Narrado por Aurora:
Salir a dar una vuelta con Ángela me ha venido de perlas, necesitaba sentir un poco de aire. En el pub donde hemos ido he conocido a un chico, guapísimo, Hugo. Tras Ángela hacerme una encerrona y dejarme frente a él sin saber que decir, logro entablar una conversación, se le ve una persona encantadora. Una llamada hace que se tenga que marchar, pero antes de partir intercambiamos nuestros números con la idea de volver a vernos para quedar, cosa que no estoy demasiado segura. Se lo comento a Ángela, no tengo claro si estoy preparada para conocer a otra persona, me dice que merezco ser feliz con Pablo o sin él, lo cierto es que razón no le falta, no puedo estar toda la vida viviendo de recuerdos. Llegamos a casa, me descalzo, subo a la habitación, me siento en la cama y caigo en la tentación de mirar cuando fue la última conexión de WhatsApp de Pablo, ayer a las cinco de la tarde. Teniendo en cuenta la diferencia de hora, supongo que estará durmiendo, mientras que aquí son las tantas, a punto de amanecer y yo a punto de tener que levantarme para ir a trabajar. Me pongo el pijama y me meto en la cama, estoy muerta de sueño, caigo rendida nada más entrar. Me despierta un WhatsApp de Marta, me coloco en la cama para leerlo.
–Buenos días belleza, buenas noches para mí... mañana por la noche volvemos a España y muero de ganas de verte ¿quedamos?. -Una sonrisa se dibuja en mi cara, muero de ganas por abrazarla.
–Por supuesto cielo, en cuanto estés en España me llamas y nos vemos ¿si? te dejo que tengo que ir a trabajar, te quiero. -Me despido, me levanto de la cama y me meto en la ducha.
Me ducha tranquilamente, me coloco el albornoz y revuelvo entre mi ropa lo que me pondré hoy para ir al trabajo, opto por unos pantalones vaqueros, una camiseta básica y unas manoletinas. Me maquillo sencillamente y recojo mi pelo con una coleta alta. Puesto que es pronto, desayuno sola en la cocina. Me tomo un café con leche junto a unas galletas, lo meto en el fregadero y me voy. Puesto que está cerca el hospital decido ir caminando, apresuro un poco el paso ya que no me gusta llegar con la hora justa y menos en el primer día. Llego y paso por donde Joaquín, el director del hospital para firmar los papeles del contrato.
–Veo que eres una persona puntual, y eso me gusta. -Me dice mientras cierro la puerta del despacho.
–Gracias. -Digo con una tímida sonrisa. Saca de una carpeta de plástico varias hojas que supongo que deba firmar.
–Bueno, pues este es tu contrato, recuerda que este es provisional ya que estás a prueba quince días, en caso de superarlo se te dará otro totalmente renovado, aún así lee todas las cláusulas bien y después firma ahí. -Me tiende la hoja y un bolígrafo bic. Me leo en silencio todos y cada uno de los puntos de este, todo está correcto a si que no dudo en depositar mi firma en el papel. Sonríe y no duda en levantarse de su silla para estrecharme la mano.
–Bienvenida Aurora, espero que el primer día marche bien. -Hace un silencio. -Llamaré ahora mismo a la que será tu jefa para que te guíe donde está el laboratorio y lo que deberás hacer. -Descuelga el teléfono inalámbrico de la base y marca un número. Habla con ella y poco después golpean la puerta del despacho. Nada más entrar por la puerta pone sus ojos sobre mi, mirandome de arriba a bajo.
–Marina, ella es Aurora, la chica que te comenté que ocuparía el puesto de la anterior persona. -Dice mientras la mira. Es una chica de unos cuarenta y dos años, rubia y con gafas, parece seria.
–Encantada. -Dice seca.
–Igualmente.
–Será mejor que empecemos, vamos al laboratorio y allí te daré algunas instrucciones. -Se despide de Joaquín, yo hago lo mismo y la sigo por los pasillos del hospital hasta llegar al laboratorio. Saca del interior del bolsillo de su bata blanca las llaves, abre y entramos. Es bastante grande.
–Aquí trabajarás de Lunes a Viernes de ocho de la mañana a seis de la tarde, supongo que como habrás leído en el contrato. -Me dice seca nuevamente.
–Así es... -Digo mientras observo todo el material que está sobre la mesa. Abre un pequeño mueble, se agacha y saca una bolsa blanca.
–Esto es lo que tendrás que llevar mientras estés aquí. -Me tiende la bolsa. La abro y miro en su interior, hay una mascarilla, bata blanca y guantes. Me mira fijamente para ver mi respuesta ante el uniforme.
–Nada nuevo... -Murmuro.
