto puede ser a causa de una anemia, bajada de tensión, cansancio... o quién sabe que. -Digo.
–Tienes razón, puede ser por uno de esos factores, piensas hacerte la... -No dejo que continúe la frase.
–Si los mareos siguen apareciendo, tendré que hacérmela. -Digo segura.
–Cuentas conmigo para lo que quieras ¿vale?. -Me dice mientras me abraza con fuerza.
–Gracias. -Digo.
Marta sale un rato a la calle, y vuelvo a quedarme sola. No puedo con esta incertidumbre a si que será mejor que acabe de una maldita vez con todas mis dudas. Me visto y bajo a comprar un test de embarazo, de vuelta a casa no puedo parar de pensar en lo que puede llegar a suceder si da positivo. Los minutos transcurren y los nervios me comen. En cuestión de minutos sabré si espero un hijo de Pablo o no. No puedo parar de dar vueltas. Ya está, el resultado ya se podrá ver. Lo cojo con los ojos cerrados y lentamente los ojos con bastante temblor. Me armo de valor y lo miro, no puede ser. Me siento de golpe en una de las butacas del salón dejándome caer, mi cuerpo por momentos no responde y gotas de sudor resbalan por mi cara. No podía ser, era imposible... ¿cómo voy a estar...? no quiero ni imaginarme la reacción de Pablo ante la noticia. No puedo decírselo al menos por el momento, no sé que hacer ni que decir. Me quedo completamente bloqueada ¿qué va a pasar...?. Lágrimas empiezan a resbalar por mis mejillas. Poco después Pablo aparece por la puerta, me seco la lágrimas rápidamente e intento disimular que está todo bien.
–Mi... niña. -Dice mientras viene hacia mi. .¿Qué te ha pasado? ¿por qué has llorado?. -Comienza a preguntarme.
–¿Eh? nada cielo, estaba recordando la luna de miel y no he podido evitar emocionarme. -Miento.
–Te amo. -Me dice.
–Pablo... ¿me querrías pase lo que pase?. -Pregunto.
–Claro que si, siempre lo haré. -Dice.
–Abrázame fuerte te lo suplico. -Digo mientras comienzo a llorar.
–No llores, prometo volver contigo a ese lugar. -Dice mientras me abraza con fuerza como le pedí.
Me quedo en silencio dejando que las lágrimas resbalen por mis mejillas, se que la mejor opción no es ocultárselo pero hasta que no en encuentre una mejor manera de decírselo será lo mejor. Esto cambiará nuestras vidas completamente.
Qué bonitos son...
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