Narrado por Pablo:
Llego a casa, me siento en el sofá con la televisión apagada, pensando en ella. Me quito la camiseta y me tumbo en la cama mirando al techo, pensando en que hará en estos momentos, si me echará tanto de menos como yo a ella a cada minuto que pasa. Me quedo dormido con el ánimo por los suelos sabiendo que me faltará ella al despertar a mi lado con su dulce carita angelical sobre la almohada, sabiendo que no existirán más caricias entre nosotros, que todo quedó atrás hace unas horas. Aunque me cuesta finalmente conciliar el sueñó, lo logro hasta que el teléfono que se encuentra sobre la mesilla suena y hace que me sobresalte. Es Casilda, supongo que a estas alturas se ha enterado y no ha dudado en llamar para regañarme.
–Hola. -Me dice seca y bastante tirante.
–Casi, no esperaba tu llamada. -Digo.
–Y no te lo mereces. -Dice seca.
–Si me llamas para hablarme de esas maneras... -Digo al empezar a darme cuenta de las indirectas que me dice.
–¿De qué maneras? ¿cómo las que tú tratas a Aurora?. -Me dice alzando la voz.
–En ningún momento he tratado mal a Aurora, no sé de donde te sacas ciertas cosas hermanita. -Digo irónicamente.
–¿Me vas a negar que le has pedido tiempo a Aurora por lo de su embarazo?. -Me dice, me quedo sin saber que contestar.
–No, no pienso negarlo porque es así. -La digo de malas maneras.
–¿Qué piensas hacer ahora? según me ha comentado Aurora muy pronto tendrás firmados los papeles del divorcio y volverás a estar libre ¿volverás con Sara?. -Me dice.
–¿Qué? ¿de dónde sacas esas conclusiones? ni de coña. -Digo.
–Pablo, la vas a perder... no creo que encuentres alguien como ella. -Me intenta convencer de algo que se perfectamente.
–No me coge si quiera el teléfono, yo no puedo hacer nada. -Digo.
–Búscala, pasado mañana viajas a Argentina y no puedes dejarlo así como así. -Me dice.
–Necesito pensar Casi. -Le explico.
–Pablo... en fin, eres un caso. -Me dice.
–Parece que os habéis empeñado en dejarme de lado todos, ni que habría cometido un delito. -Digo.
–Papá y mamá también están enfadados, a si que será mejor que esto se solucione pronto. -Me dice.
–Gracias por los ánimos, tengo que dejarte... adiós Casi. -Cuelgo teléfono y lo dejo sobre la mesilla.
Pasado mañana viajo a Argentina sin ganas existentes pero he de hacerlo ya que si no tendré serios problemas con Manuel. No tengo apetito alguno, se acerca la hora de comer y lo único que hago es componer, en estos momentos es lo único que me sirve para desconectar de todo lo que me rodea hasta que el mítico ruido del timbre me desconcentra. Miro por la mirilla y se trata de Adriana.
–¡Hola!. -Me dice mientras me da dos besos.
–Hola, ¿cómo has averiguado dónde vivo?. -Pregunto algo desconcertado.
–La otra noche te seguí y ya ves... -Me dice. ¿No vas a invitarme a pasar?. -Me dice.
–Claro, pasa. -La hago una seña y pasa adentro como me pedía anteriormente.
Pasamos dentro y se sienta en uno de los sillones, me mira fijamente mientras me sonríe.
–¿Quieres tomar algo?. -La ofrezco a pesar de mis pocas ganas de recibir visitas.
–No, gracias sólo venía a proponerte un plan, si quieres claro. -Me dice.
–No te lo tomes a malas pero lo único que me apetece es estar encerrado en estas cuatro paredes. -Le digo.
–Claro, lo siento, discúlpame, soy una tonta. -Me dice.
–Al contrario, te lo agradezco. -Esbozo una sonrisa.
–Y... ¿qué tal lo llevas?. -Me pregunta.
–Bueno... llevo un buen rato componiendo, pasado mañana viajo a Argentina a si que trabajando mucho, intentando mantener mi mente ocupada en otra cosa que no sea ella. -Le digo.
–Me alegro, seguro que pronto verás una nueva luz. -Me dice.
–Ojalá Adriana, ojalá. -Le digo.
Hablamos un poco más, se despide y me abraza con fuerza, sus ojos brillan.
–Adiós Pablo. -Me da un beso y me sonríe antes de salir por la puerta.
–Adiós. -Me despido y cierro la puerta.
La visita de esta chica me deja aún más descolocado y sus actos también, espero que no confunda las cosas entre nosotros. Una vez que Adriana se ha ido continuo componiendo, a penas sale algo que valga la pena, mi mente está prácticamente bloqueada. Salgo un rato a pasear, necesito despejar mi mente. Camino por el puerto de Benalmádena, hace un precioso y soleado día. Su recuerdo me acecha a cada instante, pero tengo empezar a entender que esto se acabó. Suena mi teléfono, el cual se encuentra en el interior del bolsillo de mi pantalón. es Marta lo cual hace que sonría.
–Parece que no aguantas mucho tiempo enfadada conmigo. -Bromeo.
–¿Qué te hace pensar que ya no lo estoy?. -Me dice irónicamente.
–Hombre, has sido tú quién me está llamado a si que me dirás... -Le digo.
–Te recuerdo que soy tu manager, y como tal he de comunicarte que se adelanta el viaje a Argentina, saldremos mañana a primera hora de la mañana a si que prepara las maletas, a las siete en punto de la mañana estoy en frente de casa. -Me dice de forma borde.
–De acuerdo... espero tener todo listo. -Le digo, me despido y cuelgo.