–¿Decías algo?. -Me pregunta.
–Eh no, no... que ya me imaginaba que debería usar esto. -Digo con una sonrisa.
–¿Tú primer trabajo?. -Me pregunta.
–Así es. -Digo mientras me coloco todo lo que me ha dado.
–No te pienses que esto es solo coser y cantar, aquí hay que currar duro y si no... -No deseo que termine la frase.
–Tranquila, se perfectamente donde estoy, estaré perfectamente a la altura. -Me mira.
–Eso espero, basta de chachara, es hora de empezar a trabajar. -Hace una breve pausa. -Hoy empezarás por analizar algunas muestras de ADN, tienes que analizar unas cuantas antes de que finalice el día a si que date prisa, anda. -Me da varias bolsitas de plástico donde se encuentran pelos de cabello, dientes... -Estaré aquí contigo por si puede surgirte algo. Se sienta en una mesa y me mira.
–Gracias. -Cojo las muestras que me toca analizar, varios artilugios más y comienzo a analizar. Por el momento la cosa funciona bien, analizo unas cuentas muestras, Marina no me dice nada, ni para bien ni para mal. Su presencia a pesar de todo me pone nerviosa, intento concentrarme olvidando que alguien está vigilando cada movimiento que hago. La mañana se pasa rápido, cumplo con todas las muestras que me pidió que analizara.
–Ya he analizado todas las que me pediste. -Se lo digo y sin dudar se levanta de silla para observar si está todo correcto.
–¿Las has etiquetado con el nombre del paciente?. -Me pregunta.
–Sí, he puesto una etiqueta en la bolsa.
–Bien, veo que eres hábil y sabes cumplir con lo que te piden. A partir de ya dispones de una hora para comer o para lo que te plazca, puedes ir a casa o bajar a la cafetería, a tu elección lo dejo. -Se levanta me da las llaves para que pueda abrir después el laboratorio y se va. Son las dos de la tarde, puesto que estoy cerca de casa voy a ella a comer. Me quito la bata blanca, los guantes de látex, la mascarilla, me lavo las manos, recojo mis cosas y cierro. Llego a casa, Elena y Casilda me esperan para comer.
–¿Qué tal ese primer día?. -Me pregunta Elena mientras se acerca para darme un tierno beso en las mejillas.
–Muy bien, mucho que analizar pero bueno... eso es bueno. -Sonrío y me siento alrededor de la mesa para degustar ese delicioso plato de lentejas que posa sobre esta.
–No te llenes tampoco de trabajo, recuerda que estás embarazada. -Me dice.
–Lo sé, no he comentado nada al director ni a mi jefa aún, se lo diré mañana a primera hora.
–¿Y lo demás bien?. -Me pregunta Casi mientras da un sorbo a su vaso de agua.
–Sí, no tengo tiempo para pensar en él...
–Me alegro. -Acabo de comer, ayudo a recoger la mesa y me vuelvo para el trabajo ya que me espera una tarde también llena de trabajo. Aligero el paso, entro en el hospital y voy directa hacia el laboratorio, pero antes opto por tomarme un café de la máquina que se encuentra en los pasillos. Una chica morena y de pelo rizado está sentada tomándose uno.
–¿Eres nueva?. -Me pregunta mientras revuelve el café.
–Sí, he empezado hoy. -Digo mientras saco la cartera para el café. Se levanta.
–Encantada de conocerte, soy Lidia, enfermera. -Me da dos besos.
–Igualmente, soy Aurora y soy la nueva científica. -Ambas reímos ante nuestra peculiar presentación.
–Un momento... entonces... ¿tú jefa es Marina?. -Mientras que me habla saco de la máquina el café, lo cojo.
–Así es, si no recuerdo mal se llama así. -Doy un sorbo al café.
–Ufff... que mujer, menudo carácter tiene. -Intento hacerme la sorprendida ante su comentario.
–No la conozco demasiado. -Digo.
–Es muy exigente con todo el mundo, las cosas tienen que ser como ella dice si no... -Corta la frase cuando aparece Marina por el pasillo. Disimula rápidamente.
–Bueno, pues te dejo... tengo que levantar a algunos enfermos, adiós. -Se despide bajo la mirada de Marina y se va.
Entramos al laboratorio y continuamos analizando muestras, esta vez son de otro tipo. La tarde transcurre con rapidez, Marina me dice que ya puedo marcharme ya que he terminado mi jornada laboral. Como primer día no ha estado mal, vuelvo a casa dando un paseo.
Las ganas que tengo de que Pablo y Aurora estén juntos y logren formar esa familia con un pequeñín no las sabe nadiieeeeee!! No nos hagáis sufrir mucho porfii! Son tan lindos juntos...
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