16.10.13

Cap. 93: Ella, mi principal pensamiento antes de dormir y al despertar cada día

Narrado por Pablo:

La alarma de mi móvil suena a las seis y media de la mañana, tengo escasa media hora para arreglarme y ultimar cosas aquí. Me visto, desayuno algo rápido y minutos despúes alguien llama al timbre, supongo que es Marta. Intento darla dos besos pero rápidamente me esquiva.

–Vaya... veo que nos vamos enfadados a Argentina. -Digo de brazos cruzados una vez que pasa dentro.
–¿Nos podemos ir ya?. -Me dice con un toque de bordería.
–Eres mi mejor amiga, y no me gustaría perderte a ti también, por favor... -Le digo. Se queda pensativa y esboza una sonrisa, en ese preciso instante alguien llama al timbre, me temo que la tranquilidad se acabará cuando Adriana entre por esa puerta y se sepa todo. Abro la puerta tembloroso, Marta se queda mirando paciente por saber quien es. Al abrir la puerta y sin dudar se abalanza sobre mi y me besa con pasión.

–Hola cariño. -Me dice con una gran sonrisa tras separarse por unos segundos de mis labios. Miro a Marta y además de una cara de asombro muestra un gran enfado.
–Hola. -La digo soso y sin quitar ojo a Marta que a cada segundo que pasa más se enfada.
–Pablo, ¿podemos hablar un momento a solas por favor? la sigo hasta el salón. -¿Me puedes explicar que narices estás haciendo Pablo?. -Me dice alzando la voz.
–Nada malo que yo sepa, supongo que ella hará lo mismo en su día ¿no?. -Digo.
–No entiendes nada Pablo, nada... y tú eres el que también esta sufriendo ¿no?. -Me dice irónicamente.
–Por supuesto que sufro, no tienes ni idea de nada de lo que estoy pasando. -Le digo enfadado.
–De acuerdo, haz lo que te de la gana, solo espero que el motivo de ver sus maletas ahí sean porque se va  de viaje o algo por el estilo. -Me dice.
–Viajará a Argentina con nosotros. -Le digo temiendo su respuesta.
–¿¡Qué!? estás de broma ¿verdad?. -Me pregunta incrédula.
–No, hablo completamente en serio, ella viene también. -Le digo enfadado.
–Vale, ella viajará pero a mi no me dirijas la palabra en todo el viaje, vámonos. -Me dice aún más enfadada. Volvemos al salón y Adriana está sentada en uno de los sillones.

–¡Hola! ¿tú eres la manager de Pablo?. -Le pregunta Adriana a Marta.
–Hasta hace unos días además de manager era su amiga, su mejor amiga, o eso creo. -Dice en tono borde mientras me mira de malas maneras. Adriana me mira extrañada pero no responde.
–¿Nos podemos ir ya por favor? -Pregunto intentando cortar este desastre de conversación.

Marta conduce hasta el aeropuerto, arreglamos los papeles para el vuelo y esperamos. Se produce un incómodo silencio. Adriana de vez en cuando me besa y la cara de Marta no es demasiado buena, mira hacia otro lado. Adriana nos deja solos un momento ya que decide ir al kiosko a por unas revistas.

–Te podrías cortar un poco ¿no? -Me dice enfadada.
–¿Por qué? ¿es algo malo lo que estoy haciendo? a fin de cuentas somos novios. -Le digo.
–Mira Pablo... tengamos la fiesta en paz ¿si? una vez que estés esta noche en la habitación con ella podrás hacer lo que te de la real gana, pero delante de mi no. -Me dice enfadada.

Vuelve Adriana y en ese preciso momento nos avisan de que el vuelo destino Argentina saldrá en unos minutos. Subimos al avión y me siento con Adriana, Marta se sienta en otros asientos separados de nosotros. El vuelo transcurre tranquilo, nada fuera de lo normal, excepto las horas que se me hacen eternas.  Entre unas cosas y otras llegamos al aeropuerto de Argentina a las once de la noche, cogemos las maletas y nos encaminamos a un restaurante del hotel, pese a que Marta no quería sentarse con nosotros en la mesa, logro convencerla, cenamos algo ligero y me empeño en pagar la cuenta.

–He dicho que pago yo. -Le digo a Marta.
–No es necesario, prefiero pagarme lo mio yo solita. -Me dice.
–Amor, si ella quiere pagarlo dejala ¿no crees?. -Me dice Adriana. La cara de  Marta es un poema, no la traga. Finalmente paga ella su cena. Subimos a la habitación, me doy un baño y me pongo el pijama. Siento como unas manos rodean mi cintura.

–¿Por qué te pones el pijama?. -Me dice Adriana.
–Porque me voy a ir a dormir ya. -Le digo.
–Creo que estás mejor sin esto. -Me quita la camiseta y me besa apasionadamente. La aparto de mis labios.
–Adriana... -Le digo intentando esquivar su juego.
–Tenemos que celebrar ¿no?. -Me dice mientras acaricia mi espalda. Me vuelve a besar de manera descontrolada mientras acaricia con sus manos mi torso. No sé porque no me niego, la cuestión es que me dejo llevar por sus caricias sobre mi piel, me tumba sobre la cama dejandome aprisionado contra su cuerpo. No me opongo, desliza sus manos por todo mi cuerpo, deja sus manos sobre mi cintura, me mira y continúa besandome. En mi cabeza tengo la imagen de Aurora, me imagino que es ella quien se encuentra entre mis brazos en estos momentos y no Adriana. Se deshace de mi pijama poco a poco y con ganas,  cosa que por mi parte es todo lo contrario. Su respiración se agita con el paso del tiempo. Nos quedamos desnudos, siento su calor ajeno, el cual no es de mi agrado porque en mi mente y en mi corazón está otra persona, sin prisas acaba haciendome suyo. Se tumba a mi lado, no la presto atención.