Otro día más en el que no tengo ni gota de hambre, mi estómago está absolutamente cerrado. Me tumbo en la cama para intentar descansar ya que así mi mente quedará desconectada puesto que anoche dormí más bien poco. Suena el timbre de mi WhatsApp, se han propuesto no dejarme tranquilo ¿o qué? lo cojo y lo miro, se trata de Adriana.
–Lo siento pero no puedo permitir que te vayas a Argentina sin tomarte una copa conmigo. -Me dice. Un momento... ¿cómo sabe que viajo a...? me quedo pensativo.
–Vale, ¿a dónde quieres ir?. -Salir un rato con ella me ayudará a no pensar tanto en Aurora.
–Es sorpresa, a las diez paso por ti, ponte guapo. -Me dice. Sus comentarios me descolocan por momentos.
Cierro la aplicación y intento descansar como hace unos minutos, me quedo dormido. Me despierto y son las nueve de la noche, creo que la siesta se me ha ido de las manos, pero era justo lo que necesitaba. Aunque no tengo demasiadas ganas de salir a la calle, hago un esfuerzo. Me meto en la ducha mientras recuerdo algunos momentos de la luna de miel, una lágrima se desliza por mi mejilla, me la quito de golpe y me enjabono el pelo, acto seguido lo aclaro. Dejo caer el agua por mi cuerpo, salgo y me pongo el albornoz. Me visto sencillamente, el timbre de la puerta suena. Abro la puerta mientras me coloco el cinturón. Abro la puerta sin comprobar de quien puede tratarse, es Adriana. Está bastante guapa, lleva con vestido estampado de flores por las rodillas y unos altos tacones, por un momento me recuerda a Aurora, siempre la encantaban los vestidos estampados, me quedo embobado.
–¿No me vas a invitar a pasar?. -Me dice desde el marco de la puerta.
–Claro, pasa. -Pasa adentro.
Cojo el resto de mis pertenencias y salimos de casa. Nos montamos en coche, me lleva a un lugar desconocido algo alejado.
–¿A dónde vamos? mañana madrugo. -Le digo sin ánimos.
–A tomar una copa como te prometí. -Me dice sin quitar la vista de la carretera.
El camino transcurre en silencio, no hablamos de nada ya que no sé tampoco que temas hablar. Llegamos al fin, entramos al pub, nos sentamos en unos sofás alejados del montón de gente que se encuentra en la barra. Pedimos unas bebidas y charlamos, me habla y a pesar de que asiento con la cabeza respecto a todo lo que me dice, mi mente está en otro mundo. El pub se encarga de ambientar la noche y decide poner algo de música, actualemente suena canción de Sergio Dalma, ''Si te vas'' Adriana se empeña en bailar, salgo a rastras por su parte a la pista. Me agarra de la cintura mientras comenzamos a movernos de un lado hacia otro, la letra de la canción hace que me den ganas de llorar, no puedo arrancarla de mi mente. Adriana se acerca más y más a mi, acaricia mi nuca y me mira fijamente.
–¿Qué te pasa?. -Me susurra.
–Nada, simplemente estoy pensativo. -Digo. Respondo y sigo moviendome al son de la música. Me mira y no tarda en darme un beso en los labios sin yo darme cuenta a penas. Me dejo llevar instintivamente por el beso, por unos segundos imagino que se trata de Aurora, hasta caigo en la cuenta de que no es así y la separo de ellos.
–Yo voy a conseguir sacarla de tu mente, hasta que se haga recuerdo del pasado. -Me dice mientras acaricia mi cara. Adriana parece una chica madura, ¿y si es hora de empezar nueva vida? a fin de cuentas Aurora hará lo mismo.
–Pero...-No deja que termine la frase, me besa nuevamente y no me detengo en ello.
–Solamente déjate querer Pablo, por favor... en estos días me he dado cuenta de que te quiero. -Me dice mientras se separa de mis labios. Esas palabras me dejan de piedra, no me puedo creer que se haya enamorado de mi ¿qué se supone que debo decir o hacer en estos momentos?.
–Adriana, no quiero hacerte daño a ti también. -Le digo.
–Pablo, solamente te estoy pidiendo una oportunidad, una... -Me dice.
–Vale, pero no te prometo nada, quizá esto no salga bien porque yo estoy... -No termina la frase y se abalanza sobre mi para continuar besandome. ¿Qué acabo de hacer? lo cierto es que no sé que estoy haciendo saliendo con una mujer a la que no quiero y creo que no querré nunca. Salimos del pub, Adriana está feliz pero yo no tanto.
–Adriana, tengo que volver a casa... tengo que madrugar. -Le digo seco.
–¿Puedo viajar a Argentina contigo?. -Me dice.
–No sé si sea buena idea... -Le digo.
–No quiero estar separada de ti, prometo no molestar mucho. -Pone carita buena, y aunque a Marta no le haga ninguna gracia acabo cediendo.
–Está bien. -Le digo.
–¿A dónde vamos ahora?. -Me pregunta.
–A casa, mañana hay que madrugar y necesito descansar. -Le digo seco.
–Y... ¿quieres que duerma contigo esta noche para hacerte compañía?. -Me dice.
–Adriana... -Le digo.
–Está bien. -Cogemos el coche y me deja en frente de casa, se despide mi con un beso en los labios. Subo a casa y preparo la maleta con todas las cosas que necesitaré para este pequeño tiempo. A continuación me pongo el pijama y me meto en la cama con una sensación bastante extraña en el cuerpo. Creo que me estoy equivocando al empezar otra relación, no creo que esto sea lo que yo quiero.
Hola. Quiero decirte que me encanta tu novela y espero ansiosa el siguiente cap.besos
ResponderEliminar