26.10.13

Cap. 97: No puedo engañarte a ti pero sobre todo a mi corazón

Narrado por Aurora:

Tras afrontar el primer día de trabajo con éxito, salgo del hospital a las cinco en punto, tal y como me indicaron. Bajo las escaleras de este y pongo rumbo a la calle. Camino por la acera cuando un coche que pasa justo por mi lado comienza a pitar, no le presto atención alguna. Alguien que se baja de este mismo comienza a gritar mi nombre.

–¡Aurora!. -Me dice. Me giro para ver quien está llamandome, no espero encontrarmelo. Se trata de Hugo, viene deprisa hacia mi. -¿No querías verme y por eso te ibas?. -Me pregunta bromeando.
–¿Qué tal?. -Se acerca a mi y me da dos besos.
–Después de verte a ti creo que mejor que nunca. -Me dice con una sonrisa.
–¿Cómo es que sabes que andaba por aquí?. -Pregunto extrañada.
–Digamos que andaba por aquí y... te encontré de casualidad.
–Encantada de verte entonces. -Le digo con una sonrisa.
–Me encantaría que me acompañases a dar un paseo por la ciudad ¿qué me dices? luego podemos tomarnos un helado en una de las mejores heladerías de Málaga y de paso conocernos un poco más. No pongo pega. Cierra su coche con el mando de este y caminamos mientras que charlamos.
–¿Llevas mucho tiempo viviendo aquí?. -Digo mientras camino.
–No, llevaré cuestión de un mes aquí y por motivos laborales... -Me cuenta. -Teóricamente vivo en Barcelona. -Seguimos caminando en silencio hasta que encontramos la heladería entramos y pedimos dos helados en tarrina, me empeño en pagarlos yo pero Hugo me lo impide. Nos sentamos en una de las mesillas. Se me queda mirando.
–Barcelona, me encantaría visitar esa ciudad, en un futuro no dudaré en hacerlo. -Digo.
–Es preciosa... como tú. -Me dice eso y logra sonrojarme. No me espera bajo ningún concepto ese comentario. -Y... ¿tienes pareja?. -Me pregunta interesado.
–Estoy casada. -En ese momento la sonrisa desaparece su rostro. -Bueno, por el momento... es cuestión de trámites, en cuanto empiece el papeleo dejaré de estarlo. -Esas palabras se me clavan en el alma como cuyo puñal.
–Vaya lo siento... -Dice quizá algo confundido ante su respuesta.
–Tranquilo, espero que pronto se convierta en un simple recuerdo. -Intento no derramar algunas lágrimas, mantenerme fuerte.
–¿Puedo saber que pasó?. -Me agarra de la mano y la acaricia.
–Nos queríamos, o eso me decía... pero a la hora de la verdad... -Recuerdo cada momento de esas últimas palabras que cruzamos. El alma se me quiebra.
–Pues permíteme decirte que no te ha valorado lo suficiente como mujer, eres increíble Aurora. -Poso mi mano sobre la mesa y la acaricia tras pronunciar esas bonitas palabras que logran sacarme una pequeña sonrisa.
–Gracias Hugo. -Digo mostrando una tímida sonrisa. Clava su mirada en mi y a continuación me atrevo a preguntarle. -¿Y tú... tienes?.
–Tenía pero me engañó con otro. -Me dice mientras cambia la expresión de su cara.
–Oh lo siento, no quería... -No termino la frase.
–Tranquila, por suerte eso quedo atrás en mi pasado... -Me dice devolviendo la sonrisa a su rostro. -Será mejor que no hablemos de cosas tristes... ¿te apetece dar un paseo?. -Me pregunta, asiento con la cabeza, nos levantamos y comenzamos a caminar sin un rumbo fijo. Llegamos a la playa, justo a la que viví tantísimos recuerdos con él. No puede ser... por momentos todos ellos vuelven a mi mente, intento disimular. Se sienta en la arena y me invita a que yo lo haga junto a él. Cuidadosamente me dejo caer sobre la arena.
–Que bonitos recuerdos me trae esta playa... -Cojo un puñao de arena, la aprieto y la vuelvo a soltar.
–No quiero que te pongas mal, si quieres podemos ir a otro sitio... -Me dice.
–No, tranquilo, estoy bien. -Finjo una sonrisa.
–Si te dejarías querer, tú vida cambiaría tanto Aurora... tanto. -Esas palabras me terminan de descolocar. ¿Qué trata de decirme?
–¿Qué quieres decir Hugo?
–Quiero decir que... -No termina la frase, se acerca a mis labios y los besa con ganas. Segundos despúes es él mismo quien se separa de ellos. -Lo... lo siento. -Comienza a ponerse nervioso. Momentáneamente me dejo llevar y acabo siendo yo esta vez quien le besa. ¿Qué demonios estoy haciendo? me separo rápidamente de él, me levanto y me voy corriendo de la playa sin darle ningún tipo de explicación, deseo salir con todas mis fuerzas de allí. Alguna que otra lágrima desciende por mis mejillas mientras que apresuro el paso mirnado hacia atrás. Hugo no ha dudado en seguirme, me alcanza.
–Déjame cuidarte, quererte... -Miro al suelo pero tras oir sus palabras levanto la cabeza y le miro sorprendida.
–Hugo, eres encantador pero creo que ahora mismo no puedo darte lo que buscas, no puedo quererte...
–No pretendo que lo hagas ahora, pero con el tiempo podrás...
–Lo siento pero no puedo, sería engañarme a ti pero sobre todo a mi corazón, lo siento. -Salgo corriendo nuevamente de allí. Vuelvo a casa llena de pensamientos, no puedo arrancarme de la mente lo que ha sucedido unos minutos. ¿Y si debo darme esa oportunidad al lado de Hugo? ¿y si me equivoco? miles de preguntas rondan por mi mente. Estoy intranquila, a si que me siento en un banco e intento tranquilizarme. Logro calmarme aunque sea un poco, vuelvo a casa aparentando normalidad. Al llegar no hay nadie, me tomo una ducha intanto alejarme de la realidad. Me meto en el plato de ducha, abro el grifo y dejo caer el agua sobre mi cuerpo. Salgo y me pongo el albornoz, me hago un pequeño recogido con una pinza y me tumbo en la cama. Me voy calmando poco a poco hasta que me quedo dormida del todo, el teléfono comienza a sonar.

–¿Te apetece salir a cenar?. -Es Hugo. Me quedo sin saber que decir por momentos.
–Hugo... no sé si sea buena, lo que ha pasado antes me tiene bastante descolocada.
–Solo necesito explicarte algunas cosas, por favor... -Me dice.
–Está bien.
–En una hora te recojo. -Me dice.

Cuelgo el teléfono y dudo unos segundos en si debo asistir, pero debo aclarar las cosas. Me seco el pelo con el secador, me pongo una falda, una camiseta, unas sandalias y me echo un poco de maquillaje. Despúes de una hora transcurrida, se presenta en mi puerta. Llama al timbre y voy a abrir.

–Estás muy guapa, ¿vamos?. -Asiento con la cabeza.

Conduce hasta el restaurante, entramos y nos sentamos en una de las mesas donde no tardan demasiado en atendernos

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