–Juntos seremos muy felices Pablo. -Me dice. ¿Felices? ni si quiera se porque estoy con una persona a la que no quiero, a la que no deseo y a la que no le pertenece mi corazón. No respondo puesto que no quiero mentir. Me quedo dormido mientras pienso en que hará, si estará bien...

Al despertar Adriana me abraza con fuerza mientras que se sienta sobre mi torso y besa mis labios. La devuelvo el beso, me ducho y poco después bajamos a desayunar. Esta noche tocaré en Argentina, tengo que sacar fuerzas de donde sea. Nos montamos en la furgoneta que nos llevará al recinto, me refugio en mi propio mundo, Adriana se muestra feliz, me agarra de la mano. Llegamos al recinto, saludo al equipo de allí, me indican que debo de hacer la prueba de sonido. Así lo hago, entro al lugar donde será el concierto, es un sitio precioso, al aire libre. La banda se prepara para comenzar la prueba, me dejo las gafas puestas y me pongo frente al micro. Cantamos un par de canciones, ''Quién'' y ''Tanto'' las que más consiguen que me acuerde ella, una lágrima se desliza por mis mejillas, por suerte nadie se da cuenta de ello. Finalizamos la prueba de sonido, todo va perfecto. Vamos a comer todos juntos, todos parecen contentos por el hecho de estar aquí. Me siento al lado de Marta, poso mi mano en su hombro intentando suavizar su enfado. Me acerco a ella y le susurro bajo la mirada llena de celos de Adriana.

–¿No piensas perdonarme nunca? echo de menos muchas cosas... -Le digo. Me mira, esboza una sonrisa pero en cuanto Adriana se levanta y viene hacia mi, se esfuma su sonrisa.
–¿No crees que ella tiene bastante que ver en que mi cabreo haya aumentado?. -Me dice.
–Tengo que explicarte muchas cosas, me gustaría hablar contigo ¿puede ser?. -Mira su teléfono, no responde ni para bien ni para mal. Finalmente responde.
–Quizá, después, pero... sin ella. -La mira.

Pagamos la cuenta de la comida, volvemos al hotel para descansar un rato hasta la hora del concierto. Me quedo dormido, Adriana está a mi lado. Me despierto, me cambio de ropa, Adriana hace lo mismo. Me pongo una camisa vaquera acompañada de una corbata negra, un pantalón negro y unos nos zapatos. Poco después alguien golpea la puerta de la habitación, se trata de Marta. Me da dos besos y ante su reacción me quedo sorprendido. Adriana se acerca a darla dos besos pero rápidamente la esquiva.

–Vamos con prisa. -Dice Marta. Caminamos hacia la puerta, Adriana se acerca y me susurra.
–Creo que a tu manager no le agrado demasiado. -Me dice y me quedo en silencio.

Vamos al recinto nuevamente, queda aproximadamente una hora para el concierto, me quedo en el camerino con el resto, y como siempre, no podían faltar los chistes antes de salir al escenario. Me siento en un sillón, todos hablan pero no presto atención. Me indican que debo salir al escenario en breves minutos, me tomo una manzanilla, caliento un poco la voz y salgo. Miro al frente y está todo lleno, no cabe ni un alfiler más. Cuando estoy ahí, me olvido de todo lo demás y espero que esta noche sea así. Comienzo a interpretar las canciones, el público no para de saltar, cantar... una auténtica locura. El concierto transcurre bien, canto alrededor de unos venticinco temas. Llego al final, me despido de toda esa maravillosa gente que se encuentra ahí abajo y me voy hacia el camerino, Marta camina detrás de mi, me giro y decido pararla puesto que estamos solos y es buen momento para hablar con ella.

–Enhorabuena Pablo, ha sido fantástico el concierto. -Me dice con una sonrisa.
–Gracias, ¿podemos hablar?. -Vuelvo a preguntar.
–Está bien, pero no en mitad del pasillo. -Vamos hacia mi camerino, no hay nadie. Nos sentamos en unas sillas, me mira.
–Lo siento muchísimo, y no sabes cuanto. -Le digo.
–Lo sientes pero no tienes lo que tienes que tener para dejar a Adriana e ir en busca de Aurora. -Me dice.
–Adriana está siendo un gran apoyo para mi... -Le digo con la mirada puesta en el suelo.
–Gran apoyo pero... ¿hay amor? sinceramente la veo una interesada, y tú no la quieres ¿puedes dejar de mentir de una maldita vez?. -Me dice alzando la voz.
–¿Interesada? te equivocas, no la conoces de nada. -Le digo enfadado.
–No voy a discutir, por un momento pensé que me pedirías ayuda para volver con ella pero veo que no... me equivoco siempre contigo Pablo. -Me dice. En ese momento la puerta del camerino se abre, es Adriana, la cual no duda en venir corriendo hacia mi, me besa apasionadamente.

–Mi vida, ha sido maravilloso... -Me dice mientras me abraza. Miro a Marta la cual se va rápidamente del camerino.
–Gracias. -Digo algo seco.

Después decidimos ir a cenar todo el equipo, todo transcurre con tranquilidad, menos mi cabeza la cual está llena de pensamientos suyos. Pagamos y volvemos al hotel, me tumbo en la cama, miro al techo hasta quedarme dormido, sigue siendo mi principal pensamiento antes de dormir y al despertar cada día.

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